Que profunda emoción leer este tratado apologetico sobre la idadidadidadidad… Porque el sujeto escribe con la seguridad que ya quisieran los profetas. "Tienen inteligencia y capacidad". "Son trabajadores e industriosos". "Siempre se verá al judío que ha prosperado, nunca al que malvive". Yo me pregunto has conocido a algún judío pobre? ¿O solo has conocido a los que salen en los libros de historia económica? Porque claro, cuando uno generaliza, generaliza con lo que ve. Y lo que se ve es el banquero, el médico, el Nobel. Lo que no se ve es el judío que malvive, el que trabaja en una fábrica, el que emigró con una mano delante y otra detrás. Eso no sale en el retrato. Y si no sale, parece que no existe. Eso no es mérito colectivo, es selección de mirada, miro lo que quiero ver, lo otro, no lo miro.. Y luego viene la joya: "la banca es necesaria, alguien tiene que dedicarse a ella". La usura es un mal necesario... o hay alguien que preste gratis...? Ah, vale. Entonces los judíos se dedicaron a la banca por vocación universal, ¿no? No porque les prohibieran tener tierras, no porque les echaran de los gremios, no porque les quemaran las sinagogas. No, hombre, no. Se dedicaron porque alguien tenía que hacerlo. Qué generosidad. Como si la historia fuera una oferta de empleo y ellos hubieran levantado la mano primero. Y lo de "los ignorantes que no entienden economía prohíben la usura"… mira, eso es gracioso. Porque los que prohibían la usura no eran ignorantes: eran la Iglesia, los reyes, los señores feudales. Gente muy lista que sabía perfectamente lo que hacía. Prohibían la usura para controlar el crédito, y luego se lo dejaban a los judíos para no mancharse las manos. Y cuando les convenía, los expulsaban y se quedaban con sus bienes. Eso no es ignorancia, es hipocresía con cálculo. Pero claro, es más fácil decir que eran unos ignorantes. Y fíjate en el truco final: "no hay complejo de víctima, el complejo es el de quienes los ven como eternos culpables". Suena muy bien, muy elegante. Pero es una forma de decir: "cualquiera que los critique es un envidioso". Y no, hombre, no. El antisemitismo existe, ha existido y ha apiolado a millones. Pero eso no convierte a los judíos en un colectivo angelical, ni convierte toda crítica en envidia. Hay judíos de derechas, de izquierdas, ricos, pobres, sionistas, antisionistas, honrados y deshonestos. Como todo el mundo. Ningún grupo humano es colectivamente superior. Ni colectivamente inocente. Ni la envidia explica todo, ni el mérito explica todo. La historia es más sucia, más complicada y más aburrida que eso. Y quien te vende un pueblo perfecto, en realidad te está vendiendo un estereotipo que ellos mismos han construido para su ancestral, invariable, profundo e insaciable, deseo de PREVALECER.