Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

Las cuentas galanas de 1936

SANTOS JULIÁ
5 ABR 2017 - 10:24 CEST
(imagen visible para usuarios registrados)Ampliar fotoUn grupo de trabajadores celebra el triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936. EFE
Con gran fanfarria ha saludado la más rancia derecha la supuesta demolición de un tabú que estaría oculto, como aseguran los autores de tan estupenda hazaña, “por montañas de sombras y mentiras”, a saber, que el Frente Popular ganó por mayoría absoluta las elecciones de febrero de 1936 solo gracias a un “embeleco decisivo”. Tras años de trabajo realmente ímprobo sobre las actas de las mesas electorales, Álvarez Tardío y Villa se presentan como debeladores de un embeleco cometido en un clima de violencia por el Frente Popular. Su supuesta victoria en las urnas habría servido para otorgar legitimidad a un cambio de Gobierno sostenido exclusivamente en la decisión personal del jefe del Estado: tal es el nudo del argumento desarrollado en este libro.

De manipulación de actas electorales en varios distritos se habló desde los mismos días del proceso electoral, y de embeleco ya decidió una comisión de eximios juristas del antiguo régimen, montada por Ramón Serrano Suñer en diciembre de 1938, en su dictamen sobre “la ilegitimidad de los poderes actuantes el 18 de julio de 1936”. Y al embeleco dedicó Javier Tusell un capítulo de su estudio sobre estas elecciones, pionero en el género; o sea, que de tabú nada, sino más bien lugar común; como tampoco era tabú el recuento y análisis de actos de violencia política y policial que acompañó todo el proceso y continuó en las semanas siguientes, objeto de recientes y excelentes estudios de Rafael Cruz o Eduardo González Calleja.

Todo en el libro es conocido salvo el carácter decisivo de la manipulación de actas en media docena de distritos
Todo, pues, conocido y trabajado si se exceptúa el carácter decisivo —en el sentido de inclinar la mayoría absoluta a una de las dos supuestas coaliciones en fruta— de la manipulación de actas que tuvo lugar en media docena de distritos electorales. Y es lástima que para demostrar dónde y cuándo se produjo esa decisiva influencia, Álvarez Tardío y Villa no hayan sentido la necesidad de argumentar sobre cuál de las diversas candidaturas lideradas por la CEDA habría dejado sentir sus efectos ese embeleco hasta convertir a una de ellas en mayoritaria. Lástima porque, tras su original indagación en las actas, han optado por la más engañosa vía posible: agregar los resultados de todas las candidaturas en las que figuraba la CEDA como si se tratara de un frente o coalición, un bloque, una concentración de partidos, términos reiterados una y otra vez para identificar la inexistente candidatura de lo que llaman coalición antirrevolucionaria.

No fue así y, especialistas como son en el estudio de elecciones, lo saben de sobra. Cierto, en la izquierda no quedó nadie, desde comunistas hasta republicanos de centro, sin integrarse en el Frente Popular. Pero los candidatos aquí identificados como constituyendo un bloque, un frente, una coalición o una concentración antirrevolucionaria estaban muy lejos de haber alcanzado un acuerdo, ni firmado un programa o un manifiesto, que les permitiera presentarse como formando parte de una candidatura única de la que habría de salir un Gobierno. Más bien ocurrió lo contrario, y el mismo Gil Robles se encargó de aclararlo cuando proclamó en el Monumental Cinema de Madrid que los compromisos de la CEDA con “el partido o la fuerza que sea… no vivirán ni un día más allá del compromiso electoral”.
MÁS INFORMACIÓN
  • (imagen visible para usuarios registrados)Recomienda en Librotea ‘1936. Embeleco y violencia en las elecciones del Frente Popular’, de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa.
Al haber agregado datos electorales —al haber mezclado churras con merinas, por decirlo coloquialmente— dando por existente un bloque de derechas enfrentado a un frente de izquierdas, distanciados solo por unos miles de votos, los autores argumentan que, al producirse tachaduras y correcciones de actas en media docena de distritos, la mayoría absoluta que debía haber ido al bloque de derechas fue para el de izquierdas. Pero esto no pasa de ser una lucubración que dice poco en favor de su pretendida neutralidad valorativa, porque no ya 300 fruta, como gritaban los jóvenes católicos fascistizados, ni siquiera 200 habría alcanzado ninguna de las coaliciones lideradas por la CEDA. A no ser, claro está, que se sumen centristas, radicales, conservadores, liberaldemócratas, agrarios, alfonsinos, tradicionalistas y tutti quanticomo formando parte de una sola candidatura con tal de que en ella hubiera además alguien de la CEDA: una forma muy galana de sacar cuentas.

Y así, con esa galanura, vuelven los autores a echar sobre Alcalá Zamora la culpa de haber “legitimado a posteriori” el triunfo del Frente Popular al encargar antes de tiempo la formación de Gobierno a Manuel Azaña. Ah, si hubiera esperado a la reunión de Cortes… Por supuesto, con contrafactuales se puede argumentar cualquier cosa, pero ante la espantada de Portela y la fuga de Gil Robles, y a la vista de los resultados electorales firmes y hechos públicos por las respectivas juntas hasta la mañana del 19, Alcalá Zamora no tenía más opción que llamar a su Azaña bien odiado. Ante el cantado triunfo del Frente Popular y los rumores y amenazas, también cantadas, de rebelión militar, a nadie encontró dispuesto a hacerse cargo del Gobierno. ¿Qué podía hacer sino implorar a Manuel Azaña que le sacara las castañas de un fuego que él mismo había encendido y atizado?

Hace mal el "fabulador" panfletero Santos Juliá de citar a Alcalá Zamora en su intento de desacreditar la magnífica obra de Álvarez Tardío y Villa. Y lo es porque hace unos 80 años ya, Alcalá Zamora ya lo decía en "El Journal de Gêneve", concretamente en un artículo publicado el dia 17 de enero de 1.937. Los bravos historiadores lo único que han hecho es corroborar lo que ya alertó el ex-Presidente de la República.

“Los comienzos del Frente Popular”
​
Journal de Généve", 17 de enero de 1.937.

«… Las primeras siete semanas del «Frente Popular» fueron las últimas de mi presidencia, desde el 19 de febrero al 7 de abril de 1.936, con el Ministerio Azaña. Durante cierto período, uno de los Poderes del Estado, el que yo ejercía, escapaba todavía al «Frente Popular». Durante los cien días que siguieron y que precedieron a la guerra civil, la ola de anarquía ya no encontró obstáculo. La táctica del «Frente Popular» se desdobló. En las Cortes se atrevió a todo; en el Gobierno quedaba débil, pero provocadora.

«El «Frente Popular» se adueñó del Poder el 16 de febrero gracias a un método electoral tan absurdo como injusto, y que concedió a la mayoría relativa, aunque sea una minoría absoluta, una prima extraordinaria. De este modo hubo circunscripción en que el «Frente Popular», con 30.000 votos de menos que la oposición, pudo, sin embargo, conseguir diez puestos más en cada trece, sin que en ningún sitio hubiese rebasado en un 2 por 100 al adversario más cercano. Este caso paradójico ge bastante frecuente.

«Al principio se creyó que el «Frente Popular» resultaba vencido. Pero cinco horas después de la llegada de los primeros resultados, se comprendió que las masas anarquistas, tan numerosas y que hasta entonces se habían mantenido fuera de los escrutinios, habían votado compactas. Querían mostrar su potencia, reclamar el precio de su ayuda: la paz y, tal vez, la misma existencia de la Patria.

«A pesar de los refuerzos sindicalistas, el «Frente Popular obtenía solamente un poco más, muy poco, de 200 actas, en un Parlamento de 473 Fruta. Resultó la minoría más importante, pero la mayoría absoluta se le escapaba. Sin embargo, logró conquistarla, consumiendo dos etapas a toda velocidad, abusa todos los escrúpulos de legalidad y de conciencia.

«Primera etapa: Desde el 17 de Febrero, incluso desde la noche del 16, el «Frente Popular», sin esperar el fin del recuento del escrutinio y la proclamación de los resultados, la que debería haber tenido lugar ante las Juntas Provinciales del Censo en el jueves 20, desencadenó en la calle la ofensiva del desorden: reclamó el Poder por medio de la violencia. Crisis; algunos Gobernadores civiles dimitieron. A instigación de dirigentes irresponsables, la muchedumbre se apoderó de los documentos electorales: en muchas localidades los resultados pudieron ser falsificados.

«Segunda etapa: Conquistada la mayoría de este modo, ge fácil hacerla aplastante. Reforzada con una extraña alianza con los reaccionarios vascos, el «Frente Popular» eligió la Comisión de validez de las actas parlamentarias, la que procedió de una manera arbitraria. Se anularon todas las actas de ciertas provincias donde la oposición resultó victoriosa; se proclamaron Fruta a candidatos amigos vencidos. Se expulsó de las Cortes a varios Fruta de las minorías. No se trataba solamente de una ciega pasión sectaria, se trataba de la ejecución de un plan deliberado y de gran envergadura. Se perseguían dos fines: hacer de la Cámara una convención, aplastar a la oposición y asegurar al grupo menos exaltado del «Frente Popular». Desde el momento en que la mayoría de izquierdas pudieran prescindir de él, este grupo no era sino el juguete de las peores locuras.

«De este modo las Cortes prepararon dos golpes de Estado parlamentarios. Con el primero, se declararon a sí mismas indisolubles durante la duración del mandato presidencial. Con el segundo, me revocaron. El último obstáculo estaba descartado en el camino de la anarquía y de todas las violencias de la guerra civil.

D. NICETO ALCALÁ ZAMORA, ex-Presidente de la II República Española.

Ésto sí que fué un golpe de estado ... El segundo intento después de 1.934 ...
 
Los ASESINATOS de REPUBLICANOS por los franquistas en San Nicolás del Puerto durante la guerra de España
(imagen visible para usuarios registrados)En 1936, la localidad sevillana de San Nicolás del Puerto (Partido Judicial de Cazalla de la Sierra), contaba con 2.547 habitantes, incluyendo el poblado minero del Cerro del Hierro. Su Corporación Municipal estaba presidida por el alcalde Juan Álvarez Sánchez, de Izquierda Republicana (IR). El pueblo contaba con 2 médicos, Firmato Pérez y Eloy Castaño de la Bastida, para el servicio sanitario y una escuela pública con 2 aulas (niños y niñas), atendidas respectivamente por los maestros Delfín Galván Cumbreño y Aurora Serrano Palomino. Guardia civil y falangistas de Constantina la ocuparon sin encontrar oposición el 15 de agosto de 1936.
Entre agosto de 1936 y 1951 un total de 146 habitantes de la localidad (143 hombres y 3 mujeres) fueron represaliados por el régimen franquista. Fueron ejecutados por bando de guerra y/o ley de fugas 21 hombres y una mujer. Hubo un cancelado por consejo de guerra. Fallecieron en prisión 5 hombres. Desaparecieron otros 22. Condenados a cárcel hubo 81 hombres y 2 mujeres, y se condenó a trabajos forzados a 9 hombres.Asesinados sin juicio previo, por bando de guerra, directamente por la voluntad de los golpistas, en agosto de 1936:
Antonio el Herrero. El descendiente de Antonio el Herrero. El Boticario. Josefa «La Lombricera». «Mediacabeza». Peón Caminero. Pedro el Cartero. Juan Álvarez Sánchez, alcalde, labrador, padre de 4 descendientes, afiliado a Izquierda Republicana. Antonio Ávila Gómez, Comerciante. Francisco Bozada. José Cabeza Mariscal, Carlos Cárdenas Fontán, miembro de UGT de San Nicolás. Eduardo Carrasco. Manuel Contreras Agustín, industrial. Carlos Fernández. José Gil Núñez, jornalero de UGT. Pedro Lagares Medina. Antonio López. Hipólito López González. José Medina. Álvaro Rocho Romero.
Rafael García Espínola, vecino de San Nicolás trabajaba en las minas del Cerro del Hierro de picapedrero, afiliado a la UGT. Viudo padre de un descendiente. Tras la guerra fue a parar a la Prisión Provincial de Sevilla donde falleció de caquexia en 1939. Fue inhumado en la fosa San Agapito del cementerio de San Fernando de Sevilla.
Sebastián Lora Fernández, relojero, casado, detenido al finalizar la guerra, contaba 36 años cuando fue ejecutado por fusilamiento en Fuenteovejuna el 27 de marzo de 1940.
Luis Mate Rodríguez, “Campanario”. Jornalero, casado con Carmen Alonso López, falleció de bronconeumonía en la Prisión Provincial de Sevilla, donde había ingresado en 1941. Fue inhumado en la fosa común Antigua en el cementerio de San Fernando de Sevilla.
José Flores Martín, jornalero de UGT. Detenido a primeros de agosto de 1936 dicho año, preso en los calabozos de la plaza de España, después en la Prisión Provincial de Sevilla. En 1937 fue cancelado en un lugar indeterminado de Sevilla.
Antonio Murillo Muñoz, jornalero, casado con Gumersinda Prior Velasco. Detenido junto a su mujer en junio de 1940 acusado de ayudar a los «huidos» del monte. Falleció en la Prisión Provincial de Córdoba a los pocos meses.
Ventura Pulgarín Cantos, Jornalero, vecino de San Nicolás casado con Teresa Melendo. Detenido al finalizar la guerra, en julio de 1939, falleció en 1941 de edema cerebral en la Prisión Provincial de Sevilla. Su cadáver fue inhumado en la fosa común Antigua en el cementerio de San Fernando de Sevilla. Tenía 30 años.
Rafael Taramón Grillo. Jornalero, contaba 31 años cuando falleció en la Prisión de Sevilla el 20 de marzo de 1940.
 
Los ASESINATOS de REPUBLICANOS por los franquistas en San Nicolás del Puerto durante la guerra de España
(imagen visible para usuarios registrados)En 1936, la localidad sevillana de San Nicolás del Puerto (Partido Judicial de Cazalla de la Sierra), contaba con 2.547 habitantes, incluyendo el poblado minero del Cerro del Hierro. Su Corporación Municipal estaba presidida por el alcalde Juan Álvarez Sánchez, de Izquierda Republicana (IR). El pueblo contaba con 2 médicos, Firmato Pérez y Eloy Castaño de la Bastida, para el servicio sanitario y una escuela pública con 2 aulas (niños y niñas), atendidas respectivamente por los maestros Delfín Galván Cumbreño y Aurora Serrano Palomino. Guardia civil y falangistas de Constantina la ocuparon sin encontrar oposición el 15 de agosto de 1936.
Entre agosto de 1936 y 1951 un total de 146 habitantes de la localidad (143 hombres y 3 mujeres) fueron represaliados por el régimen franquista. Fueron ejecutados por bando de guerra y/o ley de fugas 21 hombres y una mujer. Hubo un cancelado por consejo de guerra. Fallecieron en prisión 5 hombres. Desaparecieron otros 22. Condenados a cárcel hubo 81 hombres y 2 mujeres, y se condenó a trabajos forzados a 9 hombres.Asesinados sin juicio previo, por bando de guerra, directamente por la voluntad de los golpistas, en agosto de 1936:
Antonio el Herrero. El descendiente de Antonio el Herrero. El Boticario. Josefa «La Lombricera». «Mediacabeza». Peón Caminero. Pedro el Cartero. Juan Álvarez Sánchez, alcalde, labrador, padre de 4 descendientes, afiliado a Izquierda Republicana. Antonio Ávila Gómez, Comerciante. Francisco Bozada. José Cabeza Mariscal, Carlos Cárdenas Fontán, miembro de UGT de San Nicolás. Eduardo Carrasco. Manuel Contreras Agustín, industrial. Carlos Fernández. José Gil Núñez, jornalero de UGT. Pedro Lagares Medina. Antonio López. Hipólito López González. José Medina. Álvaro Rocho Romero.
Rafael García Espínola, vecino de San Nicolás trabajaba en las minas del Cerro del Hierro de picapedrero, afiliado a la UGT. Viudo padre de un descendiente. Tras la guerra fue a parar a la Prisión Provincial de Sevilla donde falleció de caquexia en 1939. Fue inhumado en la fosa San Agapito del cementerio de San Fernando de Sevilla.
Sebastián Lora Fernández, relojero, casado, detenido al finalizar la guerra, contaba 36 años cuando fue ejecutado por fusilamiento en Fuenteovejuna el 27 de marzo de 1940.
Luis Mate Rodríguez, “Campanario”. Jornalero, casado con Carmen Alonso López, falleció de bronconeumonía en la Prisión Provincial de Sevilla, donde había ingresado en 1941. Fue inhumado en la fosa común Antigua en el cementerio de San Fernando de Sevilla.
José Flores Martín, jornalero de UGT. Detenido a primeros de agosto de 1936 dicho año, preso en los calabozos de la plaza de España, después en la Prisión Provincial de Sevilla. En 1937 fue cancelado en un lugar indeterminado de Sevilla.
Antonio Murillo Muñoz, jornalero, casado con Gumersinda Prior Velasco. Detenido junto a su mujer en junio de 1940 acusado de ayudar a los «huidos» del monte. Falleció en la Prisión Provincial de Córdoba a los pocos meses.
Ventura Pulgarín Cantos, Jornalero, vecino de San Nicolás casado con Teresa Melendo. Detenido al finalizar la guerra, en julio de 1939, falleció en 1941 de edema cerebral en la Prisión Provincial de Sevilla. Su cadáver fue inhumado en la fosa común Antigua en el cementerio de San Fernando de Sevilla. Tenía 30 años.
Rafael Taramón Grillo. Jornalero, contaba 31 años cuando falleció en la Prisión de Sevilla el 20 de marzo de 1940.

Como siempre mezclando cosas distintas para hinchar el montón. La cuestión es sumar gente aunque la mayoría hubiera abandonado el pueblo antes de la entrada de los nacionales para luchar en el bando republicano o murieran por cualquier causa no relacionada con ninguna represión.

Sebastián Lora Fernández. Relojero de profesión, casado, detenido al finalizar la guerra, contaba 36 años cuando fue ejecutado por fusilamiento en Fuenteovejuna el 27 de marzo de 1940. Está en la lista de arriba.

Antonio Murillo Muñoz. Natural de Navas de la Concepción y vecino del Cerro del Hierro, descendiente de Manuel y Josefa, jornalero de oficio, estaba casado con Gumersinda Prior Velasco. Detenido junto a su mujer en junio de 1940 acusado de ayudar a los «huidos» del monte. Meses después falleció en la Prisión Provincial de Córdoba.

