Interesante recopilatorio

Elvensen

Azote de rojos y nocoiners
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Ejquelosfajsistassonellos

No noj ban ha henzerrar porke noj iriamoj al wanoh
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Ciudad del Millón de Camiones de la Basura
Añadamos el cuento de Navidad de FeministodeIzquierdas, adaptando el célebre de Dickens para las charos españolas actuales:

Capítulo 1: Charo y el gato fantasma

Charo se levantó de su cómodo sofa y se fue a "CHatear" como a ella le gusta decir, imprimiendo un fuerte acento en la "ch". 42 años y recientemente divorciada, estaba descubriendo el maravilloso mundo de Tinder, OkCupid, Badoo, y otras mil aplicaciones que empíricamente demostraban su acierto en dejar a Pepe.

Llenó su copa de vino, como había visto hacer tantas veces a las protagonistas de su serie favorita "Sexo en Nueva York", se pintó para ella misma, porque su marca de cosméticos le dice que ella lo vale, y se puso esa ropa interior picante pero cara porque, como le habían dicho en su tienda de "secretos", esta en la mejor edad y con el mejor cuerpo, que ningún hombre se va a fijar en una esquelética muerta de hambre de Europa del Este teniendo a una mujer Española de verdad con curvas donde merecen. Además, todo esto esta siendo subvencionado por Pepe y su regalo de navidad en forma de paguita tras el divorcio. Y si se le acaba el dinero, con una suscinta amenaza Pepe le dará mas, que para eso la ha tenido oprimida tantos años.

Al poco de conectarse aparecen casi 200 mensajes de hombres dispuestos a tomarla por esposa, ¡que ellos mismos lo estan sugiriendo! y ella ya sabe como conseguir lo que quiere. Una chupadita, un poco de sexo, y como locos se arrodillarán a rendirle los presentes que ella merece: Regalos, dinero, e incluso la casa de sus sueños como hizo Pepe, hipotecándose y pluriempleándose de Lunes a Domingo como un estúpido burro en una casa que ahora es de ella, ya que ella esta en peligro de exclusión y Pepe ha sabido muy bien buscarse la vida.

Y así, tras pasar la nochebuena en casa de sus padres, y luego de fiesta con las amigas, chatea y va eliminando a los hombres que, nocturnos como ella, lamen sus tacones virtuales.

Sorbito a sorbito, elimina a uno porque va vestido demasiado formal, a otro porque tiene un peinado parecido al de Pepe, a otro porque le abre el chat con demasiado respeto, a otro porque gracias a google ya sabe que, en su escala de funcionario, no llega a los 3000 euros...y se le acaba la botella de vino.

Algo mareada se tambalea hacia la cocina buscando otra botella. Atravesando la salita escucha un ruido. Algo mueve las cortinas. ¿Será un asesino? ¿Será Pepe, que viene a pedir perdón y a arrastrarse una vez mas? Desde luego la denuncia que le va a caer va a obligarle a vender la casa de sus padres...no estaría mal amenazarle con entregarle la casa de sus padres a cambio de no ponerle otra denuncia...

Pero no. Tan solo es un gato pardo que se ha colado por la ventana. "¿No había dejado la ventana cerrada? dice en voz alta" "Nope", responde una voz.

X - "¿Quien esta ahí?"
Y - "Solo yo, tu nuevo gato"
X - "Creo que ya he bebido demasiado..."
Y - "Para nada, chica. Has bebido lo justo para invocar mi presencia"
X - "Pero...¿quién eres tú? ¿el demonio?"
Y - "No. Soy el espíritu de Sexo en Nueva York. Aparezco en navidad a las mujeres que hayan visto toda la serie al menos tres veces, todas las películas, y se gasten al menos 1000 euros en accesorios innecesarios. Cuando se cumplen todas estas condiciones, si bebes una botella de vino al pasar de la media noche aparezco"
X - "¿Y cual es tu propósito? ¿Me vas a conceder tres deseos?"
Y - "De alguna manera, si. Esta noche vendrán a visitarte tres espíritus. En ellos verás tu pasado, presente, y futuro, y quizás esto te ayude a replantearte tu vida"
X - "¿Y por qué me la tendría que replantear? ¡Mi vida es perfecta tal cual! ¿No me ves, en mi plenitud, con mi casa, mi dinero, y mil hombres lamiéndome los tacones?"
Y - "Si...ya te veo. Una vida en plenitud. Sola, borracha, y hablando con un gato".
X - "Oye mira no te pases que llamo a la poli..."

