Francia va camino de un deficit fiscal del 6-7% del PIB como EEUU, pero de momento los usanos tienen la ventaja de poder imprimir dólares y que el mundo los absorba, hasta cierto punto.
Cuando el BCE, que ya va bien cargado de bonos soberanos, ya no pueda contener el tramo largo llegará el
Doom loop, cada subida de yields deteriora los balances bancarios, lo que fuerza intervención estatal, lo que deteriora la deuda, lo que sube los yields...entrando en barrena.
Francia no va a reformar, políticamente es imposible. El BCE intentará contener los spreads comprando deuda francesa directamente o igual deciden dejarla sola frente a los mercados que sería lo más sano.
Estamos en una crisis sarracena.
El dinero fiduciario ha permitido romper la conexión entre acciones y consecuencias. Es perfecto para la transferencia oculta de riqueza, para el consumo sin producción y la mentira institucionalizada.
El dinero sólido, cualquiera que no pueda manipularse, sirve de institución sarracena porque obliga a producir antes de consumir, preserva el fruto del trabajo para el futuro, hace imposible robar mediante inflación y fuerza a los gobiernos a tributar explícitamente.
El colapso que viene será devastador pero también puede llegar a ser regenerador, y tal vez redescubramos verdades que nuestros abuelos conocían y nuestros padres olvidaron.
Y aquí está el verdadero riesgo. El colapso en sí no es lo peor.
Lo peor es que el colapso se use para justificar exactamente lo contrario de lo que se necesita. Que la crisis se convierta en excusa para más centralización, más control, más soluciones del mismo tipo que causaron el problema.
Ludwig von Mises lo expresó así en La acción humana (1949):
"No hay forma de evitar el colapso final de un boom provocado por expansión crediticia. La alternativa es solo si la crisis debe llegar antes, como resultado del abandono voluntario de la expansión crediticia, o más tarde, como catástrofe final y total del sistema monetario involucrado."
"El movimiento ondulatorio que afecta al sistema económico, la recurrencia de períodos de auge seguidos por períodos de depresión, es el resultado inevitable de los intentos, repetidos una y otra vez, de reducir el tipo de interés bruto de mercado mediante la expansión crediticia."
"No importa cuáles sean las condiciones particulares que induzcan a los bancos a expandir el crédito y a ofertar por debajo del tipo de interés bruto de mercado que habría determinado un mercado libre de interferencias. Lo único que cuenta es que los bancos y las autoridades monetarias están guiados por la idea de que el nivel de tipos de interés que determinaría el libre mercado de préstamos es un mal, que el objetivo de una buena política económica es reducirlo, y que la expansión crediticia es un medio apropiado para lograr este fin sin perjudicar a nadie excepto a los prestamistas."