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Un usuario ha propuesto en un foro presentarse en casa de tres mujeres con una acompañante, abrazarlas durante más de un minuto y besarles la boca sin que ellas hayan dado su consentimiento. El propio mensaje pide que ellas no digan nada y solo respondan con un azote.
Un usuario ha propuesto en un foro presentarse en casa de tres mujeres con una acompañante, abrazarlas durante más de un minuto y besarles la boca sin que ellas hayan dado su consentimiento. El propio mensaje pide que ellas no digan nada y solo respondan con un azote.
La propuesta aparece publicada en un foro de internet y está dirigida a tres mujeres a las que se nombra. El texto describe una visita con una acompañante llamada Matilde, a la que se presenta como «de metal», y un saludo de barra de bar que el propio autor califica de osado.
El mensaje detalla la secuencia: presentación, un abrazo de más de un minuto, y aprovechar ese momento para dar «un beso en los morros a cada una». A una de ellas, Constanza, le reserva solo un pico. La condición que pone es explícita: que ellas no digan ni una sola palabra.
La única respuesta que el autor pide es un azote en el culo, una cara de disgusto y que se marche. No hay en ningún momento una pregunta sobre si ellas quieren participar. La invitación a crear un grupo de WhatsApp para comentarlo llega después, como cierre del plan.
En España, un beso no consentido puede ser constitutivo de delito contra la libertad sexual. El Código Penal castiga los actos que atenten contra la libertad sexual sin consentimiento, y el consentimiento debe prestarse libremente. Que la persona no diga nada no equivale a aceptar.
La propuesta se publica en un contexto digital donde el anonimato facilita este tipo de mensajes. La mención de un grupo de mensajería para «chismorrear» sobre lo ocurrido refuerza que el plan se plantea como una broma entre conocidos, no como una invitación recíproca.
Mensajes que describen acercamientos físicos no consentidos y que piden a las destinatarias que guarden silencio no son un caso aislado. La combinación de un tono humorístico con la anulación de la respuesta de la otra persona es una forma reconocible de trivializar el contacto no deseado.
La propuesta no indica que las mujeres hayan aceptado nada. Tampoco hay constancia de que la visita se haya producido. Lo que sí queda por escrito es el plan y la instrucción de no hablar.
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Dices que quieres la eustaquia y que el ser humano es un despojo, y a la vez hablas de montarte un harén con azotes incluidos.(mensaje citado en revisión)