@cacho_perro me uno al comentario de Fernando. Gran post.
Mi descendiente mayor nació en 1994. Entonces yo trabajaba en un fabricante de paramentos de hormigón como responsable de zona en Aragón y Cataluña. Viajaba, curraba como un cabrón pero cobraba 4.000.000 de ptas al año (24.000 euros) más bonus. cuando nació mi descendiente, como digo en 1994, me llamó el gran jefe a felicitarme y me dijo: No sabíamos qué regalaros y he optado por decirle a la jefa de personal que te pase de 4 kilos a 4 y medio si te parece buen regalo.
Y me pareció un regalo cojinudo, claro, serían 27.000 euros. Si lo traigo a dinero de hoy con la calculadora del INE:
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Resulta que hoy serían 54.378 euros. Por azares de la vida, la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, quedarme sin trabajo a los 59 años, etc hoy cobro un poco menos de 27.000 euros. Cobrar 54.000 euros no está ni en mis sueños.
Sin embargo, la gasolina costaba 111.60 pesetas el litro en 1994. Lo que serían 0.7 euros. Traídos a dinero de hoy son 1.4 euros y yo ayer eché gasolina a 1.7. ¿Adónde voy con ésto? A que los precios de todo sí se han más que duplicado en los últimos 25/30 años mientras los salarios solo han crecido y muy poco, en los oficios más simples. Hoy un jornalero, una limpiadora, etc cobran bastante más que en 1995, lo cual me parece excelente, pero un ingeniero, un soldador acreditado, un instalador especialista, cobran, con suerte, lo mismo.
Esta visión la estoy haciendo sobre los salarios brutos, lo cual es incorrecto, porque, a la hora de gastar y vivir, lo que te interesa es lo que te llega al banco, no los numeritos previos. Y la presión fiscal en España no ha dejado de subir. en 1995 era el 33% del PIB y este año es el 42%. Si tenemos en cuenta que el gran peso fiscal cae sobre IVA, IRPF y PYMES, vemos que el bruto lleva casi 30 años congelado y los impuestos subiendo astronómicamente. Y que sumadas las dos cosas, ganamos muuuuucho menos.
Y no niego que hay mucho gasto superfluo y que no todo el mundo lleva un móvil de 95 euros o un coche de 16 años como yo, que soy un antiguo. Pero me planteo, porque tengo dos descendientes, cómo hace un chaval de hoy para tener un pisito y una familia. Y las conclusiones a las que llego no suelen gustarle a la gente con la que las comparto.
Empezó mi padre a trabajar a los 12 años, de aprendiz de carbonero, yo a los 17 de pinche de cocina, mi descendiente se alistó al ejército a los 18. La edad media de acceso al primer puesto de trabajo en España es casi 25 años. ¿Está el país en condiciones de absorber esto? ¿Podemos permitirnos que nuestros jóvenes arranquen su vida laboral tan tarde? ¿Pueden permitírselo ellos mismos? ¿Es esta una de las causas de tener que retrat la jubilación todavía más?
Es que se están formando. Claro. Mi padre también lo hizo, yo también lo hice, mis descendientes lo están haciendo. Hay que tener cuidado con ésto. No digo que la gente no se forme. Solo me pregunto si alguien piensa que en España hay un puesto para tantos ingenieros, tantos abogados y tantos licenciados en ADE. Porque yo, que llevo unos 35 años dando vueltas por empresas de todo tipo, siempre veo que en cualquier sitio hacen falta un ingeniero, un montón de oficiales y una tropa de peones. Si todos tenemos que ser ingenieros y no admitimos ser otra cosa, creo que nos damos de bruces con la realidad, que es muy tozuda.
Cuando un país cede su soberanía a todos los niveles, tanto económica, como monetaria o de fronteras, su capital humano está devaluado. El principal activo de España no es el sol, ni el buen tiempo, ni la paella, ni el flamenquito a la orilla de la playa de Tarifa. El principal valor de España somos los españoles. Y los españoles, gracias a las medidas económicas que se han ido implementando en los últimos 50 años hemos pasado a no valer una guano.
Un suponer: Si mi padre con 30 años alimentaba a su familia dignamente siendo mecánico y tenía su casa y su SIMCA 1000 pagados y yo apenas puedo vivir compartiendo piso siendo graduado universitario, algo está fallando. Y quizá en mi está una parte de la causa, pero en los españoles, como pueblo, está el resto.
Me abochorna el lamentable espectáculo de estos días. En el Congreso han estado representando una farsa. En la calle, otra, todavía más casquivana. Y hay millones de personas que están, nada menos, que tomando partido por unos o por otros. Almas de cántaro: gane el que gane, siempre pierdes tú. Lo que de verdad te importa (comer, pagar tus recibos, ahorrar, llegar a fin de mes) no se decidirá ni en el Congreso ni a pedradas en la calle Ferraz. Nada de interés queda nunca al azar de unas urnas. Hasta que no terminemos con esto, no veremos la luz. Y no terminaremos con ello en una concentración pacífica donde un político nos lea un manifiesto. Todos deberíamos admitir que terminar con esto no será con otras elecciones.