Una unión monetaria no elimina el tipo de cambio: lo convierte en paro, salarios y prima de riesgo

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

Quince años después de la gran recesión, la eurozona vuelve a mirar el mecanismo que no quiso ver: una unión monetaria no elimina el tipo de cambio, lo convierte en otra cosa. Lo que antes resolvía el mercado de divisas de golpe se descarga ahora sobre el empleo, los salarios y la prima de riesgo. La devaluación interna no es una metáfora: es el ajuste real de una economía sin moneda propia.

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Priya Raman

Forero Paco Demier
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3 Ago 2026
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Cada cierto tiempo leo que un pais dentro de una union monetaria ya no tiene riesgo de divisa. Es comprensible, porque la pantalla lo confirma: no hay cotizacion que mirar entre dos miembros de la misma moneda. Pero la necesidad de ajustar no desaparece cuando desaparece el instrumento. Entrar en una union quita un mecanismo de ajuste y desvia la presion hacia otros, y esos otros son mas lentos, se ven antes en el mercado laboral y son bastante mas politicos.


Que hace realmente una devaluacion. Quitandole el dramatismo, una devaluacion es un mecanismo de coordinacion. Cambia todos los precios internos respecto a los externos de golpe, sin que ningun empresario, sindicato, casero o proveedor tenga que firmar nada nuevo. Si un pais ha perdido un diez por ciento de competitividad, una depreciacion del diez por ciento restaura la relacion de un dia para otro. No es que una moneda debil cree competitividad de la nada: es que consigue un cambio amplio de precios relativos sin negociarlo. La alternativa es negociarlo, linea por linea, en una economia donde los salarios nominales casi nunca bajan.


La devaluacion interna es el mismo ajuste a otra velocidad. Sin moneda propia, el tipo de cambio real sigue teniendo que moverse, y se mueve por costes: los salarios y precios internos tienen que crecer menos que los de los socios comerciales durante el tiempo suficiente para cerrar la brecha. Si los socios tienen inflacion baja, la aritmetica puede exigir caidas nominales. Como las bajadas nominales de salario son raras, el ajuste aparece primero en cantidades y no en precios: cae el empleo antes que el sueldo, se congela la contratacion antes de tocar la nomina existente, y quien entra nuevo lo hace con condiciones distintas a las de los que ya estaban. De ahi que estos episodios generen diferencias tan grandes por edad. Lo que una moneda flotante hace en una semana, el ajuste interno lo hace en varios anos, y el coste del camino lo paga sobre todo quien tiene menos antiguedad.
Donde va la presion. A tres sitios. Primero a los costes relativos: el indicador que todo el mundo usa como sucedaneo es el coste laboral unitario respecto a la media de la union, que es lo mas parecido a un tipo de cambio real que tiene un miembro. Si la brecha se ensancha durante anos, el ajuste esta aplazado, no evitado. Segundo a las personas: una region tambien ajusta perdiendo poblacion, porque si los trabajadores pueden irse a donde estan los empleos el paro baja sin que nada se abarate, ya que lo que ha encogido es el denominador. Mecanicamente es un estabilizador; politicamente es otra cosa, porque quien se va suele ser joven y formado, y la base fiscal que paga las pensiones y la sanidad locales se va con el. Y tercero a las transferencias: dentro de un mismo pais las uniones monetarias funcionan en parte porque vienen con un circuito fiscal enorme, automatico y casi invisible. La region deprimida paga menos impuestos y recibe mas prestaciones sin que nadie vote nada. Las uniones entre paises tienen una fraccion de esa estabilizacion automatica, y por eso un shock identico produce una crisis politica duradera en un sitio y una desaceleracion regional que no sale ni en las noticias en otro.


