Lluvias en Cataluña: ¿HAARP, Marruecos o simple climatología?
Que el invierno de 2025-2026 ha sido inusualmente lluvioso en Cataluña es un hecho que ni los más escépticos discuten. Lo que divide es la explicación: mientras unos señalan a la geoingeniería y al proyecto HAARP como responsables, otros apuntan a programas de modificación climática en Marruecos. Y en medio, un coro de voces recuerda que los inviernos lluviosos no son nada nuevo.
La tesis de la manipulación climática marroquí
Una corriente de análisis sostiene que Marruecos está interviniendo activamente el clima para aumentar su producción agrícola, y que las lluvias torrenciales en España son un efecto colateral. Se citan artículos de Morocco World News, WorldCrunch y Business Insider como prueba de que el país alauí tiene programas de siembra de nubes y modificación meteorológica. El argumento se refuerza con la percepción de que cada vez que llueve en Marruecos, Catalunya sufre inundaciones. Sin embargo, la comunidad científica no respalda que la modificación local pueda tener impactos tan descontrolados a cientos de kilómetros.
HAARP y el factor USAID: el relato de la conspiración global
Otra hipótesis recurrente vincula las borrascas con el HAARP de Alaska y su supuesta financiación a través de USAID. La narrativa afirma que tras el recorte de fondos de Trump, el sistema se habría desactivado, alterando los patrones climáticos. Pero los datos disponibles desmienten una conexión operativa directa: el HAARP es un proyecto de investigación ionosférica, no un arma climática. La agencia USAID tiene sus propias agendas, pero no se ha demostrado que financie manipulación meteorológica. Lo que sí es verificable es que las lluvias de este invierno tienen precedentes históricos claros.
Lo que dice la memoria meteorológica
Quienes tienen más de 50 años recuerdan inviernos igual o más lluviosos: los de 2008 y 2010, y sobre todo los años 80, con 1984, 1985, 1986 y 1987 especialmente húmedos. La gran nevada de 1962 sigue en la memoria colectiva. La diferencia ahora es la atención mediática y la facilidad para difundir teorías. Incluso el derrumbe de un muro en la línea R4 de Rodalies se atribuyó a un temporal que, según vecinos de Gelida, fue en realidad llovizna ligera. La infraestructura deficiente, no el clima, sería la causa real.
El escepticismo frente al ruido conspirativo
Una parte del análisis se muestra rotundamente escéptica: las conspiraciones climáticas son el nuevo refugio para quien no quiere aceptar la complejidad del clima. Se recuerda que las conspiraciones reales (como las de la industria tabacalera) no buscan exterminar, sino ganar dinero. Atribuir las lluvias a un complot marroquí o al HAARP es cómodo, pero no resiste el contraste con los datos históricos.
Preguntas sin respuesta
Si la modificación climática marroquí fuera tan efectiva, ¿por qué no se evidencia en sequías en otras regiones? Si el HAARP estuviera desactivado, ¿por qué las borrascas siguen patrones estacionales normales? El debate queda abierto, pero una cosa es segura: mientras las infraestructuras sigan siendo frágiles y la comunicación pública opaca, cualquier episodio meteorológico extremo alimentará la desconfianza.
¿Estamos ante un fenómeno provocado o simplemente ante la memoria selectiva de quienes piensan que antes nunca llovía así?