Noticia: LOL: Pablo Casado: "Dedicarme a la política me ha impedido desarrolar mi actividad profesional: quise ser notario, diplomático o catedrático"

spica

Himbersor
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Pero si no vale ni para maestro de primaria.
Esta ya en la fase de creerse sus propias mentiras, eso no lo hubiera dicho cuando el escandalo de los masteres.
 

little hammer

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Me recuerda al Luisma de la serie Aída*

Cuando decía lo de "Yo iba pa notario pero me metí en la droga"

*Nivel de paquismo entre alto y muy alto
 

Chichimango

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vivo con tu madre en la calle del pepino
Como buen Sagasta, solo tiene que esperar a que le toque el turno. Y entonces su tarea consistirá en sonreír mucho y obedecer perrunamente las órdenes que le lleguen de Bruselas, de París, de Berlín o de la calle Serrano.

Y luego ya podrá morirse diciendo que fue Presidente de España (uno de los últimos, con toda probabilidad).
 
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Ahora se ha puesto de moda que a estos desgraciados les escriban libros a modo de campaña. Ya empezó el Pedrito con su libro en el que relataba que lo primero que había hecho al llegar a la Moncloa era cambiar todos los muebles. Con dos cojones. Ahora el papanatas este
 

César Borgia

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La familia dela mujer tiene pasta para aburrir, a mi me da que para impresionar a los suegros se ha metido en estos fregaos políticos y ahora se da cuenta de que le viene grande el traje, pero hay que reconocerle que podría vivir del cuento perfectamente, no como otros .
 

LogicMind

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Los quince días en los que Pablo Casado dejó la política y se 'fugó' a París
La historia nunca contada de cuando el joven político, descorazonado por la "guerra civil" en el PP tras la caída de Rajoy, aceptó una oferta profesional que le ponía despacho en la capital francesa

CRÓNICA

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  • GRACIANO PALOMO
Actualizado Martes, 25 agosto 2020 - 18:48
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Gürtel (I Parte). El triunfo de la moción de censura contra Mariano Rajoy, 1 de junio 2018, deja al Partido Popular humillado (la mejor estampa fue la cena-despedida al gallego en el restaurante Arahay), sin poder, derrotado, envuelto en un océano de intrigas, banderías y luchas internas por el poder. Por vez primera en sus casi 50 años de historia, el anterior comandante en jefe no firma su herencia a favor de nadie como hicieron Manuel Fraga y José María Aznar. Ahora son los militantes los que se enfrentan a su propia decisión de cooptar el nuevo general que les mande. Pero con Rajoy ejerciendo de gallego.
(...) La moción triunfante no sólo cambia por completo el rumbo de la reciente historia de España (como se demuestra fehacientemente durante estas últimas semanas), sino que deja al centro-derecha, hasta ese momento aglutinado alrededor de las siglas PP, en un camino sin posibilidad de retorno.

Y ante él se encuentra un joven que sopesa, ante el escenario cainita que enseguida se respira en su partido, hasta dar el portazo. Ésta es la historia de cómo lo llegó a hacer, aunque nadie, salvo los muy allegados, lo han llegado nunca a saber.
Casado, 36 años, vicesecretario general nacional de Comunicación, -desde los 22 años metido en faenas políticas de mayor o menor calado desde que Esperanza Aguirre y su entonces consejero Alfredo Prada se fijaran en «ese chico tan brillante y determinado»-, es el único dirigente nacional con ciertos galones que mantiene relaciones cordiales a la vez con Aznar y con Rajoy.
Contempla, tras la debacle popular y la saga fuga de Mariano, cómo a su alrededor estalla de manera formal la feroz lucha larvada entre las dos principales mujeres del presidente fenecido, y al mismo tiempo irrumpen otras ambiciones que ofrecen un panorama desolador de la formación que viene de ostentar el poder durante casi ocho años, cuatro de ellos con una ingente mayoría absoluta.

Aquel panorama cainita entre la dirigencia popular se pudo sustanciar durante la tarde/noche del viernes 15 de junio (apenas dos semanas después del hundimiento) cuando todo el que era alguien (excepto Núñez Feijóo) acude al Antiguo Convento de Boadilla del Monte para acompañar en su desposorio a José Antonio Bermúdez de Castro, diputado por Salamanca, muy querido entre sus compañeros. Oficia la ceremonia civil Antonio González Terol, alcalde de la localidad y uno de los más firmes partidarios de Pablo, al que ya había tentado la generación del chupete para que presentara candidatura.