No pudo terminar la frase. De un salto el gato desaparecio...


Capítulo 2: El fantasma de las navidades pasadas

Charo buscó sin éxito al gato hablador. Quizás fue su imaginación o quizás se fue por donde volvió. Quitándose de la cabeza beber aún mas vino cruzó el umbral para volver a entrar a su cuarto donde encontraría paz en las bellas palabras de sus admiradores virtuales cuando, de repente, el umbral se convirtió en un haz de luz y cruzó a través de lo que comprendió era un portal temporal ya que se encontró en su cuarto...pero de su juventud.

Y allí se vió a ella misma, joven y pizpireta, preparándose para salir con sus amigas. Charo flotaba semitransparente en el techo de la habitación mientras su yo de juventud seguía pintándose sin percatarse de la fantasmal presencia.

- "Te ves guapa" dijo una voz a su derecha. Y al girarse vió a Alberto, su primer novio. Imposíblemente jóven, no recordaba que fuera tan guapo. Pero su alegría duró poco al percatarse de que recordaba porqué se estaba poníendo guapa. Iba a ver a Julio, el chico por el cual acababa de dejar a Alberto.

Recordaba haber cortado con Alberto segundos antes, por teléfono. Y recordaba haber escuchado a Alberto llorar al otro lado del hilo telefónico, y lo que entonces le pareció patético ahora le provocó un profundo sentimiento de culpa, en parte porque se besó con Julio antes de terminar con Alberto.

- "Sé que te besastes con él. Me lo dijeron" respondió el espectral Alberto, dejando claro que podía leer los pensamientos de Charo.

- "Lo siento mucho. Pero terminé contigo tras besarme con él", replicó Charo, mas para autoconvencerse de su inocencia que para dar explicaciones.

- "Terminaste conmigo semanas despues de besarte con él. De hecho, estuviste enrollándote con él y solo cuando le dijiste que solo te acostarías con él si eras su novia oficial me dejaste".

- "Si, pero es que tu no me dabas lo que necesitaba", espetó Charo, visiblemente molesta al verse acorralada por la verdad.

- "Amor, comprensión, paciencia, cariño. Supongo que no fue suficiente" replicó Alberto irónicamente, pero con una calma casi robótica.

- "Mira, si te vas a poner así mejor desapareces" dijo Charo, todo rastro de borrachera convertido en enfado que iba en aumento.

- "No puedo, soy tu fantasma del pasado y aún no hemos terminado de ver esta parte de tu vida".

Lo siguiente fue una visión de todos los chicos buenos que Charo rechazó. Alberto fue su primer novio, y el único "Beta" que llegó a besarla. El resto de pretendientes quedaban en meras citas que solo servían para elevar su ego mientras ella buscaba al malote de turno.

Desde su posición fantasmal Charo y Alberto accedían a aquella Charo juvenil que planeaba su cena en restaurante caro con algún beta para luego quedar con el Alfa de turno y recibir su dosis de sexo salvaje. Intentó explicarse.

- "Mira, ellos eran libres para invitarme. Yo no prometía nada y les decía que íbamos a cenar como amigos".

- "Tu sabías que les gustabas. Jugabas con sus sentimientos mientras te abrías de piernas para los malotes". El fantasma de Alberto era ciertamente mas duro que el Alberto que ella conoció. Le molestaba enormemente lo que decía pero no sabía como responderle de forma que Alberto no le pusiera la cara aún mas colorada.

- "Mira, hice con mi vida lo que quise. Y ellos también. Fuí feliz".

- "¿De veras?" La imagen cambió de repente y empezó una secuencia de imagenes de su Charo de juventud llorando por cada macho Alfa que no volvía a llamar. No eran llantos externos, porque por fuera ella decía que solo buscaba sexo con ellos, pero los fantasmas de Charo y Alberto entraban en su joven alma, que a cada embestida de polla de macho Alfa se iba rompiendo, desfigurando, perdiendo el sentido de la realidad, de la felicidad, del amor...

Charo se pasó toda su juventud rechazando a chavales perféctamente válidos y abriéndose de piernas a hombres que solo querían aprovecharse de ella, una y otra vez, mientras ella se autoconvencía de que el siguiente se quedaría, que ella le haría cambiar, convirtiendo al malote en un buen chico mientras mantenía su Alfismo.

