Incorrezto
Ξηστως
Te estoy preguntando sobre lo que has dicho, te he rebatido, y saltas a otro tema
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Te estoy diciendo que no había ministros del psoe ni pce en el gobierno contra el que se dio el golpe de estado, y preguntando cuantos perecid hubo en su mandatoTu me estas insinuando que la república era una cosa hasta que llegaron los marxistas. Pero quién les abrió la puerta?
Quieres dar a entender que república y república marxista eran dos cosas diferentes????
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(mensaje citado en revisión)
Que, sorprendido al darte cuenta que en el gobierno no había marxistas sino burgueses demócratas?Te estoy diciendo que no había ministros del psoe ni pce en el gobierno contra el que se dio el golpe de estado, y preguntando cuantos perecid hubo en su mandato
| Ciriaco Melanda Garrás - Fotografía de Fernando del Río Ruiz |
| María Melanda Garras en el hospital - Fotografía de Fernando del Río Ruiz |
664. Proeza
Proeza
Ciriaco Melanda Garrás - Fotografía de Fernando del Río Ruiz
El niño de la imagen es Ciriaco Melanda Garrás. La metralla de una artefacto artefacto peligroso que impactó en la calle Orioles del madrileño pueblo de Vallecas el 20 de enero de 1937, le amputó uno de sus piés y le causó graves daños en la espalda.
Su historia y la de su familia fue contada por Arturo Barea en el cuento "Proeza", incluido en el Libro "Valor y miedo", editado en 1938.
"El 20 de enero de 1937, aproximadamente a las once de la mañana, volaba sobre Vallecas una escuadrilla de trimotores facinerosos. Bombardearon el pueblo al pasar.
Ya fuera del núcleo de la población, sobre as casitas sueltas, diseminadas por los campos baldíos, un junker se destacó de los otros y descendió rápidamente sobre una explanada soleada.
Las mujeres toman el sol sentadas en sillas bajas, formando un semicírculo irregular. Cosen y charlan, y de vez en cuando, una de ellas se levanta, peine en una de las casitas cercanas y da una ojeada a la comida. Alrededor de ellas un enjambre de chiquillos que juegan sobre la tierra dura.
No hay hombres. Unos se fueron al frente, otros al trabajo en Madrid. Ahorrando duro, todos ellos, habían llegado a ser dueños de las casitas humildes que rodean la explanada. Algunas fueron construidas por la propia mano del hombre en los domingos y las horas libres. Se destacan de las demás por las líneas algo abombadas de los muros y este defecto se convierte en orgullo para sus dueños. Casi todos emigraron de las tierras áridas de la Mancha y habían venido, años hacía, a conquistar Madrid. De esta corriente emigratoria nació Vallecas. No se puede saltar de un pueblo de barro, perdido en la meseta, a la capital. Los emigrantes se paraban en las puertas de Madrid y allí acampaban, tomaban fuerzas y planeaban el asalto. Así, Vallecas, en principio, fue un grupo de ventas de arrieros. Después, un grupo de barracas de latas y maderas viejas. Más tarde, a la vez que Madrid se extendía y se aproximaba al arroyo Abroñigal, sucia frontera sobre la que había un puente mísero, Vallecas creció, edificó calles sólidas, cegó el arroyo y se convirtió en uno de los barrios obreros más populosos de Madrid. Aquellas casitas de las afueras eran patente de independencia. Sus dueños eran modestos comerciantes y obreros especializados.
Las explosiones recientes y el rápido descenso del avión sobre la explanada proyectaron a las mujeres y los chicos en todas direcciones. Algunos se tiraban al suelo. Otros buscaron el cobijo de sus casitas. De una de aquellas salió una mujer con un niño de pecho en brazos, llamando a sus descendientes. Los cinco descendientes venían ya corriendo hacia la casita, cogidos a su hermana mayor.
En aquel momento el avión vació su carga sobre la explanada y las casitas.
Tomó nuevamente altura y desapareció del horizonte.