CARLOS GARCÍA POZO
Casado observa cómo los corrillos son una foto meridiana de lo que está ocurriendo: sorayistas con sorayistas, cospedalistas con cospedalistas, casadistas (Teo, Echániz, Terol, etc...) con casadistas. Como clanes escoceses en perfecta formación y a la greña; miradas de soslayo y susurros tenues a la luz de la luna madrileña... Mariano a lo suyo, a disfrutar de la fiesta, bailando -Qué pasará... puede ser tu gran noche-, a dejar que sean otros los que se metan en líos, y a pasar de política...

Sin embargo, el todavía presidente se percata de lo que está ocurriendo e intuye lo que va a ocurrir en cuanto desate la cuerda de su marcha... ¡No le agrada lo que está viendo, precisamente! En el convite de Bermúdez de Castro -«todos se lo pasaron muy bien», recordará éste- se conducen con educación y buenas maneras, pero a la luz de la luna reluce el brillo de las navajas albaceteñas. La presión entre facciones resulta descriptible y todos se escrutan entre sí... Está en juego el poder interno y la reconquista del Gobierno a corto y medio plazo porque nadie da un chavo por la permanencia de Sánchez al frente del frankenstein. Nadie osa robar protagonismo a la novia y la retirada de la fiesta es gradual hasta el disparo final de salida, ya bien entrada la madrugada.
(...) Casado observa todo aquello atónito. El muchacho de la sonrisa permanente, el de los modales exquisitos, el de una palabra no más alta que otra, estalla en cólera ante el espectáculo de desgarro que la alta dirección popular ofrece... En el aperitivo previo a la cena, liberado ya de las viejas disciplinas de formar parte de la nomenklatura popular, decide abrir su corazón a dos personas de su confianza -una de ellas, Isabel, su esposa y otra con escaño en el Congreso-, ante la orgía de desafecto que se describe a su alrededor... En ese momento, Pablo ya ha decidido abandonar la vida política y, por lo tanto, se expresa sin ataduras.

CARLOS GARCÍA POZO
-¡Esto es una puta mierda!, tíos. Es impresentable que personas que han dirigido el país durante los últimos siete años estemos dando este espectáculo de desunión como si fuéramos enemigos. Nuestros militantes y electores nos quieren unidos... Me temo que las primarias van a ser un desastre... Yo soy del Partido Popular, ni de Aznar ni de Rajoy ni hostias.... Del PP y llevo años luchando por el partido, por sus ideas... ¡entregándome a tope, haciendo lo que me ordenan...!
Casado conoce las comidas entre afines; los cenáculos entre los partidarios de unos y otros y las presiones de algunos compañeros de su generación. Mientras abre su corazón a esas dos personas, entre el champán obligado de la fiesta, Rajoy sigue impertérrito, bailando como un poseso... -Y al despertar ya mi vida sabrá algo que no conoce... -

A Casado no le cabe en la cabeza que en momentos de extraordinaria zozobra para el PP -corre peligro de desaparecer- los suyos se puedan disputar los despojos a dentellada limpia. «Al paso que vamos, convertiremos al PP en Bosnia Herzegovina»...dirá aquella noche calurosa de junio a sus cariacontecidos colegas de velada.

CRÓNICA
La guerra civil interna, larvada o abierta, es algo que produce úlcera en Pablo Casado. Incluso antes de que discurra la noche triste del restaurante Arahy, él mismo se ve envuelto en el fuego graneado que su antiguo jefe, José María Aznar, dispara con munición de grueso calibre contra su sucesor Rajoy. «Aún así, sobrevivió, pese a que desde FAES y los aledaños del ex presidente le conminaban a abandonar sus responsabilidades en Génova 13 con Mariano al mando», recuerda uno de sus amigos de máxima confianza... «Es verdad», insiste la misma fuente, «que Casado tiene un adn PP por encima de cualquier otra cosa... Cree en el centro-derecha...»
Un factor, aún más decisivo, que le lleva en esos momentos a tomar una decisión drástica y a enfilar la vida de otra forma, es que odia ser un «político profesional». La misma noche en la que Sánchez apuñala a Rajoy, Casado habla con su mujer. «Quizá pueda darte una alegría», le dice.

-(...) Ya llevo 10 años dedicados full time a la vida política y puede que lleves razón, Isabel... Ha llegado el momento de emprender un nuevo rumbo profesional... Quise ser notario, profesor o diplomático y la actividad política desde tan joven me lo ha impedido... Éste es el momento de retornar a la sociedad civil; 36 años, dos hijos, una mujer profesional... No quiero ser un Susana Díaz. Hablo inglés y francés, conozco los más importantes entresijos de la política y la economía europea y mundial... Encontraré un buen trabajo en cuanto me ponga en el mercado, Isabel. Tampoco quiero hacer lobby, quiero un trabajo puro y duro.