"Buscabas un imposible, Charo" - Respondió Alberto, trayéndola de su propia divagación. - "Deberías haber escuchado al filósofo Frank T cuando dijo "los pajaros no pueden vivir en el agua porque no son peces".

"Los malotes son malotes y no van a cambiar. Lo que te atrae de ellos es, precisamente, el motivo fundamental por el cual solo te quieren para follar: Son tipos que generan dramas. El drama es lo que te moja las bragas. Tu no querías una vida normal y estable, no. Tu querías polvos duros y un buen drama. Y lo conseguiste". Dijo Alberto.

"Yo no sabía lo que quería. Era demasiado jóven" respondió Charo entre lágrimas.

"Y sin embargo siempre has dicho que eras muy madura para tu edad" respondió Alberto con una sonrisa.

"Bueno, maduré pronto, desde luego" respondió Charo, recuperando su típica altivez de Española.

"¿De verdad?" Dijo Alberto y empezó a reir. Su risa se hacia mas y mas violenta, haciendo que las imágenes de juventud de Charo empezaran a mezclarse, a romperse creando un tornado donde su propia imagen espectral empezó a dar vueltas y mas vueltas, diluyéndose hasta que Charo perdió el conocimiento...

Capítulo 3: El fantasma de las navidades presentes

Charo recuperó la consciencia en frio y muy gastado suelo de una iglesia que ella reconoció al instante, como reconoció al relatívamente gran número de personas de la zona izquierda. "Ah, esa es mi gente pero, ¿que hacen todos en la iglesia?". Cuando fue a tocar el hombro de su tía Encarnación se dió cuenta de que seguía siendo etérea, y que una vez mas era espectadora de acontecimientos, en este caso recientes, pues ya se había dado cuenta de que estaba en su propia boda.

Recordando al espectro de Alberto, lo buscó a su derechar para encontrarse, esta vez, con el espectro de Pepe. "Hola nena" le dijo con una sonrisa.

Pepe también estaba algo distinto. Tenía una mirada tranquila, como la de Alberto, y se preguntó porqué ella en modo espectral no lo estaba pasando tan bien, pero sus antiguas parejas si que parecían haber hallado una paz que ella no acababa de encontrar, ni en éste extraño sueño ni en su vida real.

"Eso es porque aqui ya no puedes hacernos daño" respondió Pepe, conocedor de los pensamientos actuales de Charo.

"Es de mala educación leer los pensamientos sin permiso" indicó Charo, tratando de imponer su voluntad como tantas otras veces hizo con Pepe.

"Aqui no. Aqui no soy el beta que conociste y con quien te casaste. Por cierto, ¿por qué te casastes conmigo?". Las palabras salían de su boca y las personas de la iglesia empezaron a salir rapidamente, andando hacia atrás, y Charó entendió que estaba, una vez mas, viajando al pasado.

Sin quererlo voló de nuevo a su habitación. Allí se encontró a ella misma, algo mas jóven, leyendo aquel fatídico mensaje en su teléfono donde su amor verdadero (al menos el de esa semana), Johnny, le decía que no eran compatibles...bueno, sus palabras exactas fueron "mira tia, deja de ser pesada, ya te has tragado mi leche, ¿no? pues dame las gracias y déjame en paz", aunque ella las sustituyó en su mente por "te quiero pero eres demasiado buena para mi".

Tras secarse las lágrimas, su yo del presente se miró al espejo. Allí había una foto de ella con 30 años, pero con sus presentes 35 pudo ver el increiblemente rápido proceso de envejecimiento. Pudo sentir sus preciados y escasos óvulos madurando y echándose a perder, y tuvo miedo.

Con decisión llamó a uno de sus muchos pagafantas, Pepe, y decidió darle una oportunidad. Eso si, Pepe debería probar su valía porque Charo había desperdiciado ya su cuerpo bastante con otros que nunca le pusieron anillo alguno.

Podría haber sido Juan, o Antonio, o Julio. Charo realmente eligió al azar. Miró con vergüenza al Pepe espectral pero éste le devolvió una sonrisa. Ya lo sabía. Pepe sabía que era simplemente "el que estuvo mas a mano" y aceptó su destino porque así fue programado. Lo que Charo no supo es que podría haber sido Ana, o Juana, o Julia, la que le hubiera llamado y Pepe habría hecho lo mismo. Pepe era tan vulgar y del montón como lo era Charo. Pero al menos Pepe nunca la utilizó como Charo hizo.

