Un militar de la Armada, supuesto candidato a consorte
El nombre que circula en el debate es el de un joven que, según un mensaje del hilo, estudió en el colegio de huérfanos de la Armada de la calle Arturo Soria, en Madrid, y al que ese mismo mensaje sitúa como hijo de un alto oficial de Marina. La discusión sobre un posible candidato a consorte de Asturias arranca de unas imágenes que, según quienes las han seguido, no llegaron a emitirse: el guardaespaldas que acompañaba a la princesa habría obligado a borrarlas, y solo una se habría conservado por estar en copia de seguridad. Con ese material, la conversación se ha llenado de descripciones físicas, cuentas de la edad y comparaciones dinásticas.
Quién es el candidato que suena para consorte
El perfil que se repite en los mensajes es el de un chaval de familia militar, con una hermana pequeña llamada Ana, que pasó por el colegio de huérfanos de la Armada. De ahí se deduce, en el propio debate, que sería hijo de un oficial de alta graduación. La estatura también se discute: hay quien le pone un mínimo de 1,90 metros y quien avisa de que «no debería bajar» de esa marca porque, se argumenta, hay que subir la media.
La comparación con la realeza europea aparece pronto. Se recuerda que el duque de Edimburgo era un oficial de la Royal Navy, y se sostiene que un militar de Marina encaja mejor que otros perfiles porque, se dice, los marinos son «más leídos y con clase». Frente a esa corriente, otra parte del análisis pone el foco en la edad de la princesa, 19 años, y recuerda que de un beso al altar hay un recorrido largo.
El vídeo, el guardaespaldas y las copias de seguridad
El episodio del material gráfico es el que más recorrido tiene. La versión que se maneja es que el escolta obligó a eliminar las fotos y que solo se salvó una, la que estaba en copia de seguridad, lo que ha permitido que se muestre en platós de televisión. Hay quien lo califica directamente de delito y pregunta si la princesa va a denunciarlo. La respuesta más repetida es que no hubo tal coacción: que se dejó.
El detalle de que el guardaespaldas permitiera conservar una sola imagen ha dado pie a todo tipo de bromas sobre la identidad del escolta. La más repetida: que es Spielberg.
Genética, dinastía y el fantasma de Isabel II
Buena parte del debate se va a la carga genética. Se sostiene que el candidato «tiene los genes del abuelo» y que, si sale a su tatarabuela Isabel II, «no va a quedar guardia real vivo». La comparación con la reina Isabel se repite en varios mensajes, siempre en tono de advertencia jocosa sobre el «furor uterino» de la línea materna.
En paralelo, hay una corriente que celebra que el futuro rey no descienda de la línea que algunos llaman «el moro orejudo», y que insiste en que los hijos serán «altos, fuertes y blanquitos». Esa formulación, tal como aparece, es una soflama identitaria más que un análisis; el resto del hilo la ignora o la usa como chiste. Otra parte reclama directamente un heredero varón «rapidito» y recuerda que la princesa debería empezar a parir antes de los 25.
Monárquicos, republicanos y el precedente Urdangarin
No todo el mundo compra el relato. Hay quien pide que la princesa se case con alguien de «sangre azul» y considera un desprestigio que se rompa la tradición. Enfrente, la respuesta más repetida es una pregunta: «¿envidia?». Y una advertencia que aparece varias veces: que el chaval no haga el gilipollas y mire cómo acabó Urdangarin.
El precedente de Isabel II y su aposentamiento en Zarzuela se usa como argumento para decir que la princesa puede hacer lo que quiera sin salir de palacio. La discusión se cierra, de momento, con un dato que descoloca: el nombre que se repite no es el de un príncipe europeo, ni el de un empresario, ni el de un aristócrata. Es el de un chaval que, según un mensaje del hilo, estudió en un colegio de huérfanos de la Armada.