Tesla ha presentado un prototipo de Roadster capaz de adherirse a un techo mediante succión y de volar con propulsores de gas frío derivados de SpaceX. La demostración, difundida desde las instalaciones de SpaceX en McGregor, reabre el debate sobre hasta dónde llega la frontera entre coche y nave.
Qué se vio en la demostración de McGregor
La escena ocurrió en las instalaciones de SpaceX en McGregor, según la publicación difundida en redes. Un Roadster de Tesla apareció pegado boca abajo a un techo, sostenido por una succión de ventilador lo bastante fuerte como para mantenerlo invertido. No es un truco de feria: la marca lo presentó como una capacidad real del vehículo.
El mismo material muestra propulsores de gas frío, tecnología derivada de SpaceX, que según Tesla generan entre 4 y 5 veces la fuerza de un neumático. Con eso, el coche no solo se pega: también salta y vuela.
Propulsores de gas frío y fuerza equivalente a 4-5 neumáticos
Los propulsores de gas frío son un sistema conocido en la industria aeroespacial: expulsan gas a presión para generar empuje sin combustión. SpaceX los usa en maniobras de control de actitud. Trasladarlos a un coche es lo que Tesla dice haber hecho.
La cifra que maneja la compañía es contundente: 4 a 5 veces la fuerza de un neumático. Eso explicaría que el vehículo pueda despegar del suelo y mantenerse adherido a una superficie vertical o invertida. Es la parte que más revuelo ha causado.
Un coche que difumina la frontera con la nave
La demostración se presentó como un evento completo, con todas las demos y sin tiempos muertos. Tesla ya había coqueteado con la idea de un Roadster de segunda generación con prestaciones extremas, pero esto va más allá de la aceleración o la velocidad punta.
La pregunta que queda en el aire no es técnica, sino práctica: qué utilidad tiene un coche que se pega a un techo. La respuesta, de momento, es la de siempre en este sector: enseñar músculo tecnológico y marcar territorio frente a los competidores. Quien tenga pensado comprarlo, que consulte antes las condiciones reales de uso y homologación.