María Melanda Garras en el hospital - Fotografía de Fernando del Río Ruiz
Quedaron en la explanada veintitrés cadáveres y tres heridos. La mujer cayó perecid en la puerta de su casa. Los trozos de la carne del niño mezclados con los trozos de la carne de la progenitora. La hija mayor -dieciséis años- cayó perecid sobre el cadáver de su hermana de doce. Uno de los niños, de seis años, quedó tendido en el suelo, vivo, falto de un pie y la espalda abierta, Otro de diez años, ileso, pero echando sangre por sus orejas, reventados sus oídos por las explosiones, salió corriendo, llevando a través del campo el cuerpo de su hermanita menor de cuatro años. Lo llevó él mismo hasta la casa de socorro: había recibido el pole de la metralla y tenía más de cien heridas diminutas en su cuerpecito.
La niña estaba en la sala cuatro del Hospital Infantil del Niño Jesús. El niño coji estaba en la cama cuatro de la sala treinta y uno del Hospital Provincial de Madrid.
El padre, como todas las mañanas, se había ido con un carro tirado por un borriquillo al mercado central de Madrid. Allí, compraba cajas de pescado que después revendía en Vallecas. Así, mantenía a sus seis descendientes y levantó la casita, ladrillo a ladrillo.
Él mismo me ha contado la historia, sentado a la cabecera de la cama del niño que me miraba con los ojos oscuros muy abiertos.
El padre se llama: Raimundo Melanda Ruiz.
La progenitora se llamaba: Librada Garrás del Pozo.
Las ruinas de la casita herida por siete bombas conserva aún el número veintiuno de la calle de Carlos Orioles en Vallecas.
El avión era un trimotor junker alemán
Los malos no tienen nombre."
Arturo Barea.
Valor y Miedo, 1938
Capítulo V - Proeza
Valor y miedo fue el primer libro publicado por Arturo Barea en 1938. Refleja la realidad social de la ciudad de Madrid cercada por tropas franquistas.
| Hoy fueron bombardeados en Córdoba los talleres de la Electro-Mecánica, destinados a la producción de material de guerra, y los cuarteles, lanzándose por nuestros aviones 40 bombas de 25 kg y otras 40 de 50 kg |
| GRUPO 12. Ocho Katiuskas bombardearon con buen resultado los Cuarteles y fábrica de municiones de Córdoba. La artillería antiaérea de esta Capital hizo fuego contra nuestros aviones sin resultado. Al regresar tomó tierra por avería y sin novedad un avión, 16 kms al suroeste de Santa Cruz de Mudela |
'Los republicanos fueron los primeros que lucharon contra el fascismo en Europa. Estamos en deuda con ellos'
"Los republicanos fueron los primeros que lucharon contra el fascismo en Europa. Estamos en deuda con ellos"
El sindicalista noruego es integrante de Elogit, la mayor confederación sindical noruega de electricistas, que ha ayudado a financiar a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) varias exhumaciones de fosas comunes de la Guerra Civil. Se encuentra en España junto a una delegación de jóvenes sindicalistas, para asistir a la exhumación de la maestra Genara Fernández, financiada por el organismo y llevada a cabo este fin de semana en el cementerio de León.
CAROLINA ESPINOZA CARTES
Es de mirada esquiva y a veces se siente incómodo cuando le preguntan por datos personales. Fuma moderado, "lo normal -dice riendo- en un país donde un paquete de tabaco roza los 12 euros". Se conoce todos los rincones del centro de Oslo y le seguimos a paso apurado hasta la planta 34 de un edificio que ahora es una conocida cadena hotelera norteamericana. Allí trabajó como ascensorista hasta 1990, año en el que asumió tareas del sindicato central de Elogit en Noruega. Nació en un pequeño pueblo al norte, cerca del círculo polar ártico, pero vive desde hace 30 años en Oslo. Lleva desde 1975 afiliado a una agrupación que reúne hoy a más de 38.000 afiliados.
Pero cuando Henning Solhaug habla de las consecuencias del neoliberalismo y de su amenaza creciente en Europa en desmedro de los derechos de los trabajadores, se apasiona. “El fascismo y el neoliberalismo han apiolado y siguen matando a mucha gente en el mundo. Nuestro deber es mostrarle a los jóvenes las consecuencias del fascismo, saber de cerca qué hizo el fascismo y cómo hubo gente en el pasado que luchó contra su expansión en toda Europa. Esta es una forma de aprender lo que es el fascismo, porque el fascismo no es gente rara con ideas exóticas. Es la violencia de grandes compañías del capital financiero, de los terratenientes para conservar sus poderes, está en muchos lugares y debemos aprender a detectarlo”.
