Pedro Sánchez, ¿rumbo a la fuga como Bettino Craxi?
Imagínese la escena: un presidente en funciones que, ante la presión judicial y política, toma un vuelo privado rumbo a un país sin tratado de extradición. No es una película; es el fantasma que recorre los mentideros económicos desde que se compara a Pedro Sánchez con Bettino Craxi, el exprimer ministro italiano que huyó a Túnez para esquivar la justicia. La discusión, que lleva meses calentando foros, ha encontrado un eco peculiar en el análisis de los riesgos políticos.
Las similitudes con Craxi: ¿realidad o ficción?
Bettino Craxi lideró Italia en los 80, fue procesado por corrupción en la operación Manos Limpias y escapó en 1994 a Túnez, donde murió como un fugitivo. Quienes creen que Sánchez seguirá sus pasos señalan dos elementos: la creciente presión judicial en torno a su entorno y la falta de tratados de extradición con Marruecos y República Dominicana, países que se mencionan como posibles destinos de una hipotética fuga. Sin embargo, hay un matiz clave: Craxi dimitió antes de huir; Sánchez, por ahora, se aferra al cargo.
El precedente Zapatero y la salida forrada
Otro paralelismo que emerge es el de José Luis Rodríguez Zapatero, quien abandonó el poder en 2011 sin problemas judiciales, pero “forrado hasta la médula”, según el sentir popular. La idea de una retirada discreta, sin huida, pero con el bolsillo lleno, es el escenario que algunos ven más probable: Sánchez no se iría perseguido, sino que dimitiría o no se presentaría cuando las exigencias europeas de recorte fiscal le pasen factura.
¿Adónde iría? La geografía de la impunidad
El dato que descoloca es que Marruecos no tiene tratado de extradición con España, y República Dominicana tampoco. En uno de esos países, cuenta la leyenda, podría acabar Sánchez tomando daikiris en un resort. Pero, a diferencia de Craxi, que ya había dimitido, una fuga siendo presidente sería un terremoto institucional. Por ahora, todo es especulación. Lo único cierto es que la comparación ya está sobre la mesa.