Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

Luego me dices que yo enredo ... En la Estación de Atocha hubo una una checa SÍ O SÍ. Hay 150 folios sobre el caso en la CG.

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ya, si he puesto yo el enlace.
si solo has encontrado eso entre las decenas de declaraciones...

llámalo checa o comisaria, la función era la vigilancia de la retaguardia en un momento que el enemigo venia desde sevilla arrasando a su paso y la quinta columna era un peligro real.
 
ya, si he puesto yo el enlace.
si solo has encontrado eso entre las decenas de declaraciones...

llámalo checa o comisaria, la función era la vigilancia de la retaguardia en un momento que el enemigo venia desde sevilla arrasando a su paso y la quinta columna era un peligro real.

Se llama checa. Tu idílica comisaría se contradice con el listado de 1823 asesinatos en ellas (el 93% antes de acabara 1936) que tiene Sauquillo. Si lo llamas comisaría tienes que añadir "estalinista".
 
Última edición:
Luego me dices que yo enredo ... En la Estación de Atocha hubo una una checa SÍ O SÍ. Hay 150 folios sobre el caso en la CG.

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Es una checa, como el mismo incorrezto demostró, aunque en la Causa General no se hallaran pruebas de asesinatos en ella. Pero además dice incorrezto que era una comisaría normal y corriente para los viajeros, si había alguno. Después, esa visión idílica la quiere elevar a todas las checas, comisarías según él, donde lo normal en las más civilizadas del mundo es que asesinen a más de, al menos, 1800 personas, en una ciudad mucho más pequeña de lo que es ahora y en pocos meses.
 
Última edición:
Se llama checa. Tu idílica comisaría se contradice con el listado de 1823 asesinatos en ellas (el 93% antes de acabara 1936) que tiene Sauquillo. Si lo llamas comisaría tienes que añadir "estalinista".
para cuando acabó el 36 el gobierno ya habia retomado el poder y habia pasado el peligro inminente de perder Madrid.

lo que no lo puedes llamar es checa, en la epoca se conocian por comisaria, radio, ateneo, circulo...

el cine europa no era estalinista, era cuartel de milicias confederales. con calabozos, claro. en las memorias de lister, que tenia el cuartel enfrente, hay alguna divertida historia sobre sus diferencias.

sobre sandoval, os podeis leer el honor de las injurias.
su tortura y gloria está escrita por guzmán,
 
Comunistas contra anarquistas, una guerra civil dentro de otra
Juan E. Pflüger
/ 04 marzo, 2016
“¡Manteneos firmes, la España Nacional está con vosotros! De toda la [..] roja, la FAI es la única fuerza española auténtica”, decía en mayo de 1937 el general Queipo de Llano en una de sus famosas alocuciones radiofónica. Tenía claro el militar que había protagonizado el alzamiento en Andalucía que cuanto menos unidad hubiera en las filas del enemigo, menos capacidad para el esfuerzo bélico tendrían. Los sucesos ocurridos entre los días 3 y 8 de mayo de 1937 en Cataluña, sobre todo en Barcelona, hacía concebir esperanzas de una guerra más corta.

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El 3 de mayo 200 policías se presentaron en la central de teléfonos de Barcelona para hacerse cargo, en nombre del Gobierno, de la gestión del servicio que, en virtud de un bando de colectivizaciones, dependía hasta entonces de los anarquistas. Lo que importaba era hacerse con el servicio de censuras que se encontraba en la segunda planta. Tenía importancia porque era el departamento desde el que se escuchaban las conversaciones con Barcelona y permitía detectar a los enemigos emboscados.
Hasta ese momento los anarquistas habían hecho uso de esa posibilidad de escucha para protagonizar una represión contundente contra los derechistas que eran escuchados cuando hacían alguna afirmación contrarrevolucionaria,un descuido que le costaba la vida y terminaba con su cadáver abandonado en una cuneta. El Gobierno quería hacerse cargo de ese servicio para ponerlo en manos de los servicios de espionaje y aplicar su utilidad al esfuerzo bélico.
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Tras varios tiroteos, los anarquistas fueron desalojados por unidades de la Guardia Nacional Republicana y milicianos comunistas que se sumaron al ataque contra los anarquistas. A partir de ese momento comunistas, por un lado, y anarquistas, por otros, se repartieron la ciudad y empezaron una guerra que causó más de mil perecid y en torno a 1.500 heridos.
Los anarquistas tomaron desde el principio la iniciativa, la zona de la ciudad que controlaron, al oeste de La Rambla, se llenó de barricadas y atacaron a cuanto representante del comunismo y del Ejecutivo catalán encontraban a su paso. La CNT, el POUM, las Juventudes Libertarias o la Asociación de Amigos de Durruti fueron muy contundentes. Además de los ataques contra las milicias del PSUC, abiertamente comunistas, centraron su actuación en los atentados contra autoridades. El más importante fue el asesinato de Antonio Sesé el día 5 de mayo, día en el que iba a tomar posesión de su cargo como consejero de la Generalidad. Sufrió una emboscada organizada por dos docenas de miembros de la CNT contra los que nada pudieron hacer los cuatro escoltas que le acompañaban, que también murieron en la refriega.
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Los días siguientes, 6 y 7 de mayo, los enfrentamientos se extendieron por varios municipios catalanes: Tarragona, Tortosa, Vich y Reus son escenarios de enfrentamientos entre ambos bandos, anarquistas y comunistas, que se saldan con varios centenares de perecid.