El noviazgo fue duro para Pepe. De entrada no tuvo sexo en el primer mes. Bueno, Charo si tuvo sexo, el que no lo tuvo fue el gilipollas de Pepe. Charo estuvo acostándose con Johnny unas 8 veces mas, y como Johnny habia sido "pareja", según Charo no le estaba poniendo los cuernos a Pepe.

Como Johnny seguía en su cabezonería de no querer ir en serio, una noche que Pepe se puso especialmente pesado ella accedió a abrirse de piernas, eso si previa invitación al cine, cenita romántica y masaje. En realidad ella quería que Pepe estuviera lo suficientemente cansado para no querer sexo, o al menos para que fuera rápido. Obtuvo su deseo.

Charo ya había dejado meridianamente claro a Pepe que ella no era "una de esas". El sexo oral si quería se lo haría él a ella. De sexo anal ya podía olvidarse. Y nada de ponerse a cuatro patas que eso es degradante. Misionero y poco mas. Por cierto, ella solo se depilaba ahí abajo en verano por el tema del bañador.

"O lo tomas o lo dejas, que yo no quiero salidos" le dijo una semana antes de entregarle su flor, sabedora de que ella era la única y última oportunidad para que Pepe pudiera tener pareja.

El Pepe espectral seguía mirandola y sonriendo. Parece que sabía que Charo si que había tenido sexo anal, y bastante, y que había chupado varias pollas de varios malotes en sucios baños de discoteca, pero por si acaso estas mismas imágenes aparecieron frente a ellos. Una de esas imágenes, donde ella hacía un culo-boca, ocurría la misma tarde que se dejó besar por Pepe.

La Charo espectral se reía. Se sentía triunfadora. Había reducido a Pepe a un monigote. Le había engañado. Le había doblegado. Y él se había casado con ella. Ella lo valía. Miro al Pepe espectral esperando encontrar lágrimas pero él seguía ahí, con una sonrisa imperturbable.

"Charo, aún no lo entiendes ¿verdad?" le dijo. "No engañaste a nadie mas que a tí misma. Yo no hice nada malo. Alberto no hizo nada malo. Ninguno de los hombres a los que usaste hicieron nada malo. Ellos no engañaron. Fuiste tú. Tú eras la que jugaba sucio. Tú eras la que disfrutabas haciéndonos daño. Tú eras las que te ibas a cenar con nosotros solo por comer gratis."

"Eres tú la que das pena. No nosotros". Las imágenes volvieron a girar a gran velocidad, esta vez moviéndose al presente. Pasaron rápidamente por la casa de Charo (que aún pagaba Pepe) y allí encontraron a una Charo tumbada en el suelo con una botella de vino vacía en la mano.

"Das pena" dijo Pepe. "Y ahora vas a saber porqué".

Una vez mas, las imágenes giraron en reverso. El sol volvió a salir lo poco que puede salir un sol en Diciembre. Era tarde y hacía frio, pero los espectros de Charo y Pepe volaron a una cafetería donde encontraron a Pepe charlando amigablemente con otra mujer. "Ahora te gustan panchitas" espetó al escuchar el acento Venezolano de la chica. Al terminar la cita Pepe puso un beso pequeño y dulce en los labios de esa mujer, y luego otro en su frente. "Vaya cursilada" dijo Charo, con un atisbo de malestar. Las imagenes avanzaron de nuevo a la noche, donde esa chica Venezolana hablaba por teléfono con una amiga. Hablaban de Pepe y de lo cortés y galante que era, de lo buen mozo que se veía, y de lo mucho que deseaba que esa relación llegara a buen puerto. "Haré todo de mi mano por agradarle. No sé quien fue la idiota que dejó pasar a un hombre así, pero yo no cometeré su error".

Charo sabía de que idiota estaban hablando, pero su espíritu se encontró de repente de vuelta en su habitación.

Capítulo 4: El fantasma de las navidades futuras

Charo despertó y se encontró tumbada bocaabajo en el suelo de su habitación, botella de vino en mano y saliva cayendo sobre una pequeña alfombra que ella había puesto para estar descalza mientras chateaba.