Antonio Arroyo Gómez. Descendiente de Francisco y Petra, nacido en 1914, jornalero de oficio. Poco antes de la ocupación del pueblo por las tropas golpistas el verano de 1936 salió del pueblo para incorporarse a las milicias republicanas. Desaparecido en la guerra.

Ignacio Blanco Gálvez. Concejal del Ayuntamiento en 1931 y 1936. Salió del pueblo horas antes de su ocupación por las tropas golpistas. Sin más datos. Paradero desconocido.

Diego Carmona López. Concejal del ayuntamiento en 1931 y 1936. Salió del pueblo poco antes de la ocupación del mismo por las tropas golpistas. En 1937 consta su incorporación al ejército republicano. Sin más datos. Paradero desconocido.

Ambrosio Carrasco Arcos. Concejal del Ayuntamiento en 1931 y 1936. Salió del pueblo poco antes de la ocupación del mismo por las tropas golpistas. Al parecer se alistó en las milicias republicanas. Sin más datos. Paradero desconocido.

José Cerro Álvarez. Descendiente de Diego y Concepción, nacido en 1894, era jornalero, estaba casado y tenía dos descendientes. Afiliado a la CNT fue detenido durante la huelga jornalera de octubre de 1934. Abandonó el pueblo en agosto de 1936. Sin más datos. Paradero desconocido.

José Corpas Rodríguez. Descendiente de Teófilo y Rosalía, nacido en 1911, era jornalero y estaba soltero cuando abandonó el pueblo tras la ocupación del mismo por las tropas franquistas en agosto de 1936. Sin más datos. Paradero desconocido.

Cayetano Espínola Vera. Descendiente de José María y Manuela, nacido en 1914. Jornalero de profesión, afiliado a la CNT, abandonó el pueblo poco antes de la entrada de las tropas franquistas en el pueblo el 15 de agosto de 1936. Poco después se incorporó a las milicias republicanas. Sin más datos. Paradero desconocido.

Manuel García Motas. Descendiente de Francisco y Antonia, nacido en 1890, jornalero, casado y padre de tres descendientes, vivía en la calle González Catalán cuando abandonó el pueblo en agosto de 1936 para incorporarse a las milicias republicanas. Sin más datos. Paradero desconocido.

Todos éstos figuran como "represaliados". Tienen tela los cálculos de la "memoria".

Y los que en realidad residían en el pueblo, ¿a qué se dedicaron? Consultemos el Mapa de Fosas.

"Cuando se produjo el golpe militar el 18 de julio, las personas afines al golpe fueron detenidas y encerradas en la iglesia del pueblo, posteriormente se prendió fuego a los santos. Más tarde se les abrió las puertas de la iglesia para dejarlos en libertad, permitiéndoles la huida y que se escondieran, a pesar de los intentos de personas venidas de otros pueblos instándoles a que los cancelar. Incluso se llegó a perseguir al alcalde republicano de este pueblo para cancelar por haber dejado escapar a los presos franquistas.

A mediados de agosto las fuerzas golpistas entraron en el pueblo, se trataba de un escuadrón de Falangistas de Constantina y la Quinta del 33 de Caballería. Según las fuentes orales, en torno a 20 vecinos de San Nicolás del Puerto fueron cancelados."


Si es que las "fuentes orales" juegan malas pasadas... QUÉ GRANDE, SALAS LARRAZÁBAL!!!

Para terminar, dicho Mapa de Fosas recoge que en la única del pueblo se estima hay (no exhumada) 2 víctimas. En resumen, que te has lucido escogiendo el sitio. Si quieres te pongo más...
 
José María Hinojosa Lasarte, por muy poeta vanguardista que fuese, surrealista, amigo de Alberti, Lorca, Dalí, Picasso, asiduo de la Residencia de Estudiantes de Madrid, etc., es mejor mantenerlo en el olvido (el porqué está en zainita):

Hinojosa conoció y trató a Lorca, a Dalí, a Rafael Alberti, entre otros. Como poeta, fue el autor de la primera obra surrealista que se escribió en España, La Flor de Californía, de 1928. Fue en los primeros años veinte, mientras estudiaba en la universidad de Granada, cuando consolida su amistad con Lorca. Colaboró en la edición de la revista “Litoral” con Emilio Prados y Manuel Altolaguirre y, junto con el mismo Altolaguirre y José María Souviron, dirigió la revista de breve existencia “Ambos”, donde se publicarían, entre otros, dibujos de Picasso y textos de Lorca, Jean Cocteau y Gómez de la Serna.

Salvador Dalí ilustró su primera obra, Poemas del Campo, donde dibujó un retrato del autor. Primera obra de apariencia sencilla y popular, desde donde evolucionó a escritos como Orilla de la luz, La sangre en libertad, pasando por la mencionada La Flor de Californía.

Intimó con Alberti, ambos frecuentaban la Residencia de Estudiantes de Madrid; vivió la bohemia parisina junto a pintores españoles como Picasso, Palencia, Cossío, asistiendo a las tertulias de la Rotonda de Montparnasse; fue el verdadero introductor de la corriente surrealista francesa en España. Junto a José Bergamín y su esposa viajó a la URSS en 1928 para conocer los logros de la revolución soviética, de donde volvió tremendamente decepcionado.

A partir de 1931 colaboró afanosamente para crear un proyecto político en Málaga que se opusiera a las fuerzas de izquierda, acercándose en un principio al Partido Nacionalista Español de Albiñana y después a la Comunión Tradicionalista, por fin, fundó la sección malagueña del Partido Agrario Español.

De familia acomodada, defendió sus convicciones políticas durante la IIª República española, llegando a ser Secretario de la Federación Provincial de Sindicatos Agrícolas de Málaga, desde donde abogó por la libertad de trabajo para los agricultores malagueños en contra de un decreto promulgado por el socialista Largo Caballero que abocaba a los trabajadores de los pueblos de tierras más pobres a no poder trabajar en otras localidades más fértiles.

El 22 de Agosto de 1936, dentro del terror desatado por los republicanos en Málaga durante los primeros meses de la guerra civil, José María Hinojosa, con tan solo treinta y dos años, fue cancelado junto a su padre y su hermano y su casa incendiada por milicianos rojos, fueron tres más de las 2.607 víctimas de la represión brutal que se desencadenó en la capital malagueña tras el 18 de Julio de 1936.


LA CLAVE CULTURAL: POETA DE LA GENERACIÓN DEL 27 ASESINADO EN LA GUERRA CIVIL
 
Última edición:
23 DE AGOSTO DE 1936, LA MAYOR TRAGECIA EN LA HISTORIA DE HUESCA, NOVENTA Y CINCO PERSONAS CONDUCIDAS AL PAREDÓN

Anselmo Gascón de Gotor, hermano del farmacéutico de 38 años y miembro de Izquierda Republicana Jesús Gascón de Gotor Giménez (1897-1936), plasmó todo su dolor y su rabia impotente ante el vil asesinato de su hermano en unas notas que la familia ha guardado como un testamento fraterno y una exigencia de justicia. Llevan por título «Lo que debo al Régimen o a sus esbirros. 23 de agosto de 1936, asesinato de mi hermano». Ese aciago día noventa y cinco personas, hombres y mujeres de todas las clases sociales, fueron llevadas al paredón por miembros del ejército sublevado y falangistas locales que antes habían obtenido la bendición del clero catedralicio.

El texto señalado, que reproducimos en parte a continuación, explica con detalle lo ocurrido aquel domingo sangriento en Huesca:

«El día veintitrés de agosto de 1936 había pasado yo a Huesca [Anselmo residía en Zaragoza] como miembro de la Cruz Roja y para retirar unos heridos que se encontraban en el hospital de aquella población, por orden de la autoridad militar.

La aviación republicana bombardeó la ciudad en el momento en que yo llegaba acompañado de otros miembros de la Cruz Roja con la ambulancia de la misma. Algunas bombas cayeron en el hospital provincial y hubo heridos, aunque no conocimos que hubiera habido perecid [en realidad, el balance del bombardeo arrojó la cifra de dos perecid y siete heridos, siendo mínimos los destrozos en el hospital].

Mi hermano Jesús, con otras personas destacadas en Huesca como afectos a la República, estaban detenidos provisionalmente, sin habérseles tomado una declaración, en la cárcel de Huesca, y yo aproveché el viaje a la ciudad para conocer el estado en que se hallaba mi hermano y ver a su esposa y familia para intentar sacarlo de la cárcel, ya que ninguna acusación concreta pesaba sobre él; ni concreta, ni cierta. Momentos después de abandonar nosotros Huesca con aquellos heridos [Anselmo no da cuenta de si pudo realizar ambas visitas] en cuya busca se nos había ordenado fuéramos, se organizó una manifestación pública de protesta por el bombardeo, y algunos oscenses de instintos sanguinarios pidieron al gobernador militar de la plaza, que lo era Luis Soláns Lavedán, entonces coronel y luego capitán general de la VIII Región, que se efectuaran represalias en los detenidos [el coronel Soláns había tomado posesión de la plaza de Huesca tres días antes, el 20 de agosto].

Soláns, sanguinario como aquellos, encontró lógica la petición, añadiendo que iban a caer no solo los de alpargata, sino todos los que había en la cárcel como políticos. Inmediatamente, sin permitirles hacer testamento, confesarse los creyentes y despedirse de la familia, fueron sacados a viva fuerza en camiones y canceladas en las tapias de la cárcel unas ciento tres personas, entre ellas, mi hermano Jesús».

Los fusilamientos, en realidad, tuvieron lugar en la tapia oeste del cementerio municipal, en la carretera de Zaragoza, y el número de víctimas de aquella aciaga jornada, de acuerdo con los datos anotados por el suboficial de la ambulancia de la Cruz Roja número 24, Mariano Ballesteros Risco, responsable de los traslados hasta las fosas, fue de noventa y cinco. Esta misma cifra recoge en su documentación personal el médico forense Amado Millaruelo Durango.

Anselmo Gascón de Gotor prosigue su narración culpando del «asesinato vil» de su hermano Jesús al coronel Soláns, pero también apunta a conocidos ultraderechistas implicados en distintos grados en la represión desde sus inicios, tales como los hermanos Ena Mallada, comerciantes, el funcionario de Correos Salvador Cañiz, el concejal Agustín Soler Chías, o el abogado del Estado Cirilo Martín Retortillo.

«No hay que olvidar este crimen en la vida. Los malos deberán ser juzgados en la tierra. Si yo desapareciera del mundo, encargo a mi descendiente que vengue la gloria de mi pobre hermano. Yo pediré justicia para él hasta el último instante de mi vida». El documento lleva fecha de 29 de junio de 1942.

Anselmo nunca obtuvo la justicia que demandaba, antes al contrario, él mismo fue objeto de persecución legal por su propia desafección al régimen y el parentesco directo con significados rojos como su propio hermano y sus cuñados.

En junio de 1940, el Tribunal de Responsabilidades Políticas impuso una multa a Jesús Gascón de Gotor de 32.500 pesetas que hubo de afrontar su viuda, además de otras 300 pesetas en concepto de costas judiciales. Comparecieron como testigos para declarar contra el cancelado, gente de orden como el falangista y camisa vieja Ramón Sánchez Tovar, el concejal Agustín Soler Chías y el profesor de instituto Juan Tormo Cervino.

NOTA: El viernes 23 de agosto a las 11:30 h todas las personas que lo deseen pueden sumarse al homenaje a las víctimas de la represión en Huesca que tendrá lugar ante el Memorial erigido el 23 de agosto de 2016 en el recinto civil del cementerio, en la carretera de Zaragoza.

Cancelados el 23 de agosto de 1936:

- ALLUÉ MARTÍNEZ, José
- ÁLVAREZ SAAVEDRA, Severiano
- ARNAL MUR, José
- ARRIAGA ARNAL, Ramón Fausto
- ASÚN BERGES, Clemente Lorenzo
- ATARÉS TOLOSANA, Máximo
- AZORÍN FERRIZ, José
- BAJÉN BLANCH, Antonio
- BARRABÉS ASÚN, Rafaela
- BARRABÉS ASÚN, Victoria
- BATALLA GONZÁLEZ, Eduardo Jesús
- BERNUÉS ESTALLO, Sacramento
- BESCÓS SANTALUCÍA, Lorenzo Hipólito
- BLANCH PUJADÓ, José
- BONET ULLED, Adrián
- BORAU BELENGUER, José
- BUENDÍA BAREA, Gabriel
- CAJAL JALLE, José
- ALOPÉCICO CAMPO, Alejandro
- CASASÍN MAVILLA, Modesto
- CASTÁN DEL VAL, Francisco
- CATALINA MATE, Mariano
- CIPRÉS LÓPEZ, Francisco
- COIDURAS ASCASO, Emilio
- CONTE GUIRAL, Desiderio
- ELÍAS HERNÁNDEZ, Carlos
- ESCAR BELENGUER, Martín
- ESCARIO ALBERT, Francisco
- ESPUIS BUISÁN, José
- ESTAÚN RAMÓN, Valeriano
- ESTRADA ACEDOS, Eduardo
- FERRER ESCARTÍN, Antonio
- FORCADA VISÚS, Antonio
- FUNES TORNÉS, Eugenia
- GASCÓN DE GOTOR GIMÉNEZ, Jesús
- GASPAR y SOLER, Alfonso
- GAVÍN PRADILLA, Ángel
- GIL ALASTRUEY, Macario
- GRACIA BRETOS, José María
- GRACIA CABELLUD, José María
- GRACIA LANUZA, Gregorio
- GRACIA LINERA, Ángel Tomás
- IGUÁCEL CAMPO, Cándido
- JALLE VIVAS, Miguel Ladislao
- JOS FONTANA, Carlos
- LALANA VICENTE, Manuel
- LALIENA LASIERRA, José María
- LAMELAS BOLEA, Jesús
- LANAO SANVICENTE, Santiago
- LAPLACETA CARRERA, Mariano
- LARRIPA BARDAJÍ, Máximo Manuel
- LARROCHE SALILLAS, Gaspar
- LATORRE CLAVERÍA, Jesús
- LLIDÓ PITARCH, Juan
- LUZÁN BIARGE, Alejandro
- MALLÉN PARDO, Francisca
- MARTÍNEZ DENA, Francisco
- MARZAL GÓMEZ, Guillermo
- MAUREL PUYOL, Desiderio
- MIÑÓN ALONSO, Augusto
- MONCLÚS LAFARGA, Pío
- MONRÁS CASAS, Concha
- MUÑOZ NOGUÉS, Santiago
- OBIS LISA, Francisco
- ORDÁS TAFALLA, Pablo
- OTAL VIELA, Jesús
- PALLARÉS FERRER, Jesús
- PASCUAL LABARTA, José
- PASTOR SANTAMARÍA, Adolfo
- PUEYO NAVARRO, Antonio del
- PUEYO PELEATO, Alberto
- PUEYO PELEATO, Faustino
- PUIG CAPDEVILA, Francisco
- RAIMÚNDEZ MARCO, Carlos
- RAMÓN DOZ, Francisco
- RIVAS LATORRE, Andrés
- RODELLAR GARCÍA, Saturnino
- ROYO ALFONSO, Isaac Juan José
- RUIZ GALÁN, José
- SANAGUSTÍN SANAGUSTÍN, Antonio
- SÁNCHEZ CAMA, Jerónimo
- SANSÁN VÍU, José
- SANZ ARBONA, Jerónimo
- SANZ CIPRIÁN, Pedro
- SANZ PERAL, Pedro
- SARASA JUAN, José
- SARRASECA FAU, Jesús
- SONEIRO CASASNOVAS, Manuel
- TELLER TORRES, José María
- TOLOSANA ALAYETO, Inocencio
- TORRES ESCARTÍN, Fidel
- VAL BERNAL, Ramón
- VILLACAMPA OLIVÁN, Baltasar
- VIÑAU ARANDA, Lázaro
- VIRTO ANGUIANO, Saturnino

Más información en el libro «Todos los nombres. Víctimas y victimarios (Huesca, 1936-1945)». PVP: 25 €
Autores: Víctor Pardo Lancina y Raúl Mateo Otal.
De venta en librerías de Huesca, Zaragoza y Teruel.
En Barcelona:
Centro Aragonés. Carrer de Joaquín Costa, 68, 08001 Barcelona. Teléfono: [dato personal]
Librería La Rosa de Foc, Carrer de Joaquín Costa, 34, 08001 Barcelona. Teléfono [dato personal]
A través de la web: La Librería de Cazarabet, Calle Santa Lucía 53, 44564 Mas de las Matas (Teruel)
librerí[dato personal] Tel. [dato personal] – [dato personal]
Distribuye: Ícaro Distribuidora. Tel. [dato personal]
ISBN: Obra completa 978-84-617-6317-7 (1448 páginas)
ISBN: 1º Tomo: 978-84-617-6323-8 (776 páginas)
ISBN: 2º Tomo: 978-84-617-6324-5 (672 páginas)
 
Provincia de Huesca: 1470 cancelados por los rojos; de los cuales 438 eran religiosos y 50 mujeres.

El terror rojo en la provincia de Huesca, Esther Casanova Nuez (Universidad de Zaragoza),
PDF:
El "terror rojo" en la provincia de Huesca: la lucha ...
 
Última edición:
El martirio de los claretianos de Barbastro (Huesca), otro crimen que pretende ocultar la memoria histórica. Por Juan E. Pflüger
Escrito por Juan E. Pflüger • 2018-08-01 05:13:00 • 3: 06 minutos
(imagen visible para usuarios registrados)

Uno de los principales objetivos de los impulsores de la Ley de Memoria Histórica es limitar la publicación de información sobre los crímenes cometidos por el Frente Popular durante la Guerra Civil Española. En El Correo de Madrid nos negamos a aceptar esa imposición y manipulación histórica e intentaremos, cada vez que se cumpla el aniversario de algunos de sus crímenes más llamativos, mostrar los asesinatos cometidos por la izquierda durante la guerra.