La situación era, por entonces, tan complicada que la 26 División Anarquista, anteriormente conocida como la Columna Durruti, se acuarteló en Barbastro para trasladarse a Barcelona a apoyar a sus correligionarios contra los comunistas. Finalmente el día 7 de mayo dos columnas de guardias de asalto formadas por 5.000 hombres llegan desde Madrid y Valencia a Barcelona. Sus órdenes son claras: desarmar a los anarquistas para reestablecer el orden.
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A partir de ese momento, el PSUC y el PCE, con el beneplácito del PSOE y la UGT iniciaron una campaña de depuración contra los anarquistas. Los libertarios eran detenidos y ejecutados, si tenían suerte. Si no la tenían sufrían torturas espantosas. Así cayeron Andrés Nin, el líder del POUM, que fue torturado y asesinado haciéndose desaparecer su cadáver para que no se estableciera una investigación como asesinado, sino como desaparecidos.
Otro caso llamativo fue el de dos anarquistas italianos: Camilo Berneri y Francesco Barbieri. Habían venido para hacer labor periodística para varios medios anarquistas internacionales. Habían criticado muy duramente la imposición estalinista en el Gobierno del Frente Popular. Les costó caro. Fueron secuestrados por comunistas y, ayudados por varios Mossos d’Esquadrafueron asesinados y sus cuerpos abandonados junto al edificio de la Generalidad.
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Llamativo es también lo que les ocurrió a los 12 jóvenes miembros de las Juventudes Libertarias del barrio de Sant Andreu que fueron rodeados por numerosos comunistas cuando se dirigían al centro de Barcelona. Los detuvieron y fueron llevados al cuartel Voroshilov –que era el cuartel general militar del Partido Comunista en Barcelona- donde fueron torturados hasta morir. Los cuerpos fueron encontrados en una fosa con los claros signos de haber sido torturados con saña.

Son solamente algunos ejemplos. La purga de los comunistas contra los anarquistas en Cataluña y Valencia continuaron durante toda la Guerra Civil, prácticamente hasta el final de la contienda.
 