A Solhaug le impactó tanto la lucha de los republicanos en la Guerra Civil Española y los testimonios de noruegos que vinieron a luchar en las Brigadas Internacionales (700 noruegos en las Brigadas Internacionales defendiendo la Segunda República), que pensó junto a sus compañeros en cómo lograr que las consecuencias del fascismo en España fueran conocidas por los jóvenes actuales de una manera viva. De esto y del impacto emocional que le causó el saber que más de 114.000 personas siguen enterradas en las cunetas y siendo buscadas por sus familiares, nació la colaboración de la Confederación Sindical Noruega de electricistas y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), una labor que se traduce en una aportación económica y que comenzó hace seis años.
(imagen visible para usuarios registrados)Henning Solhaug en Oslo, en el hotel en el que trabajó hasta 1990 como ascensorista. / IGNACIO IZQUIERDO PATIÑO
“Contacté con la gente de la ARMH en 2013, cuando viajamos con el Comité Ejecutivo de mi sindicato a España a conocer cómo la crisis económica había afectado a los sindicatos. Y nos encontramos con esto, con el drama de las exhumaciones y dijimos, tenemos que hacer algo al respecto, queremos ayudar a la gente a buscar a sus seres queridos”. La respuesta no se hizo esperar y tras una conversación del Comité de Ayuda Popular, un órgano dentro del sindicato fundado en 1930 y desde el que se promueven proyectos con Palestina y Latinoamérica, se aprobó en 2014 la colaboración de 100.000 coronas noruegas (unos 11.000 euros) para ayudar a financiar la primera exhumación: la de Perfecto de Dios, hermano del último guerrillero antifranquista gallego Camilo de Dios, cuya historia fue narrada posteriormente enun documental.
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estás leyendo"LOS REPUBLICANOS FUERON LOS PRIMEROS QUE LUCHARON CONTRA EL FASCISMO EN EUROPA. ESTAMOS EN DEUDA CON ELLOS"
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ENTREVISTA A HENNING SOLHAUG"Los republicanos fueron los primeros que lucharon contra el fascismo en Europa. Estamos en deuda con ellos"
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El sindicalista noruego es integrante de Elogit, la mayor confederación sindical noruega de electricistas, que ha ayudado a financiar a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) varias exhumaciones de fosas comunes de la Guerra Civil. Se encuentra en España junto a una delegación de jóvenes sindicalistas, para asistir a la exhumación de la maestra Genara Fernández, financiada por el organismo y llevada a cabo este fin de semana en el cementerio de León.
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SOCIEDAD 02.06.2019 12:11
CAROLINA ESPINOZA CARTES
Es de mirada esquiva y a veces se siente incómodo cuando le preguntan por datos personales. Fuma moderado, "lo normal -dice riendo- en un país donde un paquete de tabaco roza los 12 euros". Se conoce todos los rincones del centro de Oslo y le seguimos a paso apurado hasta la planta 34 de un edificio que ahora es una conocida cadena hotelera norteamericana. Allí trabajó como ascensorista hasta 1990, año en el que asumió tareas del sindicato central de Elogit en Noruega. Nació en un pequeño pueblo al norte, cerca del círculo polar ártico, pero vive desde hace 30 años en Oslo. Lleva desde 1975 afiliado a una agrupación que reúne hoy a más de 38.000 afiliados.
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Pero cuando Henning Solhaug habla de las consecuencias del neoliberalismo y de su amenaza creciente en Europa en desmedro de los derechos de los trabajadores, se apasiona. “El fascismo y el neoliberalismo han apiolado y siguen matando a mucha gente en el mundo. Nuestro deber es mostrarle a los jóvenes las consecuencias del fascismo, saber de cerca qué hizo el fascismo y cómo hubo gente en el pasado que luchó contra su expansión en toda Europa. Esta es una forma de aprender lo que es el fascismo, porque el fascismo no es gente rara con ideas exóticas. Es la violencia de grandes compañías del capital financiero, de los terratenientes para conservar sus poderes, está en muchos lugares y debemos aprender a detectarlo”.