Hoy contamos el martirio de los 51 claretianos de Barbastro, una masacre que quedó plasmada en la película "Un Dios Prohibido", una de las pocas que, gracias a la productora independiente Contracorriente, ha sido producida contando los asesinatos del bando que ahora defiende la imposición memorialista.
La comunidad claretiana misionera de Barbastro estaba formada por 60 miembros: nueve sacerdotes –de los que tres tenían el rango de superiores de la congregación-, doce hermanos y 39 seminaristas. Desde que se inició el alzamiento militar en los territorios españoles de Ceuta y Melilla habían vivido casi enclaustrados en el interior de la sede congregacional hasta que el 20 de julio irrumpieron violentamente un grupo de milicianos comunistas y anarquistas armados que, en lugar de luchar en el frente se dedicaron a la represión en la retaguardia, y que con la excusa de que los religiosos estaban almacenando armas para los sublevados, armas que jamás se encontraron como es lógico, detuvieron a los tres superiores y confinaron en la escuela de los Escolapios al resto de los claretianos.
Desde el primer momento quedó claro que la búsqueda de armas solamente era una excusa ya que los testimonios escritos por los seminaristas en sillas, paredes, y cualquier papel al que tenían acceso (incluso en los envoltorios de los alimentos) dejan claro que lo que pretendían era su apostasía y la explicación de comunistas y anarquistas de que lo que odiaban no eran "sus personas, sino sus creencias y sus hábitos zainos".

Los asesinatos sin juicio previo empezaron pronto. El 2 de agosto tras ser martirizados, apaleados y vejados, los tres superiores de la congregación fueron cancelados. Mientras, los jóvenes seminaristas eran tentados llegando a introducir a cortesana en su lugar de reclusión para intentar tentarlos. Del mismo modo, eran frecuentes las caricia y las agresiones físicas y verbales.
El 12 de agosto asesinaron a otro grupo de seis, el resto entre los días 13, 15 y 18 del mismo mes. Así hasta un total de 51 asesinatos, junto a una ladera con una fosa común cavada donde eran arrojados los cuerpos, según la autopsia recogida en la Causa General, "sin tiro de gracia" y algunos de los cuerpos "con decenas de fracturas" que dejaban clara la tortura a la que habían sido sometidos.
Junto a los mártires de Barbastro fue asesinado Ceferino Giménez 'El Pelé', una persona de gran devoción religiosa que fue golpeada y asesinada por negarse a entregar un rosario bendecido que pretendían profanar. 'El Pelé' se ha convertido en la primera persona de etnia etniana beatificada por la Iglesia Católica, al igual que sus 51 compañeros de martirio.
En este mismo contexto y con los mismos autores materiales fue brutalmente torturado y asesinado el obispo de Barbastro, Monseñor Florentino Asensio. Detenido el 18 de julio, se le encarceló en las celdas municipales el día 22. El 8 de agosto le trasladaron a una zona solitaria de la cárcel municipal donde fue torturado durante horas, llegando los anarquistas y comunistas a mutilarle en la orgía de repruebo que vomitaron en aquellos días en la población en la que todos se conocían, puesto que no superaba los 7.000 vecinos.
Monseñor Asensio fue asesinado en la madrugada del día 9 de agosto y su cuerpo, tras mutilarlo y robarle la ropa que vestía, fue arrojado a la fosa común en la que reposaban los restos de los 51 claretianos y 'El Pelé'.
Barbastro es solo una muestra de los incendios de 1936. En esa localidad de Huesca los números lo dejan claro: fueron incendiados 14 edificios religiosos; asesinaron a 123 de los 140 religiosos que había en el pueblo, además del presidente de la Acción Católica local; también la represión se cebó sobre los falangistas que fueron sacados por la noche de sus casas y cancelados por los milicianos en un número no concretado que va de las 13 a las 19 víctimas; y 15 personas reconocidas como derechistas también recibieron el mismo "castigo revolucionario". Es solamente un ejemplo de lo que supuso que en 1936 ardieran los templos.
 
EN EL FRENTE POPULAR SE CANCELAR ENTRE ELLOS: LA GUERRA CIVIL DENTRO DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Gracias al doctor Manuel Alejandro Aguilera Povedano por su valiosa investigación que marca un antes y un después en la historiografía de la Guerra Civil española: gracias Manuel por tu gran generosidad intelectual.
En el año 2004 escribí en El chantaje de la izquierda. Las falsedades de la Guerra Civil española, p. 39, que en el Frente Popular existió una guerra civil, que no eran rivalidades más o menos violentas que originaron unas decenas o unos pocos cientos de perecid, sino que se trataba de miles de perecid; que era una de las zonas oscuras y más silenciadas de la Guerra Civil y cuya investigación estaba por hacerse. “Esto es tan sólo el adelanto de un pequeñísimo esbozo”, y comenzaba a presentar una serie de sucesos.
Desconocía que recién editado el libro se había iniciado ya esa difícil investigación que pedía; y así pues, en el año 2008 finalizaba su tesis doctoral el joven periodista Manuel Alejandro Aguilera Povedano: La Sens Columna. Enfrentamientos entre facciones antifascistas durante la Guerra Civil Española. Este fundamental trabajo vino en parte a rellenar el importante hueco que existía en la historiografía de la Guerra Civil española. Y digo en parte, porque en la introducción de la tesis y de forma clara el autor marca los límites de su investigación: “En definitiva, todos los enfrentamientos aquí relatados son por motivos políticos o rencillas de grupo, no se han incluido los debidos exclusivamente a la disciplina militar. Si un comandante fusila a dos comunistas por haber gritado “estamos copados” en medio del combate, infundiendo pánico en la tropa, no se ha incluido por no tener motivos políticos. Sin embargo, si un comunista dispara contra un anarquista por negarse éste a ceder unos camiones a una unidad que no sea correligionaria suya, entonces sí se ha introducido por ser fruto del repruebo y el recelo entre facciones”. Es decir, y por poner dos ejemplos, en la investigación no figuran los cientos de cancelados por deserción -“unos 400”- después de la batalla en el madrileño pueblo de Brunete el 24 de julio de 1937, o ni aparecen en la lista los 46 con nombre y apellidos de cancelados por insubordinación en el pueblo turolense de Rubielos de […] el 20 de enero de 1938.
Siguiendo la buena enseñanza de que “nada es perfecto y todo se puede perfeccionar”, a lo largo de estos años he ido y estoy corrigiendo y actualizando algunos de los apartados esbozados en el libro y también desarrollando otros nuevos, y precisamente uno de los importantes apartados que estaban pendientes de revisión era el muy silenciado y casi desconocido de “la guerra civil dentro de la Guerra Civil”. Conocía la investigación de Manuel Aguilera desde 2009 año de la lectura de su tesis, pero decidí esperar a que al autor le editasen el trabajo porque me pareció lo más correcto. Y por fin, la tesis se convirtió en libro con el nombre de: Compañeros y camaradas. Las luchas entre antifascistas en la Guerra Civil española. Madrid, 2012.
Personalmente entiendo que ha sido un error editorial el desestimar y no incluir en el libro, el “Listado nominal de víctimas” con su valioso e identificativo soporte documental, que figura en el último apartado de la tesis y que es pieza clave y excelente remate a una gran labor de investigación; porque una cosa es el necesario pulimento y ajuste de un texto y otra muy distinta el tijeretazo que corta, separa y oculta una importante parte de la investigación. De todas formas y a pesar de ese error editorial -que deseo y pido por el bien de la historiografía se pueda subsanar en posteriores ediciones o que pueda ser editado por separado un poco más adelante-, estamos sin duda ante una investigación que marca un antes y un después, al proyectar luz y memoria a uno de los apartados más oscuros y olvidados de la Guerra Civil española.
Animo desde aquí a Manuel a que continúe el trabajo, a que no se desanime y no guarde en su archivo de los recuerdos como casos cerrados el breve pero valioso historial de esas víctimas, que los transforme en casos abiertos y que continúe la investigación hasta convertirla en su especialización, porque él bien sabe que “son todos los que están, pero que no están todos los que son”. Trabajo que ahora debe seguir llevando a cabo de forma pausada pero constante, con la tranquilidad que da una acertada labor emprendida y de la que sabe, sabemos, que se perpetuará como legado en el tiempo.
Y por último y como advertencia al lector quiero indicar, que citaré de forma singular la obra de Manuel Alejandro Aguilera Povedano sólo bajo el nombre y apellido del autor y como investigación unitaria y total; es decir, que haré referencia sin distinción tanto de la tesis como del libro y sin citar la página de referencia, para animar al lector a que haga un esfuerzo para que no falte en su biblioteca este fundamental y sin par libro de la Guerra Civil española.
El 10 de junio de 1936 se produce un enfrentamiento sindical en Málaga, los de la CNT asesinan de un balazo en la nuca al concejal comunista y de la UGT Andrés Rodríguez González, una hora después responden los de la UGT abatiendo a balazos al dirigente de la CNT Miguel Ortíz Acevedo. Al día siguiente es asesinado el socialista y Presidente de la Fruta Antonio Román Reina. Finaliza la batalla con la gloria de Carlos Santiago Robles obrero y de la CNT, y una bala perdida acaba con la vida de la niña de 11 años María Manzanares de la Cruz, hija de un militante a la CNT: La Vanguardia, 12 de junio de 1936, p. 23 y 14 de junio, p. 26. ABC, 13 de junio de 1936, p. 31 y 14 de junio, p. 44.
A finales de julio de 1936 en Cataluña “la CNT mató a más de ochenta hombres, miembros de la UGT” del Transporte. La información es de un secreto confidente infiltrado en la CNT con buena y precisa información, que se la facilitó al cónsul soviético en Barcelona Vladimir Antonov-Ovseenko en una reunión que mantuvieron el día 12 de octubre, y que dos días después el cónsul elaboró el informe y lo envió a Moscú al Comisariado del Pueblo para Asuntos Exteriores: Alto secreto. Cónsul general de la URSS en Barcelona. 14 de octubre de 1936: Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov. España traicionada. Stalin y la guerra civil. Nueva York, 2001, p. 76. Barcelona, 2002, p. 115. (En lo sucesivo se citará la versión española). La información del asesinato de “más de ochenta miembros de la UGT” puede parecer algo exagerada, pero dicho dato lo viene a corroborar y a ampliar meses después la siguiente información: “El líder de la UGT del Transporte en Cataluña, Agustín Arcas, afirma que “la carrera de asesinatos de los obreros del transporte de la UGT llegó a 200”. Informe de radio III del PSUC. Barcelona 15 de enero de 1937”: Manuel Aguilera.
Dentro del comunista Quinto Regimiento se creó la Compañía de Acero y una de sus consignas era: “Si mi camarada avanza o retrocede sin órdenes, tengo derecho a disparar sobre él”: Burnett Bolloten. La Guerra Civil española. Revolución y contrarrevolución. Madrid, 1997, p. 434.
Los asesinatos de modestos campesinos, artesanos y comerciantes, la mayoría partidarios del Frente Popular, asesinatos cometidos por la CNT-FAI al imponer e implantar por la fuerza de las armas las colectividades agrícolas: Burnett Bolloten, pp. 155 a 159.
“Los anarquistas han puesto en práctica repetidamente, por medios administrativos, el llamado comunismo libertario, que es la caricatura más extrema del movimiento revolucionario. En los pueblos y capitales de provincia donde han abolido el dinero, retirado de la circulación, por la fuerza, el que poseía cada uno y estableciendo un sistema de cupones para absolutamente todos los bienes de consumo; han colectivizado todas las propiedades, incluidos los pájaros domésticos, etc. Cualquiera que protestara contra eso era declarado facineroso y sometido a represión e incluso asesinado. Debido a esto hubo varios pequeños levantamientos, aplastados por las fuerzas armadas de los anarquistas. Jefe de Departamento del Servicio de Inteligencia del Ejército Rojo, comandante Nikonov, 20 de febrero de 1937”: Ronald Radosh, Mary Habeck y Grigory Sevostianov, pp. 177 y 178.
Edward Knoblaugh corresponsal estadounidense en Madrid en 1936 escribe: “Los anarquistas y los socialistas-comunistas se mataban entre sí con regularidad uno o dos perecid al día. La liquidación de españoles partidarios de Trotsky y la ejecución de cientos de izquierdistas moderados, bajo acusación de sabotajes y actividades contrarrevolucionarias”: Edward Knoblaugh. Corresponsal en España. (Nueva York, 1937). Madrid, 1967, pp. 226 y 271.
Entre los últimos días de julio o tres primeros de agosto de 1936, es cancelado en Buitrago (Madrid) por los comunistas el socialista teniente coronel Cuervo falsamente acusado de traición, según los testimonios del ex ministro de Gobernación del Frente Popular y socialista Julián Zugazagoítia, el ex vicesecretario de Interior del Frente Popular hermano y socialista Juan Simeón Vidarte , el ex gobernador del Banco Exterior de España el republicano Ramón López Barrantes, y el ex ministro de la Guerra del Frente Popular el general republicano Luis Castelló Pantoja : Julián Zugazagoítia. Historia de la guerra en España. Buenos Aires, 1940, p. 130. Juan-Simeón Vidate. Todos fuimos culpables. Testimonio de un socialista español. México, 1973, pp. 391 y 392. Ramón López Barrantes. Mi exilio (1939-1951). Madrid, 1974, p. 67. Dolores Castelló Gauthier. Retazos de la vida del general Castelló. Madrid, 1988.
En Barcelona en agosto de 1936 fueron ejecutados por sus compañeros anarquistas, Fernández presidente del Sindicato de la Alimentación de la CNT y José Gardeñas y su grupo: José Peirats. La C.N.T. en la revolución española. Toulouse, 1951, t. I, p. 181. Juan García Oliver. El eco de los pasos. Barcelona, 1978, p. 230. César Alcalá. La represión política en Cataluña. Madrid, 2005, p. 234.
El sociólogo e historiador nacido en Austria, Franz Borkenau, que fue colaborador de la Internacional Comunista, durante su estancia en Barcelona anotaba en su diario el 17 de agosto de 1936: “Un fruta comunista y miembro del comité central del partido de Madrid, Jesús Hernández, ha concedido una entrevista a un periódico francés no socialista (el Paris Midi, si no me equivoco) en que cubre de oprobios a los anarquista, dice a las claras que tras la derrota de Franco los comunistas les harán trizas”: Franz Borkenau. El reñidero español. (Londres, 1937). Barcelona, 2001, p. 139.
Del 6 al 17 de diciembre de 1937 se celebró en París un congreso secreto de la Asociación Internacional de los Trabajadores o I Internacional, y en la intervención del secretario nacional del la CNT Mariano Vázquez declaró: “Por el momento, lo que nos interesa es ganar la guerra. Una vez que lo hayamos logrado, reanudaremos la ofensiva en el terreno social y entonces ¡la revolución no tardará en realizarse! Ganaremos y en España habrá un totalitarismo de la CNT”: Burnett Bolloten, pp. 762 y 763.
En definitiva, la lucha entre el comunismo prosoviético y el “comunismo libertario” (Burnett Bolloten, p. 143) no sometido a Moscú estaba servida.
A finales del verano de 1936 cerca de Barbastro (Huesca), “veinticinco miembros de la UGT fueron asesinados por los anarquistas”: Ronald Radosh, Mary Habeck y Grigory Sevostianov, p. 115.
Félix Marión “Benarda” había sido alcalde republicano de Apiés (Huesca) y desde finales de agosto de 1936 recorría la comarca lista en mano participando en una treintena de asesinatos, hasta que el 28 de octubre de 1936 fue asesinado de tres tiros en la cabeza por el capitán o comandante del Frente Popular Zapatero: José Mª Azpíroz Pascual. La voz del olvido. La Guerra Civil en Huesca y La Hoya. Huesca, 2007, pp. 444 y 445. Internet: “Fosa común-APIÉS”. Para el socialista Ministerio de Cultura figura como una de las Víctimas de la Guerra Civil y Represaliados del Franquismo.
El 6 de septiembre de 1936 es asesinado por comunistas el delegado de Abastos en Madrid y militante de la CNT Manuel López: ABC, 8 de septiembre de 1936, p. 15. La Vanguardia, 8 de septiembre de 1936, p. 11. Manuel Aguilera.
 
