Cuando el autismo se convierte en contenido viral
El autismo se ha convertido en un nicho de contenido en YouTube, y no precisamente por las razones que cabría esperar. Entre los creadores con rasgos visibles del espectro autista, el público detecta una incomodidad con nombre propio: el 'valle inquietante' (uncanny valley). El término, importado de la robótica, describe la sensación de extrañeza que produce una persona autista con lenguaje corporal poco convencional, miradas que esquivan el objetivo y un esfuerzo extremo de camuflaje social. Todo ello, además, editado y con la 'máscara' que impone la cámara. En persona, sostienen algunos, esa impresión se intensifica.
Qué es el 'valle inquietante' en el contexto autista
La propia comunidad autista ha terminado adoptando el término como parte de su jerga. No nació como despectivo: fueron los propios autistas quienes se apropiaron de la teoría de los robots para explicar por qué los neurotípicos les perciben como 'raritos'. El camuflaje social (masking) juega un papel central: cuanto más se camufla la persona, más extraña resulta a los demás. La estructura de las frases, la gestualidad y la dirección de la mirada activan un rechazo instintivo, incluso cuando el vídeo está pulido por la edición.
Entre la normalización y la banalización del diagnóstico
Una corriente sostiene que estos creadores no hacen daño a nadie y que la sociedad debería mostrar más comprensión hacia el espectro autista. En el lado opuesto, hay quien advierte del riesgo de banalización: llamar autista a cualquier persona un poco rara se convierte en un insulto para quienes tienen un diagnóstico real. El cruce de posturas, con acusaciones mutuas, evidencia que el fenómeno está lejos de un consenso. En la economía de la atención, la rareza cotiza al alza; si la tendencia continúa, el 'valle inquietante' podría dejar de ser un accidente para convertirse en una estrategia deliberada de marca personal.