Una de esas historias que se taparon con pueblerino de cal y con silencios, con muchos silencios
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Una pequeña historia de lo que es un viernes […]. Ocurrió la madrugada del viernes 26 de mayo de 1944. Ese día, después de notificarles la sentencia y llevarles un capellán por si querían quedar bien con Dios, sacaron de la Prisión Provincial de Sevilla a 4 hombres para ejecutarlos tras haber sido condenados a la pena de gloria en consejo de guerra. Era un día como tantos otros. Los llevaron al Cementerio de San Fernando y pararon junto a su tapia derecha, con la rutina de siempre. Las camionetas, y el coche donde había venido el juez y el médico, encendían los faros enfocando la tapia y formando un tétrico semicírculo de luz que ya era muy conocido por los sevillanos que a esa hora transitaban por las inmediaciones.
Hacía varios años que el gobernador militar había decidido que no se interrumpiera el tráfico peatonal ni rodado mientras se realizaban las ejecuciones. Así no se molestaba a nadie en su camino y, además, servía de recordatorio público de la justicia de la Nueva España.
Bajaron entonces a los condenados del camión, amarrados con alambres unos a otros, y los colocaron en la tapia. Igual no os importa saber quiénes eran, pero os diré que eran muy jóvenes y también os diré sus nombres: Rafael Fernández Ávila, de 21 años, de Constantina; Bernabé Granado Fernández, de 20 años y de Herrera; Francisco Jiménez Navarro, de 21, y Antonio Jiménez Palma, de 27, ambos vecinos de Morón de la Frontera, aunque Antonio había nacido en Algodonales.
No sabemos si gritaban, lloraban o estaban en silencio. Nunca hay crónicas de la forma en que se muere bajo las dictaduras. Como decía Hannah Arendt, los Estados totalitarios se limitan a hacer desaparecer a sus enemigos en el silencio del anonimato. Eran las 6 de la mañana cuando el oficial que mandaba el piquete, el teniente Antonio Ruperto Navarro, dio la orden de abrir fuego. Primero cayeron al suelo 2 cuerpos y después los otros 2, lo que a juicio del oficial denotaba que no se había hecho bien la descarga. Habría que corregirlo para la siguiente vez.
Por cierto, estaba de visita en Sevilla Millán Astray y había ido a ver la Macarena y al Cristo de la Buena Gloria, ya que era hermano de las dos cofradías. También el día antes había visto salir a la hermandad del Rocío de Triana desde el balcón de la casa del Nene. Este hombre, tan amigo de Franco, conocía bien eso de los enterados de las penas de gloria. Una vez estuvo con él 2 horas mientras Franco no paraba de firmar, en uno de esos días que se acumulaba el trabajo de “purificación”.
Al acabar la sesión, Millán Astray estaba que no cabía de emoción al ver a su colega de la Legión ejerciendo como caudillo por la gracia de Dios. Dejemos que lo cuente él: “Nadie, ninguno que no haya cometido crimen y el crimen haya sido probado plenamente en los autos y en el juicio, ha sido condenado. Ante la menor duda, la pena se ha conmutado o se ha mandado en consulta al alto Tribunal Militar. Al terminar aquellas 2 horas tan intensas de mi vida, me permití con todo el respeto que guardo al Jefe del Estado, decirle: mi general, perdón por mi atrevimiento, pero como español y como soldado, he de manifestarle mi admiración al contemplar cómo administras la Justicia y cómo se manifiesta tu corazón tan generoso, tan cristiano y tan español”.
Pero sigamos. Cuando los cuerpos se desplomaron, el médico se acercó a ellos. Era el capitán José Antonio Rufo Moya, bético de pro, que uno a uno fue tomando el pulso a los cancelados. En uno de ellos notó algo pues, retirándose un poco, ordenó que le dispararan de nuevo. Y así se hizo. Se acercó de nuevo el médico y, tras reconocerlo otra vez, “interesó que le dieran un segundo tiro de gracia”. Tras la nueva descarga, por fin, confirmó la defunción de los 4 y el oficial al mando del piquete dio órdenes para que los soldados se marcharan todos al cuartel menos 2 de ellos y un cabo que se quedaron de custodia hasta el enterramiento, ordenándose entonces a los sepultureros que se encontraban cerca esperando, que recogieran los cuerpos y los echaran en una camioneta de Sanidad Militar que estaba preparada para introducirlos en el cementerio y llevarlos a la fosa común.
El médico y el oficial se marcharon a sus asuntos y, quizá, a comentar las novedades del día. Los sepultureros le pidieron a uno de los chóferes unos alicates para cortar los alambres de los cancelados y poderlos introducir en la camioneta con más comodidad. Entonces, se percataron de que uno de los cancelados, el mismo al que habían disparado 2 tiros de gracia, movía los ojos. Inmediatamente, y como el médico ya se había ido, se lo advirtieron al juez, el comandante Francisco Cáceres Velasco. Los cuerpos estaban caídos en una cuneta junto a la tapia, con la cabeza en el fondo mirando hacia arriba, y el juez ordenó a un guardia de los que formaban la escolta que disparase sobre el que movía los ojos. Dos disparos, en el vientre y en el pecho, dejaron zanjado el asunto y los enterradores echaron el cuerpo en la camioneta junto a los otros tres. Al entrar en el cementerio, se detuvieron un momento para que el capellán bendijera los cuerpos y continuaron hacia la fosa común, con la compañía de uno de los guardias de la escolta.
Al llegar a la fosa, sacaron los cuerpos, y al colocar en el suelo el segundo de ellos, el mismo que había recibido ya 4 disparos de gracia más el fusilamiento, se incorporó un poco, diciendo: “por Dios o por caridad, acabadme de cancelar que estoy sufriendo mucho”. “Fue tal la impresión que a todos los presentes produjo tal hecho, que de momento huyeron del lugar”. Entonces, el sepulturero, Manuel Gallego, le dijo al guardia que le disparase, pero este estaba tan nervioso que no era capaz de hacer ningún movimiento, pidiéndole entonces el arma para hacerlo él mismo, “y habiéndola recibido en posición de fuego, disparó sobre la cabeza del repetido ejecutado que había hablado y considerándolo ya cadáver, procedieron al enterramiento de los cuatro”.
Cuando llegó un poco más tarde el administrador del cementerio, el sr. Casas, y el capellán le contó lo que había sucedido, se fue a la oficina y escribió un parte al alcalde, que le dio cuenta al gobernador y este al auditor, que determinó abrir unas diligencias que instruyó el teniente coronel Ildefonso Pacheco Quintanilla y que se cerraron sin responsabilidad. Diligencias que, afortunadamente, aún se conservan en el archivo del Tribunal Militar Territorial Segundo de Sevilla, para vergüenza de aquel viernes […].
 
Checas en la Guerra Civil, la represión soviética para eliminar a sospechosos
Juan E. Pflüger
/ 23 febrero, 2016
Las checas que se instalaron en la retaguardia republicana desde el mismo momento de iniciarse la Guerra Civil eran cárceles controladas por los partidos del Frente Popular en las que miles de “enemigos” fueron torturados y asesinados sin ningún tipo de garantías. Toma su nombre de la policía política creada en los primeros momentos de la revolución soviética –la Chrezvichàinaia Komissia (Comisión Extraordinaria)- que sembró el terror durante la represión soviética en la URSS, el país que los frentepopulistas tomaron como ejemplo desde las elecciones de febrero de 1936.