2

Sobre el 20 de octubre de 1936, el general republicano José “Asensio se dirigió al frente de Tagus y ordenó allí mismo la ejecución de treinta milicianos que fueron descubiertos regresando a Madrid sin autorización”: Edward Knoblaugh, p. 52.
La mañana del 31 de octubre de 1936, el coronel Ildefonso Puigdengolas Ponce de León durante una desbandada en el frente de Parla (Madrid) saca su pistola y asesina de un tiro a un capitán: “media docena de fusiles apuntan su rígida carga… Al coronel le tenían ya ganas por “faccioso”, pues llevaba en pocas fechas despachados a bastantes, en forma semejante a la empleada esa mañana”. Testigo el militar Ángel Lamas Arroyo. Unos… y… otros… Barcelona, 1972, pp. 90 a 93.
Esa versión de lo sucedido ha sido confirmada por familiares del coronel, según una reciente investigación de Héctor Alonso García. El coronel Puigdengolas y la batalla de Badajoz (agosto de 1936). Valencia, 2014, pp. 323 a 336.
El 1 de noviembre son asesinados en el frente de Madrid el comunista y brigadista alemán Hans Beimler y su ayudante. El caso es analizado en el tema editado: “El asesinato del comunista y brigadista alemán Hans Beimler”.
En cuanto a las ejecuciones y asesinatos en las Brigadas Internacionales está recogido y ampliado en el tema editado: “Ejecuciones y asesinatos en las Brigadas Internacionales”.
El 19 de noviembre de 1936 en el frente de la Ciudad Universitaria de Madrid, el líder anarquista Buenaventura Durruti es herido de gloria de un disparo a corta distancia y por la espalda.
En un informe “alto secreto” de noviembre de 1936 de fecha desconocida, pero que del mismo escrito del informe se deduce que fue elaborado dos o tres días antes del 14 de noviembre, el cónsul general de la URSS en Barcelona Vladimir Antonov-Ovseenko, lanzaba duras acusaciones contra Durruti colocándole en el centro de la diana: “Durruti estaba absolutamente en contra de enviar refuerzos a Madrid; atacó con duras palabras al gobierno central, “que se estaba preparando para la derrota”; calificó la situación de Madrid de desesperada, y concluyó que Madrid tenía una importancia puramente política, y no estratégica. Esa actitud por parte de Durruti, que goza de una influencia excepcional sobre todos los catalanes anarcosindicalistas que están en el frente, debía ser vencida costara lo que costara. Era necesario intervenir con fuerza. Y Durruti cedió, declarando que podría enviar a Madrid un millar de combatientes selectos. Al saber que se había “descubierto” cierto tipo de nuevas armas (Winchester), en lugar de enviar las unidades directamente desde el frente a Madrid, decidió enviarlas desarmadas a Barcelona, dejando sus armas (sistema Máuser) en el lugar que habían ocupado en el frente y llamando para que las sustituyeran a reservas (sin armas) de Barcelona. Así, Durruti consiguió su objetivo y el frente de Aragón no se debilitó. De esta forma, Durruti afianzaba el esfuerzo de la CNT y la FAI para socavar el apoyo armado del actual gobierno de Cataluña”: Ronald Radosh, Mary Habeck y Grigory Sevostianov, pp. 122 y 123. Manuel Aguilera hace una excelente investigación del caso.
Las ejecuciones y asesinatos realizados por las anarquistas y autónomas Columna de Hierro y Columna del Rosal, sus enfrentamientos con otras fuerzas del Frente Popular; como por ejemplo, cuando la Columna de Hierro sembró el terror en Valencia en noviembre de 1936, y su batalla con la Guardia Popular Antifascista, policía socialista-comunista, con un saldo de 148 perecid: Línea de Fuego(diario de la Columna de Hierro), 5 de noviembre de 1936citado en Burnett Bolloten, pp. 527 y 528. Según el ex vicesecretario de Interior del Frente Popular hermano y socialista Juan SImeón Vidarte los perecid fueron “cincuenta”, p.612.
El joven poeta y dirigente comunista inglés John Cornford, el 14 de agosto de 1936 se unió en Liceña (Zaragoza) a una columna del POUM. Al mes siguiente cae enfermo y retorna a su casa de Cambridge. Regresa a España en noviembre y se incorpora a las Brigadas Internacionales, y en el frente de la Ciudad Universitaria recibe el primer aviso, es herido en la cabeza por fuego amigo. Destinado al frente de Córdoba muere en Lopera (Jaén) el 27 ó 28 de diciembre. Según confesó años después su progenitora Frances Cornford a Hugh Thomas, “a su descendiente le habían disparado a posta sus compañeros del Partido Comunista porque estaba a punto de abandonarlo”: Franz Borkenau, pp. 102, 131 y 135. “John Cornford: Biography ”en www.spartacus.schoolnet.co.ut. Miguel Alonso Baquer. La Guerra Civil española (Sesenta años después). Madrid, 1999, p. 407.
A finales de diciembre de 1936, en el pueblo tarraconense de La Fatarella hubo un enfrentamiento entre socialistas y comunistas de la UGT contra anarquistas de la CNT-FAI, “se restableció el orden después de que una veintena de hombres muriera en la lucha, que duró dos días”: Edward Knoblaugh, pp. 226 y 227. En realidad “todo comenzó el 22 de enero de 1937. La resistencia se tradujo en combates que se saldaron con 35 perecid en total, en su mayoría opositores a la colectivización”, entre ellos “17 militantes de izquierda”: Manuel Aguilera.
Un caso poco conocido pero que de haber ocurrido en el otro bando hubiera hecho correr todavía ríos de tinta, es el asesinato de Constantina Jarque Santiago, conocidísima vedette catalana con el nombre de Tina de Jarque. Al parecer, Tina había ido reuniendo a lo largo de su vida artística joyas y dinero por valor de unos cuantos millones de pesetas; y juntamente con su amante Abel Domínguez conocido militante y dirigente de la CNT de Málaga, pretendían desde Madrid partir con su tesoro rumbo a la frontera francesa, pero en Castellón fueron detenidos por los milicianos y entre el 5 y el 10 de enero de 1937 fueron ejecutados. Un buen seguimiento del caso el realizado por: Juan Antonio Ríos Carratalá. El tiempo de la desmesura. Barcelona, 2010, pp. 68 a 146.
El 16 y 17 de marzo de 1937, en Villanueva de Alcardete (Toledo), por orden del alcalde comunista y de la UGT fueron asesinados 16 anarquistas: José María Ruiz Alonso. La Guerra Civil en la provincia de Toledo. Ciudad Real, 2004, t. I, pp. 482 y 483.
Caspe (Zaragoza) 14 de abril de 1937. Informe urgente al Comisario General de Guerra con respecto a lo sucedido a las columnas anarquista en Santa Quiteria, cerca de la navarra Sangüesa: “Un reducido número de aparatos, cazas casi todos ellos, se colocó encima de nuestras fuerzas, a las que ametralló terriblemente por espacio de más de TRES HORAS. Bajas y más bajas hasta sobrepasar con mucho el millar. Fueron estériles todas las apelaciones hechas para que acudiesen nuestros cazas. Lo sucedido ha indignado a las Divisiones “Luis Jubert”, “Durruti” y “Ascaso”, que sospechan en esto maniobras de tipo político contra ellas. Y además, la desmoralización de nuestras fuerzas ante el golpe durísimo recibido ante el abandono por parte de nuestra aviación”. El Informe completo en www.asturiasrepublicana.com, que lo titula: “Las milicias de la CNT en el frente de Aragón víctimas de una pavor carnicería”.
En Molins de Llobregat (Barcelona) el 25 de abril de 1937 es asesinado Roldán Cortada Dolcet dirigente del PSUC y de UGT. Al día siguiente en Puigcerdá (Gerona) son abatidos el anarquista Antonio Martín y dos de sus compañeros: Burnett Bolloten, pp. 653 y 654. Ángel David Martín Rubio. Paz, piedad, perdón… y verdad. La represión en la guerra civil: una síntesis definitiva. Madridejos (Toledo), 1997, p. 137. Manuel Aguilera hace una buena síntesis de todo ello.
Antonio Sesé Artaso secretario de la UGT y dirigente del PSUC, el 6 de mayo de 1937 es herido de gloria de un disparo realizado por militantes del PSUC. En un informe secreto de 14 de octubre de 1936 elaborado por André Marty, el dirigente de la Internacional Comunista ponía ya a Antonio Sesé en la diana al afirmar: “Sesé, un hombre sospechoso desde todos los puntos de vista”: Radosh, Habeck y Sevostianov, p. 73. Burnett Bolloten, pp. 690, 692 y 693. Manuel Aguilera.
Los sucesos del mayo catalán de 1937. Existe una amplia bibliografía sobre este importante tema, una buena síntesis está recogida en Burnett Bolloten pp. 659 a 704. Manuel Aguilera realiza sin duda en mejor trabajo llevado a cabo hasta el momento, y sitúa “en toda Cataluña 279 víctimas mortales con nombre y apellidos”. De todas formas creo que sigue vigente la llamada de atención de unos de los primeros investigadores del número total de víctimas, José Manuel Martínez Bandecuando advertía: “Sin embargo, las cifras reales deben ser forzosamente superiores, pues a los citados nominalmente en la relación deben añadirse otros que, por unas causas u otras, no fueron controlados: perecid en prisiones clandestinas o asesinados no conocidos o conocidos mucho después”: La oleada turística de Aragón y el desembarco de Mallorca. Madrid, 1970, p. 237 llamada 281.
 
y 3

Al conocerse los sucesos de Barcelona, el 4 de mayo de 1937 fuerzas anarquistas abandonan sus posiciones en el frente de Aragón y se dirigen a la Ciudad Condal a defender a sus compañeros los anarquistas catalanes. A su paso por las poblaciones aragonesas camino de Cataluña se producen enfrentamientos, ejecuciones y asesinatos. Manuel Aguilera en su investigación recoge con detalles todos estos acontecimientos.
Después del mayo catalán vendrían las represiones, primero contra el POUM, hasta casi su total exterminio. “En un informe a León Trotsky fechado el 6 de julio de 1937, Erwin Wolf (más tarde detenido y presumiblemente asesinado por la NKVD) afirmaba: “Es imposible decir cuántos miembros activos quedan del POUM. 100, 200, 300, como máximo. Es imposible localizarlos. Su actividad clandestina –a juzgar por sus octavillas ilegales- es mínima”: Burnett Bolloten, llamada 84 cuyo texto está en la p. 783.
Andreu Nin Pérez, ex hermano, ex consejero de la Generalidad de Cataluña y uno de los líderes del POUM, es detenido en una muy preparada redada el 16 de junio de 1937 en Barcelona. Por orden del jefe del NKVD Alexander Orlov es trasladado a Madrid donde es torturado hasta la gloria y su cadáver nunca apareció. Tema editado: “Los inconfesables crímenes del Frente Popular: el secreto horno crematorio de Alexander Orlov”.
“La participación del NKVD en multitud de crímenes en España, puede determinarse con un elevado grado de certeza, a pesar de que en algunos casos no existen pruebas directas”: Boris Volodarsky. El caso Orlov. Los servicios secretos soviéticos en la guerra civil española. Barcelona, 2013, p. 223.
En julio de 1937 en Brunete (Madrid), “dieciocho hombres, entre ellos un teniente y tres suboficiales fueron cancelados. El comisario de la división y el comandante de la brigada (anarquistas) fueron cancelados por Líster”: Informe alto secreto del general Karol Sverchevski, “Walter”, recogido por Ronald Radosh, Mary Habeck y Grigory Sevostianov, p. 563.
De las numerosas ejecuciones ordenadas por el comunista Enrique Líster, incluso de algunas de ellas alardeó ufano hasta el último día de su vida, se han tratado en el tema editado: “Los asesinatos de Enrique Líster (Jesús Liste Forján)”. Tema en el que se analiza, entre otros, los 60 asesinados en el pueblo toledano de […].
Otro nuevo informe sobre las ejecuciones en Brunete en julio de 1937 afirma, que “la división de Líster se segarro y huyó. Se han aplicado las más duras medidas represivas. El 24 de julio fueron cancelados unos 400 de entre los que habían huido”: Informe fechado el 8 de octubre de 1937 del general y principal consejero militar soviético Grigori Shtern, recogido por Antony Beevor. La Guerra Civil española. Barcelona, 2005, pp. 419 y 735.
Después de terminar con el POUM tras la batalla del mayo catalán en todo el territorio dominado por el Frente Popular, socialistas y comunistas desataron una campaña contra las colectividades agrarias anarquistas. Enrique Líster, el comandante comunista de la XI División fue el responsable de numerosos asesinatos de campesinos; pero tanto en número como en crueldad fue superado por su camarada comunista Valentín González, “el Campesino”: Burnett Bolloten, pp. 795 a 797.
Finalizada la liquidación de las colectividades agrarias le llegó el turno al anarquista Consejo de Aragón instalado en Caspe (Zaragoza). Aragón en julio de 1936 había quedado dividido en dos territorios, las capitales Zaragoza, Huesca y Teruel y algunas poblaciones eran zona nacional, y desde octubre los anarquistas se habían adueñado de la otra parte de Aragón, y que según los comunistas era zona dominada por el pillaje, el desorden y el crimen.
El 5 de agosto de 1937 el ministro de Defensa el socialista Indalencio Prieto Tuero llamó a su despacho Enrique Líster. Prieto muy astuto le dio la orden no escrita sino verbal, de que actuase sin contemplaciones y acabase con el anarquista Consejo de Aragón. Enrique Líster que además de malo contaba con una de las mejores unidades armadas del Frente Popular cumplió eficazmente la orden verbal.
A finales de agosto, cuando las tropas comunistas de Líster casi dominaban todo el territorio aragonés que había estado en poder de los anarquistas, fue nombrado gobernador general para aquella zona el militante de Izquierda Republicana José Ignacio Mantecón, que llegó al mando de dos compañías de Guardias de Asalto. Con las tropas de Mantecón más las de Líster se dio por finalizada la misión: Burnett Bolloten, pp. 797 a 807.
“77 Brigada Mixta, al incorporarse un reemplazo a dicha Brigada fueron asesinados en dos meses unos doscientos; por lo cual tuvo que ser reorganizada la Brigada sin haber entrado en combate. En el Batallón Alpino que cubrieron en el sector de la Sierra de Guadarrama, fueron asesinados unos 200 soldados”: Causa General. La dominación roja en España. Ministerio de Justicia. Diciembre, 1943, pp. 299 y 301.
“4 de noviembre de 1937. (…) el “Gobierno soberano” de Asturias, que allí llaman “el gobernín”, nombró a Pradas [coronel Adolfo Prada Vaquero] comandante en jefe. Pradas se resolvió a emplear la manera fuerte contra los que se desbandaban o no se batían. Un día fusiló a tres jefes de brigada, a seis jefes de batallón y otros más, hasta diecisiete. Al día siguiente fusiló a ocho. Así restableció la disciplina y levantó la sarracena relativamente. Porque ha habido casos de poner las ametralladoras detrás de nuestras líneas, amenazando a quienes las defendían, o a quienes las abandonaban”: Manuel Azaña. Obras completas. México, 1968, vol. IV, p. 847.
Con respecto a la declaración en noviembre de 1937 del comunista francés André Marty ante el Comité Central de su partido, responsabilizándose de casi quinientas ejecuciones ordenadas por él, todo ello está recogido y analizado en el tema editado: “El texto de las 500 ejecuciones ordenadas por André Marty, “El Miguelito de Albacete”.
El periodista “de The Times, Kim Philby, que trabajó para el servicio secreto ruso durante casi 30 años entre 1935 y 1964 [“Círculo de Cambridge” o “Los cinco de Cambridge”], puso una granada en el maletero del coche, que segó la vida de tres periodistas anglosajones, Dick Sheepshanks, Bradish Johnson y Edward Neil. Ocurrió en Caudé cerca de Teruel el último día de 1937”: Hugh Thomas. ABC, 23 de mayo de 2010, p. 3.
“Un informe firmado por Rojo el 31 de diciembre de 1937 se refiere a la ejecución de seis “agitadores” a raíz de una desbandada. El Ejército del Ebro puso en funcionamiento un rigidísimo sistema disciplinario, que incluía una compañía correctiva en cada Cuerpo (…). Pero parece que se ha hecho desaparecer la documentación relativa al número de ejecuciones, que no hemos encontrado en los archivos”: Michael Alpert. El ejército republicano en la guerra civil. Barcelona, 1977, pp. 222 y 223.
El 20 de enero de 1938 fueron cancelados en el pinar de Piedras Fuertes, a tres kilómetros de la turolense Rubielos de […], 46 milicianos acusados de insubordinación: Ángel David Martín Rubio, p. 125. Y una buena investigación de Pedro Corral. Si me quieres escribir: la batalla de Teruel: gloria y castigo de la 84ª Brigada Mixta del Ejército Popular. Barcelona, 2004.

Entre los meses de enero y febrero de 1938 en el frente de Teruel, una compañía anarquista con mando comunista después de absurdos ataques pierde el 80 por ciento de sus efectivos. Como represalia el anarquista Francisco Sabaté Llopart "Quico", asesina de un tiro al comisario comunista Ariño: Antonio Téllez. La guerrilla urbana en España: Sabaté. Paris, 1972, pp. 16 y 17.

En el frente de Aragón el 13 de abril de 1938, una compañía anarquista de la 26 División, al pasar por la carretera de Doncella frente a la base del Batallón disciplinario del comunista XI Cuerpo del ejército son llamados sus mandos a la base, y sus tres tenientes y el comisario político cancelados al día siguiente por la mañana: Diego Abad de Santillán. Por qué perdimos la guerra. Una contribución a la historia de la tragedia española. Madrid, 1975, pp. 297 y 298.
En la huida de las tropas del Frente Popular camino de la frontera francesa, en febrero de 1939 fueron ejecutados 16 personas entre las poblaciones de Gironella y Olvan (Barcelona). En ese grupo de asesinados se encontraban Paulino Masforroll Canal y Ramón Morera Torrents, militantes de Esquerra Republicana de Catalunya y regidores del Ayuntamiento de Gironella; y juntamente con ellos también fue asesinado Luis Nicolau Fort.
Luis Nicolau Fort, “Leopoldo Noble”, era el famoso anarquista de la FAI que junto a otros dos compañeros participaron en el magnicidio del presidente del gobierno Eduardo Dato Iradier, el 8 de marzo de 1921 en Madrid. Como anarquista de acción violenta también se sabe, que el 27 de julio de 1936 había asesinado en Gironella al también anarquista Manuel Guixé Pijoan: Josep M. Solé i Sabaté. Joan Villarroya i Font. La repressió a la reraguarda de Catalunya. Barcelona, 1989, vol. I, p. 322. María Teresa Martínez de Sas. Pelai Pagès i Blanch. Diccionari biogràfic del moviment obrer als Països Catalans. Barcelona, 2000, pp. 527 y 975. César Alcalá. La represión política en Cataluña (1936-1939). Madrid, 2005, p. 250.
“París 22-IV-39.
Compañero Cipriano Mera. Estimado amigo: (…). Si usted me pudiera facilitar la información de lo sucedido en Madrid se lo agradecería. ¿Por qué no se sublevaron mucho antes? Suyo y de la causa. Francisco Largo Caballero”: Emilio Romero Gómez. Los papeles reservados de Emilio Romero Gómez. Barcelona, 1985, vol. I, p. 101.
Del 5 al 13 de marzo de 1939 tuvo lugar en Madrid la última batalla de la guerra civil en la Guerra Civil, donde se enfrentaron fuerzas prosoviéticas socialistas y comunistas contra fuerzas anarquistas de Cipriano Mera Sanz y del militar profesional y republicano el hermano Segismundo Casado López. Tampoco se conoce el número exacto de perecid, pero en el detallado trabajo y sin duda la mejor investigación hasta el momento, Manuel Aguilera documenta más de dos centenares de víctimas llegando a un “total de 262” de caídos en Madrid. Se sabía, por ejemplo, que entre esas víctimas estaban la del comunista y hermano coronel Luis Barceló Jover y la del también comunista comisario José Conesa, cancelados por orden del coronel o general Casado; y que anteriormente fuerzas de Barceló habían ejecutado a los ayudantes de Casado, los coroneles José Pérez Gazzolo, Arnoldo Fernández Urbano, Joaquín Otero Ferrer y al comisario Ángel Peinado Leal.
En su tesis doctoral Manuel Aguilera aportaba un total de 982 víctimas, 898 perfectamente identificadas documentalmente con nombre y apellidos, y las 84 restantes también identificadas pero sin nombre ni apellidos; y que como bien matizaba en la introducción de su tesis, esos asesinados lo fueron “por motivos políticos o rencillas de grupo, no se han incluido los debidos exclusivamente a la disciplina militar”. En el libro queda excluido el soporte documental y se aporta un listado de 1000 víctimas, 909 identificadas con nombre y apellidos y las 91 restantes identificadas pero sin nombre y apellidos; pero como el mismo Manuel Aguilera sabe, a esa cifra redonda final se podría haber añadido – y por el momento- más de 100 víctimas que también habían sido documentalmente identificadas. En definitiva, que “son todos los que están, pero no están todos los que son “.
Finalizada la Guerra Civil e incluso después de la II Guerra Mundial, malos comunistas prosoviéticos y comunistas libertarios refugiados en Francia continuaron eliminando antifascistas españoles, se estima que en Francia fueron eliminados cerca de 200, y de ellos hasta el momento se han identificado a 35. Y en España en la guerra del maquis que se prolongó hasta mediados de los años 50, la cifra total de eliminados e identificados hasta el momento -incluidos también los perecid por fuego amigo- es de 176. Así pues, de los asesinatos de exiliados y maquis cometidos en territorio francés se puede estimar que de cada 10 eliminados 8 ó 9 fueron obra de los comunistas fieles a Moscú, unos ejecutados por los militantes del PCE y otros ordenados directamente por la dirección del partido, es decir, Santiago Carrillo Solares y Dolores Ibarruri Gómez, entre otros; y de los otros 1 ó 2 eliminados los responsables fueron los comunistas libertarios o anarquistas. En cuanto a los asesinatos cometidos en España se puede estimar que de cada 10 maquis 7 u 8 fueron eliminados por los comunistas prosoviéticos, y los otros 2 ó 3 maquis eliminados por los comunistas libertarios o anarquistas. Todo ello es tratado en el tema editado: “Exiliados y maquis asesinados por los comunistas”.

