Nos van a subir los impuestos. Los medios afines toman posiciones para justificar la subida impositiva que nos tienen preparada. España está en una situación muy complicada. La presión fiscal va a acabar con el contribuyente, ya está decidido.
El Gobierno, como siempre, enfrenta a la gente para subir impuestos a placer.
¿Cómo vamos a salir de esta crisis si estamos todos enfrentados entre nosotros? Hombres con mujeres, empresas con trabajadores, funcionarios con administrados, políticos del mismo bando entre ellos... es a lo que se dedica el Gobierno, - lo que pasó en la segunda república y que algunos, solo son capaces de darle continuidad enfrentando a los suyos -. Eso sí, cualquier enemigo es blanqueado. Cualquier carga social es elevada a los altares.
¿Por qué nos trata así el Gobierno? ¿Por qué se enfrentan tanto a ellos mismos y a los suyos?
Ahora resulta que las empresas, después de dos años de todo tipo de restricciones y prohibiciones para trabajar o incluso hasta para quebrar, se están forrando ya que, con una inflación real de más del 20%, están pagando impuestos como nunca (del gobierno y el incremento de recaudación no habla) por lo tanto, el analista oficialista deduce que las empresas se están forrando.
Los empresarios están forrándose mientras la guerra de Ucrania está
ahogando a las familias por la espiral inflacionista que ha generado.... ¡Qué barbaridad!
Los bancos y las eléctricas... ¡Y una porra! Esos hace ya tiempo que se las suda los impuestos de esta pseudo monarquía bananera llamada España. Cuanto más les cobran, más repercuten al sufrido contribuyente. No son más que recaudadores a comisión del gobierno.
Ese es el nivel de nuestras universidades. Esa es la servidumbre del periodismo, esa es la imparcialidad de los medios. Y eso, además de pago, manda cigot.
El que pueda que salga huyendo, pero ya.
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La recaudación fiscal revela un fuerte incremento del beneficio empresarial en 2022
Javier G. Jorrín, Juan Cruz Peña
9 - 11 minutes
La oleada turística de Ucrania está
ahogando a las familias por la espiral inflacionista que ha generado. Hay pocas dudas sobre cómo la guerra está en la base de la escalada del IPC, pero lo que no está tan claro es
hasta qué punto las empresas están aprovechando las subidas de precios para elevar sus márgenes, ya que no existen estadísticas completas sobre beneficios. Pero sí existen algunos indicadores que permiten hacer una aproximación fiable: uno de los mejores es el
impuesto sobre sociedades. Esto es, el tributo que pagan las empresas con cargo a sus resultados.
Hasta el mes de octubre (tras el segundo pago fraccionado del año), las empresas han abonado a la Agencia Tributaria casi
37.000 millones de euros. Se trata de la segunda cifra más alta de la serie histórica, solo superada por la recaudación excepcional del año 2007, en pleno pico de la burbuja, cuando los
beneficios empresariales salían de debajo de las piedras y los ladrillos.
Sin embargo, una parte de esta recaudación se debe a los
beneficios del año 2021 declarados en las cuentas anuales cerradas en 2022. Para localizar los beneficios exclusivos de 2022, lo más útil es observar los
pagos fraccionados, que son impuestos abonados por adelantado con cargo a los resultados del ejercicio en curso. Las empresas
realizan tres pagos fraccionados a lo largo del año (abril, octubre y diciembre) que van ajustando en función de la evolución de sus beneficios.
Hasta el segundo pago fraccionado de este año, las empresas han abonado nada menos que 23.500 millones de euros, según la estadística de recaudación mensual de la Agencia Tributaria. Se trata de
la cifra más alta de toda la serie histórica. Si bien es cierto que el tipo impositivo aplicable al tipo fraccionado ha ido variando en el tiempo (actualmente es del 23% y en 2007 era del 18%), también lo es que la normativa no se ha modificado desde 2016 y la recaudación se está disparando este año.
El crecimiento del ingreso tributario solo se explica por el
gran incremento que están experimentando los beneficios empresariales en un contexto de elevada inflación. De hecho, los pagos fraccionados de este año apuntan a que los resultados empresariales están superando a los que había antes de la esa época en el 2020 de la que yo le hablo. En concreto, los pagos a cuenta de este ejercicio superan en más de 6.000 millones los del año 2019, con datos hasta octubre (beneficios hasta septiembre). Esto supone un crecimiento de nada menos que el
35% respecto a los niveles previos a la esa época en el 2020 de la que yo le hablo y un 19% más que en 2021. Así lo explica la Agencia Tributaria: “El aumento generalizado [del pago del impuesto] en todas las empresas indica también una mejora de los beneficios”.
