La izquierda francesa da la sorpresa y gana las legislativas
¿Cómo es posible que en quince días Marine Le Pen pase de arrasar a quedar tercera? Es la pregunta que recorre
Francia desde que las encuestas a pie de urna otorgaron la victoria al Nuevo Frente Popular en la segunda vuelta de las legislativas. El
partido de Macron queda segundo y la ultraderecha de Reagrupamiento Nacional, tercera, pese a haber sido el bloque más votado en la primera vuelta. La participación rozó el 60%, la más alta desde 1981, y el sistema electoral francés volvió a hacer su magia:
Le Pen logró casi tres millones de votos más que el Frente Popular y, aun así, se queda con muchos menos escaños.
Qué dicen las encuestas a pie de urna en Francia
El Nuevo Frente Popular agrupa a una coalición heterogénea: Los Ecologistas, el Partido Comunista Francés, el Partido Socialista, Place Publique, Génération-s, Izquierda Republicana y Socialista, el Nuevo Partido Anticapitalista, la Izquierda Ecosocialista y Francia Insumisa. En el mejor de los casos, según los sondeos, la izquierda podría quedarse a
60 escaños de la mayoría absoluta. Macron y Le Pen luchan por el segundo puesto, con ventaja para el primero en la mayoría de las encuestas.
La noche electoral dejó imágenes de euforia en la izquierda y de estupefacción en la derecha. Hay quien sostiene que el resultado responde a un
cordón sanitario</I> que oculta el verdadero peso del RN. Otros apuntan a que los votantes de Le Pen, asustados ante la posibilidad de que su partido gobernara, prefirieron votar a la extrema izquierda. La explicación más repetida en los mentideros es que los inmigrantes salieron a votar en masa por la izquierda, aunque no hay datos oficiales que lo confirmen.El sistema electoral que convierte votos en escaños
El sistema electoral francés es mayoritario a dos vueltas por circunscripción. Eso significa que quien gana en cada distrito se lleva el escaño, aunque su margen sea mínimo. Este mecanismo, diseñado para evitar la fragmentación, puede producir paradojas como la de estos comicios: un partido con millones de votos más que otro acaba con menos representación. Es lo que algunos llaman el gabacho
.
Los sondeos a pie de urna son la única fuente disponible en las primeras horas. Se basan en entrevistas a votantes a la salida de los colegios y en proyecciones estadísticas. No son resultados oficiales, pero suelen acertar. En esta ocasión, todas las encuestas coinciden en el ganador y en el orden de los tres bloques.Reacciones y sospechas de manipulación
La victoria del Frente Popular ha desatado todo tipo de reacciones. Desde el Gobierno español, Pedro Sánchez ha declarado que «con la ultraderecha ni se pacta ni se gobierna». En el otro extremo, hay quien ve en el resultado la mano de la globalización y de la agenda 2030. No faltan los que denuncian un supuesto tongo electoral y piden disturbios masivos. Son teorías sin pruebas.
La realidad es que Francia se enfrenta a una Asamblea Nacional fragmentada en tres bloques: izquierda, centro y ultraderecha. Ninguno tiene mayoría absoluta. Formar gobierno será un rompecabezas. Y mientras tanto, el país sigue con sus terrazas llenas y sus conciertos, ajeno al temblor político.
Al final, la pregunta no es quién ha ganado, sino si este resultado cambiará algo. Porque si algo demuestra esta elección es que los votos, a veces, valen menos que los escaños.