Miró el reloj. Pronto amanecería pero aún era de noche. No sabía si irse a dormir o tomarse un café y dar por iniciado el día de navidad. Tenía que recoger a su hijo Rafael de la casa de los padres de Pepe (ella siempre se refería a él como a "su" hijo, haciendo énfasis como si ella fuera hermafrodita y pudiera reproducirse espontaneamente). Y ya de paso iba a montarle una buena bronca por quedar con panchitas cuando debería estar prestando atención al crio.

Se quedo pensativa. ¿Tenía Pepe una novia Panchita o había sido un sueño? En cualquier caso daba igual. Pepe es imbécil y esas mujeres le sacaran los dineros...aunque si la panchita le saca el dinero, ese será dinero que "su" hijo no podrá obtener. "En cuanto pueda debo ir a pedir cita con el abogado. Seguro que es ilegal que, si Pepe tiene un hijo con una Panchita, éste pueda heredar teniendo Pepe un hijo propio conmigo".

En esos pensamientos se encontraba cuando se dirigió a la cocina y se encontró de frente con dos pequeñas luces que se movían de izquierda a derecha. Pensando que sería un reflejo de algún cacharro de cocina encendió la luz para encontrarse, una vez mas, con el gato hablador.

Si pensar, palabras salieron de su boca "gato hablador, ¿sigues por aqui? ¡voy a tener que adoptarte!".

- "Tú ni siquera puedes hacer de madre de tu propio hijo" respondió el gato.

- "¡Mira no te permito que me hables así, gato de mierda!" fue su respuesta automática, escuchada mil veces en mil programas de televisión y en la boca de mil amigas. Como mujer sabía que podía usar el insulto como respuesta para callar a un hombre...o a un gato.

- "¿Por qué no vamos a ver lo bien que has educado a Rafael? Solo tienes que girarte.

El umbral de la cocina se convirtió de repente en un gran espejo donde se vio primero reflejada tal cual era, pero pronto vió que su pelo caneaba, sus arrugas se hacían mas pronunciadas, y entendió que estaba viendo a su yo del futuro. Su imagen desapareció para dar paso a una de Rafael, muy parecido físicamente a Pepe pero bastante mas delgado. Tenía la piel muy blanca, quizás demasiado, y aspecto preocupado. Vestía ropa sucia y deshilachada, y se encontraba en un lugar oscuro y siniestro.

Una vela iluminaba la estancia. Otras figuras compartian la sala, pero cada una estaba en un rincón, sentadas pero caidas como viejos muñecos de trapo. Rafael era el único depie, y mirando al suelo su cara se iluminó con una sonrisa desdentada. Cogió del suelo un pequeño objeto de color oscuro y lo colocó sobre una cuchara doblada sobre si misma y encima de la vela.

- "¡No, Rafael, no!" Grito Charo con ojos llenos de lágrimas.
- "Llegas tarde a darle lecciones" indicó el gato, posicionado ahora a la derecha de Charo como hicieron anteriormente los otros fantasmas.
- "Pero se lo dí todo. Siempre quise lo mejor para él".
- "Te faltó tiempo, Charo. Que es precísamente lo que Rafael necesitaba mas. Te vendieron que podías ser madre, trabajadora, y moderna. Te vendieron que podías aparcar a tu hijo con tus padres, dos generaciones por detrás de él, mientras tú salias a pretender que eras una jóven chica soltera y sin hijos. Y tú te vendiste a ti misma la historia de que como Pepe no había sido un marido de acuerdo a tus espectaciones, tampoco sería un buen padre." Dijo el gato, y siguió:

- "Sesgaste la relación de tu hijo con la única persona que verdaderamente podría haberlo ayudado por saciar tu sed de drama, de estar por encima de Pepe, de ganar yo no sé el qué. No te bastó con que Pepe perdiera su casa y sus ahorros, también quisiste que perdiera a su hijo. Y ganaste, Charo. Pepe perdió a su hijo...pero tú también".

- "No tuve tiempo, pero no es mi culpa. Tenía demasiado trabajo y ¡también tenía derecho a ser feliz!" grito Charo.
- "Todo lo madura que te crees que eres y ni tan siquiera has llegado a comprender que tus derechos son secundarios a tus responsabilidades. Y que no hay mayor responsabilidad que la que acquieres cuando creas otra vida humana. Tuviste la manutención de Pepe, que despilfarraste en tí sin entender que ese dinero pertenecía a Rafael. Y tuviste la opción de tener a Pepe en la vida de Rafael, opción que despilfarraste solo por hacerle daño.

