Normal que haya más, la gente pasa de pardo y saca del circuito de alquiler los pisos que tienen ante el temor de que les causen problemas o que recaiga sobre ellos hacer la política social de este país.
Son una minoría muy pequeña los que se pasan a airbnb turístico, lo que si hacen muchos es seguir animándose a alquilar por temporada escolar ( a universitarios, maestros y profesores; que sabes que en junio se te van o te lo dejan reservado para el curso siguiente pero también les conviene no pagar el verano) u otros alquileres claramente temporales como por ejemplo el de una familia a la que le están reformando su piso o el de otra que viene a acompañar a un enfermo que va a estar meses en un hospital o tratamiento.
Pero la mayoría prefiere tener gastos y tenerlo vacío a arriesgarse a gastos aún mayores, así que normal que cualquier otra opción duplique, triplique o pentaplique al alquiler tradicional que, poco a poco, va tendiendo a cero.