Vivir sin nevera: cómo divorciarse de Iberdrola
¿Se puede vivir sin nevera y sin pagar un recibo de luz que sube aunque no consumas nada? La discusión arranca de una sospecha razonable: las eléctricas han dejado claro que su negocio no es venderte
energía, sino cobrarte por tener el contador enganchado. El planteamiento es sencillo y radical: cocina de butano, calefacción de butano, calentador de butano, placas solares para el portátil y el móvil, y a tomar por saco Iberdrola. El problema, como casi siempre, es la nevera.
El autor del plan vive solo, paga 25€ al mes de luz y no le preocupa el presente. Le preocupa el futuro: calcula que en diez años pagará 100€ sin consumir nada y su sueldo será más bajo. Así que empieza a prepararse. La premisa es que el término de potencia seguirá subiendo y que el consumo real será lo de menos.
¿Cuánto gasta una nevera y por qué no es el enemigo
El primer dato que desmonta el pánico: una nevera normalita A+ consume **0,50 kWh al día**. Con dos placas de 200 W y una batería normalita, el problema queda cubierto. Otro participante asegura que un frigorífico A++ sin congelador, de 1,40 metros de alto, no llega a los 150€ y le supone unos **6€ al año**. La nevera, en realidad, es el electrodoméstico menos problemático de la casa.
El verdadero enemigo es el término de potencia. Hay quien sostiene que se puede no consumir nada y seguir pagando un recibo caro solo por tener la potencia contratada. Eso explica que el debate derive hacia el autoconsumo y no hacia el ahorro doméstico convencional.
Alternativas a la nevera: pot-in-pot, fresqueras y botijos
Si el objetivo es prescindir del frío eléctrico, las soluciones que aparecen son de otra época. El **pot-in-pot**: dos vasijas de barro, una dentro de otra, con arena húmeda entre ambas. El agua se filtra y enfría por evaporación. Es la misma lógica del botijo, que mantiene el agua fresca sin enchufe. Para los huevos, una fresquera tradicional con cuencos de arcilla y arena húmeda. Para la leche, o en polvo o prescindir de ella.
También se menciona la nevera a gas butano. La respuesta es tajante: no sale rentable. Puede chupar una bombona en tres semanas, y las bombonas pequeñas son proporcionalmente más caras. Para una caravana y unos días, vale; para vivir, no.
Conservar comida sin frío: vacío, aceite y escabeche
La conservación tradicional vuelve al primer plano. Meter la comida caliente en un bote de vidrio, cerrar y darle la vuelta: envasado al vacío de toda la vida. El chorizo en aceite, los escabeches de pescado, las mermeladas caseras. Técnicas que no son prehistoria, sino de hace unas décadas. La máquina de envasado al vacío se menciona, pero hay quien la considera prescindible: en muchos supermercados lo hacen al comprar grandes cantidades.
El gazpacho y los melones en el pozo. El efecto del búcaro. Soluciones que dependen del clima y de la arquitectura, no de la tecnología.
Lavadora, iluminación y el resto del equipo
La lavadora preocupa menos. Una lavadora a pedal, la Gira Dora, tarda seis horas y está pensada para poblados andinos. Para quien ensucia poca ropa, una pila y jabón verde bastan. También hay quien lava con amoniaco y agua pulverizados, y de vez en cuando va a una lavandería. La iluminación se resuelve con luces LED de 12 V y pilas recargables.
El cálculo completo, con placas, regulador y batería, da una instalación modesta por unos **300 euros**. Hay quien sostiene que por 1.000€ se monta algo aislado suficiente para nevera, portátil y luces.
La autocaravana como salida y el impuesto al sol
El plan no es solo para un piso. La idea es acabar viviendo en una autocaravana. Una Peugeot J5 con motor diésel atmosférico de 73 CV, 25 años, sin impuesto de circulación. Entre seguro, ITV e impuesto, unos 700€ al año. En un piso, solo agua y luz ya cuestan eso, más IBI, comunidad y tasas.
El obstáculo regulatorio: el impuesto al autoconsumo. Los usuarios de energía solar rechazan pagarlo. Comprar placas en el extranjero es la vía de escape que se menciona.
Al final, la nevera no era el problema. El problema era el recibo que llega aunque no enciendas nada. Y para eso, ni pot-in-pot ni botijo: hace falta cambiar de vida o de normativa. Lo segundo, de momento, no está en la hoja de cálculo.