Rafael no tuvo una sola oportunidad. Sin padre, sin madre, sin reglas, su destino estaba escrito como lo está el de mas de un 80% de presidiarios, hijos de familias desestructuradas. Supongo que como todas las madres solteras te creiste que tu hijo sería la excepción, o mas bien nunca te importaron las reglas".

- "Yo...no quería...el dinero...lo usé en mi porque si "mamá" es feliz eso es bueno para Rafael, ¿no?" respondió Charo tratando de poner una voz de niña traviesa que hace demasiados años que debería de haber dejado de intentar.

- "¡Que estúpida eres! Pero el tiempo lo pone todo en su lugar, y aún no has visto nada".

Rafael había terminado de inyectarse y caía desgarbado junto a las otras sombras cuando la imagen cambió de nuevo.

Apareció Alberto, con menos pelo pero de aspecto ciertamente saludable. Estaba entregando regalos de navidad a dos niños con ojos rasgados, pero con un parecido obvio.

"Vaya, así que Alberto tuvo que buscarse a una china muerta de hambre" dijo Charo, olvidando cualquier amabilidad restante. Si este era un sueño para ponerla a mal, ella desde luego iba a dar guerra.

"No es China" corrigió el gato. "Es Vietnamita. Y abogada. Y como Alberto, habla inglés perfecto. Y esos dos niños que ahí ves hablan tres idiomas "de serie". Y serán un hombre y una mujer de provecho que con sus impuestos te mantendrán."

"Ya pero estropean a la raza Española" replicó Charo "Se reirán de ellos en clase y acabarán trabajando en algún restaurante chino". Buscaba el insulto fácil, pero no sabía contra quien dirigirlo.

"Esos niños son Españoles Charo, y habiendo nacido en una familia bien estructurada y con tres idiomas de serie, serán los jefes de los niños de esas madres solteras Españolas. ¿De verdad crees que al futuro le importa que te autoengañes?" respondió el gato con gran tranquilidad.

Charo también pudo ver a Pepe, que también hacía regalos a su hijo con aquella Venezonala. Sus hijos también estarían bien, porque un niño que crece en armonía lo hace con mente fuerte y verdaderamente madura.

Finalmente el espejo se volvió cristal, y pudo ver una vez mas su cuarto. Allí se encontró a ella misma, con un gato gris sentado junto a ella. Seguía buscando pareja, seguía chateando, y pudo también ver los muchos hombres que pasarían por su "vida" (un eufemismo que viene a significar "cama"). Al principio alguno había mas guapo que Pepe, y varios mucho mas jóvenes, pero viéndolos llegar, follar, y desaparecer, comprendió que para todos ellos ella había sido poco mas que un cubo donde expulsar esperma.

Ella no estaba liberada. Estaba desesperada. Quería un romance, quería el amor, y simplemente era usada una y otra vez. Y según pasaban los años, la calidad de esos hombres disminuía. Donde antes buscaba belleza y excitación ahora solo pedía que tuviera al menos algo de pelo y que no tuviera barriga para al final pedir que al menos no le oliera la boca mal.

Charo estaba sola. Padres muertos, amigas en igual situación, ni tan siquiera quería intentar suicidarse porque sabe que lo lograría ya que nadie quedaba para jugar al drama de ser rescatada.

Se vió a si misma llamando por teléfono a Pepe, tratando de ordenar palabras para decirle lo mucho que le echaba de menos, lo mucho que quería volverlo a intentar. Quería decirle tantas cosas...volver al pasado o cruzar el futuro. Aceptar a sus hijos y ser mejor madre que esa Venezolana, e incluso podían tratar de recuperar a Rafael, que de la droga se sale, que ella lo ha visto por la tele...y se encontró diciendo todas estas palabras sin dejar a Pepe decir nada. Tenía que decirlo de una vez porque si no no podría. Al final la línea telefónica quedó vacia y ella preguntó "Pepe, ¿estas ahí?"

- "Rafael murió de sobredosis hace dos años. Y mis hijos ya tienen madre. Si no fuí suficiente para tí entonces, ahora tu no eres nada para mi. Por favor, no vuelvas a llamar a este número". Pepe terminó así la llamada.

