Canarias bloquea el fondeo del Hondius: el pulso político que paralizó un barco con hantavirus
El MV Hondius, un buque con varios casos de hantavirus a bordo, no pudo fondear en el puerto de Granadilla de Abona la noche del 9 de mayo de 2026, tras una tensa reunión entre el Gobierno canario y tres ministros desplazados desde Madrid. La decisión inicial de denegar el atraque fue revertida horas después por Puertos de Estado, desatando acusaciones de "pamplinada política" y críticas a la gestión del presidente canario, Fernando Clavijo.
El pulso institucional: de la negativa a la autorización exprés
El anuncio de que el buque con hantavirus sería desviado a Canarias llegó con cuentagotas. Primero, el Gobierno autonómico se negó a autorizar el fondeo. Sin embargo, pasadas las once de la noche, tras una reunión con los ministerios de Transportes, Sanidad e Interior, la negativa se convirtió en autorización. La oposición política y los analistas señalaron que Clavijo buscaba desmarcarse de una decisión impopular, dejando la responsabilidad última al Gobierno central. El secretario general de la OMS, Tedros Adhanom, que se había desplazado a Tenerife, pidió confianza a la población y anunció ocho vuelos preparados para la repatriación.
El factor OMS y la sombra de la politización
La presencia de Tedros en el puerto, en compañía del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, fue calificada por sectores críticos como "ridículo histórico". Argumentan que se trató de un acto propagandístico para desviar la atención de la falta de previsión. Mientras, la consejería de Sanidad canaria defendió que la decisión se tomó tras evaluar los riesgos y contar con los protocolos adecuados. El mal tiempo, con olas de hasta 3 metros, añadió incertidumbre al operativo.
¿Qué implicaciones económicas tiene la crisis del Hondius?
Más allá de la urgencia sanitaria, el incidente pone sobre la mesa la fragilidad de la gestión de crisis cuando confluyen intereses autonómicos y estatales. La necesidad de coordinar vuelos, personal sanitario y logística portuaria supone un coste que aún no se ha cuantificado. El turismo en Canarias, motor económico de las islas, podría verse afectado si la percepción de riesgo se dispara. La pregunta que queda en el aire es si operaciones similares podrían replicarse sin generar un nuevo cisma institucional.
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