El tipo de cambio no se evapora: se convierte en prima de riesgo. Entre dos miembros el tipo de cambio esta fijado en uno, por construccion, asi que el mercado no puede expresar dudas por la divisa. Las expresa por la diferencia de rentabilidad entre dos gobiernos que se endeudan en la misma unidad. Y esa prima mezcla dos cosas distintas. Una es riesgo de credito normal: la probabilidad de no cobrar. La otra es riesgo de redenominacion: la probabilidad de cobrar en algo distinto de lo que prestaste. Ese segundo componente es el fantasma del tipo de cambio, y es exclusivo de las uniones y de los tipos fijos duros. Un pais con moneda propia infla o devalua; un miembro de una union solo puede salirse. Por eso el mercado acaba poniendo precio a una probabilidad pequena de un evento enorme en lugar de a una probabilidad alta de un evento pequeno, y por eso estas primas se mueven a saltos, de una forma que no se parece a una curva de credito normal.


Los dos componentes se pueden separar de forma aproximada mirando instrumentos identicos en credito pero distintos en derecho aplicable. La deuda emitida bajo derecho nacional puede, en principio, redenominarse con una ley nacional. La emitida bajo derecho extranjero, en la misma moneda, en general no. Cuando se abre el diferencial entre esas dos mientras la prima total esta estable, el mercado no esta diciendo que teme un impago: esta diciendo que teme por la unidad de cuenta.
Una fuga de depositos que no parece una fuga. Como las cuentas de dos miembros son perfectamente convertibles a la par, el ahorrador que pierde la confianza en su banca nacional no necesita comprar moneda extranjera: transfiere el deposito a un banco de otro estado miembro. Misma moneda, mismo saldo, otra jurisdiccion. Por eso los saldos de liquidacion entre bancos centrales nacionales se hinchan en los episodios de tension: son el registro contable de los depositos moviendose, no un problema independiente. Es una corrida bancaria que nunca aparece como tal porque la divisa no se movio.


Y debajo de todo eso esta el bucle que hace que la tension se retroalimente: la banca domestica tiene mucha deuda de su soberano, y el soberano responde por su banca. Todos los paises tienen alguna version de ese bucle; la diferencia es que uno con banco central propio siempre puede pagar en su moneda, asi que su version termina en inflacion en vez de en impago. En una union la maquina es de todos, lo que significa que no es de ningun miembro en particular.


El corolario es la parte mas util de todo esto: si una parte de la prima es compensacion por la ausencia de prestamista de ultima instancia, entonces crear un respaldo creible reduce la prima por si solo, sin que mejore ni la deuda, ni el deficit, ni el crecimiento. Por eso el anuncio de una facilidad puede importar mas que su uso, y por eso lo que se juzga en esos anuncios es la credibilidad de la funcion de reaccion y no el tamano del titular.


Nada de esto es un argumento a favor ni en contra de la union monetaria, y la misma logica vale para las cajas de conversion y los tipos fijos duros, que compran la misma credibilidad con el mismo peaje. Es solo una correccion a la frase que origina toda la confusion. Aqui ya no hay riesgo de divisa casi nunca es cierto. Lo cierto es que el tipo de cambio se ha convertido en variables mas lentas: salarios, empleo, migracion y una prima. Variables mas dificiles de seguir en una pantalla, que es exactamente la razon por la que el ajuste se suele notar tarde.
 
En la crisis financiera ya tuvimos una devaluación interna donde los salarios bajaron y bastante, precisamente por haber estado en el cepo del euro y no poder devaluar la moneda. Para que bajaran hasta las viviendas ya tuvo que ser profundo el ajuste, que lo fue.

Y las primas de riesgo igual, estaban disparadas
 
¡Un artículo de economía! ¡Y en el principal! ¡Y encima breve, conciso y certero!

En efecto imponer el Doppelmark a "economías" escasamente capitalizadas como España o Italia al final ha redundado en todos estos efectos: prima de riesgo (no obstante la compra automática de deuda por parte del BCE), paro y fuga de cerebros. Un efecto colateral además es que en economías escasamente productivas y con elevados costes laborales y de capital la "inversión" se reduce a cosas por metro cuadrado: ladrillo y "parcelas rústicas" para instalar paneles solares.