Ángel Manuel González Fernández, mayo de 2012 y noviembre de 2015.
 
Buscaban a dos republicanos cancelados... y encontraron a 72 soldados franquistas enterrados

Los trabajos de exhumación para dar con los cuerpos de los republicanos José Valls y Luis Messeguer, dos vecinos de Borriol detenidos y cancelados después de que las tropas franquistas entraran en el pueblo, no han dado el fruto deseado a pesar de que el Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica (GPRMH) de la Comunidad Valenciana estaba convencido de que darían con ellos. La excavación que arrancó en septiembre del pasado año ha dado con 17 cuerpos. Ninguno de ellos corresponde a las dos víctimas de la Guerra Civil, ni son represaliados del franquismo. Por el contrario, el grupo ha dado con dos hallazgos.

El camposanto de Borriol esconde los restos de otros ocho vecinos que murieron en el bombardeo del 11 de junio de 1938 (un día antes de la entrada de las tropas nacionales) y de los que nadie sabía. Pero también, que entre las fosas cavadas en aquella época yacen los restos de hasta 72 soldados franquistas que fueron enterrados entre el 5 y el 17 de septiembre de ese mismo año. Valls y Messeguer fueron cancelados el día 2. El grupo sostiene que todos ellos están enterrados en algún punto del cementerio de Borriol, pero que las constantes ampliaciones, obras y movimientos de tierra puede hacer casi imposible dar con ellos

Miguel Mesquida, el arqueólogo director de los trabajos, explicó que tras conocer esta información hablaron con tres enterradores. "Nos dijeron que, tras la guerra, cuando preparaban tumbas o realizaban otros trabajos sacaban botas militares, pistolas, cascos...", apuntó. La necesidad de hacer más enterramientos hizo que los cuerpos "acabaran revueltos o en el osario, con la misma suerte que seguramente tuvieron José Valls y Messeguer". Aunque no descarta que parte de los cuerpos permanezcan en una fosa.

Para Matías Alonso, el portavoz del GPRMH, este descubrimiento es "un ejemplo" de la importancia de este tipo de trabajos "y de cuánto queda por estudiar y descubrir". "Son 72 soldados que ganaron la guerra y que están ahí ignorados, han tenido el mismo castigo vencedores y perdedores", apostilló. Alonso explica que las fechas en las que murieron (probablemente en una ofensiva local) ya había entrado en combate la llamada Quinta del Biberón, por lo que podría ser que todavía haya algún familiar buscándolos. Por ello van a publicar todos los nombres en su página web.

La importancia de que se difundan estos nombres quedó patente en la rueda de prensa ofrecida ayer para presentar las conclusiones de estos trabajos de exhumación. Cuando Mesquida exhibió los nombres de los ocho vecinos que murieron en el bombardeo, una mujer levantó la mano porque leyó en el listado el nombre de su bisabuelo. "Sabíamos que murió así, pero no dónde estaba", dijo después. Matías Alonso mostró, no obstante, su decepción porque los trabajos de exhumación no hayan dado finalmente con los cuerpos de los cancelados.

Entre los próximos objetivos, el GPRMH, que llevará a cabo una acción didáctica mediante un campamento para enseñar lo que hay por la zona de El Toro, está pendiente de finalizar los trabajos del soldado desconocido de esta localidad castellonense, así como de "acabar la vergüenza de la actitud oficial en Valencia contra Teófilo Alcorisa y sus familiares, ya que el Ayuntamiento lleva cinco años sin querer dar los restos de este cancelado en 1947".

(imagen visible para usuarios registrados)(imagen visible para usuarios registrados)
 
(imagen visible para usuarios registrados)
ENTREVISTA | MARTÍN ARNAL"Merecemos saber cómo se ejecutó a los represaliados de la Guerra Civil y que se condene a los responsables aun después de perecid"
Martín Arnal, de 97 años, ha recuperado recientemente los restos de su hermano Román, asesinado en Huesca en enero de 1937 junto a otro hermano, José, y varios vecinos más de la localidad de Angüés, que se encontraban en fosas comunes del cementerio de Las Mártires de Huesca
Histórico del anarcosindicalismo aragonés, luchó en la Guerra Civil, también al lado del maquis, participó en la construcción de la Línea Maginot y estuvo interno en un campo de concentración al otro lado de los Pirineos durante su exilio francés

A los 97 años, Martín Arnal Mur todavía reside en su localidad natal, Angüés, donde 31 vecinos fueron detenidos en las primeras horas de la Guerra Civil y ejecutados durante los meses posteriores. Entre ellos, sus hermanos Román y José. Se comunica con su pareja, Ángela, en francés. La lengua que tuvo que aprender y emplear durante su exilio hasta después de la gloria de Franco. Este histórico del anarcosindicalismo aragonés, uno de los últimos testimonios vivos de aquel tiempo, no pide revancha sino reparación. Y mantiene clavadas en el fondo del alma aquellas palabras de Ramón Serrano Súñer: "No hay españoles fuera de España".


Con salud, una cabeza lúcida, una mente privilegiada y un discurso muy articulado -cumplirá 98 en noviembre, y subiendo-, Martín Arnal ha visto en las últimas semanas cumplido una parte de su objetivo vital. La apertura de una fosa común en el cementerio de Las Mártires de Huesca permitió el hallazgo de los restos de cinco de aquellos angüesinos; también los de su hermano Román, asesinado el 4 de enero de 1937. Los análisis científicos corroboraron que se trataba de él. Martín asistió a aquellas jornadas de trabajo en el camposanto, que seguirán hasta que se complete el objetivo de devolver los nombres y apellidos a 23 de aquellos jóvenes víctimas de la represión.

"Ahora esperamos que llegue septiembre porque continuaremos abriendo otras fosas. Hay mucha gente de Angüés que desapareció en las mismas condiciones que mi hermano en los primeros días de 1937. Por eso pensamos que se queden allí los cuerpos que han permanecido 82 años juntos, pero con un entierro más digno del que tuvieron", anuncia Martín, que permaneció al lado de los equipos de trabajo con calor seco y frío helador, durante largas horas y sin descomponer el gesto.
Angüés era entonces un foco de militancia anarquista, con una notable presencia de la CNT y la FAI. Con el comienzo de la guerra, los destacamentos de la Guardia Civil de la zona se tuvieron que replegar ante el empuje de las milicias procedentes de Barbastro. En su huida se llevaron consigo detenidos a varios de los habitantes tachados de "rojos" y "con la aquiescencia de la burguesía de Angüés". Martín se convirtió en testigo directo de unos días marcados por la incertidumbre. "No hubo tribunales ni nada para juzgar a la gente con la guerra en pleno apogeo. Esa gente no tenía nada que ver con el conflicto pero se siguió matando como si nada hasta después de terminada la guerra, durante toda la dictadura", lamenta.

Arnal pide hoy "que se haga justicia y se les devuelva la dignidad. Queremos conocer en qué condiciones murieron en medio de una matanza tan terrible". Con el miedo y la urgencia instalados en el alma, sería movilizado por el ejército republicano para incorporarse al frente de Huesca en 1938 después de participar en la colectivización de la economía y medios de subsistencia del pueblo. "No sabíamos qué iba a suceder con todos ellos, ni tuvimos noticias salvo de algún evadido que nos decía que en esa zona no se respetaba nada y se estaba matando. Tuve que esperar al final de la guerra para conocer, más o menos, lo que había sucedido"; se llevaron a José y a Román presos a Jaca, les reclamaron "los caciques del pueblo y pidieron para ellos la pena de gloria. En una semana cancelar a todos".
Era "un secreto" que comenzó a revelarse con la gloria del dictador. Antes, "los asesinados no existían y no teníamos derecho a acceder a los archivos". Martín Arnal y otras familias de los represaliados en Aragón han emprendido desde entonces la concreción de un puzzle de muchas piezas. "Una señora me dijo con esperanza que a su marido, según pudo saber, lo habían ‘liberado’ de la cárcel de Huesca. Pero esto solo era una forma de que su director se lavase las manos. Les ‘liberaba’ y en la puerta les estaba esperando la camioneta de la Falange y los requetés para llevárselos y ajusticiarlos en las tapias del cementerio y por las calles. Después se los llevaban en ambulancias y los echaban en las fosas comunes", rememora.
Martín tomó parte en la construcción de fortificaciones y trincheras en Monflorite y vivió su primer exilio en Francia con el avance imparable de las tropas franquistas. Retornó por Cataluña a comienzos de 1939 para unirse a los últimos coletazos de la Guerra Civil. De nuevo en el país vecino, sus avatares describen la historia europea: estuvo interno en campos de concentración franceses, trabajó en la construcción de la Línea Maginot, huyó de los nancy y reorganizó de forma clandestina la CNT. Formó parte del maquis, responsable de vigilar la frontera y reconocer el terreno para el paso de guerrilleros por la zona de Sobrarbe. "Los aviones alemanes e italianos, que llevaban la iniciativa en la guerra, nos chafaban y no podíamos resistir. Me marché de Huesca a Francia por Benasque con la manta al cuello porque era la única manera de sobrevivir. No era llegar a Francia y ponerse a trabajar. Suponía llegar a un país sin ninguna manera de encontrar trabajo. Fue un exilio terrible. Nos salvó la vida pero no de las miserias de los campos de concentración del Mediterráneo", rememora.
Esos campos se levantaron con un eufemismo: "Para ellos era un campo de retención. Sin la pena de gloria, como en Alemania, pero nos faltaban la comida y el aseo. Se trataba, en mi caso, de un terreno con una alambrada alrededor en una playa casi virgen. Nuestro techo era el cielo y la arena, nuestro colchón. La comida llegaba cada semana en pésimas condiciones. Los primeros tiempos fueron muy malos". Martín Arnal vivió exiliado en Francia más de 60 años y a partir de 1975 ‘recuperó’ la nacionalidad española. "Serrano Súñer dijo que no éramos españoles porque habíamos renunciado a España. Mintió. Nosotros mantuvimos el amor a España y por eso a la gloria de Franco quisimos regresar para vivir en las mismas condiciones que el resto de españoles", subraya.

Ahora, asiste con alivio a un cambio de paradigma en la relación del país con su pasado más reciente, que ha pasado en su opinión del olvido a una más que necesaria memoria histórica y sentimental: "Tendríamos que seguir el camino de una verdadera democracia en la que se pudiera juzgar y condenar a los responsables, nos merecemos saber qué hicieron, y conocer las causas de tantas desapariciones. Eso queremos las familias diezmadas por este golpe de estado cruel del fascismo. Ellos son los que empezaron a cancelar. No digo que no hubiese actos de venganza por parte de los republicanos, pero era un tiempo de guerra y ellos siguieron matando desde el 1 de abril de 1939 hasta 1975. Lo que emprendió Franco fue un exterminio masivo".
 
Badajoz se entrega a los legionarios y a los “regulares” ingenieros / Badajoz está entregue aos legionarios e aos “regulares” ingeniero
(Traducción al castellano de Gabino Alonso)
Mario Neves
Frontera de Caía, 15 (por teléfono).- Soy el primer periodista portugués en entrar en Badajoz después de quedar la ciudad en manos de los rebeldes. Acabo de presenciar un espectáculo de desolación y pavor y que no se borrara fácilmente de mis ojos.
Ayer, al finalizar la tarde, en las proximidades de la ciudad fronteriza, se dejó de escuchar el pequeño cañón, lo que nos dió a conocer que la plaza estaba ya en las manos de los rebeldes. Un silencio trágico, un silencio de gloria, envolvía a distancia el caserío. Realizamos esfuerzos para poder entrar en la capital extremeña. Nadie nos quería acercar, por miedo a los legionarios, que aún debían estar bastante excitados por la victoria
De madrugada, en la frontera…
Hoy, a las dos de la madrugada, con dos periodistas franceses que se encontraban aquí, Marce Dany, de "Havas" y Jacques Berthet, de "Temps". Hicimos una tentativa para forzar la “consigne”. Atravesamos la frontera y hablamos con los carabineros del puesto español, que intentaron disuadirnos de nuestro propósito. Numerosos falangistas aguardaban también con sus coches la hora propicia para entrar en la ciudad. Un muchacho entusiasta de la causa nacional se prestó a conducirnos, pero su jefe se lo prohibió terminantemente.
Telefoneamos a todos los hoteles de Badajoz, con la esperanza de encontrar a alguno de nuestros camaradas, que venidos desde Sevilla, habrán entrado con las columnas de los rebeldes. La ciudad está de hecho, tomada, pero ningún periodista extranjero consiguió aún la autorización para acceder a sus viejas murallas.
Nos ponemos en comunicación con la Comandancia militar, que, después de numerosas solicitudes, nos conceden la deseada autorización.
Eran las tres de la madrugada, teníamos autorización para continuar, pero no disponíamos de un automóvil que nos llevase. La noche, a pesar de ser estrellada, estaba en oscuridad total. Intentar el viaje a pie era una temeridad. Por eso decidimos esperar hasta la mañana.
Badajoz a la vista
Eran las nueve y media cuando conseguimos, finalmente, coger el primer automóvil de falangistas que partía para la ciudad.
Al entrar por la Puerta de Palma, los ingenieros estaban de centinelas, los falangistas que nos acompañaban nos sirvieron de salvoconducto.
Nos dirigimos inmediatamente a la Comandancia militar, en cuya recepción había un gran movimiento. Alterada después de días de sucesivos bombardeos, la población salió a la calle. Se ven banderas blancas en casi todas las ventanas. Las mujeres están vestidas de luto. Las calles presentan un aspecto desolador, llenas de destrozos de los bombardeos. Los camiones de las columnas rebeldes impiden el transito. Llegan cargados de material bélico y de ingeniería, para abrir trincheras, construir puentes y reparar carreteras.
Junto a la paredes de la Comandancia, la calle estaba salpicada de sangre
El aspecto de la ciudad
Recorremos la ciudad rápidamente. Los estragos causados por los bombardeos son importantes. Verificamos, sin embargo, que no hubo muchos incendios. Solo el Teatro Lópes de Ayala se encontraba completamente destruido por el fuego. Próximo a este, está el Hospital Provincial, donde cayeron algunas bombas de aviación que destruyeron varias salas. Me informan entre tanto, que los pacientes fueron desalojados de allí antes de comenzar los bombardeos.
Nos dirigimos enseguida a la plaza de toros, donde se concentraban los camiones de las milicias populares. Muchos de ellos estaban destruidos. Al lado se ve un carro blindado con la inscripción “Frente Popular. D. Benito. Nº 10“.
Este local fue bombardeado varias veces. En la arena aun quedan algunos cadáveres, lo que da a la plaza un aspecto macabro de teatro anatómico. Aquí y allí hay algunas bombas por explotar, lo que hace difícil y peligrosa una visita en profundidad.
Estamos ahora en la calle Ramón Albarrán, que es una de las más sacrificadas por el bombardeo aéreo. El edificio donde está instalado el "centro obrero" es ahora un cuartel de "Falange Española". Jóvenes falangistas armados vigilan la entrada.
Vamos andando hasta el barrio de San Andrés, un aglomerado de casas pobres, donde vivía gente humilde, y que fue uno de los que más sufrió los bombardeos aéreos. Las muros de algunas habitaciones aun se conservan en pie, pero los interiores de las viviendas están casi completamente destruidos.
Por entre las ruinas, removiendo montañas de destrozos, mujeres recogen sus enseres, gimiendo y llorando su desgracia.
—¡Vean, vean, en que estados quedo nuestra casa!
Hiela el corazón ver a esa humilde gente, que se lamenta, con la mirada reflejando el pavor de la tragedia que acaban de vivir.
Junto a las murallas
Llegamos, finalmente a “Puerta Trinidad”, uno de los puntos por donde entraron ayer los legionarios, en un arranque memorable, que quedará en los anales militares del Tercio.
Las murallas están todas protegidas por sacos de arena, junto a los cuales se ven los centenares cartuchos de las balas que se dispararon, lo que demuestra que la resistencia estaba a la altura
Del ataque en valentía y tenacidad, algunos cadáveres aun no han sido retirados.
La catedral, en cuyas torres habían sido colocadas ametralladoras, está bastante dañada. En la nave central, dos cadáveres aguardan aun sepultura.
En el palacio episcopal, donde estaba instalada la federación socialista, los estragos son también considerables. Otros edificios sufrieron igualmente con el bombardeo, que durante tres días batió sin tregua la ciudad, abreviando así su resistencia.
Como trascurrió el ataque
En la comandancia militar, somos recibidos amablemente por un capitán del tercio, que nos describe el ataque a la ciudad. Tres columnas tomaron parte en ella: una de "regulares” ingenieros, comandada por el teniente coronel Ascensio, otra de legionarios, al comando de Castejón y otra de “regulares” comandada por De Oro. El teniente coronel Yagüe dirigió personalmente el ataque, que comenzó antes de ayer por la noche, intensificándose aun más ayer. De aquellas columnas, solo dos actuaron: la de Ascensio y la de Castejón. La otra se mantuvo en la retaguardia, para actuar ante cualquier eventualidad. Los hombres de Castejón entraron en la ciudad por el cuartel de Menacho, a través de una brecha en la muralla. La otra columna forzó la entrada también por una abertura que existe próxima a la carretera de Mérida. Fue esta la que tuvo más bajas.
La primera compañía que avanzó estaba constituida por 120 hombres. Los adversarios se defendieron como leones. Los legionarios dieron entonces una carga de bayoneta que es considerada como el reto más notable que el tercio ha realizado en toda su existencia. Fue una arrancada brillante, que llevo a la derrota de los últimos defensores de Badajoz.
Solo esta compañía tuvo 80 bajas, entre las cuales más de 25 resultaron perecid. De sus cinco oficiales, dos murieron y los tres restantes quedaron gravemente heridos.
Este ataque comenzó ayer a las 16.30 horas y se prolongó hasta cerca de las 19 horas. Las dos columnas que atacaron estaban compuestas cada una por dos “banderas” del tercio y por un “tabor” de regulares ingenieros, con un total de 2.500 hombres. Solo ayer estas dos columnas consiguieron reunificarse, pues avanzaban cada una por su lado.
Por el camino, se les juntaron varios “requetés” y numerosos falangistas, a los que era confiada la policía y guarda de las poblaciones que iban siendo tomadas.