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A Solhaug le impactó tanto la lucha de los republicanos en la Guerra Civil Española y los testimonios de noruegos que vinieron a luchar en las Brigadas Internacionales (700 noruegos en las Brigadas Internacionales defendiendo la Segunda República), que pensó junto a sus compañeros en cómo lograr que las consecuencias del fascismo en España fueran conocidas por los jóvenes actuales de una manera viva. De esto y del impacto emocional que le causó el saber que más de 114.000 personas siguen enterradas en las cunetas y siendo buscadas por sus familiares, nació la colaboración de la Confederación Sindical Noruega de electricistas y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), una labor que se traduce en una aportación económica y que comenzó hace seis años.
(imagen visible para usuarios registrados)Henning Solhaug en Oslo, en el hotel en el que trabajó hasta 1990 como ascensorista. / IGNACIO IZQUIERDO PATIÑO
“Contacté con la gente de la ARMH en 2013, cuando viajamos con el Comité Ejecutivo de mi sindicato a España a conocer cómo la crisis económica había afectado a los sindicatos. Y nos encontramos con esto, con el drama de las exhumaciones y dijimos, tenemos que hacer algo al respecto, queremos ayudar a la gente a buscar a sus seres queridos”. La respuesta no se hizo esperar y tras una conversación del Comité de Ayuda Popular, un órgano dentro del sindicato fundado en 1930 y desde el que se promueven proyectos con Palestina y Latinoamérica, se aprobó en 2014 la colaboración de 100.000 coronas noruegas (unos 11.000 euros) para ayudar a financiar la primera exhumación: la de Perfecto de Dios, hermano del último guerrillero antifranquista gallego Camilo de Dios, cuya historia fue narrada posteriormente enun documental.
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Una vergüenza para todos
Camilo de Dios estaba en la cárcel cuando su hermano Perfecto fue enterrado cerca del cementerio en Chacherrero (Ávila) y su progenitora encarcelada y condenada a 13 años. Tuvieron que pasar 74 años para que en julio de 2014, los restos de Perfecto fueran exhumados y se hiciera justicia a todos los integrantes de una familia que había conocido el pavor de la guerra. 74 años y el aporte económico extranjero. Algo que para el sindicalista noruego sigue siendo inexplicable.
“El estado español debe cumplir con sus deberes. Es verdad que las asociaciones de memoria y nosotros no podemos depender de ellos para hacer el trabajo de defensa de los derechos humanos, pero este trabajo es urgente porque hay familiares a quienes les queda poco tiempo de vida y que siguen buscando a sus seres queridos. Para mí esto es una verdadera vergüenza. No sólo para por el gobierno español, también para nosotros, porque los republicanos españoles lucharon por la democracia de toda Europa, defendían la democracia, estamos en deuda con ellos”, sostiene Solhaug.
| "Poco antes de que Carrillo renunciase a la guerra de guerrillas y los maquis enfilasen los Pirineos, un chaval de apellido mesiánico se echaba al monte. Camilo había nacido tres años antes del comienzo de la Guerra Civil en Sandiás. Descendiente del fundador del PCE en ese pequeño pueblo de Ourense, a los doce ya ejercía, como su progenitora y su hermano mayor, de enlace. Perecid el padre, los tres pasaron a la clandestinidad. Un quinceañero rebelde. Un guerrillero imberbe. Un preso sin juventud." "Progenitora e descendiente partían hacia Madrid disfrazados de segadores, ajenos a las penalidades de Camilo en prisión. Los acompañaban otros dos guerrilleros, Manuel Rodríguez y Juan Sorga, cuando la Guardia Civil los interceptó en el pueblo abulense. Sorga pudo haber llegado a Francia, el destino final que pretendían alcanzar los fugados; a Rodríguez le dieron garrote tras detenerlo días más tarde; y Perfecto fue cosido a balazos allí mismo. Su progenitora, en vez de huir, lo remendó a abrazos, uno por cada año de cárcel, hasta cumplir trece. Camilo se enteró de su gloria meses después, cuando llegó la carta remitida por Carmen Fernández Seguín." |
| Entre ambos medió una correspondencia macabra. Desde el penal de Alcalá escribía un perecid. Y una perecid devolvía las palabras desde la prisión de Segovia. Ambos habían sido condenados a la pena capital, si bien él se libró por ser menor y a su progenitora le conmutaron la pena. |
