La economía real está perecid y enterrada. Los Bancos Centrales puede inyectar liquidez pero para ello necesitan perfiles solventes, una vez todos los perfiles solventes endeudados, no puedes meter mas liquidez. Los perfiles insolventes no pueden acceder a dicha liquidez por posibles riesgos de impago y los perfiles ultrasolventes, la utilizan para la compra de diferentes activos a modo de inversión, situación que genera a su vez otros desequilibrios (burbujas).
La recuperación de España ha sido un engaño, por cada euro de crecimiento nos hemos endeudado en varios. En este caso el Banco Central inyecta liquidez a traves del Estado, es otra herramienta, pero ha de utizarse el menor tiempo posible por el incremento de la deuda, pues si bien los bancos centrales no pueden quebrar, los Estados si pueden hacerlo, sobre todo si el incremento de deuda no se traduce en un aumento de la productividad y del crecimiento.
La movida es que en un entorno de aumento de la productividad y contracción de la demanda que no responde a un problema de liquidez sino de solvencia (empleo) poco se puede hacer. Las crisis se producen cuando el credito supera la productividad (aval), el problema actual es que el incremento de productividad no va ligada a la generación de un empleo que incremente la demanda.
Estamos haciendo todo al revés, en una situación como la actual hay que bajar los impuestos (premiar al productivo), subir salarios (premiar al productivo) y reducir a cenizas a los improductivos como, rentistas, intermediarios, comisionistas, politicos, etc. Mientras se corrigen los desequilibrios el estado puede endeudarse para proteger a los colectivos mas desfavorecidos hasta que estos puedan defenderse por si mismos, y así, potenciar al resto de la sociedad retornando la ayuda recibida. Aquí nos estamos endeudando para que los improductivos continuen recibiendo sus prebendas con el fin de mantener el orden social, lo cual es un error. Es mejor 2/3 años de revolución que 50 de decadencia.
El hecho de que un trabajador, un autónomo, un empresario, deba destinar una parte importante de su salario para mantener rentistas, monopolios y otros improductivos, es profundamente anticapitalista.