Aviones sobre la ciudad

Poco antes del mediodía, cuando nos encontrábamos fuera de las puertas de la ciudad, próximos a un riachuelo que aun estaba llenos de cadáveres, se escucho el roncar de los aviones, a gran altura.
Sobre la ciudad. Los legionarios y los regulares, que ocupaban varios puntos fuera de la ciudad, se reunían rápidamente, a un toque vibrante de clarin.
Poco después, los aviones pasaban por encima nuestra, muy altos sobre el cielo azul, desplegando el terror sobre la población, Eran aviones gubernamentales que venían desde Madrid y que dejaban caer algunas bombas, sin resultados, porque ninguna dio en el clavo, perdiéndose en campos próximos, después de levantar grandes pole de tierra y metralla.
Escuchando al coronel Yagüe
Estábamos de nuevo en la Comandancia, donde conseguimos llegar junto al teniente coronel Yagüe. Es un hombre alto, fuerte, de pelo grisáceo, que está visiblemente atareado, recibiendo constantemente notas de sus oficiales y dando ordenes rápidas.
Nos recibe de pie y nos indica que esta muy satisfecho con el resultado obtenido ayer por las fuerza a su mando. Y recalco:
—La acción del ejercito sublevado que ayer se desenvolvió a las puertas de Badajoz fue la más importante desde que empezó la revolución.
Le preguntamos si había muchos prisioneros, Nos respondió que si y nos informó que se requisaron 3.000 escopetas de cañón largo, algunas ametralladoras y una pequeña batería de cañones
—Y fusilamientos…, dijimos nosotros. Hay quien habla de dos mil….
El comandante Yagüe mira para nosotros, sorprendido con esta pregunta, y declara:
—No deben ser tantos.
—¿Van a quedarse aquí mucho tiempo?
—Mi deseo es partir para Madrid en cuanto pueda.
—¿La campaña será larga ?
Con una sonrisa, termina sus breves declaraciones.
—No, ellos corren mucho….
Más tarde, en torno a las 13.30, las campanas de la catedral repicaron y se escuchó el agudo sonido de una sirena. Eran dos aviones gubernamentales que se aproximaban, lo que obligó a la población a esconderse en los refugios. Estos sin embargo, cruzaron el cielo tranquilamente y alejaron sin dejar caer ninguna artefacto artefacto peligroso.
Pero los “raids” no cesan. A las 15.30, nuevos aviones de Madrid volaron sobre la ciudad, volviendo a perderse a lo lejos sin dejar rastro.
Eran las 16.30 cuando conseguí regresar al Caía. Fue el nuevo alcalde de la ciudad, nombrado por el gobierno de Burgos, quien me facilito el trasporte. Quiso requisar un automóvil, pero no había ninguno requisable, providencialmente apareció un falangista que se ofreció para acercarme hasta la frontera donde telefoneo a toda prisa estas notas tomadas nerviosamente, que no conseguirán dar una idea real del espectáculo de desolación y del pavor que vieron mis ojos.
Fueron pegados editoriales declarando el estado de guerra en todo el territorio de la provincia y determinando que quedan sujetos al código de justicia militar todos aquellos que intentaran alterar el orden u oponerse por cualquier medio a las decisiones de las autoridades.
Un gran silencio envuelve toda la ciudad, que acaba de sumirse en una tremenda pesadilla.
 
La Ley de Memoria Histórica, una herramienta para acabar con la memoria de las víctimas del comunismo
Juan E. Pflüger
/ 13 octubre, 2016

La noche del 6 al 7 de noviembre de 1935 eran asesinados dos jóvenes militantes de Falange en la calle San Vicente de Sevilla. Eran Eduardo Rivas y Jerónimo Pérez de la Rosa. Pintor y estudiante de 21 y 19 años. Varios pistoleros comunistas, según declararon los testigos, les rodearon y abrieron fuego contra ellos. Cancelar en el acto a Rivas y dejaron malherido a Pérez de la Rosa, que llegó andando a una casa de socorro próxima, donde murió ahogado por la sangre que le encharcó los pulmones.

(imagen visible para usuarios registrados)

Jamás se investigó el crimen en profundidad. La policía abrió diligencias, pero no terminó la investigación ya que la cerró a las pocas horas. El estudiante era una persona muy respetada en los ámbitos universitarios y la Universidad de Sevilla declaró un día de luto y cerró sus puertas durante ese día en homenaje a la víctima.
Rivas era descendiente de un comisario de policía, pese a la insistencia de su padre, desde el ministerio de Gobernación se ordenó no depurar responsabilidades para evitar encrespar los ánimos de las milicias de izquierdas.
(imagen visible para usuarios registrados)
Estas dos víctimas de pistoleros comunistas vuelven a ser asesinados hoy en Sevilla. Y es que el Ayuntamiento de la capital hispalense ha decidido aplicar la Ley de Memoria Histórica y retirarles las calles que les recordaban en esa ciudad. Una nueva muestra del carácter revanchista con el que se está aplicando esa legislación ya que son dos víctimas que fueron asesinadas antes de la Guerra Civil. Por lo tanto no son susceptibles de ser afectadas por la ley que promulgó Zapatero.
Esa ley establece que “Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura. Entre estas medidas podrá incluirse la retirada de subvenciones o ayudas públicas”.

(imagen visible para usuarios registrados)p>
Evidentemente ninguna de estas dos víctimas inocentes pudieron exaltar la sublevación militar porque fueron asesinados ocho meses antes de que se produjera. Tampoco, por lo tanto pudieron paticipar en la Guerra Civil y, mucho menos, en la represión posbélica. Pero la izquierda que gobierna en el consistorio sevillano, con el voto favorable -y fistro del Partido Popular- han decidido volver a asesinarlos, en este caso acabar con su memoria, no dejando rastro ni recuerdo de los crímenes cometidos por los comunistas españoles.
PUBLICIDAD

(imagen visible para usuarios registrados)p>
El caso no fue una cuestión menor. En su momento, José Antonio Primo de Rivera, entonces fruta en el Congreso, habló de este tema en sede parlamentaria. Por su interés, reproducimos a continuación sus palabras:
LOS PERECID DE LA FALANGE EN EL PARLAMENTO

(Discurso pronunciado en el Parlamento el 8 de noviembre de 1935)
El señor PRIMO DE RIVERA:

Señores fruta, escuetamente: en la noche de anteayer a ayer han sido asesinados en Sevilla dos muchachos de la Falange. Se llamaban Eduardo Rivas y Jerónimo de la Rosa. ¿Señoritos facinerosos? El uno, un modesto pintor; el otro, un humilde estudiante y empleado de ferrocarriles. ¿Se alistaron en la Falange por defender al capitalismo? ¡Qué tenían que ver ellos con el capitalismo! Si acaso padecerían alguno de sus defectos. Se alistaron en la Falange porque se dieron cuenta de que el mundo entero está en crisis espiritual, de que se ha roto la armonía entre el destino de los hombres y el destino de las colectividades. Ellos dos no eran anarquistas; no estaban conformes en que se sacrificase el destino de la colectividad al destino del individuo; no eran partidarios de ninguna forma de Estado absorbente y total; por eso no querían que desapareciese el destino individual en el destino colectivo. Creyeron que el modo de recobrar la armonía entre los individuos y las colectividades era este conjunto de lo sindical y lo nacional que se defiende, contra mentiras, contra deformaciones, contra sorderas, en el ideario de la Falange. Y se alistaron a la Falange, y salieron hace dos noches a pegar por Sevilla los anuncios de un periódico permitido. Y cuando estaban pegando los anuncios en la pared fueron cazados a mansalva; uno quedó perecid sobre la acera, y el otro murió en el hospital pocas horas después.
Ya comprenderéis que no vengo a formular una «enérgica protesta», como es uso parlamentario; vengo a formular una acusación. En las calles de Sevilla se están sustanciando a tiros las cuestiones entre los bandos políticos desde hace más de un año. La Falange tiene el orgullo de decir que ni una sola vez ha iniciado las agresiones. La Falange puede decir que ni una sola vez se le ha probado una agresión. Muere un día un obrero alistado a la Falange; la ciudad entera señala como inductor del asesinato al partido comunista; no se cierra un solo Centro comunista, no se impone una sola sanción a ningún comunista conocido, no ocurre nada. A veces, los Tribunales logran hacer justicia; otras veces no lo logran. Pero a los pocos días, cuando ya van dos o tres agresiones contra los de la Falange, reciben unos tiros unos cuantos comunistas en la puerta de su Centro. (El señor Bolívar: «Fueron asesinados». –Fuertes protestas.) Sin más averiguaciones, el gobernador de Sevilla encarcela, no a los que presume autores –presunción que ante los tribunales se ha destruido–, sino a quince de los dirigentes de la Falange, e impone a cada uno 5.000 pesetas de multa y acuerda la clausura de todos los Centros de la provincia. Era tan injusta la multa, que el señor ministro de la Gobernación, a la sazón don Manuel Portela Valladares, sólo por una conversación mantenida conmigo revocó la multa de todos y mandó ponerlos en libertad.
Pero, en cambio, vuelve ahora a caer perecid uno, y a las pocas horas otro, de los afiliados a la Falange. Parece que la imputación de represalia es bien clara; sin embargo, no se cierran los Centros comunistas, no se detiene a un solo comunista, no se impone una multa a ningún comunista. Es decir, que este gobernador de Sevilla, incapaz de garantizar por sí mismo la seguridad de la vida de los ciudadanos, ni siquiera tiene la que sería un poco salvaje gallardía de dejarlos que sustancien sus cuestiones por igual, sino que se dedica a hacer que un bando tenga que estar inerme, a hacer que un bando no tenga siquiera sitios de reunión donde poder ponerse de acuerdo unos cuantos para pegar carteles por las calles, y, en cambio, tiene todas las benevolencias para el otro.
Esto, que sería en cualquier caso una dejación irritante de autoridad, que sería en cualquier caso una complicidad incivil con uno de los bandos, y cabalmente con el bando que ha iniciado las agresiones siempre, se agrava mucho más, señor ministro de la Gobernación y señores fruta todos –no sé, si acaso, con la excepción del señor Bolívar–, en las circunstancias presentes. En España se está agitando, cada vez más violento, un estado revolucionario terriblemente amenazador para los tradicionalistas y para vosotros, para los liberales burgueses, para los republicanos de izquierda.
Aquí tengo, señor ministro de la Gobernación, una publicación no clandestina. Es un libro que se llama Octubre, y que he podido comprar pagando su precio. Al respaldo pone la imprenta donde se imprime; a la vuelta de la primera página dice la editorial que lo produce, y por si faltase algo, no más que frente a la declaración previa, se afirma que es un libro de acuerdos y de actitudes de la Juventud socialista, y que con tono oficial lo publica su presidente, nuestro compañero de Parlamento don Carlos Hernández Zancajo. En este libro, que no es una publicación clandestina, en la página 160 se estampan las conclusiones de la Federación de Juventudes socialistas. Quisiera que el señor presidente me permitiese leer tres o cuatro renglones, no más de una docena de renglones, en todo caso.
Las conclusiones de las Juventudes socialistas son éstas: «Por la bolchevización del partido socialista. Expulsión del reformismo. Eliminación del centrismo de los puestos de dirección. Abandono de la II Internacional. Por la transformación de la estructura del partido –escuchad esto– en un sentido centralista y con un aparato ilegal». Esto no se dice en una publicación clandestina; se formula el propósito de crear un aparato ilegal por una asociación reconocida en un libro que todos podéis comprar por tres pesetas. «Por la unificación política del proletariado español en el partido socialista. Por la propaganda antimilitarista. Por la unificación del movimiento sindical. Por la derrota de la burguesía –en la que entráis vosotros– y el triunfo de la revolución bajo la forma de la dictadura proletaria».. A ver si vosotros, los republicanos de izquierda, estáis dispuestos a preferir esta o la otra dictadura. (Un señor fruta: «Ninguna».) Pues por eso os lo digo. «Por la reconstrucción del movimiento obrero nacional sobre la base de la revolución rusa.» Y luego este párrafo: «Las Juventudes socialistas consideran como jefe e iniciador de este resurgimiento revolucionario al camarada Largo Caballero, hoy víctima de la reacción, que ve en él su enemigo, más firme».
Este es el tono del movimiento revolucionario que se prepara; esto es lo que se agita cada vez más áspero, cada vez más hostil, cada vez más seco, bajo estas coaliciones, más o menos probables, de los socialistas como los republicanos de izquierda, esto: una dictadura de tipo asiático, ruso, sin el menor resto de aquella emoción sentimental que alentó en sus principios a los movimientos obreros. Esto es lo que se está preparando en España; esto es lo que está rugiendo bajo la indiferencia de España (Muy bien), y en muchas provincias de España donde no hay censura, y en otras donde la hay, se publican periódicos comunistas y casi todos los domingos se celebran mítines de propaganda comunista, donde hay puños en alto.
Ante todo esto, todos vosotros estáis distraídos, y, perdóneme el señor ministro de la Gobernación, la censura cree que cumple con su deber, o el Gobierno delega su deber en la censura, haciéndole que tache noticias como esta del asesinato de mis dos magníficos camaradas de Sevilla, que sería muestra para impresionamos a todos, para avisaros a todos de lo que a todos se os va a venir encima. Por eso no reclamo para estos dos camaradas caídos el simple respeto que reclamaría ante cualquier ciudadano, por próximo que me fuera, si hubiera sido asesinado en la calle; reclamo vuestra gratitud y vuestra admiración, porque en medio de la distracción incivil de casi todos, están hombres humildes en la primera línea de fuego cayendo uno tras otro, muriendo uno tras otro, para defender a esta España que acaso no merece su sacrificio. (Aplausos.)
 
Asesinados por pertenecer a la Adoración Nocturna
Juan E. Pflüger
/ 07 octubre, 2016

España tendrá en breve cuatro nuevos beatos: Genaro Fueyo Castañón, Antonio González Alonso, Isidro Fernández Cordero y Segundo Alonso González, que fueron asesinados por ser católicos, por pertenecer a los grupos de Adoración Nocturna y por estar afiliados al Sindicato Católico de Hullera Española. Sus malos, los milicianos del comité local, cometieron sobre ellos torturas brutales y todo ello a pesar de que muchos de los responsables habían conseguido trabajo gracias al padre Fueyo.

Una de las víctimas, Antonio González, fue asesinado en solitario. Los otros tres fueron martirizados de forma conjunta.

(imagen visible para usuarios registrados)
Antonio González Alonso tenía 24 años. Había intentado ser sacerdote, pero su mala salud se lo impidió. Por eso optó por prepararse para ser maestro. Fue detenido el 20 de julio junto a su hermano y le llevaron a una cárcel. Allí le quisieron obligar a destrozar objetos religiosos y a blasfemar. Se negó pese a las caricia y sus captores le dijeron que lo pensara, que tenía 24 horas para cambiar de opinión o le asesinarían. Su última noche la pasó junto a su hermano, Cristobal, a quien le explicó que “tengo una ocasión para dar mi vida a Dios en calidad de mártir; no quisiera desaprovechar esta gracia, pero tú haz lo posible para seguir viviendo y atender a nuestros padres”.
Al día siguiente no dudó en responder a los milicianos: “Lo he pensado bien y he llegado a la conclusión de que, en conciencia, no puedo ni debo pisar ese cuadro por lo que representa”.
El día 11 de septiembre le sacaron de la cárcel y le llevaron al Puerto de San Emiliano, a un alto en el que fueron asesinadas cientos de personas que luego eran arrojadas sin el tiro de gracia a un barranco ahorrándose así el tener que enterrarlos. Por el camino pasaron por delante de la casa de sus padres. Su progenitora estaba sentada en la puerta con unas vecinas. La crueldad de sus captores les hizo frenar el coche y pasar despacio para que la progenitora pudiera ver que se llevaban a su descendiente de “paseo”. Antonio aprovechó para gritar desde el coche: “Adiós, progenitora, hasta el cielo”.
Llegados al puerto, que se encuentra entre Mieres y Sama, bajaron al joven del coche. Según el testimonio del conductor del vehículo, le quisieron obligar a blasfemar, como se negó le cortaron la lengua. Después le dieron una caricia y, medio moribundo lo arrojaron al barranco donde le dejaron morir. Tras la guerra, de ese barranco se recuperaron cientos de cuerpos que no pudieron ser reconocidos. Entre ellos se encontraba el del martir.

(imagen visible para usuarios registrados)
Genaro Fueyo Castañón había cumplido 72 años. Llevaba medio siglo dedicado al sacerdocio, 38 años al frente de la parroquia de Nembra. Su labor pastoral fue reconocida por todos y multiplicó las vocaciones. En 1908 había creado el grupo de Adoración Nocturna de la localidad y usaba los salones parroquiales para dar clase a los descendientes de los mineros y los agricultores gratuitamente.
PUBLICIDAD

En octubre de 1934 tuvo que refugiarse en casa de uno de sus hermanos cuando se produjo la revolución en las cuencas mineras porque fue avisado por sus feligreses de que tenían previsto ir a detenerle para asesinarle. Gracias a este aviso no fue otro de las docenas de sacerdotes asesinados en aquel periodo. En el verano de 1936 no tuvo tanta suerte. Fue detenido y asesinado la noche del 21 de octubre.
(imagen visible para usuarios registrados)
Isidro Fernández Cordero era un padre de familia numerosa de 42 años. De sus siete descendientes tres acabaron siendo sacerdotes. Regentaba un bar con una pequeña tienda, además de trabajar en las minas de Hullera Española. El 24 de julio, cuatro milicianos entraron de noche en su casa para comunicarle que tenía que acudir a prestar declaración en el Comité Revolucionario local. Cuando fue le detuvieron en la improvisada cárcel que era la antigua sede de la Adoración Nocturna a la que Isidro pertenecía. Los milicianos le dejaron en libertad unos días después, pero volvió a ser requerido para que se presentara en el Comité bajo amenazas de atacar a su familia si no acudía.