Se rompió el cristal y Charo volvió a ver su habitación. Había vuelto al presente. El gato hablador le dijo: "Entonces, ¿sabes ya lo que debes hacer?"

- "Si, lo sé" respondió Charo limpiándose las lagrimas.

Capitulo 5: La redención de Charo

Charo se fue a dormir llorando, pero despertó alegre y decidida. Quizás las lágrimas la hubieran purificado, o quizás un reparador sueño era lo que ella necesitaba para poner sus ideas en orden.

Lo que Charo sabía es que todo aquello no había sido un sueño sino una oportunidad de dar un cambio a su vida, de hacer las cosas que debieron ser hechas, de atar cabos y de evitar el horrible futuro que le esperaba.

Eran ya las 16:00 de la tarde. Había dormido durante todo el día, pero era una buena hora para comenzar su plan de redención.

Empezó por Alberto, su primer amor. En su sueño Alberto estaba bien posicionado y tenía hijos con una asiática. Una rápida búsqueda dió con sus redes sociales, y empezó a mensajearse con un Alberto sorprendido pero curioso.

- "Anoche soñé contigo" escribió Charo en un tono que en su cabeza sonaba melosa, pero que en palabras escritas en un chat sonaba absolútamente vacío.
- "Pues...no sé que decirte" respondió Alberto con sincera confusión.
- "Mira, sé que no nos fue bien en el pasado y en parte me siento responsable aunque la verdad es que la culpa fue principalmente tuya..."
- "Mira Charo" escribió Alberto, "no creo que me hayas contactado para criticarme y, la verdad, tu y yo sabemos quién terminó y por qué".
- "Si si mira, no removamos la mierda del pasado. Vamos a decir que no fue culpa de nadie" escribió Charo sin un ápice de vergüenza, teniendo en cuenta que ella le dejó a él por un malote. "Te he contactado porque quiero ayudarte aunque no te lo merezcas. ¿Tú que opinas de las relaciones con mujeres de otros paises?
- "¿Qué pasa, que me has visto con Susan, o alguien me ha visto con Susan y te lo han dicho?" respondió Alberto.

Charo se dió cuenta de que ya había empezado la relación con la que sería madre de sus dos hijos trilingües. Debía apresurarse.

- "Mira, que sepas que las asiáticas esas vienen de paises del tercer mundo y solo buscan hacer dinero. En realidad te estas aprovechando de su situación de pobreza y ellas solo te quieren para una cosa" respondió Charo segura de que su lógica era aplastante.
- "En primer lugar, a Susan la conocí en Europa. En segundo lugar, ella es abogada y gana mas dinero que yo. En tercer lugar, ¿has vivido alguna vez en Asia?"

Sabíendose sin respuesta a las primeras dos preguntas, decidió que lo mejor sería ignorar éstas y centrarse en las batalla dialéctica que podía ganar.

- "No me hace falta vivir en Asia para saber lo que hay allí" escribió.
- "¿Conoces a muchos asiáticos?" escribió Alberto, con palabras que marcaban ya su molestia con Charo.
- "No me hace falta conocer a ninguno para saber lo que hay".
- "No has cambiado nada, Charo, y me tengo que ir". Respondio secamente Alberto.
- "No tengo que cambiar ni quiero. Solo quiero ayudarte y que sepas que una Española como yo no te haría lo que esa...flacucha...esta planeando. Te escribo porque quiero darte una buena oportunidad, ¿o no te das cuenta?"

Su mensaje nunca llegó a Alberto. Éste la había bloqueado.

Bueno, aparentemente es demasiado tarde para Alberto. Consideró buscarlo en otras redes u obtener su teléfono mediante algún amigo común que aún les quedaba. Pensó que sería una buena idea hablar con sus padres y ponerles en aviso sobre la asiática. Seguramente Alberto no les haya dicho nada.

Pero luego borró de su mente esos pensamientos. No quería que Alberto pensara que ella iba buscándole. Lo mejor es esperar unos días que seguro que Alberto pronto la desbloqueará y vendrá pidiendo perdón. Entonces le perdonaría...tras pagar con tiempo y regalos la jugarreta que había hecho.

Su siguiente paso era Pepe. A éste lo tenía mejor localizado y solo necesitó hacer una llamada de teléfono.