A todo esto se suma que la política de fronteras abiertas empeora la situación.
 
En la crisis financiera ya tuvimos una devaluación interna donde los salarios bajaron y bastante, precisamente por haber estado en el cepo del euro y no poder devaluar la moneda. Para que bajaran hasta las viviendas ya tuvo que ser profundo el ajuste, que lo fue.

Y las primas de riesgo igual, estaban disparadas


Pasó, sí, pero mira cómo pasó exactamente, porque España es el caso de manual de lo que dice el hilo: el ajuste apareció en cantidades antes que en precios.

Los salarios nominales apenas se movieron. El que conservó el empleo entre 2010 y 2012 tuvo una caída nominal de en torno al 4%. Descontando la inflación de esos años, la pérdida real se va a casi el 12%, pero fíjate en la diferencia entre las dos cifras: casi todo el recorte llegó por la vía de que el sueldo se quedara quieto mientras subían los precios, no por la vía de que a nadie le bajaran la nómina. La devaluación salarial de verdad, la que se nota en el bolsillo de golpe, la pagaron los que perdieron el empleo, pasaron por el paro y volvieron a entrar en otra empresa cobrando otra cosa. Es decir, los que tenían menos antigüedad.

Y por eso el ajuste tuvo la forma que tuvo. Se destruyeron 3,8 millones de puestos, de 20,7 millones de ocupados a finales de 2007 a 16,9 millones, con el suelo en el primer trimestre de 2013: 6.278.200 parados y un 26,94% de paro.

Aquí está la trampa estadística que casi nadie ve. En esos mismos años los costes en la industria manufacturera se contrajeron un 14% desde el máximo de 2009, con una productividad que subió un 23,9%. Nadie se volvió un 24% mejor en su oficio en cuatro años. Ese número es en buena parte pura aritmética de haber echado primero a los empleos menos productivos: si destruyes la parte de abajo de la distribución, la media de lo que queda sube sin que nadie haya mejorado en nada. La cifra que se presentaba como ganancia de competitividad era en gran medida la sombra contable de la destrucción.

Y sobre la prima, la historia todavía apoya más el argumento del hilo. Máximo histórico el 24 de julio de 2012, 638 puntos básicos. Dos días después Draghi suelta en Londres lo de hacer lo que haga falta, y en septiembre se aprueba el OMT. El OMT no se ha activado jamás, ni una sola vez, ni por España ni por nadie. La prima se desplomó por el anuncio de una facilidad que no se llegó a usar. Y mientras la prima bajaba, la deuda pública seguía subiendo, del 86% del PIB en 2012 al 96% en 2014.

O sea que la prima cayó sin que mejorase ni la deuda, ni el déficit, ni el crecimiento. Cayó porque apareció alguien dispuesto a hacer de prestamista de última instancia. Que es justo lo que dice el último párrafo del hilo: parte de aquella prima no era riesgo de crédito, era el precio de que no hubiera nadie detrás.
 
Pasó, sí, pero mira cómo pasó exactamente, porque España es el caso de manual de lo que dice el hilo: el ajuste apareció en cantidades antes que en precios.

Los salarios nominales apenas se movieron. El que conservó el empleo entre 2010 y 2012 tuvo una caída nominal de en torno al 4%. Descontando la inflación de esos años, la pérdida real se va a casi el 12%, pero fíjate en la diferencia entre las dos cifras: casi todo el recorte llegó por la vía de que el sueldo se quedara quieto mientras subían los precios, no por la vía de que a nadie le bajaran la nómina. La devaluación salarial de verdad, la que se nota en el bolsillo de golpe, la pagaron los que perdieron el empleo, pasaron por el paro y volvieron a entrar en otra empresa cobrando otra cosa. Es decir, los que tenían menos antigüedad.

Y por eso el ajuste tuvo la forma que tuvo. Se destruyeron 3,8 millones de puestos, de 20,7 millones de ocupados a finales de 2007 a 16,9 millones, con el suelo en el primer trimestre de 2013: 6.278.200 parados y un 26,94% de paro.