Su cautiverio duró más de dos meses. Durante este tiempo sus descendientes acudían a verle con cierta frecuencia y siempre les decía que debían perdonar a los que le tenían detenidos. Fue asesinado en la Iglesia de Nembra durante la noche del 21 de octubre.
(imagen visible para usuarios registrados)

Segundo Alonso González tenía 48 años cuando fue detenido en 1936. Tuvo 12 descendientes de los que sobrevivieron siete. Era el presidente de la Asociación Nocturna, del Sindicato Católico de Mineros y de la Cofradía del Rosario. Para ganarse la vida y mantener a su amplia familia estaba obligado a trabajar mucho. Además de en la mina de Hullera Española, realizaba labores agrícolas y trabajos de carpintería.
Cuando fue detenido por los milicianos locales, estos consideraban que habían detenido a alguien importante. Le interrogaron y le golpearon porque querían que les entregase las armas que pensaban que se escondían en el local de Adoración Nocturna. Segundo no las entregó porque no había ninguna. Fue encerrado en esos mismos locales convertidos en cárcel improvisada y asesinado en la noche del 21 de octubre en la Iglesia de Nembra junto a los dos mártires anteriores.
El asesinato de los tres mártires en la madrugada del 21 de octubre fue de una brutalidad impresionante. Primero se les obligó a cavar su propia tumba. Como el sacerdote era una persona mayor, los dos jóvenes hicieron su trabajo. Luego, dentro de la Iglesia les preguntaron en qué orden querían ser asesinados. Don Genaro pidió ser el último para poder dar consuelo a sus dos compañeros de martirio. Después, uno detrás de otro fueron asesinados por un grupo de siete personas, cinco de ellas mujeres. Cuando sus cuerpos fueron recuperados tras la Guerra Civil, se encontraban incorruptos.
Pero estos hechos no se rigen por la Ley de Memoria Histórica. Es preferible arrancar placas y crucifijos de las reaccionariodas de catedrales que honrar a las víctimas inocentes.
 
El viejo maquis que denuncia las purgas de Carrillo y ‘La Pasionaria’, pero no sus propios crímenes
Juan E. Pflüger
/ 13 septiembre, 2016

Se llama Francisco Martínez-López y le apodaban “El Quico”. Fue miembro del maquis, esa guerrilla que, empleando técnicas terroristas, atormentó durante casi dos décadas el campo español, sembrando los campos de cadáveres de inocentes y asolando poblaciones. Asesinaban igual a civiles que a militares, a mujeres que a hombres y a niños que ancianos.
PUBLICIDAD

Ahora, cuando ha superado los noventa años, “El Quico” se pone digno y exige, mediante la publicación de una carta dirigida al Partido Comunista, al que pertenece desde los 14 años y del que ha ostentado cargos de responsabilidad, que haga autocrítica de las purgas -en su lenguaje debemos traducirlo por asesinatos- que “La Pasionaria” y Santiago Carrillo ordenaron durante las décadas de los cuarenta y los cincuenta.

(imagen visible para usuarios registrados)
¡Es curioso! Jamás pidió esa autocrítica cuando ocupaba cargos dentro del grupo extremista violento, ni cuando formaba parte de la ejecutiva comunista en su exilio en París. Tampoco ha reclamado autocrítica por las matanzas que cometieron mientras decían luchar por el pueblo. Solamente pide autocrítica por la gloria de sus antiguos compañeros, amigos o no, y sólo lo hacen cuando muchas décadas después de los hechos, ya han perecid los responsables a los que ahora exige una autocrítica póstuma.
No tiene sentido. Él fue combatiente en la guerrilla de León-Galicia, y no hizo nada. Después, a partid de 1951, mientras se seguían cometiendo las purgas, volvió a la militancia activa en el PCE en Francia, tampoco hizo nada. Con el paso del tiempo ocupó cargos de dirección. Primero como miembro de la comisión del Comité Central de Europa, después como miembro del Comité Central del Partido Comunista de España y como responsable de organización del partido en Francia, y seguía sin hacer nada.
(imagen visible para usuarios registrados)
Y es ahora, cuando sus compañeros de partido responsables de las purgas ya han perecid, exige al PCE “que reconozca públicamente los da repelús métodos que utilizó durante los años de la guerrilla antifranquista y que rehabilite a quienes los padecieron y particularmente a las víctimas de ejecuciones sumarias impuestas por la dirección del partido», una dirección que ocupaban Dolores Ibárruri “La Pasionaria” y Santiago Carrillo, al que algunos llamaban ya entonces “el carnicero de Paracuellos”.

Ahora, con el paso del tiempo, asegura que «estos asesinatos fueron cometidos en un contexto de depuración política». La larga carta que ha hecho pública explicando que los actuales responsables del partido, entre los que cita a José Luis Centella, cita varios ejemplos de represaliados dentro del PCE. Pero ni una palabra sobre la necesaria autocrítica sobre los asesinatos que ellos, los miembros del maquis, cometieron.
(imagen visible para usuarios registrados)strong>

La mayor actividad incivil del maquis se desarrolló entre 1939 y 1952. Entre esas dos fechas asesinaron a 1.260 personas. De ellas, 953 eran civiles, 257 guardias civiles, 27 miembros del Ejército, y 23 pertenecían a la Policía Armada. Además cometieron 834 secuestros, de los que más de la mitad acabaron con el asesinato de las víctimas. Para financiarse y obtener víveres y munición cometieron 5.963 atracos, en 103 de ellos causaron víctimas mortales y realizaron 538 sabotajes, alguno de ellos especialmente sanguinario.
Son los datos de una historia tan zaina, que tras la legalización del Partido Comunista de España tra la gloria de Francisco Franco, los dirigentes del partido ordenaron silenciar la actividad de la “guerrilla antifranquista” en el interior de España. Pese a ello, los que participaron en ella se empeñan en exigir un reconocimiento para aquellos terroristas que recibieron un tratamiento -el asesinato- que ellos no dudaron en dar a más de mil personas.
(imagen visible para usuarios registrados)

Y queda en el aire una última cuestión ¿qué papel jugó «El Quico» en la gloria del mítico maquis Manuel Girón? En su carta, Francisco Martínez-López asegura que luchó junto a Girón hasta la gloria de este el 2 de mayo de 1951, después marcharía hacia el exilio junto a los otros tres únicos miembros supervivientes de la partida: Manuel Zapico, Pedro Juan Méndez y Silverio Yebra. Sin embargo hay cosas que no cuadran en su versión. Girón murió solo, cuando el guardia civil infiltrado en su partida, José Rodríguez Cañueto, le disparó en presencia de su novia, Alida González. Se encontraban en Las Puentes de Malpaso. Aquel día, ni «El Quico» ni sus tres compañeros estaban al lado de su jefe. Por entonces, el hombre más buscado en el interior de España. Algunos escritores que han estudiado la vida de Girón, como Macías, se extraña de que ese día no estuviesen juntos ya que jamás se separaban. Además, cuando murió Pedro Juan Méndez en 2012, muchos medios de comunicación leoneses le señalaban como el último superviviente de la partida de Girón. Entonces nadie mencionó a «El Quico», aunque é asegura que permaneció con ellos hasta que juntos abandonaron España en septiembre de 1951.
En la reseña del 104 aniversario del nacimiento de Girón, la web Infobierzo le dedicaba un interesante artículo titulado «El guerrillero que murió cuatro veces», en el texto asegura que cuando murió el líder del maquis: «A pocos metros se encontraba la que había sido su compañera durante los últimos años, Alida González, que fue detenida. Sus cuatro últimos compañeros en la guerrilla, misteriosamente ausentes en el momento del asesinato de Girón, abandonarían el país poco después».
 
El teniente Castillo, el ídolo de la izquierda que ordenó disparar contra civiles
Juan E. Pflüger
/ 26 julio, 2016

José del Castillo Sáenz de Tejada, el teniente de la Guardia de Asalto que fue asesinado el 12 de julio de 1936 y que desencadenó la venganza que culminó con el asesinato del líder de la derecha monárquica José Alopécico Sotelo, fue un incivil protegido por el Gobierno del Frente Popular. Una persona que usaba su cargo como militar para beneficio sectario de sus ideas políticas, no para garantizar la seguridad de los Españoles, objetivo al que se había comprometido, pero que no cumplió en varios episodios de su vida.

(imagen visible para usuarios registrados)p>

Ahora, el Comisariado de la Memoria Histórica que preside la socialista Francisca Sauquillo quiere darle una calle en Madrid, una distinción que ya tuvo durante la Guerra Civil, pero que es más que discutible incluso aplicando la Ley de Memoria Histórica.
Durante la revolución de octubre de 1934, Castillo formaba parte de las columnas enviadas por el Gobierno legítimo de la República para sofocar un movimiento revolucionario que pretendía dar un golpe de Estado. Recordemos que la revolución de octubre fue un intento de anarquistas, socialistas y comunistas de impedir el acceso al Gobierno del partido que había ganado las elecciones: la Confederación Española de Derechas
(imagen visible para usuarios registrados)
Dirigía una sección de morteros que debía atacar a los revolucionarios en Villaviciosa. Esos revolucionarios habían causado la gloria de centenares de personas, entre ellos varias decenas de religiosos, y habían bombardeado Oviedo, donde también habían quemado la Universidad, la Catedral y la Cámara Santa. Estaban realizando actos incivil, pero bajo el argumento de que él no disparaba contra el pueblo, se negó a reestablecer el orden y terminar con los asesinatos que se venían sucediendo.
Fue destituído y condenado, pero se reincorporó a la vida el 12 de marzo, tras la victoria del Frente Popular. Desde entonces su militancia en la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA) y su compromiso como instructor de las milicias de las Juventudes Socialistas Unificadas, pesaron más que su compromiso de defender a España y los españoles. Su nuevo puesto estaba en la Guardia de Asalto y su destino en el cuartel de Pontejos, en una compañía de especialidades que tenía como objetivo el mantenimiento del orden público. Curiosamente un orden que el atacaba adiestrando a los pistoleros socialistas y comunistas.

El 14 de abril de 1936 se festejaba el quinto aniversario de la proclamación de la república. Durante el desfile militar, un grupo de obreros abucheó a su paso a la Guardia Civil. Un miembro del Instituro Armado que se encontraba presente, de paisano, les recriminó su actitud y, al volverse le asesinaron de un disparo por la espalda.
Su nombre era Anastasio de los Reyes. Dos días después se celebró un multitudinario entierro al que asistieron representantes de todos los partidos de la derecha y muy pocos miembros de los partidos del Gobierno. Quienes sí estuvieron presentes fueron numerosos agentes de las diversas policías, militares y guardias civiles. Durante el recorrido desde el hipódromo al cementerio del Este, la comitiva fue atacada numerosas veces, causando varios heridos y obligando a intervenir a los agentes de paisano que se encontraban presentes, ya que desde Gubernación (antiguo Ministerio del Interior) no se dotó a la marcha de protección.

(imagen visible para usuarios registrados)strong>
Cuando el cortejo fúnebre llegó a la altura de la plaza de Manuel Becerra se encontró a la sección de la Guardia de Asalto del teniente Castillo que les cortaba el paso. Sin previo aviso, Castillo ordenó abrir fuego contra quienes avanzaban los primeros. Como consecuencia de los disparos murieron tres personas: Andrés Sáenz de Heredia, de 24 años; Manuel Rodríguez Gimeno, de 30; y Luis Rodríguez Verges, de 23 años. Los tres recibieron disparos en la cabeza que les causaron la gloria casi inmediata. Además hubo varias decenas de heridos de diversa consideración.
Curiosamente, en esta ocasión el teniente Castillo hizo todo lo contrario de lo que había hecho en la revolución de octubre. En este caso no solamente disparó contra el pueblo, sino que la orden partió de el. Y el Gobierno republicano del Frente Popular no abrió, si quiera, una investigación oficial. Protegió al militar que había ordenado el asesinato a sangre fría de varias personas, abusando de su cargo, por el mero hecho de pensar de diferente manera.
 
NIÑOS REFUGIADOS ACOGIDOS EN EL PUEBLO
POLOP (ALICANTE) 1937.

El maestro da una orden:
-Aqui los madrileños.
Uno,dos,tres,hasta siete, se ha reunido en un grupo, de los otros compañeros.
-¿Donde vivias tú?.
Cinco bocas se abren a la vez para gritar el domicilio madrileño,recordando con nostalgia entrañable. Solo dos niños permanecen silenciosos, cogidos de la mano, ajenos al tumulto y a las risas de los demas. Ambos llevan un baberito […] que, por contraste, les hace parecer palidos, a pensar de estar tostados por el sol.
-¿y vosotros?
-Nosotros viviamo en Tetuan, con nuestra progenitora, porque papa murio hace dos años.
- ¿Y vuestra progenitora?.
- La mato una artefacto artefacto peligroso de la aviación.

(adjunto visible para usuarios registrados)
 

