Porque Ud no fue a los jesuitas. Si pasaba eso en mi colegio, nos castigaban a toda la clase hasta que pareciese el culpable. Si el tiempo se echaba encima, llamaban a un cura que era experto en psicología. Nos hacía responder a tres preguntas en un papel anónimo: ¿me siento mal por algo? ¿He visto algo que me inquieta? ¿Tengo ganas de decir algo que llevo dentro? Una vez tuve que recoger los papeles y llevárselos al cura. Pude ver que la mayoría eran insultos, dibujos obscenos, etc. Pero en uno ponía claramente: "A (sic) SIDO GARCÉS". El cura ordenó los papeles, los fue leyendo cuidadosamente y, de repente, levantó la cabeza y dijo: "Garcés, ¿tienes algo que decirnos?". Garcés se puso muy nervioso, la clase se quedó sorprendida, y yo aprendí la mejor lección que me enseñaron en ese colegio.