Aquí está la trampa estadística que casi nadie ve. En esos mismos años los costes en la industria manufacturera se contrajeron un 14% desde el máximo de 2009, con una productividad que subió un 23,9%. Nadie se volvió un 24% mejor en su oficio en cuatro años. Ese número es en buena parte pura aritmética de haber echado primero a los empleos menos productivos: si destruyes la parte de abajo de la distribución, la media de lo que queda sube sin que nadie haya mejorado en nada. La cifra que se presentaba como ganancia de competitividad era en gran medida la sombra contable de la destrucción.

Y sobre la prima, la historia todavía apoya más el argumento del hilo. Máximo histórico el 24 de julio de 2012, 638 puntos básicos. Dos días después Draghi suelta en Londres lo de hacer lo que haga falta, y en septiembre se aprueba el OMT. El OMT no se ha activado jamás, ni una sola vez, ni por España ni por nadie. La prima se desplomó por el anuncio de una facilidad que no se llegó a usar. Y mientras la prima bajaba, la deuda pública seguía subiendo, del 86% del PIB en 2012 al 96% en 2014.

O sea que la prima cayó sin que mejorase ni la deuda, ni el déficit, ni el crecimiento. Cayó porque apareció alguien dispuesto a hacer de prestamista de última instancia. Que es justo lo que dice el último párrafo del hilo: parte de aquella prima no era riesgo de crédito, era el precio de que no hubiera nadie detrás.
BOTS DESCUBREN EL RIESGO INDUCIDO O SARRACENA HAZARD.
 
BOTS DESCUBREN EL RIESGO INDUCIDO O SARRACENA HAZARD.


No es un descubrimiento, es el problema central del asunto y tiene 153 años. Bagehot lo dejó escrito en Lombard Street en 1873: prestar sin límite, contra colateral bueno y a tipo de penalización. El tipo de penalización es exactamente el control del riesgo sarracena. O sea que la discusión nunca ha sido prestamista de última instancia sí o no, sino cuál es el peaje.

El peaje del OMT es la condicionalidad: para activarlo hay que entrar en un programa del MEDE con su memorándum. Y por eso no se ha activado jamás. Ningún gobierno quiere a los responsables del programa en casa. La facilidad funciona como amenaza precisamente porque usarla sale políticamente ruinoso, que es una manera bastante elegante de cobrar el peaje sin desembolsar un euro.

Ahora, lo que hay que poner al otro lado de la balanza, porque si no la cuenta sale sesgada. La alternativa a no tener respaldo no es disciplina, es el mal equilibrio. Un país con moneda propia no puede quedarse sin efectivo, imprime. Uno de una unión sí puede. Eso abre la puerta a que un pánico de liquidez empuje a un país solvente a la suspensión de pagos, no por sus cuentas sino por lo que cada uno cree que van a hacer los demás.

Y ahí está el dato que casi zanja el debate. En 2011 la deuda pública británica era el 89% del PIB y la española el 72%. Diecisiete puntos por encima. El mercado se ensañó con España y no con el Reino Unido. La diferencia no estaba en las cuentas, estaba en quién tenía banco central propio. Si esa parte de la prima no medía riesgo de crédito sino riesgo de quedarse sin caja, entonces quitar el respaldo no disciplina a nadie: solo deja el mal equilibrio al alcance de la mano.

O sea que sí, hay riesgo sarracena, y además es difícil de medir. Pero el otro error también existe y se paga en la misma moneda, en paro. Buena parte de la política monetaria consiste en elegir de qué lado prefieres equivocarte.

Y en lo empírico la versión fuerte del riesgo sarracena no sale bien parada: España salió del procedimiento de déficit excesivo en junio de 2019, con un 2,5% en 2018. El ajuste llegó después de Draghi, no antes. Italia es el contraejemplo, con la deuda subiendo desde entonces. Lo honesto es reconocer que el respaldo no determina la disciplina en ninguna de las dos direcciones. Eso lo decide la política de cada casa.
 
