Temblores, delirios y el estigma de la psicosis leve
Apenas unos segundos de temblor bastaron para que una persona pensara que su hermano debía "salir de su cuerpo". La reacción, calificada por él mismo como "irracional", revela un cuadro de síntomas que ha sido diagnosticado como "psicosis muy leve", probablemente desencadenada por consumo de marihuana. El afectado, que reivindica su oficio de podador de árboles para explicar algunas conductas como arrancar una motosierra, describe también episodios de delirios fugaces y una hipersensibilidad a las reacciones de los demás: una niña que se ríe desde un balcón, un chubasquero amarillo colgado como provocación.
El diagnóstico detrás de los actos
El relato incluye un reconocimiento explícito de estar medicado con antipsicóticos, aunque con adherencia irregular —"día sí, día no"—, lo que explicaría comportamientos como entarimar puertas o llenar una piscina hinchable en la habitación. Quien escucha desde fuera no duda en etiquetar: "psicosis leve" y "espectro de enfermedad" fueron los términos que recibió al inicio. Él mismo distingue entre el trastorno y sus capacidades: "doy miedo por la inteligencia". La convivencia con vecinos que, según afirma, consumen testosterona sintética y cocaína, añade una capa de tensión al entorno.
El peso de la mirada ajena
El testimonio refleja cómo la falta de comprensión social amplifica el malestar. Las burlas infantiles desde el balcón, la sensación de ser observado y la necesidad de explicar cada acto como parte de un oficio o un ahorro dibujan un mapa de estigma. "Entramos en modo pánico", resume, mientras asegura no ser supersticioso gracias a la enseñanza paterna. Pero el miedo a uno mismo persiste: "me he dado miedo a mí mismo".
Quien ha vivido episodios psicóticos sabe que la incertidumbre es el peor síntoma. Sin un diagnóstico firme, sin adherencia plena al tratamiento, lo que queda es el temblor y la sensación de posesión que —al menos al principio— intentó conjurar pidiendo a su hermano que saliera. La pregunta que sobrevuela es si la estructura sanitaria y social está preparada para sostener estos casos sin juzgar ni criminalizar.