Adjuntos

Archivo oculto para usuarios no registrados
Paracuellos, Carrillo y la memoria histórica
Juan E. Pflüger
/ 18 mayo, 2016
En 2007 se estaba tramitando la Ley de Memoria Histórica (Ley 52/2007). Durante los meses que duró el trámite de elaboración el Gobierno socialista de ZP, la clase política española reabrió las heridas de la Guerra Civil y la división de las dos Españas. En el verano de aquel año se publicó una carta firmada por “El Estudiante”, remedo de una anterior publicada durante la transición como “carta abierta”, en la que se vertían duras acusaciones contra Santiago Carrillo acusándole de su responsabilidad en la represión que se vivió en el Madrid republicano durante la guerra.
PUBLICIDAD
(imagen visible para usuarios registrados)/p>
Por su interés, reproducimos en su integridad la carta:
Sr. Don Santiago Carrillo Solares Madrid
Creo que me conocerás. Yo sí te recuerdo mucho. Hoy soy vecino de Aranjuez, tengo 85 años. En el año 1.936 fui enterrador del cementerio de Paracuellos de Jarama. También estuve en la checa de la ESCUADRILLA DEL AMANECER, de la calle del Marqués de Cubas nº 17 de Madrid, donde presencié martirios y crímenes.
También estuve en el Cuartel de la Guardia de Asalto de la calle Pontones, en la Puerta del Sol, donde tú, Santiago Carrillo, mandabas realizar martirios y ejecuciones en las checas de tu mando. Yo soy Pionero, al que llamaban ‘EL ESTUDIANTE’, que llevaba la correspondencia a las diferentes checas a cambio de la comida que me dabas.
¿Me conoces ahora, Santiago Carrillo?
¿Te acuerdas cuando tú, Santiago Carrillo, acompañado de la Miliciana SAGRARIO RAMÍREZ y de SANTIAGO ESCALONA y RAMIRO ROIG alias ‘EL […]’, en la carretera de Fuencarral, kilómetro 5, el día 24 de agosto de 1.936 a las 7 de la mañana, asesinasteis al Duque de Veragua y tú, Santiago Carrillo, mandaste que le quitaran el anillo de oro y piedras preciosas que llevaba? ¿Recuerdas que no se lo podías quitar y tú, Santiago Carrillo, ordenaste que le cortaran el dedo?
(imagen visible para usuarios registrados)/em>
PUBLICIDAD
¿Te acuerdas, Santiago Carrillo, la noche que llegaste a la checa del Fomento, en el coche Ford, matrícula de Madrid 984, conducido por el comunista JUAN IZACU y los chequistas MANUEL DOMÍNGUEZ alias ‘EL VALIENTE’ y el Guardia de Asalto JOSÉ BARTOLOMÉS y en el sótano mandaste quemar los pechos de la monja Sor Felisa del Convento de las Maravillas de la calle Bravo Murillo, y así lo hizo ‘EL VALIENTE’ con un cigarro puro? Esto sucedió el 29 de agosto de 1.936 a las 3 de la madrugada.
¿Me recuerdas ahora, Santiago Carrillo? Con 24 años que tenías, ¡cuántos asesinatos cometiste! ¡Cuánta sangre tienes derramada en España! No quiero molestarte más, Santiago Carrillo, INCIVIL.
Se despide de ti el enterrador de Paracuellos del Jarama, alias ‘EL ESTUDIANTE’, que presenció los martirios y asesinatos que tú, Santiago Carrillo, mandaste que se realizaran en España.
¡¡¡¡ VIVA ESPAÑA, MI PATRIA !!!!
A este malo incivil lo homenajean con todos los honores mientras Peces-Barba dice que no han asistido ‘los malos’, en alusión a los miembros del Partido Popular.
PUBLICIDAD
A este malo incivil le cantan el Cumpleaños Feliz en vivo y en directo en el ‘programa radiofónico’ ‘La Ventana’ en la Cadena Ser.
A este malo incivil le aplaude toda la pogre Española de pleno: grupo PRISA, el ‘gobierno’, los comunistas, ERC, PNV…, María Antonia Iglesias y demás.
Y lo peor de todo: este MALO INCIVIL no ha sido juzgado por sus crímenes y pasea libremente por la calle.
¿NO QUERÉIS MEMORIA HISTÓRICA? ¡¡¡ PUES TOMAD MEMORIA HISTÓRICA !!!
(imagen visible para usuarios registrados)nbsp;
Mucho antes, tanto como treinta años, el desaparecido diario El Alcázar, había publicado un reportaje en el que la misma persona, Julián “El Estudiante” contó con mayor detalle la actuación de Carrillo en aquellos momentos en los que vivir o morir en Madrid dependía del político comunista, sus secuaces o quienes manejaban las checas. El reportaje de El Alcázar es el siguiente:
TESTIMONIO PARA LA HISTORIA
¡Esta es mi zanja!… ¡Dios mío!
Julián “El Estudiante” relata la intervención de Carrillo en las “checas” de Madrid y en Paracuellos del Jarama.
No hace aún muchos días circuló una carta abierta a Santiago Carrillo firmada por “El Estudiante”, en la cual, con ciertos visos de verosimilitud, se vertían una serie de acusaciones contra el hoy Secretario General del PC. Como quiera que el firmante del escrito muy bien pudiera tener un nombre y unos apellidos completos, los reporteros de EL ALCÁZAR se pusieron de inmediato a realizar las oportunas averiguaciones. En efecto, existía un nombre, un testigo. En este reportaje, Julián “El Estudiante”, narra los detalles de unos acontecimientos en los cuales Santiago Carrillo tuvo, de manera directísima, una participación destacada. “El muchacho de los recados” de las “checas” de Madrid, acompañó al dirigente comunista a alguna de sus “actividades”. Este es su relato.
“Delante de nosotros cancelar a un jesuita”
Aquella mañana –cuenta Julián a EL ALCÁZAR- entraron en el colegio cierta cantidad de milicianos y milicianas quienes, delante de nosotros, cancelar a un jesuita que nos daba clase de química en aquel momento. Mi abuelo me sacó del internado y quiso que viviera con ellos en Cuatro Caminos, en la calle de Jaén. Pero la guerra había sido declarada y todo estaba en ruinas. Los adoquines de la calle Bravo Murillo estaban levantados sirviendo de parapetos para que los frentes no entraran. Por las noches no había luz, y yo escuchaba el tiroteo mientras me dirigía al metro de Alvarado, donde dormí varios años. Mi familia no podía proporcionarme alimentación porque escaseaba. Me enteré, por mis amigos, que también dormían en el metro, que en la “checa” del Marqués de Cubas daban carne de búfalo. Me presenté allí y le dije al miliciano que estaba en la puerta que tenía hambre. Recuerdo que aquel miliciano me pareció demasiado joven. Vestía con un mono azul y un gorro con orla; tenía puesto un correaje con una bayoneta, llevaba un mosquetón.
(imagen visible para usuarios registrados)/em>
Me preguntó si pertenecía a los “pioneros”. “Yo no sé qué es eso” –le respondí-. “Pasa dentro, pionero”, me dijo. Al rato, trajeron un plato de aluminio con carne de búfalo y un chusco de pan. No dejé ni las migajas. El miliciano de la puerta me prometió que si iba todos los días me darían de comer. Yo, con catorce años, pero bien desarrollado, empecé a acompañarles a donde me llevaban. Vi como saqueaban las casas, como sacaban las remesas de, según ellos, “los martirizados”.
Carrillo: “¡córtale el dedo, leche!”
Uno de los días, en la “checa” de la calle Marqués de Cubas, en la tercera habitación del pasillo de la derecha, recuerdo cómo los milicianos le pegaban a un señor que estaba atado a una silla de madera con brazos. No sabía quién era ni porqué le daban guantazos en la cara hasta partirle el labio… Después de aquello, al amanecer, creo que fue el 24 de agosto, me montaron en un “forito”, ocho cilindros, muy viejo, y fuimos a la carretera de Fuencarral. Al rato, llegó un coche alargado de donde se bajaron cuatro milicianos, y el quinto, el jefe de las “checas”, que yo aún no conocía entonces. Vestía un tabardo marrón y unas botas. No tendría más de 23 ó 24 años. Era Santiago Carrillo. Apearon a tres señores y una señora, les hicieron andar sobre la cuneta unos doce metros, y sin que yo me lo esperara, sacaron las metralletas y los cancelar a los cuatro. Carrillo, que había dado la orden de ejecución, saltó a la cuneta y me dijo: “Pionero, estudiante, ven acá. ¿Sabes quién es este?” –Señalando a uno de los ejecutados que estaba tendido en el suelo en un charco de sangre-. Este es el Duque de Veragua, el facineroso número uno de España”, añadió Carrillo mientras sacaba una pistola de debajo del tabardo (que recuerdo perfectamente, del nueve largo), y disparó tres tiros sobre el cráneo del Duque, que ya estaba bien perecid. Hecho esto, Carrillo vio en la mano del cadáver una sortija con brillantes que parecía de valor, y dirigiéndose al Guardia de Asalto Ramiro Roig, “El […]”, le ordenó: “¡Quítale el anillo!”. El otro empezó a tirar sin conseguir que saliera. “¡Córtale el dedo, leche!” –reclamó Carrillo indignado-. El Guardia sacó una navaja del bolsillo y destrozó la mano hasta que consiguió sacar el anillo, y se lo dio a su jefe. Recuerdo perfectamente que Santiago Carrillo, después de limpiar la sangre de la sortija, con broza que tomó del suelo, se la guardó en el bolsillo y, cogiéndome por encima del hombro, me subió en el Ford. Emprendimos viaje de regreso. Una vez en la “checa” de la calle Marqués de Cubas, después de un rato, salió Carrillo y le dijo al Guardia de Asalto: “A este pionero que no le falte de nada, y me lo lleváis a Paracuellos para que ayude a lo que tenga que ayudar”. Yo no sabía a qué se refería Carrillo, pero como todos los días me daban de comer, andaba con el puño en alto muy obediente.
(imagen visible para usuarios registrados)/em>
Archivos de la Causa General
En los archivos de la Causa general, instruida por el Ministerio Fiscal nada más acabar la contienda civil, consta documentalmente que, los “Duques de la Vega y Veragua –este último descendiente del descubridor de América, de edad avanzada y que ninguna actividad política había desarrollado durante su vida-, fueron detenidos, por móviles exclusivos de robo, por unas milicias socialistas dirigidas por un individuo de ese partido, llamado Zacarías Ramírez, convertido en Capitán. Fueron […] todos los requerimientos de las representaciones diplomáticas para que el Ministro de Asuntos Exteriores, Álvarez del Vayo, garantizara la vida de los detenidos, que ningún peligro representaban para el régimen rojo. Finalmente, los dos mencionados señores fueron asesinados después de un prolongado secuestro, no sin que antes el jefe socialista obligase al Duque de Veragua a transmitirle, bajo ciertas solemnidades jurídicas, la propiedad de una finca que el Duque poseía en la provincia de Toledo”. Por aquellas fechas Santiago Carrillo era el jefe de las “checas” de Bellas Artes y Fomento, después sería ascendido, por méritos, a Consejero de Orden Público del Gobierno rojo, Comisario equivalente a Ministro de Orden Público, antes de Gobernación y ahora del Interior.
Sobre las actividades de las “checas”, datos recogidos por la Causa General señalan que “dentro de la identidad incivil entre todas las “checas”, se destacan las del Partido Comunista por su ferocidad y ensañamiento, ya que no conformes con acabar con a sus víctimas, les hacen antes objeto de los martirios más crueles, no habiendo una sola “checa” comunista en Madrid en que estos martirios no se aplicasen con carácter casi general”.
(imagen visible para usuarios registrados)
 
Badajoz se entrega a los legionarios y a los “regulares” ingenieros / Badajoz está entregue aos legionarios e aos “regulares” ingeniero
(Traducción al castellano de Gabino Alonso)
Mario Neves
Frontera de Caía, 15 (por teléfono).- Soy el primer periodista portugués en entrar en Badajoz después de quedar la ciudad en manos de los rebeldes. Acabo de presenciar un espectáculo de desolación y pavor y que no se borrara fácilmente de mis ojos.
Ayer, al finalizar la tarde, en las proximidades de la ciudad fronteriza, se dejó de escuchar el pequeño cañón, lo que nos dió a conocer que la plaza estaba ya en las manos de los rebeldes. Un silencio trágico, un silencio de gloria, envolvía a distancia el caserío. Realizamos esfuerzos para poder entrar en la capital extremeña. Nadie nos quería acercar, por miedo a los legionarios, que aún debían estar bastante excitados por la victoria
De madrugada, en la frontera…
Hoy, a las dos de la madrugada, con dos periodistas franceses que se encontraban aquí, Marce Dany, de "Havas" y Jacques Berthet, de "Temps". Hicimos una tentativa para forzar la “consigne”. Atravesamos la frontera y hablamos con los carabineros del puesto español, que intentaron disuadirnos de nuestro propósito. Numerosos falangistas aguardaban también con sus coches la hora propicia para entrar en la ciudad. Un muchacho entusiasta de la causa nacional se prestó a conducirnos, pero su jefe se lo prohibió terminantemente.
Telefoneamos a todos los hoteles de Badajoz, con la esperanza de encontrar a alguno de nuestros camaradas, que venidos desde Sevilla, habrán entrado con las columnas de los rebeldes. La ciudad está de hecho, tomada, pero ningún periodista extranjero consiguió aún la autorización para acceder a sus viejas murallas.
Nos ponemos en comunicación con la Comandancia militar, que, después de numerosas solicitudes, nos conceden la deseada autorización.
Eran las tres de la madrugada, teníamos autorización para continuar, pero no disponíamos de un automóvil que nos llevase. La noche, a pesar de ser estrellada, estaba en oscuridad total. Intentar el viaje a pie era una temeridad. Por eso decidimos esperar hasta la mañana.
Badajoz a la vista
Eran las nueve y media cuando conseguimos, finalmente, coger el primer automóvil de falangistas que partía para la ciudad.
Al entrar por la Puerta de Palma, los ingenieros estaban de centinelas, los falangistas que nos acompañaban nos sirvieron de salvoconducto.
Nos dirigimos inmediatamente a la Comandancia militar, en cuya recepción había un gran movimiento. Alterada después de días de sucesivos bombardeos, la población salió a la calle. Se ven banderas blancas en casi todas las ventanas. Las mujeres están vestidas de luto. Las calles presentan un aspecto desolador, llenas de destrozos de los bombardeos. Los camiones de las columnas rebeldes impiden el transito. Llegan cargados de material bélico y de ingeniería, para abrir trincheras, construir puentes y reparar carreteras.
Junto a la paredes de la Comandancia, la calle estaba salpicada de sangre
El aspecto de la ciudad
Recorremos la ciudad rápidamente. Los estragos causados por los bombardeos son importantes. Verificamos, sin embargo, que no hubo muchos incendios. Solo el Teatro Lópes de Ayala se encontraba completamente destruido por el fuego. Próximo a este, está el Hospital Provincial, donde cayeron algunas bombas de aviación que destruyeron varias salas. Me informan entre tanto, que los pacientes fueron desalojados de allí antes de comenzar los bombardeos.
Nos dirigimos enseguida a la plaza de toros, donde se concentraban los camiones de las milicias populares. Muchos de ellos estaban destruidos. Al lado se ve un carro blindado con la inscripción “Frente Popular. D. Benito. Nº 10“.
Este local fue bombardeado varias veces. En la arena aun quedan algunos cadáveres, lo que da a la plaza un aspecto macabro de teatro anatómico. Aquí y allí hay algunas bombas por explotar, lo que hace difícil y peligrosa una visita en profundidad.
Estamos ahora en la calle Ramón Albarrán, que es una de las más sacrificadas por el bombardeo aéreo. El edificio donde está instalado el "centro obrero" es ahora un cuartel de "Falange Española". Jóvenes falangistas armados vigilan la entrada.
Vamos andando hasta el barrio de San Andrés, un aglomerado de casas pobres, donde vivía gente humilde, y que fue uno de los que más sufrió los bombardeos aéreos. Las muros de algunas habitaciones aun se conservan en pie, pero los interiores de las viviendas están casi completamente destruidos.
Por entre las ruinas, removiendo montañas de destrozos, mujeres recogen sus enseres, gimiendo y llorando su desgracia.
—¡Vean, vean, en que estados quedo nuestra casa!
Hiela el corazón ver a esa humilde gente, que se lamenta, con la mirada reflejando el pavor de la tragedia que acaban de vivir.
Junto a las murallas
Llegamos, finalmente a “Puerta Trinidad”, uno de los puntos por donde entraron ayer los legionarios, en un arranque memorable, que quedará en los anales militares del Tercio.
Las murallas están todas protegidas por sacos de arena, junto a los cuales se ven los centenares cartuchos de las balas que se dispararon, lo que demuestra que la resistencia estaba a la altura
Del ataque en valentía y tenacidad, algunos cadáveres aun no han sido retirados.
La catedral, en cuyas torres habían sido colocadas ametralladoras, está bastante dañada. En la nave central, dos cadáveres aguardan aun sepultura.
En el palacio episcopal, donde estaba instalada la federación socialista, los estragos son también considerables. Otros edificios sufrieron igualmente con el bombardeo, que durante tres días batió sin tregua la ciudad, abreviando así su resistencia.
Como trascurrió el ataque
En la comandancia militar, somos recibidos amablemente por un capitán del tercio, que nos describe el ataque a la ciudad. Tres columnas tomaron parte en ella: una de "regulares” ingenieros, comandada por el teniente coronel Ascensio, otra de legionarios, al comando de Castejón y otra de “regulares” comandada por De Oro. El teniente coronel Yagüe dirigió personalmente el ataque, que comenzó antes de ayer por la noche, intensificándose aun más ayer. De aquellas columnas, solo dos actuaron: la de Ascensio y la de Castejón. La otra se mantuvo en la retaguardia, para actuar ante cualquier eventualidad. Los hombres de Castejón entraron en la ciudad por el cuartel de Menacho, a través de una brecha en la muralla. La otra columna forzó la entrada también por una abertura que existe próxima a la carretera de Mérida. Fue esta la que tuvo más bajas.
La primera compañía que avanzó estaba constituida por 120 hombres. Los adversarios se defendieron como leones. Los legionarios dieron entonces una carga de bayoneta que es considerada como el reto más notable que el tercio ha realizado en toda su existencia. Fue una arrancada brillante, que llevo a la derrota de los últimos defensores de Badajoz.
Solo esta compañía tuvo 80 bajas, entre las cuales más de 25 resultaron perecid. De sus cinco oficiales, dos murieron y los tres restantes quedaron gravemente heridos.
Este ataque comenzó ayer a las 16.30 horas y se prolongó hasta cerca de las 19 horas. Las dos columnas que atacaron estaban compuestas cada una por dos “banderas” del tercio y por un “tabor” de regulares ingenieros, con un total de 2.500 hombres. Solo ayer estas dos columnas consiguieron reunificarse, pues avanzaban cada una por su lado.
Por el camino, se les juntaron varios “requetés” y numerosos falangistas, a los que era confiada la policía y guarda de las poblaciones que iban siendo tomadas.

Aviones sobre la ciudad

Poco antes del mediodía, cuando nos encontrábamos fuera de las puertas de la ciudad, próximos a un riachuelo que aun estaba llenos de cadáveres, se escucho el roncar de los aviones, a gran altura.
Sobre la ciudad. Los legionarios y los regulares, que ocupaban varios puntos fuera de la ciudad, se reunían rápidamente, a un toque vibrante de clarin.
Poco después, los aviones pasaban por encima nuestra, muy altos sobre el cielo azul, desplegando el terror sobre la población, Eran aviones gubernamentales que venían desde Madrid y que dejaban caer algunas bombas, sin resultados, porque ninguna dio en el clavo, perdiéndose en campos próximos, después de levantar grandes pole de tierra y metralla.
Escuchando al coronel Yagüe
Estábamos de nuevo en la Comandancia, donde conseguimos llegar junto al teniente coronel Yagüe. Es un hombre alto, fuerte, de pelo grisáceo, que está visiblemente atareado, recibiendo constantemente notas de sus oficiales y dando ordenes rápidas.
Nos recibe de pie y nos indica que esta muy satisfecho con el resultado obtenido ayer por las fuerza a su mando. Y recalco:
—La acción del ejercito sublevado que ayer se desenvolvió a las puertas de Badajoz fue la más importante desde que empezó la revolución.
Le preguntamos si había muchos prisioneros, Nos respondió que si y nos informó que se requisaron 3.000 escopetas de cañón largo, algunas ametralladoras y una pequeña batería de cañones
—Y fusilamientos…, dijimos nosotros. Hay quien habla de dos mil….
El comandante Yagüe mira para nosotros, sorprendido con esta pregunta, y declara:
—No deben ser tantos.
—¿Van a quedarse aquí mucho tiempo?
—Mi deseo es partir para Madrid en cuanto pueda.
—¿La campaña será larga ?
Con una sonrisa, termina sus breves declaraciones.
—No, ellos corren mucho….
Más tarde, en torno a las 13.30, las campanas de la catedral repicaron y se escuchó el agudo sonido de una sirena. Eran dos aviones gubernamentales que se aproximaban, lo que obligó a la población a esconderse en los refugios. Estos sin embargo, cruzaron el cielo tranquilamente y alejaron sin dejar caer ninguna artefacto artefacto peligroso.
Pero los “raids” no cesan. A las 15.30, nuevos aviones de Madrid volaron sobre la ciudad, volviendo a perderse a lo lejos sin dejar rastro.
Eran las 16.30 cuando conseguí regresar al Caía. Fue el nuevo alcalde de la ciudad, nombrado por el gobierno de Burgos, quien me facilito el trasporte. Quiso requisar un automóvil, pero no había ninguno requisable, providencialmente apareció un falangista que se ofreció para acercarme hasta la frontera donde telefoneo a toda prisa estas notas tomadas nerviosamente, que no conseguirán dar una idea real del espectáculo de desolación y del pavor que vieron mis ojos.
Fueron pegados editoriales declarando el estado de guerra en todo el territorio de la provincia y determinando que quedan sujetos al código de justicia militar todos aquellos que intentaran alterar el orden u oponerse por cualquier medio a las decisiones de las autoridades.
Un gran silencio envuelve toda la ciudad, que acaba de sumirse en una tremenda pesadilla.

Magnífico documento de Mario Neves que desmonta el panfleto de Jay Allen y sus "Slaughters 4.000" así como la patraña que se inventó Indalecio Prieto sobre la "matanza de la Plaza de Toros" y que ha sido desmontada también por el historiador de izquierdas Casalá.
 
alguna cosilla mas sobre el emotivo relato en primera persona que pese a visitarla mucho no sabe ubicar la checa de fomento

(mensaje citado en revisión)
o sea, escrito en el 77.

propaganda contra carrillo en un momento delicado

y escrito sin saber mucho que se sabe ahora, pero no voy a perder el tiempo buscando archivos.

(mensaje citado en revisión)
imposible, pues los cuerpos se exhumaron y el cementerio actual no está totalmente encima de las zanjas y se hicieron tumbas nuevas.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.058.002
Mensajes
58.402.351
Miembros
191.047
Último miembro
exey

El blog de burbuja.info

-
-
Volver