En efecto. Los anteriores destinos políticos de Casado le habían ofrecido la posibilidad de viajar por el mundo a gran nivel, conocer personalidades relevantes en el mundo de las empresas tecnológicas y deseaba salir del país.
El martes 5 de junio, Casado toma un vuelo Madrid/París. En la capital francesa le espera el consejero delegado de un consorcio industrial internacional que tiene mucho interés en conocer personalmente al todavía joven diputado popular, sondearle y, si ve condiciones objetivas, ofrecerle un buen puesto como ejecutivo en la multinacional de origen indio y con muy fuertes intereses en Iberoamérica y Asía.
El CEO se ha informado también acerca del perfil profesional del colaborador del ex presidente y tiene informes de otras personas relevantes de la vida económica española, entre ellos, Manuel Pizarro. No tardaron mucho en ponerse de acuerdo.
Casado tendría despacho en la capital gala, la multinacional le proveería de casa e Isabel podría compatibilizar a tiempo parcial su oficio de psicóloga. El compromiso del español con su nueva empresa es representar por todo el mundo al consorcio internacional, especialmente en los países asiáticos, Estados Unidos e Iberoamérica.
Buscan y encuentran colegio para los hijos.

ÁNGEL NAVARRETE
El acuerdo suscrito establece que en modo alguno Casado puede dar a conocer su nueva condición profesional antes de tomar posesión efectiva del puesto (...) «Sabemos lo que está ocurriendo en España y también sabemos su posición...».
Con esa firma bajo el brazo, pletórico y confiado, Casado regresa horas después a Madrid (...). «Ahora dispongo de red segura con la que poder alimentar a mi familia y llenarme profesionalmente al margen de las cambiantes circunstancias políticas», piensa.
En la capital de España, el proceso de primarias abierto por vez primera en la historia del centro-derecha está en plena ebullición. Casado continúa sin verlo claro. Las presiones de sus seguidores internos para que encabece su ticket frente a toda una vicepresidenta y una secretaria general son cada vez más fuertes... Se deja querer... ¡No es fácil!
Está satisfecho con la posibilidad de incardinarse en la sociedad civil, pero el virus de la política es algo que lleva inoculado ya desde hace una década. Pizarro (...): «He conocido muchas vocaciones políticas en mi vida, pero muy pocas con tanta ambición, entrega al trabajo y determinación como la que enseguida pude comprobar en Pablo cuando era mi jefe de Gabinete durante la campaña electoral del 2008...».
En el tiempo que transcurre desde la apertura del proceso democrático interno en el PP para cooptar al sucesor de Mariano Rajoy pasan muchas cosas ad extras (...), «Casado es consciente de que la única posibilidad que tiene de derrotar a dos formidables contrincantes internas es precisamente su lucha a muerte entre ellas... Es ahí donde el ingeniero informático murciano Teodoro García Egea puede insistir a su amigo para que no desaproveche el momento... «Estos son mis algoritmos, Pablo: ganamos». El empujón definitivo de Teo a su jefe lo dan ambos durante la mañana de un domingo en el parque de El Retiro (Madrid) mientras pasean a sus niños. El luego secretario general fue persona decisiva en la llegada al poder del palentino. Pero antes lo fue su mujer, a la que invita a un almuerzo horas antes de hacer pública su decisión.
-No puedo desaprovechar la ocasión, Isabel... Si me presento y pierdo, nos vamos a París y punto... -dirá durante un almuerzo a dos en el restaurante El Jardín de la Máquina, en Pozuelo de Alarcón.
-Esto tiene que quedar claro, Pablo, si pierdes no puedes aceptar nada en el partido, nada. París me hace mucha ilusión...

París, en efecto, puede esperar (...). Empieza para Casado una larga marcha repleta de minas. Los ofertantes indios lo entendieron tras su victoria interna, aunque a veces le recuerdan la confidencialidad debida.
Durante largos y penosos 15 días del inquietante verano de 2018, Pablo Casado, presidente del Partido Popular, había dado plantón a la política(...) El tiempo dirá si el algoritmo Egea se cumple cuando está a punto de cumplir 40 años... Si sucumbe, de él sólo quedará un nombre en una serie de altos funcionarios y una inscripción griega en honor al arconte de Atenas.
Este relato tiene más historia desconocida y apasionante en forma de Larga Marcha. Sin olvidar aquella gran noche/madrugada del restaurante Arahy que de alguna forma posibilitó que el nieto de aquel médico republicano y militante de UGT, represaliado por el franquismo tras la Guerra Civil, pueda convertirse un día en el tercer jefe de Gobierno liderando el centro derecha español.
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