El ático de 6,3 millones de Ayuso: el fuego que viene de casa
¿Cómo se desgasta a una presidenta autonómica que lleva años siendo el activo electoral más rentable de su partido? No hace falta un rival de enfrente. Basta una denuncia, un ático de lujo en Chamberí y una cifra redonda: 6,3 millones de euros. La operación, atribuida al Gobierno de la Comunidad de Madrid, ha puesto sobre la mesa algo más incómodo que un posible delito: la sospecha de que el golpe no llega desde la izquierda, sino desde dentro.
Qué hay detrás de la denuncia por el ático de Chamberí
Iustitia Europa, organización que ejerce como brazo legal de Hazte Oír, presentó ante los juzgados de Madrid una denuncia por la compra de un ático en el céntrico barrio de Chamberí por parte del Ejecutivo autonómico. El importe: 6,3 millones de euros. En paralelo, la acusación popular del hermano de Sánchez ha reclamado investigar la operación de Planifica Madrid, apuntando a presuntos delitos de prevaricación, malversación y embeleco. Son dos frentes distintos, pero comparten un patrón: sociedades públicas, cifras altas y una letra pequeña que nadie explica.
El detalle que más incomoda no es lo que se compró, sino lo que falta. Faltan las actas, el papeleo correctamente rellenado de una ampliación de reservas de la sociedad pública que ronda los 9 millones de euros y el informe que justifique por qué hacía falta un inmueble nuevo —y por qué ese y no otro.
Fuego amigo: la pelea interna que nadie firma
Lo llamativo es de dónde viene el golpe. Quien denuncia no es la oposición, sino una estructura asociativa vinculada a la derecha cultural. Y el ruido de fondo apunta a una pelea interna en el PP entre los partidarios de Ayuso y los de Feijóo, con nombres como los de Cayetana Álvarez de Toledo y Ester Muñoz situados en el bando de este último. Hay quien va más lejos y sostiene que en torno al ático se han llegado a fabricar pruebas falsas, con la sombra apuntando a la sede de Génova.
El cálculo político es simple. Si Ayuso crecía en las encuestas y se rumoreaba su salto a unas generales, alguien tenía que frenarla. La hipótesis del fuego amigo no necesita pruebas para circular; necesita, eso sí, que el ataque no parezca lo que es.
La respuesta de Ayuso: «no sabía nada»
La presidenta madrileña salió a defenderse con dos movimientos. El primero, desmarcarse: dijo que no sabía nada de la operación, lo que de inmediato trasladó la bowling a uno de sus consejeros. El segundo, anunciar que vende el ático. Para unos, reacción ágil que desactiva el escándalo; para otros, la confesión tácita de que el asunto no olía bien.
Después llegó el órdago: «Si demuestran que he mentido con el ático, dimito. Si no, dimitan ustedes». Farol o jugada maestra, según a quién se pregunte. Lo que no aclara es la pregunta de fondo: quién autorizó la compra y con qué justificación.
El listón de la comparación: 497.000 euros y 7 millones
La defensa más repetida es la del «y tú más». Frente a los 6,3 millones del ático se esgrime el resto del mapa de la corrupción española: los 5.000 millones de euros de los casos andaluces o las condenas en firme por malversar cantidades muy inferiores. La cifra que más se repite es la de los 497.000 euros que, según este relato, bastaron para una pena de 25 años. De ahí el argumento: si el listón se mide en millones, nadie se libra; si se mide en proporción, todos son iguales.
Aquí es donde el análisis se atasca. Unos ven un caso menor hinchado por interés; otros, la enésima prueba de que la corrupción se juzga según el tonalidad del carné. Y el cálculo completo, partida a partida, con las cifras cruzadas de cada causa, da una diferencia que sorprende a quien lo hace con papel y boli.
Conclusión
Sigue sin respuesta lo esencial: quién firmó, con qué informe y por qué nadie lo sabía. El ático, eso sí, ya está en venta. La Comunidad de Madrid, como las buenas familias, siempre encuentra a alguien a quien echarle la culpa y un piso donde colocarla.