otro parmenides
Madmaxista
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Las zonas bajas o valles hubieron de quedar inundados y cubiertos de lodo tras los acontecimientos de la Gran catástrofe.
A partir de ese momento, la vida humana se circunscribió a las montañas y las mesetas o altiplanos. Y hubo de transcurrir bastante tiempo hasta que pudieron ser atravesados por el ser humano.
Sin embargo, a todo se le puede encontrar algo positivo.
El lodo fertilizó las tierras y, con posterioridad, se convertirían en huertas y zonas agrícolas muy florecientes.
Hasta que ese momento llegó, fueron solamente pantanos en los que crecían plantas y árboles de todo tipo.
Digo esto ya que encuentro una semejanza entre los vocablos relacionados con "campo" y las diversas traducciones de "pantano". El mejor ejemplo lo tenemos en la inglesa SWAMP o "pantano", existente en otros idiomas del norte europeo, y la castellana CAMPO, también presente en la francesa CHAMP y en otros idiomas del sur de Europa.
Obviamente, la segunda rama constituyó una evolución de la primera. En primer lugar fueron los "pantanos" (SWAMP), los cuales, al desecarse o ser drenados se convirtieron en "campos" (CHAMP).
Muy probablemente, en nuestro país, la importancia de aquellos a los que la Historiografía denomina "árabes", en asuntos relacionados con la agricultura, no se debió tanto a la creación de acequias para el regadío de los campos como al drenaje de los pantanos, reconduciendo las aguas hasta los desagües naturales. Lo que permitió, sin duda, la posibilidad de sembrar la tierra resultante, enriquecida ya por las substancias químicas originadas por la catástrofe.
Hoy en día, las huertas no son un vergel como antaño lo eran. Es necesario fertilizarlas con todo tipo de abonos para que mantengan su fecundidad.
Los árboles surgidos en los pantanos han ido desapareciendo como consecuencia de la inevitable desecación del terreno y apenas se avizoran junto a las riberas de los ríos y las charcas.
Simplemente, la naturaleza tiende a volver a los tiempos anteriores al desastre.
(imagen visible para usuarios registrados)
A partir de ese momento, la vida humana se circunscribió a las montañas y las mesetas o altiplanos. Y hubo de transcurrir bastante tiempo hasta que pudieron ser atravesados por el ser humano.
Sin embargo, a todo se le puede encontrar algo positivo.
El lodo fertilizó las tierras y, con posterioridad, se convertirían en huertas y zonas agrícolas muy florecientes.
Hasta que ese momento llegó, fueron solamente pantanos en los que crecían plantas y árboles de todo tipo.
Digo esto ya que encuentro una semejanza entre los vocablos relacionados con "campo" y las diversas traducciones de "pantano". El mejor ejemplo lo tenemos en la inglesa SWAMP o "pantano", existente en otros idiomas del norte europeo, y la castellana CAMPO, también presente en la francesa CHAMP y en otros idiomas del sur de Europa.
Obviamente, la segunda rama constituyó una evolución de la primera. En primer lugar fueron los "pantanos" (SWAMP), los cuales, al desecarse o ser drenados se convirtieron en "campos" (CHAMP).
Muy probablemente, en nuestro país, la importancia de aquellos a los que la Historiografía denomina "árabes", en asuntos relacionados con la agricultura, no se debió tanto a la creación de acequias para el regadío de los campos como al drenaje de los pantanos, reconduciendo las aguas hasta los desagües naturales. Lo que permitió, sin duda, la posibilidad de sembrar la tierra resultante, enriquecida ya por las substancias químicas originadas por la catástrofe.
Hoy en día, las huertas no son un vergel como antaño lo eran. Es necesario fertilizarlas con todo tipo de abonos para que mantengan su fecundidad.
Los árboles surgidos en los pantanos han ido desapareciendo como consecuencia de la inevitable desecación del terreno y apenas se avizoran junto a las riberas de los ríos y las charcas.
Simplemente, la naturaleza tiende a volver a los tiempos anteriores al desastre.
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