Orden, señores, orden.
Citando la regla 9 de las 12 reglas para vivir (que son aparentes obviedades y consejos de abuela, pero desmenuzados para que entendamos por qué son obvios y de dónde vienen) del recientemente ascendido a gurú del pensamiento occidental Jordan Peterson:
Asume SIEMPRE que la persona con la que hablas pueda saber algo que tu ignoras
Y su consecuencia directa: que de cualquier intercambio puedes aprender algo nuevo y valioso, pero para es tienes que estar dispuesto a escuchar con atención al oponente, y estar buscando el intercambio de información, no sólo quedar encima.
Un servidor, que no estaba emocionalmente implicado en el debate, extrae lo siguiente:
- La leche es marcadamente inflamatoria para al menos un 30% de la población, que es intolerante (de hecho en este estudio lo suben a un 34% para España)
- Un 2% de la población es alérgica, directamente, a las proteínas de la leche.
- Un 0,3% de la población sufre enfermedad inflamatoria intestinal, por lo que el consumo de leche sería desaconsejable
- Para un 14% de diabéticos y un 25% de obesos, la leche no necesariamente será inflamatoria, pero no deja de ser un alimento que daña la sensibilidad a la insulina debido tanto a su contenido en lactosa, como a sus proteínas (de las más insulinogénicas). Si lo piensan es lógico, dado que la leche es
un alimento para crías, que lo que necesitan es anabolismo para crecer.
- Un porcentaje no definido es levemente intolerante a la lactosa (es decir, le produce malas digestiones, etc.), porcentaje que crece con la edad debido a la pérdida de producción de lactasa. No he encontrado datos para estimar ese porcentaje, así que no lo consideraré en el cálculo posterior.
Así que, suponiendo que la prevalencia de cada factor se mantiene en cada subconjunto (es decir, que, por ejemplo, el 34% de los diabéticos son intolerantes a la lactosa, o que el 25% de los intolerantes a la lactosa son obesos), podríamos estimar que el consumo de leche es no apta para un (34+0,66·(2+0,98·0,3)) = 35,5% y desaconsejable para un (34+0,66·(25+0,75·(14+0,86·(2+0,98·0,3)))) =58,4% de la población.
Incluso estimaciones conservadoras de la intolerancia subclínica (digestiones pesadas, o síntomas que sólo aparecen ante una ingesta muy elevada de lactosa) apuntan a que 6 o 7 de cada 10 personas harían bien en evitar la leche, o al menos en moderar su consumo.
Y eso hablando de leche-leche.
De desnatadas (que joroba igual a los intolerantes y alérgicos pero son aún peores para diabéticos y obesos) y pseudo-leches con una lista de ingredientes más larga que la lista de los Reyes Godos, no creo que haga falta decir nada aquí, donde lo ultraprocesado es anatema.
Quesos y fermentados (en los que la lactosa ha sido digerida por el fermento en mayor o menor medida) son, por supuesto, otra historia diferente.