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Desde que se produjo el reparto de armas a las milicias de los partidos políticos de izquierda,una decisión tomada el 19 de julio de 1936 por el jefe de Gobierno José Giral, los elementos radicales que conformaban estos grupos, en lugar de emplearlos en el frente para frenar el avance de las tropas de Franco los emplearon para dar rienda suelta a su afán de venganzay a sus más bajos instintos.
Una vez armados, en Madrid, Valencia, Barcelona,… hasta en pueblos de pequeño tamaño, se incautaron de locales e instalaron cárceles a las que pronto empezaron a denominar como checas. En ellas empezaron a instalar los más salvajes métodos de tortura –asesorados por los soviéticos que llevaban en España desde antes del comienzo de la guerra- y se lanzaron a detener a toda aquella persona que fuera considerada contrarrevolucionaria. En esas cárceles entraban religiosos, burgueses, falangistas, empresarios, periodistas,… pero también quienes eran denunciados por querellas personales y viejos litigios.
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Las checas eran muy variadas en cuanto a sus instalaciones, pero las más activas y con mayor capacidad, sobre todo las que estaban en Madrid, Barcelona y Valencia, instalaron diversos sistemas de tortura. En ellas se realizaban tormentos que iban desde las caricia a las electrocuciones, pasando por las celdas de hielo, campanas de calor, los ruidos estridentes o las luces fijas. En algunas existía una habitación llamada la carnicería, donde se fruta en vivo miembros para obtener confesiones. Eran frecuentes las celdas que para debilitar la voluntad del detenido le impedían el descanso. Para ello se incluían elementos como catres inclinados que les impedían dormir o suelos con ladrillos en arista que imposibilitaba el apoyo de los pies o tumbarse en él.
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En otras ocasiones las celdas tenían los techos a alturas muy bajas para evitar que los detenidos pudieran incorporarse. Otra práctica habitual era que los carceleros despertasen a los recluidos cada hora para que perdieran la noción del tiempo.
Entre torturas, caricia y acoso, los milicianos responsables de los centros solían hacer juicios ficticios o fusilamientos simulados para que los “contrarrevolucionarios” padecieran ansiedad permanente durante su cautiverio. Cuando los centros se encontraban saturados de detenidos, sin juicio ni causa legal alguna, eran sacados de madrugada y cancelados en las afueras de algunas de las ciudades o poblaciones en las que se encontraban.

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Desde la historiografía marxista se ha pretendido justificar el terror como una respuesta descontrolada de los más radicales dentro de los partidos que conformaban el Frente Popular. Cuando leemos que tres meses después del inicio de la guerra las Checas dejaron de funcionar porque el Gobierno frentepopulista acabó con la represión indiscriminada, estamos ante dos falsedades. La primera es que si bien se desautorizó el uso de estas cárceles a los dirigentes de las milicias de los partidos políticos, pasaron a ser gestionadas por el Servicio de Información Militar (SIM) que era la agencia de espionaje y seguridad del bando republicano. La segunda es que los dirigentes de los partidos del Frente Popular conocieron desde el principio la existencia de estos centros y, lejos de tomar alguna medida para cerrarlos, permitieron que estuvieran gestionados por hombres de toda su confianza. Es más, las checas no pertenecían solamente a los partidos más radicales, comunistas, socialistas y anarquistas, sino que los más “moderados” como Izquierda Republicana o los partidos catalanistas tenían sus propios centros de exterminio.
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En Madrid destacaron por su actividad incivil y represora varias checas: Fomento (luego de Bellas Artes), la de la Escuadrilla del Amanecer que tenía su sede en la Dirección General de Seguridad ¿Incontroladas y al margen del poder republicano?, la de Marqués de Riscal, la de Narváez, la de San Bernardo, la de Ferraz, la de la CNT en el Ateneo Libertario,…. Y así hasta un centenar de estos centros.
En el caso de Valencia fueron tristemente conocidas algunas como la de Santa Úrsula, la de Sorní, la de Grabador Esteve o la de la calle de los Carniceros. Igualmente, en Barcelona, destacaron: la de Vallmajor (conocida como Preventorio D), la de La Tamarita, la del seminario, la de la calle Zaragoza o la de San Elías.

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Algunos de estos centros sirvieron para depurar –entiéndase hacer daño y acabar con- a compañeros de profesión con los que no se coincidía ideológicamente. Un caso especialmente cruel fue el de la checa del Cuartel de Espartero, sede de la Guardia Nacional Republicana, donde fueron torturados y asesinados cientos de Guardias Civiles considerados próximos a las tesis de los sublevados.
 
(mensaje citado en revisión)

domingo, 17 de febrero de 2008
Un montaje fotográfico

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Un blog de extrema derecha de Badajoz publicó días atrás un artículo, con el sosegado título de “Incivil, corruptos, […]”, acerca de los asesinatos cometidos por las izquierdas durante la Guerra Civil en la localidad extremeña de Granja de Torrehermosa. El texto está ilustrado con la imagen del cadáver de una niña que, según se dice, “fue perecid a golpes contra la pared de su casa por los milicianos frentepopulistas”. Sin negar en ningún momento la evidencia de los crímenes, sí considero sospechosa la fotografía, que forma parte de una famosa colección de imágenes cuya falsedad fue denunciada hace 70 años por el propio jefe de propaganda de Queipo de Llano, Antonio Bahamonde.

