Veto total al petróleo ruso: Europa pagará la factura
La Comisión Europea ha decidido prohibir la importación de todo el petróleo ruso, ya sea crudo o refinado, y sin importar si llega por barco o por oleoducto. La medida, anunciada por Ursula von der Leyen, busca ahogar la economía rusa, pero en el debate del foro domina la idea de que el tiro puede salir por la culata. Mientras Europa se prepara para pagar la gasolina a precio de oro, hay quien sostiene que China e India se frotan las manos: comprarán el mismo crudo con descuento y nos lo revenderán, o simplemente se quedarán con la energía barata que nosotros rechazamos.
¿Qué implica el veto total al petróleo ruso?
El anuncio de von der Leyen no distingue entre crudo y refinado, ni entre transporte marítimo o por ducto. Es un cierre de grifo sin matices. En el foro se atribuye a la presidenta de la Comisión la frase «prohibido TODO el petróleo ruso en la UE». La medida se suma a las sanciones ya existentes y busca asfixiar los ingresos del Kremlin. Sin embargo, hay quien sostiene que Rusia ya ha encontrado compradores alternativos. Según cifras que circulan en el hilo, Rusia habría ingresado unos 62.000 millones de euros por exportaciones de combustibles fósiles en dos meses de guerra, casi duplicando sus ingresos respecto al mismo periodo anterior. El mayor importador habría sido Alemania, lo que evidenciaría la dependencia europea.
El cálculo que nadie quiere mirar
Según un cálculo que circula en el foro, Europa pierde 100.000 millones de euros anuales en exportaciones hacia Rusia que ahora captará China. A eso se suma el sobrecoste energético que algunos participantes cifran en el gas un 40% más caro y la gasolina otro 60% más cara que antes. Mientras, China e India llegan a acuerdos para adquirir el crudo ruso con descuento, según esos mismos análisis. El resultado, sostienen, es una transferencia de riqueza de Europa a Asia. Y no es el único gasto: se prevé un aumento del gasto militar de otros 100.000 millones anuales, en gran parte para comprar armamento estadounidense. La factura total para el contribuyente europeo se dispara, según estos cálculos.
¿Por qué China e India ganan con el veto?
Porque compran barato lo que Europa rechaza, según los participantes en el debate. El crudo ruso, vetado en la UE, busca salida hacia Asia con descuentos que, según algunos, pueden superar el 30%. China e India lo refinan y lo revenden a Europa a precio de mercado, o se quedan con él para su industria. Es la ley del mercado: si un comprador se retira, otro ocupa su lugar. La energía barata fue el motor del crecimiento chino durante tres décadas, y ahora Moscú se la sirve en bandeja, afirman. Algunos análisis señalan que esto acelerará la desindustrialización europea.
El impacto en el bolsillo de los europeos
La gasolina a 2,50 euros el litro ya no suena a exageración, según algunos mensajes. En el supermercado, hay quien afirma que la cesta de la compra se ha encarecido un 40% en dos meses. La inflación real, esa que no siempre reflejan los índices oficiales, golpea con fuerza, sostienen. Los salarios no suben al mismo ritmo. Para muchas familias, llenar el depósito o calentar la casa se convierte en un lujo. Y mientras, desde Bruselas se insiste en que el sacrificio es necesario para frenar a Putin. La pregunta que muchos se hacen es: ¿hasta cuándo?
¿Quién paga realmente las sanciones?
No Rusia, desde luego, según los mensajes del hilo. Los ingresos rusos por combustibles fósiles se habrían duplicado en los dos primeros meses de guerra, según los datos citados. El país habría logrado redirigir sus exportaciones hacia Asia, aunque sea con descuento. Europa, en cambio, asume el coste: pierde mercados, paga más por la energía y se endeuda para gastar en defensa, según estos análisis. Algunos participantes hablan de una «europea de obediencia sumisa a los anglos» que regala su mercado a China e India. La ironía, dicen, es que las sanciones pretendían dañar a Rusia y estarían dañando más a quien las impone.
¿Qué alternativas tiene Europa?
Pocas y caras, según el debate. Buscar proveedores alternativos como Estados Unidos, Catar o Argelia implica pagar más por el gas licuado y depender de rutas marítimas. Reactivar el carbón o la nuclear choca con la agenda verde. Reducir el consumo drásticamente implicaría racionamientos y un golpe al nivel de vida. La opción de negociar con Rusia está descartada por ahora. En este contexto, algunos gobiernos europeos empiezan a mostrar fisuras. Hungría ya ha vetado otras sanciones y podría hacerlo de nuevo, señalan algunos mensajes. La unidad europea se pone a prueba.
El veto al petróleo ruso es un experimento económico sin precedentes. Europa apuesta por la vía de la presión máxima, pero los números no cuadran, según los participantes en el debate: Rusia ingresa más, China e India se benefician, y los ciudadanos europeos pagan la factura. La pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo resistirá la economía europea antes de que alguien tenga que dar marcha atrás.