Un foro debate sobre irregularidades en el voto por correo
En un foro de debate, varios usuarios han discutido sobre supuestas irregularidades en el voto por correo que, según algunas intervenciones, habrían beneficiado al PSOE. El asunto ha reabierto un debate recurrente en España: la falta de trazabilidad del voto emitido por correo y la imposibilidad de que el votante verifique si su papeleta llegó a la urna. La discusión no es nueva, pero el contexto la ha ampliado: la ley de Memoria Democrática y el crecimiento del voto CERA han añadido volumen a un sistema que, según los críticos, ya era opaco de por sí.
Qué se sabe de las irregularidades en el voto por correo
El punto de partida es una supuesta constatación de irregularidades en el voto por correo, según algunos participantes. A partir de ahí, el análisis se bifurca. Una corriente sostiene que se trata de un bulo alimentado por la extrema derecha y recuerda que el CIS acierta con poco margen de error. Otra, en cambio, subraya que el sistema electoral español es un agujero en sí mismo y que no hace falta falsificar sacas enteras para mover un escaño: basta con hacer desaparecer votos contrarios en provincias donde el último escaño se decide por cientos de papeletas.
La discusión sobre el voto por correo no es nueva. En Francia, en 1975, se prohibió tras detectarse manipulación en La Poste por parte de la CGT, según un usuario. En España, en cambio, el sistema permite varias vías sin necesidad de cambiazo, y ni siquiera se informa al votante de si su voto ha llegado a la urna. Hay pérdidas por varios sitios en el sistema, y esto no planteaba problemas porque hasta hace pocos años nadie votaba por correo. Casualidad o no, se empezó a incentivar y a colocar las elecciones en fechas que siempre se habían dejado libres.
El cálculo que mueve escaños con pocos votos
El argumento más repetido es que unos pocos miles de votos repartidos en sitios concretos pueden mover varios escaños. El último escaño de muchas provincias se mueve por cientos de votos, y hay más vías que cambiar: la más obvia es hacer desaparecer votos que sabes que son contrarios. El sistema no lo controla y la información la tienen quienes gestionan el proceso. La democracia como sistema es flojita, pero los sistemas electorales directamente son de broma. El voto por correo es lo más fácil de manipular, aunque todo el sistema de votación está distribuido de forma que sea muy difícil garantizar la validez de los votos.
Normalmente se escuda diciendo que un poco de corrupción no afecta al resultado porque hablamos de millones de votos. Antes, que había menos partidos y mayorías amplias, puede que fuera así. Desde 2016, con mayor fragmentación, el margen se ha estrechado. El cálculo completo, desglosado partida a partida, da una diferencia que sorprende, según un usuario.
Qué se propone para enmendar el voto por correo
Hay propuestas concretas. Una, separar el escrutinio a nivel de sección electoral o hasta de provincia, para ver si salen anomalías. Dos, garantizar trazabilidad al emisor: ahora no tiene modo de saber si su voto llegó o se perdió en el camino. Para eso se podría enviar un recibo desde la Junta Electoral tras el recuento, o permitir consultar online las actas y listados del escrutinio de su mesa a todos los que voten por correo. Son cautelas añadidas en la ley electoral que no requieren grandes reformas.
El voto CERA, el de los residentes en el extranjero, es otro frente. De momento se usa poco porque iba a cantar mucho que de participaciones del 10% la cosa saltara. Pero el CERA está creciendo mucho últimamente y a saber. La ley de Memoria Democrática añade dos millones de nuevos votantes que decidirán las elecciones desde Buenos Aires o La Habana, según un usuario. Han encontrado la manera de aumentar el volumen, que es el paso previo: a más volumen, más fácil camuflar fraude.
El resultado del 23J y la sombra de la sospecha
El resultado del 23J es el elefante en la habitación. El PSOE se desmoronó en casi todas las comunidades autónomas, pero en el Estado sacó lo suficiente para que no pudieran sumar PP y Vox. Todos los sondeos le daban entre un 28% y un 29% de intención de voto, excepto el CIS de Tezanos, que le daba un 32%. Sacó un 31,7%. La coincidencia con el CIS oficial y la divergencia con el resto de encuestas alimenta la sospecha. Hay quien sostiene que el voto por correo pudo inclinar la balanza en escaños ajustados.
El debate también ha derivado hacia otros tipos de fraude. Está la compra de votos tradicional, sobre todo en sitios pequeños donde un par de clanes o mafias en la saca te hacen alcalde o te dan plazas como Ceuta. Luego el del correo, que ya se ha explicado. Y después el del voto CERA. Cada uno tiene su mecánica y su escala.
El bulo, la extrema derecha y el silencio mediático
La acusación de bulo es la respuesta más repetida. Se argumenta que se trata de un bulo alimentado por la extrema derecha, copiado de Estados Unidos, sin pruebas ni indicios. Quienes lo sostienen preguntan cómo se explica que nadie denuncie a los medios que lo publican. Los que defienden la investigación responden que será oficialmente bulo en todos los medios salvo el de origen hasta que esté el juicio celebrándose, dentro de diez años, cuando ya haya prescrito. Esto ya se ha visto antes.
El asunto tiene un recorrido judicial incierto. La supuesta constatación de irregularidades por parte de la Guardia Civil no equivale a una condena ni a una prueba de fraude generalizado. Las acusaciones concretas están sin resolver, y el artículo se queda exactamente donde está el asunto: en la constatación y en la investigación. No hay sentencia, no hay desenlace. Cualquiera que afirme lo contrario está inventando el final.