Antonio Bahamonde y Sánchez de Castro abandonó España pavor por el comportamiento de los suyos y escribió desde el exilio el libro 1 año con Queipo, Memorias de un nacionalista, en el que explicaba lo que había visto en la II División, con sede en Sevilla y bajo cuyo control estuvo la provincia de Badajoz. Pues bien, en las páginas 142 y 143 de ese libro se dice lo siguiente [cito por la edición de Barcelona de 1938, aunque la obra tiene una reciente de 2005 bajo el sello de Ediciones Espuela de Plata]:

Se hace una propaganda habilísima a base de documentos fotográficos. En la División hay dos fotógrafos, los hermanos Burgos, dedicados exclusivamente a estos fines. Reproducen en todos los tamaños y posturas las personas que son víctimas de accidentes fortuitos. Sacan fotografías de los cadáveres de los cancelados. Cientos de estos han sido mutilados y quemados bárbaramente para sacar fotografías y, con todo género de detalles, exhibirlas en España y en el extranjero, diciendo que son crímenes feroces cometidos por los “rojos”. Esta propaganda ha contribuido mucho a formar en el extranjero un ambiente desfavorable a los gubernamentales, a los que presentan como incivil feroces.

El general Queipo de Llano tiene en su despacho un álbum voluminoso, con los crímenes cometidos por los “rojos”. Las fotografías de este álbum están hechas por los hermanos Burgos. Todas ellas son falsas; no hay un solo caso que haya ocurrido tal como se presenta.

En Granja de Torre-Hermosa (Badajoz), al entrar los “nacionales” después de una dura lucha encontraron, naturalmente, un cierto número de cadáveres dejados al abandonar el pueblo. Los trasladaron al cementerio y fueron bárbaramente profanados. A una mujer le abrieron el vientre; a otro cadáver le saltaron los ojos; a otro le machacaron la cabeza con una piedra; a otro le separaron los brazos y las piernas del tronco. Los hermanos Burgos, que iban con la columna, sacaron numerosas fotografías desde diferentes ángulos. Estas reproducciones han recorrido el mundo, como crímenes terribles cometidos por los “rojos” en Granja de Torre-Hermosa.
 
Checas en la Guerra Civil, la represión soviética para eliminar a sospechosos
Juan E. Pflüger
/ 23 febrero, 2016
Las checas que se instalaron en la retaguardia republicana desde el mismo momento de iniciarse la Guerra Civil eran cárceles controladas por los partidos del Frente Popular en las que miles de “enemigos” fueron torturados y asesinados sin ningún tipo de garantías. Toma su nombre de la policía política creada en los primeros momentos de la revolución soviética –la Chrezvichàinaia Komissia (Comisión Extraordinaria)- que sembró el terror durante la represión soviética en la URSS, el país que los frentepopulistas tomaron como ejemplo desde las elecciones de febrero de 1936.

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Desde que se produjo el reparto de armas a las milicias de los partidos políticos de izquierda,una decisión tomada el 19 de julio de 1936 por el jefe de Gobierno José Giral, los elementos radicales que conformaban estos grupos, en lugar de emplearlos en el frente para frenar el avance de las tropas de Franco los emplearon para dar rienda suelta a su afán de venganzay a sus más bajos instintos.
Una vez armados, en Madrid, Valencia, Barcelona,… hasta en pueblos de pequeño tamaño, se incautaron de locales e instalaron cárceles a las que pronto empezaron a denominar como checas. En ellas empezaron a instalar los más salvajes métodos de tortura –asesorados por los soviéticos que llevaban en España desde antes del comienzo de la guerra- y se lanzaron a detener a toda aquella persona que fuera considerada contrarrevolucionaria. En esas cárceles entraban religiosos, burgueses, falangistas, empresarios, periodistas,… pero también quienes eran denunciados por querellas personales y viejos litigios.
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Las checas eran muy variadas en cuanto a sus instalaciones, pero las más activas y con mayor capacidad, sobre todo las que estaban en Madrid, Barcelona y Valencia, instalaron diversos sistemas de tortura. En ellas se realizaban tormentos que iban desde las caricia a las electrocuciones, pasando por las celdas de hielo, campanas de calor, los ruidos estridentes o las luces fijas. En algunas existía una habitación llamada la carnicería, donde se fruta en vivo miembros para obtener confesiones. Eran frecuentes las celdas que para debilitar la voluntad del detenido le impedían el descanso. Para ello se incluían elementos como catres inclinados que les impedían dormir o suelos con ladrillos en arista que imposibilitaba el apoyo de los pies o tumbarse en él.
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En otras ocasiones las celdas tenían los techos a alturas muy bajas para evitar que los detenidos pudieran incorporarse. Otra práctica habitual era que los carceleros despertasen a los recluidos cada hora para que perdieran la noción del tiempo.
Entre torturas, caricia y acoso, los milicianos responsables de los centros solían hacer juicios ficticios o fusilamientos simulados para que los “contrarrevolucionarios” padecieran ansiedad permanente durante su cautiverio. Cuando los centros se encontraban saturados de detenidos, sin juicio ni causa legal alguna, eran sacados de madrugada y cancelados en las afueras de algunas de las ciudades o poblaciones en las que se encontraban.

