Prohibir las redes a menores de 16: protección o carné digital
¿Cómo se prohíbe el acceso a una red social a un menor de 16 años sin saber antes quién es menor y quién no? España ha anunciado su intención de vetar el acceso de los menores de 16 años a las plataformas sociales, una medida que se vende como protección de la infancia y que arrastra un problema técnico de fondo: para aplicarla hay que verificar la edad, y verificar la edad es identificar a la gente. La consecuencia, avisan los más críticos, es un carné digital de facto para todos los internautas, tengan 14 o 54 años.
Qué se ha anunciado y qué queda en el aire
El anuncio sitúa a España en la vanguardia de una medida que, según se apunta en el debate, Reino Unido ya ensayó antes con un sistema de comprobación de edad. La idea: ningún menor de 16 años abre cuenta ni navega en plataformas tipo TikTok, Instagram o X. El detalle que falta —cómo se comprueba la edad— es justo el que lo decide todo.
Ahí empieza el nudo. Exigir la edad real obliga a pedir un documento, y con el documento llega la trazabilidad. Una corriente sostiene que el objetivo real no es proteger al menor, sino tener fichado a cada internauta. La respuesta desde el otro lado es que existen portales de autenticación capaces de validar sin exponer datos personales, si de verdad se quisiera hacer así y no algo más.
Cómo se verifica la edad sin identificar a todos
La picaresca es gratis. Poner 20 años en el formulario no cuesta nada, y si falla siempre queda la VPN. Según relata un usuario del hilo, ya pasa: hay webs españolas que rechazan la conexión por VPN, lo que anticipa el pulso del gato y el ratón entre regulador y ciudadano.
El riesgo de robo de datos pesa tanto como el de la censura. Un relato del foro cuenta que a una persona le robaron el DNI y desde entonces arrastra créditos pedidos a su nombre, con visitas semanales a comisaría. Añadir una base de datos de edad encima de ese ecosistema no es precisamente tranquilizador. De fondo late una duda incómoda: casi ninguna administración ha explicado todavía qué se hace con esos registros ni cómo se evita que acaben filtrándose.
Bruselas mueve ficha: la EU Kids Act
Ursula von der Leyen anunció, según se recoge en el hilo, en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo la futura EU Kids Act, o Ley del Niño europea. La propuesta veta por completo las redes a los menores de 13 años y limita el acceso entre los 13 y los 15 en toda la Unión. Con ese marco, la sospecha de que España opera como territorio de prueba deja de sonar a excentricidad: si el resto de socios sigue el mismo camino, la verificación de edad será norma europea, no española.
El caso de China y la escena que lo explica todo
El argumento de que hay vida más allá del veto viene de Asia: según un mensaje del hilo, la versión china de TikTok opera con horarios restringidos y contenidos filtrados para los menores. La pregunta que deja caer quien defiende ese modelo es por qué aquí se elige cerrar la puerta en vez de cuidar qué hay detrás. En un país donde los hijos saben más de tecnología que los padres, el control parental es más una aspiración que una realidad.
Y luego está la escena doméstica que resume el asunto mejor que cualquier ley. El móvil viejo que se hereda sin borrar, todavía atado a la cuenta del progenitor. Según un relato del hilo, los hijos de una madre separada veían en su nube todas las fotos íntimas que ella compartía con su nueva pareja, porque el teléfono de los niños seguía vinculado a su cuenta. La brecha no está en la plataforma, está en el salón de casa.
Prohibir por decreto tiene el mismo efecto que un cartel advirtiendo contra el viento: queda muy bien en la foto y no mueve una hoja.