El 'hola sex machine' que complica una denuncia por doble violación en Zaragoza
La cita de Tinder que acabó en tres encuentros
Tres encuentros sexuales en tres días de agosto de 2023. El primero y el tercero, según la denunciante, fueron violaciones; el segundo, consentido. El acusado, un hombre al que conoció por Tinder, mantiene que todo fue voluntario. La Audiencia Provincial de Zaragoza ha acogido el juicio, y la estrategia de la defensa descansa sobre un simple mensaje de WhatsApp: después del primer episodio, ella le saludó con un “hola sex machine”.
Consentimiento, contexto y prueba documental
Para la acusación, ese mensaje no invalida una agresión; el consentimiento puede retirarse y el contexto importa. Para la defensa, es la prueba de que no hubo violencia. “Ninguna víctima llama sex machine a su violador”, ha argumentado el procesado.
El caso reabre una grieta jurídica y social. Por un lado, los principios clásicos del derecho penal, que exigen pruebas más allá de la duda razonable. Por otro, la evolución del consentimiento en la ley, que ha ampliado el foco hacia el contexto y la percepción de la víctima. La discusión pública ha derivado en ataques y generalizaciones que complican un debate necesario. La resolución sigue pendiente, y el choque entre testimonio y prueba documental queda sobre la mesa.