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Desde la historiografía marxista se ha pretendido justificar el terror como una respuesta descontrolada de los más radicales dentro de los partidos que conformaban el Frente Popular. Cuando leemos que tres meses después del inicio de la guerra las Checas dejaron de funcionar porque el Gobierno frentepopulista acabó con la represión indiscriminada, estamos ante dos falsedades. La primera es que si bien se desautorizó el uso de estas cárceles a los dirigentes de las milicias de los partidos políticos, pasaron a ser gestionadas por el Servicio de Información Militar (SIM) que era la agencia de espionaje y seguridad del bando republicano. La segunda es que los dirigentes de los partidos del Frente Popular conocieron desde el principio la existencia de estos centros y, lejos de tomar alguna medida para cerrarlos, permitieron que estuvieran gestionados por hombres de toda su confianza. Es más, las checas no pertenecían solamente a los partidos más radicales, comunistas, socialistas y anarquistas, sino que los más “moderados” como Izquierda Republicana o los partidos catalanistas tenían sus propios centros de exterminio.
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En Madrid destacaron por su actividad incivil y represora varias checas: Fomento (luego de Bellas Artes), la de la Escuadrilla del Amanecer que tenía su sede en la Dirección General de Seguridad ¿Incontroladas y al margen del poder republicano?, la de Marqués de Riscal, la de Narváez, la de San Bernardo, la de Ferraz, la de la CNT en el Ateneo Libertario,…. Y así hasta un centenar de estos centros.
En el caso de Valencia fueron tristemente conocidas algunas como la de Santa Úrsula, la de Sorní, la de Grabador Esteve o la de la calle de los Carniceros. Igualmente, en Barcelona, destacaron: la de Vallmajor (conocida como Preventorio D), la de La Tamarita, la del seminario, la de la calle Zaragoza o la de San Elías.

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Algunos de estos centros sirvieron para depurar –entiéndase hacer daño y acabar con- a compañeros de profesión con los que no se coincidía ideológicamente. Un caso especialmente cruel fue el de la checa del Cuartel de Espartero, sede de la Guardia Nacional Republicana, donde fueron torturados y asesinados cientos de Guardias Civiles considerados próximos a las tesis de los sublevados.
eso sucedió en madrid, y fueron empleadas para asaltar el cuartel de la montaña y convencer al de pacifico.
inmediatamente despuès salieron columnas hacia la sierra, formadas en gran parte por esos civiles armados legalmente y militares leales de los cuarteles.
 
domingo, 17 de febrero de 2008
Un montaje fotográfico

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Un blog de extrema derecha de Badajoz publicó días atrás un artículo, con el sosegado título de “Incivil, corruptos, […]”, acerca de los asesinatos cometidos por las izquierdas durante la Guerra Civil en la localidad extremeña de Granja de Torrehermosa. El texto está ilustrado con la imagen del cadáver de una niña que, según se dice, “fue perecid a golpes contra la pared de su casa por los milicianos frentepopulistas”. Sin negar en ningún momento la evidencia de los crímenes, sí considero sospechosa la fotografía, que forma parte de una famosa colección de imágenes cuya falsedad fue denunciada hace 70 años por el propio jefe de propaganda de Queipo de Llano, Antonio Bahamonde.

Antonio Bahamonde y Sánchez de Castro abandonó España pavor por el comportamiento de los suyos y escribió desde el exilio el libro 1 año con Queipo, Memorias de un nacionalista, en el que explicaba lo que había visto en la II División, con sede en Sevilla y bajo cuyo control estuvo la provincia de Badajoz. Pues bien, en las páginas 142 y 143 de ese libro se dice lo siguiente [cito por la edición de Barcelona de 1938, aunque la obra tiene una reciente de 2005 bajo el sello de Ediciones Espuela de Plata]:

Se hace una propaganda habilísima a base de documentos fotográficos. En la División hay dos fotógrafos, los hermanos Burgos, dedicados exclusivamente a estos fines. Reproducen en todos los tamaños y posturas las personas que son víctimas de accidentes fortuitos. Sacan fotografías de los cadáveres de los cancelados. Cientos de estos han sido mutilados y quemados bárbaramente para sacar fotografías y, con todo género de detalles, exhibirlas en España y en el extranjero, diciendo que son crímenes feroces cometidos por los “rojos”. Esta propaganda ha contribuido mucho a formar en el extranjero un ambiente desfavorable a los gubernamentales, a los que presentan como incivil feroces.

El general Queipo de Llano tiene en su despacho un álbum voluminoso, con los crímenes cometidos por los “rojos”. Las fotografías de este álbum están hechas por los hermanos Burgos. Todas ellas son falsas; no hay un solo caso que haya ocurrido tal como se presenta.

En Granja de Torre-Hermosa (Badajoz), al entrar los “nacionales” después de una dura lucha encontraron, naturalmente, un cierto número de cadáveres dejados al abandonar el pueblo. Los trasladaron al cementerio y fueron bárbaramente profanados. A una mujer le abrieron el vientre; a otro cadáver le saltaron los ojos; a otro le machacaron la cabeza con una piedra; a otro le separaron los brazos y las piernas del tronco. Los hermanos Burgos, que iban con la columna, sacaron numerosas fotografías desde diferentes ángulos. Estas reproducciones han recorrido el mundo, como crímenes terribles cometidos por los “rojos” en Granja de Torre-Hermosa.
Vamos, que un tipo se pasa a los rojos y hace un panfleto propagandístico contra el General Queipo de Llano en la Barcelona republicana...