- "Hola Pepe" dijo, y esta vez pudo poner un tono meloso.
- "Charo, no te tengo que entregar a Rafael hasta el 27, ¿qué quieres?" respondió Pepe con un tono que era una declaración de hostiles intenciones.
- "Mira, voy a ir al grano. Ayer te vieron con una suda...venezolana. ¿Por qué no me lo has dijo? ¿Y dónde estaba Rafael? ¿Con tus padres? Mira, que sabes que de nunca me han gustado tus padres..."

Pepe la cortó, en un tono serio, duro...y viríl, por cierto, que jamás había empleado antes:

- "Mira Charo cuando Rafael esta conmigo yo haré lo que estime oportuno. Si tienes algún problema con eso llama a tu abogado que verás que divertido".

- "Nono, yo no tengo ningún problema si lo que quieres es abandonar a tu hijo, pero que sepas que si se mete en drogas va a ser culpa tuya. En cualquier caso te llamo porque lo he estado pensando y creo que no es bueno para Rafael todo esto del divorcio. Creo que lo mejor para él es que yo te dé una oportunidad, pero realmente tienes que portarte bien conmigo y hay muchas cosas que quiero que empieces a hacer mejor. Mira, si quieres quedamos y hacemos una lista de tus futuras mejoras.

Además, ya sabes como esta la situación en Venezuela y esa mujer seguro que te quiere para lo que te quiere, ¿es que no te das cuenta?

Al final verás como me lo agradeces. Esto es lo mejor para todos."

Charo sentía que esta conversación iba bastante mejor que con Alberto. Ya había conseguido hablar del problema de Rafael, del perdón de ella hacia Pepe, de sus planes de futuro, y de la zorra esa Venezolana.

Esta vez podría cambiar su futuro. Estaba totalmente convencida.

- "Charo. ¿has terminado ya de hablar?" respondió Pepe, claro conocedor del tipo de mujer que tenía como interlocutora.

- "Si Pepe. Dime entonces, ¿a qué hora quieres quedar?"

- "A partir de ahora todo lo que quieras hablar conmigo deberás hacerlo a través de mi abogado. Tanto tú como tu abogado sabeis su número. Voy a borrar tu número y si me vuelves a llamar debes saber que me opongo a ello, que grabaré la conversación, y que pediré una orden de alejamiento. Que tengas un buen día". Pepe colgó el teléfono.

"Pero, ¿qué se habrá creido ese?" pensó Charo. Desde luego todos los hombres son iguales. Egoistas, salidos, asquerosos. Pero no importa. Charo tiene a cien hombres al alcance de su ratón.

En éstos pensamientos estaba cuando sonó el timbre de la puerta.

"Ah, Alberto seguramente." pensó Charo. "Ha sido rápido en capitular. Y ha hecho bien, porque mujeres como yo no esperamos a nadie".

Al abrir la puerta no había nadie. Solamente una cria de gatito pardo que entró en su casa como si fuera suya.

FIN.

Hilo Original:

Cuento de navidad (Hermanos Grimm...a)
 

Gangrel14/88

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Quiza lo ideal sería fusionar todo en un solo Pdf. Por cierto, uno de los recopilatorios gasta mucha mas memoria que el otro , no se por qué.

Y de lo que dices, Gangrel, podriamos añadir ese tambien, como cuento conclusivo
Pues la verdad es que sería buena idea, lo que pasa es que yo no se como fusionar los pdf. Si alguien lo hace, que lo suba y ponga el link aquí en este hilo.
 

mevamevameva

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El forero Gangrel ha hecho recopilatorio de alguno de los Blogs de la difunta web Misandria.info , que analiza temas hombre-mujer, psicología femenina, nuevas sociedades debido al cambio hombre-mujer, MGTOW, etc.

Dejo aquí el enlace:

Blog misandria.info

Vale la pena que lo bajeis porque en 4 días estará desaparecido. Son 865 paginas

Añado aquí el Recopilatorio del ático (508 paginas)

Corpus Atiquense A4.pdf - Google Drive
La típica mierda de gente que no sabe manejarse con el puto ordenador.
Te suben un archivo de 225MB al drive y se quedan tan tranquilos...
Y no sería mejor simplemente subir una copia? O haberlo guardado en web.archive.org??

PUTOS INÚTILES!

Si alguno aún tiene el html que lo mande y veré que se puede hacer...