RTVE aprueba retirarse de Eurovisión si Israel participa
El Consejo de Administración de RTVE ha aprobado no formar parte del próximo festival de Eurovisión si Israel sigue en la competición. La decisión, adelantada por la dirección del ente público, convierte a España en el primer país del llamado Big Five —los cinco grandes financiadores de la Unión Europea de Radiodifusión— en plantarse por la guerra en Gaza. El anuncio llegó envuelto en un argumento humanitario: no compartir escenario con un Estado al que se acusa de genocidio. Y aterrizó, cómo no, en una España que lleva dos años discutiendo lo mismo en cada barra de bar.
El mismo consejo que no suspendió nada el día de la dana
La primera grieta apareció en la propia institución. El órgano que ahora se retira de un festival a 4.000 kilómetros fue el mismo que no logró suspender su acto el día de la dana de Valencia, cuando media España miraba el agua subir. De aquella sesión quedó una frase que resume el momento:
«los diputados no estamos para achicar agua». El contraste lo subrayan desde el primer minuto quienes ven en la decisión más gesto que gestión.
La otra mitad del argumento es más incómoda. Si el problema es Israel, ¿por qué el corte llega ahora y no hace dos años? La comparación con Rusia circula por todas partes: cuando Moscú reconoció el Donbass, las sanciones fueron financieras, deportivas y comerciales. Contra Israel, de momento, hay un festival menos.
¿Cuánto cuesta Eurovisión y qué se ahorra RTVE?
Aquí el relato oficial se rompe. El ente público es uno de los grandes contribuyentes de la UER, y su salida deja una factura que nadie ha detallado todavía. Los defensores de la retirada hablan de ahorro: menos millones en una gala que España no gana desde 1969 y en la que, año tras año, se hace el ridículo. Los críticos recuerdan que el chiringuito no desaparece: el Benidorm Fest sigue en pie, con RTVE y la Generalitat garantizando su celebración. El negocio alrededor del festival —hostelería, turismo, marcas— no se apaga por decreto.
Hay incluso quien sostiene que el ahorro es la coartada y el motivo real es electoral. Que no se hable de otras cosas. Que el calendario manda.
El Big Five y el precedente que nadie quería abrir
España es el primer país del Big Five en amagar con bajarse. Ese grupo —Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y España— sostiene buena parte del presupuesto de la UER. Si uno se va, los demás miran. Y la UER, que hasta ahora ha esquivado el asunto israelí con la excusa de la neutralidad artística, tendrá que decidir si el festival es cultura o es política. Porque llevar años diciendo que es lo primero y ahora tener que pronunciarse sobre lo segundo tiene un problema: ya no cuela.
La paradoja es que la decisión española depende de lo que haga Israel. Si Tel Aviv se retira, España vuelve. Si se queda, España se queda fuera. Es decir, la posición española la fija otro.
Queda el detalle que descoloca: el festival se celebrará igual, con o sin España, y el Benidorm Fest seguirá repartiendo cruceros y contratos. La retirada es un gesto. El negocio, de momento, sigue intacto.