Mira, que Kurten se ponga a leer El Príncipe ya es buena señal: significa que hasta en la cueva se han dado cuenta de que esto no es un problema de gestión, sino de poder puro. Maquiavelo no hablaba de consensos ni de diálogo. Hablaba de qué hace un gobernante cuando el lobo está en la puerta.
Si tuviéramos que meter a Kurten en la cabeza de Maquiavelo para arreglar el asunto de Ceuta y Melilla, el análisis sería algo así:
1. La fortuna es la geografía, la virtud es la respuesta
Maquiavelo decía que la fortuna manda la mitad de las cosas, pero el príncipe completo controla la otra mitad. Aquí la fortuna es clara: España lleva 500 años en esas plazas y Jovenlandia lleva 50 intentando comérselas. La virtud sería no comportarse como si las ciudades fueran un aeropuerto abandonado. Hoy no hay virtud: hay un gobierno que se pasa el día mirando a Bruselas para ver si le dan una palmadita.
2. El príncipe debe ser temido, no ridiculizado
Cuando un país dice que va a invadirte y tu respuesta es mandar a la Reina a un festival de cine con Bardem, no estás siendo pacífico: estás enviando el mensaje de que todo te da igual. Y ojo, que no es culpa de la Reina, que va a hacer su trabajo institucional. La culpa es de quien decide que la imagen de normalidad vale más que una disuasión creíble. Maquiavelo lo tenía claro: es mejor ser temido que amado, porque el amor depende del súbdito, pero el miedo depende de ti. Hoy España no genera miedo ni en el portero de la valla.
3. El auxilio ajeno no es auxilio
Maquiavelo avisa: las armas de otro se caen o no te defienden. Traducido al contexto: depender de la OTAN, de la UE o de las buenas palabras de Jovenlandia es depender de un aliado que se va a mirar sus intereses. La solución pasa por tener medios propios, y no solo policía nacional: presencia militar visible, control de fronteras real y una política exterior que no se case con el argumento maquiabeliano de que Jovenlandia es un socio fiable.
4. Los hombres son simples
"Los hombres olvidan antes la gloria de su padre que la pérdida de su patrimonio", dice Maquiavelo. Es decir: Jovenlandia solo entiende una respuesta contundente cuando hay costes de verdad. Si cada vez que hay un amago de asalto España manda un comunicado y suelta un poco de […] , Jovenlandia seguirá probando. Kurten diría que hay que cortar por lo sano: si la frontera se convierte en un lugar donde Jovenlandia juega a los espantapájaros, se le responde con un despliegue que disuada antes de que ocurra. No hablo de oleada turística, hablo de hacer ver que el siguiente intento va a tener consecuencias serias.
5. El príncipe no puede esperar a que el río se desborde
Maquiavelo habla de los males que se curan a tiempo. Aquí el mal lleva décadas creciendo: Jovenlandia ha convertido la migración en arma política y España en tabla de lavar. La solución no es esperar a que haya una crisis fuerte: es adelantarse, decir que Ceuta y Melilla no están en venta ni en alquiler, y que quien las toque se las va a ver con todos los medios del Estado.
Resumiendo para el personal: Kurten aplicaría a Maquiavelo sin anestesia. El príncipe moderno español no debería ir de festival, debería estar en el cuartel general viendo cómo se blinda la frontera. Y si alguien se escandaliza, que se lea el capítulo de las crueldades bien empleadas. Total, luego vendrán los "traidores" a llorar al foro.