Un supuesto grupo ruso anuncia ataques contra infraestructuras españolas
Un supuesto grupo de hackers rusos, «Server Killers», estrena cuenta de Telegram y anuncia que en las próximas horas atacará infraestructuras españolas de forma violenta. Lo cuenta un tuit de @Isaac Jiménez que abre el asunto con guiño y codazo incluidos: «Mucho me temo que no arrasarán los servidores de la Agencia…». La reacción no se hace esperar: según se comparte en el hilo, las webs del Gobierno empiezan a caer y la de Hacienda sigue caída mientras la de Moncloa funciona. El anuncio llega sin pruebas, sin reivindicación formal y con la sospecha de siempre: ¿rusos o «rusos»?
Qué se sabe del anuncio y qué no
El punto de partida es un mensaje en Telegram de un grupo que se estrena en la plataforma justo antes de anunciar el ataque. No hay comunicado oficial, no hay reivindicación con pruebas, no hay atribución confirmada. Lo único verificable es que varias webs institucionales dejan de responder y que la de Hacienda, según los mensajes que se cruzan, sigue petada mientras la de Moncloa aguanta. La coincidencia temporal es lo que alimenta la alarma; la falta de confirmación es lo que alimenta el escepticismo.
La duda sobre la autoría recorre todo el asunto. «¿Rusos o “rusos”?», se pregunta en el hilo. La sospecha de que el paraguas ruso sirva para justificar lo que venga después aparece pronto: «La mejor excusa para futuras catástrofes. Se acaban de blindar». No es una tesis demostrada, pero marca el tono de buena parte de la conversación.
El escepticismo sobre el alcance real del ataque
La respuesta mayoritaria no es miedo, es sorna. «¿Y qué van a hacer? ¿Joder los semáforos?», resume una de las intervenciones más valoradas. El argumento de fondo: los servicios públicos ya caen solos, sin necesidad de hackers. «Si ya hemos tenido caídas de servicios sin que ellos vengan. Nada de lo que hagan puede ser peor que la gestión de nuestros políticos», se sostiene. Hay incluso quien reta: «A qué no hay huevos para tirar la agencia tributaria?».
La comparación con el deterioro interno es constante. «En este país nos Auto hacemos apagones, descarrilamos los trenes y se nos desbordan los barrancos matando a cientos de personas. Esos hackers rusos no pueden hacer nada que no hagamos nosotros», se afirma. Otro mensaje lo resume con retranca: «Seguro que tumban Telefónica durante 3 horas y ya se creen unos pros».
La ciberseguridad pública, en el punto de mira
El episodio reabre la pregunta incómoda: ¿cuánto se gasta el Estado en ciberseguridad y para qué? «Cuantos millones se gasta el estado en ciberseguridad? Que vergüenza», se lee. La crítica no va contra los atacantes, va contra la gestión: seguir confiando toda la administración al online —facturas electrónicas, Hacienda, Seguridad Social— deja el sistema expuesto a que «cualquier día se va todo a tomar porculo y quedamos en el paleolitico».
La vulnerabilidad real, según varios mensajes, no está en Moscú sino en la propia casa. «La forma más facil de hackear en España es darle 2000 pavos al currela apaleado que tiene todas las contraseñas de root en un keepass», se asegura. Otro relata cómo en un chiringo se compartían contraseñas entre más de una docena de usuarios y se acababa tirando de una cuenta de respaldo que nunca se cambiaba. La anécdota vale más que cualquier informe.
El contexto: una campaña de recaudación en el horizonte
El asunto se cruza con la campaña de la renta. «JODELES LA CAMPAÑA DE RECAUDACION DE LA RENTA 2026 AL MINISTERIO DE HACIENDA», pide un mensaje entre mayúsculas, deseando que no puedan recaudar nada en tres meses. La coincidencia de que la web caída sea precisamente la de Hacienda no pasa desapercibida: el deseo de que la administración tributaria quede bloqueada se mezcla con la crítica al gasto público.
También aparece la sospecha de que el anuncio sirva para preparar el terreno. «¿creando un escenario para justificar próximos problemas culpando a terceros en vez de la degradación de los servicios por estos mismos?», se plantea. Y la retranca política: «Eso es el PSOE que ya va previniendo que todo va a explotar a lo efecto 2000 y prepara control de daños».
La comparación con el terreno y la propaganda
El contraste con el plano militar es inevitable. «Llevan 3 años para conquistar un 1% de un país de quinta regional. Como se les dé todo igual, que miedo», se ironiza. La idea de que el ciberataque es teatro —«todo es una farsa en la que ninguna de las partes quiere realmente escalar»— gana peso: se recuerda que hubo virus capaces de quemar centrales térmicas y que, de repente, dejaron de usarse. La conclusión que se extrae: cuando ambas partes saben que pueden mandarse al medievo, el conflicto se enfría.
Al final, la pregunta que queda sin respuesta es la de siempre: ¿esto es un ataque real o un relato en construcción? La web de Hacienda sigue caída. Los rusos, o quienes sean, siguen sin dar la cara.