Propaganda de guerra. Claro que toda la historiografía actual, 80 años después, se basa en la propaganda de guerra de un bando, más lo que se les va ocurriendo
 
El linchamiento de los prisioneros en el Cuartel de la Montaña
Juan E. Pflüger
/ 23 septiembre, 2015

El general Fanjul protagonizó el único foco del alzamiento que tuvo cierta importancia en Madrid en las primeras horas de la Guerra Civil. Atrincherado en el Cuartel de la Montaña junto a unos 1.500 hombres aguantó unas horas hasta que se produjo la toma de la instalación militar.

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Desde la mañana del 19 de julio el cuartel empezó a ser rodeado por fuerzas regulares leales al Frente Popular y milicianos de los diversos partidos de izquierdas que habían sido armados por sus organizaciones y por el Gobierno presidido por José Giral, que sustituye a Diego Martínez Barrio que se negó a armar a partidos y sindicatos. Durante el primer día de asedio se produjeron varios intercambios de disparos de fusilería entre los sitiados en el cuartel y quienes mantenían el cerco.
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Durante la noche del 19 al 20 de julio, los militares fieles al Gobierno del Frente Popular emplazaron tres piezas de artillería en la Plaza de España. Dos de ellas eran del 105 y la tercera del 155. Entre las siete de la mañana y las nueve se produjo un intenso bombardeo contra los sitiados, lo que provocó que varias compañías de la Guardia Civil que sitiaban el edifico entrasen al complejo desde el Parque del Oeste y lograsen que se abrieran las puertas que dan a la Plaza de España con el asalto masivo por parte de las milicias de los partidos políticos, mientras que las unidades militares frentepopulistas se quedaban en el exterior.
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La masacre se inició en el patio central del cuartel, donde los defensores, que ya se habían rendido, empezaron a ser asesinado cuando se entregaban a los sitiadores. Entre las decenas de cadáveres que se recogieron dentro del recinto, muchos fueron asesinados con disparos a quemarropa. Otros no tuvieron tanta suerte y murieron a manos de una parte de la turba que, no habiendo llegado a tiempo al reparto de armas, entraron con hachas, cuchillos y mazos.
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Se vivieron escenas de especial crueldad, como cuando varios de los oficiales que se habían rendido fueron arrojados desde las ventanas del tercer piso al patio y luego rematados a patadas por la turba. O la subasta de algunos prisioneros para decidir que asaltante le rajaba el vientre con una bayoneta.

Tras el primer momento de asesinatos, la matanza se detiene y los prisioneros fueron divididos en dos grupos. Uno de ellos era sacado y cancelados inmediatamente junto al muro del cuartel donde eran rematados a bayoneta. Otros fueron enviados a la Cárcel Modelo, de donde fueron sacados y asesinados en Paracuellos pocos meses después.
Al acabar el día 20 de julio, más de 200 cuerpos se encontraban tendidos sin vida en el patio, mientras que varias docenas fueron abandonadas junto a los muros del edificio.
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Desde la historiografía marxista se han consolidado dos mitos para justificar la barbarie de la turba. La primera es que se ametralló a la masa cuando se acercaban al recinto mientras se sacaba una bandera blanca. La segunda que la autoridad no pudo hacer nada para evitar los linchamientos.
Es cierto que se produjeron ametrallamientos mientras desde una de las ventanas se mostraba una bandera blanca. Pero quienes sacaron las banderas de rendición eran oficiales partidarios del Frente Popular que se encontraban desarmados y prisioneros en una de los despachos de la segunda planta y que pretendían ponerse a salvo y que no hicieran fuego con las piezas de artillería a esa zona, no representaban a los sublevados ni fue orden del general Fanjul.

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Respecto a lo de los linchamientos incontrolados que no pudieron ser sofocados por las fuerzas del orden frenepopulistas, contrasta con su eficacia a la hora de sacar sin agresiones al propio Fanjul para poder llevarlo ante la Justicia para ser juzgado.
 
Memoria Histórica. 30-7-1936 CUARTEL DE LA MONTAÑA
(imagen visible para usuarios registrados)SUCESOS EN EL CUARTEL DE LA MONTAÑA
JULIO 21, 2019

30-7-1936
Fuerzas del gobierno de la República asaltan el Cuartel de la Montaña y se producen numerosas gloria entre los ocupantes que ya se habían rendido. Estas son la justicia y legalidad republicanas que reclaman los herederos de aquella coalición.


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Placa en recuerdo de los fallecidos en el Cuartel de la Montaña, que se ubicaba al principio de la Calle Ferraz, cuando fue incendiado tras los enfrentamientos
 
domingo, 17 de febrero de 2008
Un montaje fotográfico

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Un blog de extrema derecha de Badajoz publicó días atrás un artículo, con el sosegado título de “Incivil, corruptos, […]”, acerca de los asesinatos cometidos por las izquierdas durante la Guerra Civil en la localidad extremeña de Granja de Torrehermosa. El texto está ilustrado con la imagen del cadáver de una niña que, según se dice, “fue perecid a golpes contra la pared de su casa por los milicianos frentepopulistas”. Sin negar en ningún momento la evidencia de los crímenes, sí considero sospechosa la fotografía, que forma parte de una famosa colección de imágenes cuya falsedad fue denunciada hace 70 años por el propio jefe de propaganda de Queipo de Llano, Antonio Bahamonde.