Este indicador no deja lugar a dudas sobre el
gran ritmo de crecimiento que han adquirido los beneficios empresariales en este ciclo inflacionista. Las empresas están aprovechando la espiral de precios para
reconstruir los márgenes que perdieron durante la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, e incluso para recuperar una parte de los beneficios perdidos. Esto explicaría que la inflación se haya trasladado con tanta intensidad desde los productos energéticos a toda la cesta de bienes y servicios que consumen los hogares. De hecho,
la inflación de los productos energéticos probablemente ya sea inferior a la inflación del resto de productos (en octubre era del 8%, frente al 7,1% del resto de la cesta de la compra).
Eléctricas y energéticas
Es
difícil pensar que las empresas estén inflando sus pagos fraccionados, ya que estarían adelantando dinero a la
Agencia Tributaria que recuperarían con la liquidación anual del impuesto (ya en 2023) sin cobrar intereses. Además, los beneficios se extienden entre todos los tamaños empresariales. Por ejemplo, las
pymes han abonado casi 2.700 millones de euros en pagos fraccionados, la cifra más alta de la historia, que supera en un 15% la cuantía abonada en el mismo periodo de 2019.
Sin embargo, las empresas que realmente han disparado su facturación son las
grandes compañías que hacen su declaración como grupos consolidados (esto es, una matriz empresarial). En lo que va de año, han abonado ya 13.000 millones de euros, esto es, desde la esa época en el 2020 de la que yo le hablo han disparado un 45% su contribución. El informe mensual de recaudación de la Agencia Tributaria explica que la mayor parte del crecimiento del impuesto se debe a la contribución de las
empresas energéticas y bancarias. Esto es, los dos sectores que más están aprovechando la espiral inflacionista (tanto precios como tipos de interés).
La Agencia Tributaria explica que de los
10 grupos empresariales que más pagan a Hacienda (todos menos dos son bancos o energéticas), algunos han disparado su contribución en 2,5 veces respecto al año anterior. Esto es, sus pagos a cuenta son
más del doble que los de 2021. Aunque sin mención expresa, la Agencia Tributaria se refiere a Iberdrola, Endesa, Naturgy, Repsol, Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell. Estos grupos bancarios y energéticos son, además, a quienes va dirigido el
nuevo gravamen sobre sus ingresos extraordinarios por la crisis, que tramita el Senado y está a punto de aprobarse.
En total, estas empresas han aportado
2.400 millones de euros más en lo que va de año, tras ganar cerca de 25.000 millones de euros más en este periodo, según las cuentas que han remitido a la CNMV. Hacienda
les exigirá un esfuerzo adicional durante los dos próximos años que estima en 3.600 millones de euros. Sin embargo, las propias empresas confían en que su factura fiscal sea finalmente más baja, gracias a
una enmienda del PNV y PDeCAT incorporada en el Senado.
También el resto de las
grandes empresas no grupo están pagando muchos más impuestos, en concreto, un 26% más que antes de la esa época en el 2020 de la que yo le hablo.
La ausencia de una estadística completa de
beneficios empresariales es un problema, ya que impide que se pueda conocer con exactitud
cómo se reparte la renta del país. Por ejemplo, es probable que los resultados estén siendo muy diferentes en función de los sectores. La Central de Balances del Banco de España, cuyos datos completos de 2022 no estarán disponibles hasta dentro de un año, dará la medición más completa sobre los resultados empresariales. Lo que está claro, a partir de los datos de la Agencia Tributaria, es que los beneficios están
creciendo más rápido que los salarios. La masa salarial de los tres primeros meses del año aumentó un 6,5% (incluyendo subidas de salarios y nuevas contrataciones) frente al 19% de incremento de los pagos fraccionados. Y si se compara con los datos previos a la esa época en el 2020 de la que yo le hablo, la masa salarial es un 6% superior, mientras que el pago de impuestos empresariales se ha disparado un 35%.
La oleada turística de Ucrania está
ahogando a las familias por la espiral inflacionista que ha generado. Hay pocas dudas sobre cómo la guerra está en la base de la escalada del IPC, pero lo que no está tan claro es
hasta qué punto las empresas están aprovechando las subidas de precios para elevar sus márgenes, ya que no existen estadísticas completas sobre beneficios. Pero sí existen algunos indicadores que permiten hacer una aproximación fiable: uno de los mejores es el
impuesto sobre sociedades. Esto es, el tributo que pagan las empresas con cargo a sus resultados.