THE WALL STREET JOURNAL
WASHINGTON -¿En un intento por revivir la moribunda legislación sobre la reforma al sistema de salud, la Casa Blanca propuso el lunes que un impuesto a los planes de salud de mayor cobertura sea postergado para todos los trabajadores, no sólo para aquellos sindicalizados, y sugirió nuevos impuestos para ayudar a contrarrestar la pérdida de ingresos.
El presidente Barack Obama presentará el jueves la propuesta -que busca superar las diferencias entre los proyectos de ley aprobados por la Cámara de Representes y el Senado el año pasado- durante una reunión con líderes del Congreso de ambos partidos, en momentos en que los demócratas tratan de tomar la iniciativa y lograr que la legislación reciba la aprobación final en el Congreso.
Los republicanos planean presentar sus propias ideas en la reunión, y asistentes de algunos legisladores dijeron la semana pasada que están preparados para incorporar ideas de los republicanos al plan demócrata. Sin embargo, funcionarios de la Casa Blanca pusieron en claro el lunes que tienen la intención de eliminar su legislación y comenzar desde cero, como demandan los republicanos.
El nuevo plan de la Casa Blanca tendría un costo de US$950.000 millones durante un período de 10 años, cifra superior a la de la legislación aprobada por el Senado pero inferior a la del Senado. Este plan fue divulgado en la página en Internet de la Casa Blanca,
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, el lunes por la mañana.
La propuesta eleva las multas a las empresas que no aseguren a sus trabajadores o a individuos que no obtengan seguro de salud, como sería requerido por la nueva ley.
Los esfuerzos por aprobar la legislación se vieron frenados luego que los demócratas perdieran la "supermayoría" de 60 votos que los protegía contra cualquier maniobra obstruccionista en el Senado. La nueva propuesta de la Casa Blanca reconoce que la única senda viable para la aprobación de una legislación radical consiste en que la Cámara baja apruebe el proyecto del Senado y que ambas cámaras enmienden las nueva ley mediante un proceso conocido como reconciliación, el cual sólo requiere una mayoría en el Senado.
El nuevo plan del presidente usa el proyecto del Senado como punto de partida y sugiere un conjunto de cambios.
La nueva propuesta no incorpora ideas importantes de los republicanos que no estuvieran ya en la propuesta del Senado, si bien asistentes del presidente afirman que este está abierto a hacerlo.
-Laura Meckler, The Wall Street Journal; 202-862-9212