Habría que preguntarle a Constantino, pero imagino que la idea era acabar con el baile del vellón, que empezó con Cómodo y llegó a extremos hacia la mitad del siglo III, con monedas, presuntamente de plata, que se componían de un 90% de cobre y un 10% -o menos- de plata. Esto pasaba con los denarios, pero imagino que el timo se extendía a los áureos.
Algo así como: mirad, esto de adulterar la moneda se va a acabar, y a partir de ahora le pondremos ingredientes de calidác, sin adulterarla. Ya os podéis fiar, es de valor "sólido".
Creo que
@Sens Flavius Lascivius es aficionado a la numismática romana y nos podría iluminar un poquito.