RTVE pide auditar el televoto que dio 12 puntos a Israel
La final de Eurovisión 2025 en Basilea dejó un resultado incómodo para RTVE: el jurado profesional español no otorgó ningún punto a la representante israelí Yuval Raphael, pero el televoto le concedió la máxima puntuación, los 12 puntos. La cadena pública ha decidido solicitar este lunes a la Unión Europea de Radiodifusión (UER) una auditoría para aclarar el desglose de los 142.688 votos recibidos durante la final. El informe inicial que la UER envió a RTVE solo indicaba los países más votados, sin especificar el número de apoyos por cada uno. Al insistir, la corporación obtuvo un documento con datos agregados: 7.283 llamadas, 23.840 SMS y 111.565 votos por internet. No hay más detalle.
Qué dicen los números del televoto español
El desglose disponible muestra una participación muy superior a la de la primera semifinal, celebrada el martes y en la que Israel no competía. En esa ocasión, RTVE registró 774 llamadas, 2.377 SMS y 11.310 votos en línea. La diferencia es abrumadora: los votos por internet en la final multiplican por diez los de la semifinal. Los países pueden votar a través de la app de Eurovisión (hasta 20 votos por persona, a 0,99 euros cada uno), por teléfono o por SMS. La UER no ha facilitado el desglose por país, lo que impide saber cuántos de esos 142.688 votos fueron a parar a Israel y cuántos a otros candidatos.
Por qué RTVE sospecha del televoto israelí
La sospecha no es nueva. En 2024, Israel ya obtuvo 323 puntos del voto popular, solo por detrás de Croacia, y España también le concedió los 12 puntos. En 2025, Israel logró menos puntos (297), pero se convirtió en el país más votado por la gente. David Saranga, director en funciones de la diplomacia pública del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, admitió el año pasado al portal Ynet que su organismo intervino «entre el público que simpatizaba para fomentar el voto». Esas campañas en línea, a menudo apoyadas por partidos de derecha y ultraderecha de cada país, fueron fructíferas. La UER insiste en que el festival es apolítico, pero la política de reparto de puntos apunta a lo contrario.
La amenaza de multa que precedió a la auditoría
El viernes, el presidente del Grupo de Referencia de Eurovisión, el suizo Bakel Walden, y el supervisor ejecutivo del certamen, el sueco Martin Osterdahl, enviaron una carta firmada a la española Ana María Bordas amenazando con «multas punitivas» para España si RTVE repetía las referencias al conflicto de Gaza en la retransmisión de la final. Los comentaristas de RTVE, Julia Varela y Tony Aguilar, habían mencionado el jueves las más de 50.000 víctimas civiles por los ataques en Gaza, de las que más de 15.000 son niños, según datos de Naciones Unidas. La KAN, cadena pública israelí, elevó una queja formal a la UER. Horas después, los responsables de Eurovisión se pusieron en contacto con RTVE para solicitar lo que puede leerse en el escrito enviado, en una conversación en la que «no hubo margen de negociación», según fuentes cercanas al ente público.
Qué pasó con el voto profesional y el televoto
El contraste entre jurado y público es el corazón del asunto. El jurado español no dio ningún punto a Israel; el televoto le dio el máximo. Esa divergencia no es exclusiva de España: otros países también van a pedir auditorías similares, según las mismas fuentes. La UER sigue defendiendo que el festival es un evento apolítico, aunque infinidad de situaciones y decisiones apunten justo a lo contrario. La petición de RTVE se suma a la que ya envió en abril para que se abriera un debate sobre la participación de Israel en el concurso, a la que se unieron delegaciones como Eslovenia, Islandia e Irlanda.
El coste de Eurovisión y el debate sobre el gasto público
Más allá del conflicto político, el asunto tiene una derivada económica. Participar en Eurovisión le cuesta a España aproximadamente 5 millones de euros, según se ha señalado en el debate. La auditoría que ahora se solicita también tendrá un coste, y hay quien se pregunta cuánto dinero público se destinará a aclarar un resultado que no cambiará la clasificación. Austria ganó el festival tras un pulso agónico con Israel, y Melody quedó antepenúltima. La pregunta sobre el retorno de esa inversión queda en el aire.
La sombra de la manipulación y los bulos en redes
En el debate público circulan acusaciones de granjas de bots y granjas de clics, con imágenes de granjas de teléfonos y sistemas automatizados de votación. No hay pruebas verificadas de que esas prácticas hayan afectado al televoto español en Eurovisión, y la UER no ha confirmado ninguna irregularidad. La petición de auditoría busca precisamente eso: datos. Sin un desglose preciso, cualquier afirmación sobre votos fraudulentos es una especulación. La única cifra oficial es la que RTVE ha recibido: 142.688 votos en la final, sin reparto por países.
El dato que descoloca: en la semifinal sin Israel, RTVE recibió 11.310 votos en línea. En la final, 111.565. Diez veces más. La auditoría dirá si fue por interés en el festival o por otra cosa.