Cuestión de bemoles

Cómo os gustan más los bemoles?

  • Escalfados

    Votos: 2 5,4%
  • Cocidos

    Votos: 3 8,1%
  • Fritos

    Votos: 27 73,0%
  • Pasados por agua

    Votos: 0 0,0%
  • Rellenos

    Votos: 2 5,4%
  • Crudos

    Votos: 0 0,0%
  • De gallina

    Votos: 1 2,7%
  • De codorniz

    Votos: 2 5,4%
  • De pato

    Votos: 0 0,0%
  • Los propios y por qué

    Votos: 0 0,0%

  • Total de votantes
    37
Creo que no va de eso, muchacha, entre tú y yo!

Muestras cosas evidentes, sin tener que hacer falta,
y yo, pues ya saber ustech!
En breve, dos a la cazuela, hierve, cuarenta y cinco segundos y a hacerles el sombrerito.... esto es abrir un hueco arriba con la cuchara pequeña, sorber o echar al plato para untarles.... una delicia...
 
Ya sabemos cómo te gustan a ti
...
Golpeándote en la barbilla

Recuerdo que una vez estaba enculando a una tia, y me decia: ¡que gusto, que gusto!, y resulta que era porque al parecer los pelos de las narices le hacian cosquillas al rebotarle contra el shishi.
 
Recuerdo que una vez estaba enculando a una, y me decia: ¡que gusto, que gusto!, y resulta que era porque al parecer los bemoles de los pelos le hacian cosquillas al rebotarle contra el shishi.

Tú tiras de los libros de los "Viajes de Whillybert!" que te hacian leer!
 
LOS bemoles

Más allá de las islas Filipinas
hay una, que ni sé cómo se llama,
ni me importa saberlo; donde es fama
que jamás hubo casta de gallinas
hasta que allá un viajero

llevó por accidente un gallinero.
Al fin tal fue la cría, que ya el plato
más común y barato
era de bemoles frescos; pero todos
los pasaban por agua (que el viajante

no enseñó a componerlos de otros modos).
Luego de aquella tierra un habitante
introdujo el comerlos estrellados.
¡Oh qué elogios se oyeron a porfía
de su rara y fecunda fantasía!

Otro discurre hacerlos escalfados.
¡Pensamiento feliz! Otro rellenos...
¡Ahora sí que están los bemoles buenos!
Uno después inventa la tortilla,
y todos claman ya: ¡qué maravilla!

No bien se pasó un año,
cuando otro dijo: «Sois unos petates:
yo los haré revueltos con tomates.»
Y aquel guiso de bemoles tan extraño,
con que toda la isla se alborota,

hubiera estado largo tiempo en uso,
a no ser porque luego los compuso
un famoso extranjero a la Hugonota.
Esto hicieron diversos cocineros;
pero ¡qué condimentos delicados

no añadieron después los reposteros!
Moles, dobles, hilados,
en caramelo, en leche,
en sorbete, en compota, en escabeche.
Al cabo todos eran inventores,

y los últimos bemoles los mejores.
Mas un prudente anciano
les dijo un día: «Presumís en vano
de esas composiciones peregrinas.
¡Gracias al que nos trajo las gallinas!

Tantos autores nuevos
¿no se pudieran ir a guisar bemoles
más allá de las islas Filipinas?
 
LOS bemoles

Más allá de las islas Filipinas
hay una, que ni sé cómo se llama,
ni me importa saberlo; donde es fama
que jamás hubo casta de gallinas
hasta que allá un viajero

llevó por accidente un gallinero.
Al fin tal fue la cría, que ya el plato
más común y barato
era de bemoles frescos; pero todos
los pasaban por agua (que el viajante

no enseñó a componerlos de otros modos).
Luego de aquella tierra un habitante
introdujo el comerlos estrellados.
¡Oh qué elogios se oyeron a porfía
de su rara y fecunda fantasía!

Otro discurre hacerlos escalfados.
¡Pensamiento feliz! Otro rellenos...
¡Ahora sí que están los bemoles buenos!
Uno después inventa la tortilla,
y todos claman ya: ¡qué maravilla!

No bien se pasó un año,
cuando otro dijo: «Sois unos petates:
yo los haré revueltos con tomates.»
Y aquel guiso de bemoles tan extraño,
con que toda la isla se alborota,

hubiera estado largo tiempo en uso,
a no ser porque luego los compuso
un famoso extranjero a la Hugonota.
Esto hicieron diversos cocineros;
pero ¡qué condimentos delicados

no añadieron después los reposteros!
Moles, dobles, hilados,
en caramelo, en leche,
en sorbete, en compota, en escabeche.
Al cabo todos eran inventores,

y los últimos bemoles los mejores.
Mas un prudente anciano
les dijo un día: «Presumís en vano
de esas composiciones peregrinas.
¡Gracias al que nos trajo las gallinas!

Tantos autores nuevos
¿no se pudieran ir a guisar bemoles
más allá de las islas Filipinas?

Capuyo! No hace falta tanta explicación!
 
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