| Esta conducta había pasado inadvertida en la historia hasta ahora. Sin embargo, después de que el Centro Noruego de Estudios sobre el Holocausto y las Minorías Religiosas haya desvelado que entre 30.000 y 50.000 mujeres del país sufrieron represalias tras la Segunda Guerra Mundial, el gobierno noruego les ha pedido perdón más de siete décadas después. «En el período que siguió a la liberación, muchas chicas y mujeres noruegas que habían mantenido una relación con los soldados alemanes o eran sospechosas fueron víctimas de un trato indigno. Hoy, en nombre del gobierno, quiero pedir disculpas», afirmó la primara ministra Erna Solberg durante un acto en conmemoración del 70 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos. Con todo, el caso de las «chicas alemanas» no es el único que ha levantado ampollas en el país. Otra de las injusticias más sonadas involucró a los descendientes que estas mujeres tuvieron con los soldados alemanes, entre 10.000 y 12.000. Estos pequeños fueron también blanco de las autoridades locales y, en los casos más extremos, fueron apartados de sus familias y reubicados en instituciones gubernamentales. El abuso que sufrieron hizo que un grupo de estos jóvenes demandara a su país el 2.007 frente al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Con todo, su queja no fue admitida por la cantidad de tiempo que había pasado desde que ocurrieron los hechos. Tras ser capturadas, el castigo más habitual al que tenían que hacer frente estas mujeres ( por descontado, sin juicio previo ) era que les afeitasen la cabeza delante de una muchedumbre que jaleaba al «esquilador». A partir de entonces, pasaban a convertirse en «Femmes tondues» ( «Mujeres afeitadas» ) y eran objeto de escarnio público. El siguiente paso solía consistir en subirlas a un camión descubierto y pasearlas por la ciudad para que todos los vecinos viesen sus caras. Aquel estigma las acompañaba durante años. Aunque hubo otros más drásticos que consistían en grabar esvásticas en su frente. Con todo, el escarnio público fue el menor de los castigos. Las más desafortunadas fueron apalizadas o asesinadas a golpes en mitad de las calles. Otras fueron canceladas en el acto sin que tuvieran posibilidad de explicarse. Todo ello, para asombro y enfado de algunos líderes de la Resistencia." FUENTE : El cruel castigo de Noruega hacia las «chicas alemanas» que se acostaron con nancy |
Sobre los españoles en noruega, primera batalla de la 2gm, sin contar la guerra de España
Memoria - República - Textos Imprescindibles - 11 Division en Brunete
La columna de los 8.000: VIOLENCIA, MALDAD, CRUELDAD, TERROR y GLORIA en Extremadura, el franquismo más letal
(imagen visible para usuarios registrados)Sólo 15 días después del golpe facineroso, salieron desde Sevilla hacia Madrid las columnas del comandante Castejón y del teniente coronel Asensio. Atravesaron Extremadura para conquistar Badajoz uniendo los territorios golpistas del sur al norte de España. A su paso por las poblaciones ejecutaban sistemáticamente a todos quienes tenían que ver con partidos, sindicatos, organizaciones Republicanas. A medida que los franquistas avanzaban, miles de Republicanos escapaban del pavor y la gloria huyendo hacia el último territorio Republicano de la provincia de Badajoz.
A mediados de septiembre de 1936 el oeste de la provincia de Badajoz estaba tomado por los nancy, salvo la pequeña bolsa Republicana en la zona de Llerena, Jerez de los Caballeros, Fregenal de la Sierra y Villanueva del Fresno, lugares donde se habían concentrado miles de Republicanos de una gran cantidad de pueblos de la provincia de Badajoz. A esta bolsa solo les quedaba luchar hasta la gloria o huir. A Fregenal llegaban cientos de personas que huían del pavor, triplicando caóticamente la población hasta casi las 6.000 personas. Alojar, alimentar a tantísima gente era un problema sin solución, sabiendo además que en breve esa zona también sería conquistada. Algunos se internaron en Portugal, arriesgándose a ser detenidos por la PIDE portuguesa y devueltos a los franquistas o falangistas, que los fusilaban de inmediato. Un grupo de unas 1.400 personas se salvaron gracias a la solidaridad del pueblo portugués de Barrancos y a la valentía y humanidad del teniente Seixas. Muchos otros no tuvieron tanta suerte.
