Más de 50.000 personas en 24 horas y el CNI alega que «no se podía saber»
¿Cómo se moviliza a 50.000 personas en un día hasta una frontera española sin que el servicio de inteligencia registre ni un aviso? Esa es la pregunta tras la entrada masiva en Ceuta. La respuesta oficial, condensada en un «no se podía saber» y una «coordinación perfecta», no convence.
La valla que se cruzó sin avisos
Una operación de esta escala exige logística y horas de preparación. Exige, sobre todo, que alguien lo vea venir. Hay quien sostiene que el CNI tenía información y miró hacia otro lado; otra corriente va más lejos y habla de colaboración activa. Según las cifras que circulan, entre el grupo viajarían unas 1.700 personas con antecedentes penales, presuntamente indultadas por Jovenlandia. De los 50.000, unos 48.300 habrían regresado.
La resolución judicial que complicó la respuesta
La cronología añade un detalle incómodo. Quince días antes, una resolución del TSJ prohibió las devoluciones en caliente de quienes entrasen a nado. Las fuerzas de seguridad entraban, además, en su periodo de vacaciones. Coincidencias, quizá. El relato oficial no aclara cómo se coordina una entrada así sin que nadie lo advierta.
Con esta gestión de la inteligencia, no hacía falta un CNI: bastaba con leer la prensa al día siguiente. La ironía es que el propio servicio sostiene que tampoco entonces se enteró.