Antonio Bahamonde y Sánchez de Castro abandonó España pavor por el comportamiento de los suyos y escribió desde el exilio el libro 1 año con Queipo, Memorias de un nacionalista, en el que explicaba lo que había visto en la II División, con sede en Sevilla y bajo cuyo control estuvo la provincia de Badajoz. Pues bien, en las páginas 142 y 143 de ese libro se dice lo siguiente [cito por la edición de Barcelona de 1938, aunque la obra tiene una reciente de 2005 bajo el sello de Ediciones Espuela de Plata]:

Se hace una propaganda habilísima a base de documentos fotográficos. En la División hay dos fotógrafos, los hermanos Burgos, dedicados exclusivamente a estos fines. Reproducen en todos los tamaños y posturas las personas que son víctimas de accidentes fortuitos. Sacan fotografías de los cadáveres de los cancelados. Cientos de estos han sido mutilados y quemados bárbaramente para sacar fotografías y, con todo género de detalles, exhibirlas en España y en el extranjero, diciendo que son crímenes feroces cometidos por los “rojos”. Esta propaganda ha contribuido mucho a formar en el extranjero un ambiente desfavorable a los gubernamentales, a los que presentan como incivil feroces.

El general Queipo de Llano tiene en su despacho un álbum voluminoso, con los crímenes cometidos por los “rojos”. Las fotografías de este álbum están hechas por los hermanos Burgos. Todas ellas son falsas; no hay un solo caso que haya ocurrido tal como se presenta.

En Granja de Torre-Hermosa (Badajoz), al entrar los “nacionales” después de una dura lucha encontraron, naturalmente, un cierto número de cadáveres dejados al abandonar el pueblo. Los trasladaron al cementerio y fueron bárbaramente profanados. A una mujer le abrieron el vientre; a otro cadáver le saltaron los ojos; a otro le machacaron la cabeza con una piedra; a otro le separaron los brazos y las piernas del tronco. Los hermanos Burgos, que iban con la columna, sacaron numerosas fotografías desde diferentes ángulos. Estas reproducciones han recorrido el mundo, como crímenes terribles cometidos por los “rojos” en Granja de Torre-Hermosa.

Que Antonio Bahamonde es un embustero creador de fábulas como la del "cura de Zafra" hay documemtación demoledora realizada por Moisés Domínguez. Que los periodistas a los que hace referencia, como Southword, Allen y compañía, son los propagandistas que se inventaron la "matanza de la Plaza de Toros de Badajoz", hace menos creíble el relato.

Pero en el post anterior, el detalle que nos demuestra que todo es una patraña es el que hace referencia a los misteriosos "hermanos Burgos". SOBRE TODO PORQUE NO EXISTIERON NINGUNOS "HERMANOS BURGOS" cuya misión era recrear asesinatos para Queipo de Llano.

Dice Espinosa en su artículo "AGOSTO DE 1936. TERROR Y PROPAGANDA. LOS ORÍGENES DE LA CAUSA GENERAL" que los Burgos eran una ficción
para ocultar sus nombres reales. Lo que no aclara es porqué, 80 años después, nadie puede aportar sus nombres ;

Antonio Bahamonde Sánchez de Castro, que vivía en el número 68 de la calle Álvarez Quintero y que a partir de verse obligado a intervenir una noche en uno de los terribles episodios diarios en el cementerio de San Fernando, logró integrarse en los Servicios de Propaganda como delegado de Queipo. Bahamonde dejó escrito en su impresionante 'Un año con Queipo que existían dos hermanos fotógrafos que trabajaban para la División - «hermanos Burgos» los llamó ocultando su nombre real -, que habían confeccionado un álbum para Queipo con
recreaciones del terror rojo sin reparar en los medios".


Fácil. Porque los "manipuladores hermanos Burgos" nunca existieron, ni nadie se dedicó a manipular fotografías.
 
ahora son 1500, antes doscientos... se te olvida decir que una veintena de oficiales se suicidaron juntos en una sala al verse perdidos.

y no lo incendió nadie hasta las bombas alemanas en noviembre


TRES DIAS DE JULIO (III)

muy recomendable ese blog
 
ahora son 1500, antes doscientos... se te olvida decir que una veintena de oficiales se suicidaron juntos en una sala al verse perdidos.

y no lo incendió nadie hasta las bombas alemanas en noviembre


TRES DIAS DE JULIO (III)

muy recomendable ese blog
Antes dice que había más de 200 cuerpos en el patio, no que ese fuera el número total de víctimas, que parece que no te enteras. La wikipedia (aunque no sea muy de fiar) dice que entre 500 y 900:

La entrada de los milicianos asaltantes se tradujo en el asesinato de la mayor parte de los sublevados, especialmente los oficiales-cadetes (noventa de unos ciento cuarenta) y los falangistas.3 Se contabilizaron entre 500 y 900 perecid.

Y hay que sumar los que llevaron a la Cárcel Modelo y asesinaron posteriormente en Paracuellos.
 
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