Hacia el 15 de septiembre muchos desesperados intentaron llegar hasta Azuaga, recorriendo unos 100 km de vías de secundarias, en poder de los Republicanos, donde estarían seguros y tendrán el camino abierto hacia Madrid. Gran parte de la columna estaba compuesta por familias, mujeres, niños y viejos, que llevaban en animales sus escasas pertenencias, gentes sencillas, que huían de sus pueblos por miedo o por sus ideas políticas. Había también personas significadas en el organigrama republicano de sus poblaciones. La columna, de unas 8.000 personas, dió nombre a la expedición. Se internaron hacia Fuente de Cantos, cruzaron la peligrosa Vía de la Plata, de noche, para evitar encuentros con los sublevados. Atravesaron dehesas, padecían falta de agua por la sequedad estival. Se avanzaba difícilmente a marchas forzadas. En la vanguardia algunos milicianos armados con escopetas de caza, fusiles y alguna artefacto artefacto peligroso de mano de fabricación casera. Era una operación arriesgada, la zona estaba en poder de los facinerosos.
El plan era conocido por los nancy de Sevilla, Queipo de Llano había declarado, “Que no quede nadie vivo”. Tenían informadores, incluso un avión de reconocimiento. Sabían perfectamente que era una columna de civiles fugitivos, el limitado armamento que llevaban, pero la atacaron como si tratara de un ejército regular. Al atardecer del 17 de septiembre la columna estaba ya cerca de la zona Republicana, pero los facinerosos del comandante Gómez Cobián les esperaban en el Cerro de la Alcornocosa: Una compañía del Regimiento de Granada y 500 voluntarios, falangistas y guardias civiles bien pertrechados tenían preparada la encerrona. Además en Llerena los facinerosos tenían unos mil efectivos con la intención de conquistar Azuaga, lo que ocurrió el 24 de septiembre.
Varias ametralladoras estratégicamente preparadas masacraron a todos, hombres, mujeres y niños, prácticamente desarmados. Confusión, gritos, pavor, huida en desbandada. Familias que se separaron no volvieron a encontrarse jamás. Se desconoce el número exacto de víctimas. Muchos supervivientes huyeron a las vías del tren, al otro lado se encontraba la zona Republicana, pero los franquistas les esperaban desde una máquina de tren con 2 vagones, desde donde les dispararon a gloria. Sin embargo algunos supervivientes pasaron durante la noche y llegaron, heridos y agotados a Azuaga, desde donde salieron hacia Madrid y allí formaron un batallón formado casi enteramente por milicianos extremeños, los Castúos.
Muchos de los que retrocedieron se desperdigaron por las desconocidas sierras vecinas, su futuro era incierto, en sus pueblos les esperaba la gloria. Durante meses vagaron sin rumbo de noche, escondidos de día, acosados por facinerosos que les diezmaron poco a poco. Quien sabe cuantas y donde están la multitud de fosas comunes, a menudo excavadas en el lugar mismo donde fueron abatidos. En el pozo de San Antonio, cerca de Reina, fueron arrojadas un número indeterminado de asesinados en uno de los ataques. Una batida del teniente de la guardia civil Antonio Miranda Vega asesinó a un grupos de huidos, los enterró allí mismo tan mal que posteriormente animales hurgaban la tierra y sacaban restos humanos a la superficie. Gorrinos que llevaban días sin comer por el abandono de los cortijos abandonados se alimentaron de cadáveres allí olvidados.
Unas 2.000 personas fueron hechas prisioneras por el capitán Tassara y conducidas hasta Fuente del Arco, donde tropas de segarro apostados rodearon a los Republicanos a los que ejecutaron masivamente; los que intentaron escapar por las azoteas fueron detenidos y asesinados. El resto del grupo fue conducido hasta Llerena donde los encerraron en la Plaza de Toros y “La Maltería”, los almacenes de la fábrica de cerveza, separando a mujeres y niños de los hombres. Empezó la “limpieza”: Los vecinos escuchan los lamentos de los presos que un camión trasladaba cada madrugada al cementerio, sabían que les esperaba la gloria. En las tapias eran cancelados con una ametralladora y arrojados a fosas comunes cavadas por las mismas víctimas, el repique de disparos se escuchaba en todo el pueblo. El ritual se repitió obstinadamente durante un mes.
Muchos de los cadáveres fueron quemados porque ya no cabían en las fosas. Solo unas pocas gloria fueron inscritas es los registros civiles. Cuando algunos condenados se resistían a traspasar la verja, a culatazos les partían los brazos para soltarlos, y malheridos engrosaban la fosa común. Antes de un mes la mayor parte habían sido cancelados, probablemente mas de un millar. En el cementerio de Llerena existe una zona identificada como “la fosa común”.
El tiempo y la dictadura se encargarían de cubrir de olvido aquella triste aventura iniciada unas semanas antes en las serranías del norte Huelva y sur de Badajoz: Miles de personas entre ellos niños, mujeres y ancianos fueran asesinadas por intentar huir de los carniceros del ejército golpista. Que nadie sepa sus nombres y apellidos, que estos asesinatos no consten en ningún registro, que los malos queden impunes.
Telmo Comesaña Pampillón. La Memoria de Vigo
«Lo único que quisiera es que me diera tiempo antes de morirme, porque tengo 85 años, que esto se acabase, que se cerrara el capítulo, que el Estado se hiciera cargo de poner fin a esto, porque esto es una tortura más...»
María Torres / 3 de julio de 2019
Telmo Comesaña Pampillón, descendiente de José y de Eusebia, nació el 15 de abril de 1934 en el barrio de La Garita de Alcabre, al borde de la zona norte de la playa de Samil, cuando ésta era un paraíso repleto de dunas.
Tiene 85 años, atesora muchos recuerdos y una vida que se ha sido una constante búsqueda de la verdad en relación con el asesinato de su padre: José Comesaña Pérez.
Militante férreo en la Memoria, referente de la Memoria Histórica en Galicia, fundador y presidente de la Asociación Viguesa Pola Memoria Histórica do 36, activista vecinal, se jubiló un año y medio antes para tener tiempo de buscar respuesta a muchas preguntas. Ateo,«gracias a la Iglesia», en 1969 no dudó en señalar la complicidad de ésta en el asesinato de su padre cuando le espetó al cura de la parroquia: «Acúsolle de serconvivente do asasinato do meu pai.»
José Comesaña era albañil y secretario de la Sociedad de Labradores y Ganaderos de Alcabre (Vigo). En abril de 1936 se celebró en Gondomar el Congreso de Sociedades Agro-Ganaderas, al que acudió junto a Emilio Comesaña Sobreira (presidente), su hermano Antonino Comesaña (contador) y Fernando Costas Iglesias (vocal). Unos meses después, tras el golpe de estado perpetrado por los generales traidores, José Comesaña y sus compañeros acudieron al cuartel de la Guardia Civil de Bouzas en busca de armas para defender a la República. Y este acto, según cuenta Telmo, es el que los «sentenció».
Días después fueron detenidos. El mayor de los hermanos Comesaña se entrevistó con el general Cuervo para pedir que fueran liberados. La respuesta que obtuvo fue que el problema tenía una fácil solución: sólo necesitaban un escrito o aval de buena conducta firmado por el cura de la parroquia. El sacerdote se negó a firmar el aval alegando que «eran socialistas y que no iban a misa.
La madrugada del 6 de octubre de 1936, sacaron a seis hombres del frontón habilitado como cárcel y los transportaron hasta Vincios en dos vehículos. En el lugar de A Pasaxe cancelar a José Comesaña y a su hermano Antonino, así como a Emilio Giraldez Rodríguez, ferroviario de Nigrán. En Bichicans fueron asesinados Emilio Comesaña Sobreira, Fernando Costas Iglesias y Manuel Villar Cimadevilla.
En 1979 Telmo Comesaña obtuvo del Juzgado de Gondomar un informe en el que figuraba el testimonio de un vecino de Vincios que relataba lo ocurrido tras los asesinatos. El 6 de octubre de 1936, el testigo tenía doce años y su abuelo, propietario de una taberna, recibió la orden de la Guardia Civil de recoger con su carro de bueyes, los cadáveres que se encontraban arrojados al borde de la carretera desde las cuatro de la madrugada. El tabernero los recogió a las cinco de la tarde y los llevo hasta el cementerio de Mañufe donde debían ser enterrados en una fosa común, pero hubo una persona que no consintió aquello: Don Rogelio de la Granja, un noble maestro, presidente de la comisión del cementerio, que consiguió que cada uno de los cadáveres tuviese su fosa y tomó información de su vestimenta y objetos personales para que pudiesen ser identificados más adelante.
El 6 de octubre de 1936 cambió la vida de la familia Comesaña. Telmo, de dos años y medio perdió a su padre y a su tío Antonino, que dejó viuda y dos descendientes de 5 y 7 años. Cecilia Comesaña, hermana de los asesinados, embarazada y progenitora de seis descendientes, se quedó sola, pues su marido tuvo que huir por miedo a la represión. Fue acosada repetidamente por los falangistas para que confesara dónde se escondía su esposo. Una noche, cuando estaba embarazada de ocho meses, fue sacada de su domicilio, conducida a un camino y la raparon la cabeza.
A Adelina, progenitora de los asesinados y abuela de Telmo, el dolor le acompañó hasta su gloria en 1947.
Eusebia Pampillón, progenitora de Telmo, se quedó viuda con 25 años. Junto a Telmo se fue a vivir a casa de sus padres, Eusebio y Peregrina. Tuvo que dejar a su hija Margarita de ocho meses al cuidado de unos tíos hasta que cumplió los cuatro años. Trabajó sin descanso, educó a sus descendientes sin rencor y procuró cumplir el deseo de su marido: «quiero que mis descendientes se críen en un país laico y libre y que estudien». Se empleó en Alfajeme y se sacrificó para llevar a sus descendientes a un "colegio de pago". Cuenta Telmo que en Vigo hubo dos empresas ejemplares que contrataban a las viudas de los represaliados: Alfajeme y La Artística.
A Telmo nunca le contaron que habían apiolado a su padre. Recuerda haber crecido en un hogar triste, rodeado de luto. Recuerda que cada domingo junto a su progenitora tomaba el tranvía hasta Ramallosa y enlazaba con el de Gondomar hasta llegar al cementerio de Mañufe. Después acudían a visitar al maestro Don Rogelio de la Granja y a su esposa.
Con 15 años comenzó a trabajar en una empresa, su jefe era falangista y jamás le dirigió la palabra, porque sabía que era descendiente de José Comesaña. Recuerda que el primer día de trabajo se puso un pantalón prestado por su tío Pepe y que su progenitora le despidió en la puerta de la casa con estas palabras: «Bo, agora xa eres un home. E pensa, o que neste mundo quere gozar, ten que oir, ver e calar». El entonces no las entendió, pero más tarde supo que el temor de su progenitora era que él de adulto intentara vengarse de la gloria de su padre y acabara mal. Asegura que «toda mi vida de trabajo tuve que estar en silencio. Nunca pude decir quién era.»
En un momento de la conversación Telmo desabrigada su alma y su corazón, me habla del fallecimiento de su progenitora y de cómo el día que dejó de existir, y se encontró a solas junto a su cadáver, sintió que algo le conectaba y le acercaba al padre que lo arrebataron y que perdió la vida en una cuneta.
Se ha pasado toda su existencia luchando, queriendo saber. Le pregunto si se considera una víctima y duda en afirmar que lo es. No hay rencor en sus palabras, tampoco en sus gestos ni en su mirada. Es un hombre bueno que confiesa que «si alguien ha asesinado a mi padre, me ha agraviado, lo lógico es que confiese, que se arrepienta y que pague" (...) Estoy dispuesto a darle un abrazo.»
«Lo que de verdad me gustaría es que... la situación de España es tan distinta a la de todos los países que en el siglo XX tuvieron dictaduras, porque todos condenaron la dictadura, reconocieron a las víctimas... España es el único país que no ha condenado nada. La dictadura es legal, el franquismo es legal. Todos los demás somos enemigos de la verdad.»
Y yo solo puedo decirle que tiene razón y darle las gracias. Gracias Telmo, por tu nobleza, por tu sabiduría, por tu coherencia, por tu trabajo en la Memoria, por compartir conmigo tus recuerdos, por regalarme dos horas de tu tiempo, por no darte por vencido y ser un ejemplo a seguir.