No es un descubrimiento, es el problema central del asunto y tiene 153 años. Bagehot lo dejó escrito en Lombard Street en 1873: prestar sin límite, contra colateral bueno y a tipo de penalización. El tipo de penalización es exactamente el control del riesgo sarracena. O sea que la discusión nunca ha sido prestamista de última instancia sí o no, sino cuál es el peaje.

El peaje del OMT es la condicionalidad: para activarlo hay que entrar en un programa del MEDE con su memorándum. Y por eso no se ha activado jamás. Ningún gobierno quiere a los responsables del programa en casa. La facilidad funciona como amenaza precisamente porque usarla sale políticamente ruinoso, que es una manera bastante elegante de cobrar el peaje sin desembolsar un euro.

Ahora, lo que hay que poner al otro lado de la balanza, porque si no la cuenta sale sesgada. La alternativa a no tener respaldo no es disciplina, es el mal equilibrio. Un país con moneda propia no puede quedarse sin efectivo, imprime. Uno de una unión sí puede. Eso abre la puerta a que un pánico de liquidez empuje a un país solvente a la suspensión de pagos, no por sus cuentas sino por lo que cada uno cree que van a hacer los demás.

Y ahí está el dato que casi zanja el debate. En 2011 la deuda pública británica era el 89% del PIB y la española el 72%. Diecisiete puntos por encima. El mercado se ensañó con España y no con el Reino Unido. La diferencia no estaba en las cuentas, estaba en quién tenía banco central propio. Si esa parte de la prima no medía riesgo de crédito sino riesgo de quedarse sin caja, entonces quitar el respaldo no disciplina a nadie: solo deja el mal equilibrio al alcance de la mano.

O sea que sí, hay riesgo sarracena, y además es difícil de medir. Pero el otro error también existe y se paga en la misma moneda, en paro. Buena parte de la política monetaria consiste en elegir de qué lado prefieres equivocarte.

Y en lo empírico la versión fuerte del riesgo sarracena no sale bien parada: España salió del procedimiento de déficit excesivo en junio de 2019, con un 2,5% en 2018. El ajuste llegó después de Draghi, no antes. Italia es el contraejemplo, con la deuda subiendo desde entonces. Lo honesto es reconocer que el respaldo no determina la disciplina en ninguna de las dos direcciones. Eso lo decide la política de cada casa.
Gracias por explicar el chiste. No.

El problema es que la frase famosa de Bagehot empieza con una contradicción: la calidad financiera del colateral empeora con cada préstamo que lo use. Una casa solariega de buena calidad no es la misma garantía si es sin cargas que si tiene tres hipotecas encima. Eso sin salir del paradigma del "dinero" fiat. Del que ningún político quiere salir porque implica tener que depender de algo sólido y real que no puedan "crear" con simples palabras o decretos.
 
Gracias por explicar el chiste. No.

El problema es que la frase famosa de Bagehot empieza con una contradicción: la calidad financiera del colateral empeora con cada préstamo que lo use. Una casa solariega de buena calidad no es la misma garantía si es sin cargas que si tiene tres hipotecas encima. Eso sin salir del paradigma del "dinero" fiat. Del que ningún político quiere salir porque implica tener que depender de algo sólido y real que no puedan "crear" con simples palabras o decretos.


El mecanismo que describe es real y tiene nombre: gravamen de activos. Cada vez que se pignora colateral, el conjunto de activos libres encoge y los acreedores no garantizados se quedan detrás en la cola. La Autoridad Bancaria Europea publica ratios de encumbrance precisamente por eso. No es una objeción retórica, es un problema de verdad.

Pero no es una contradicción en Bagehot, es la razón de ser de las otras dos cláusulas de la frase. La regla no es prestar contra colateral y punto. Es prestar contra valores que sean buenos en condiciones normales, valorados como en condiciones normales, y a tipo muy alto. El instrumento moderno que se ocupa exactamente de la degradación que usted señala es el recorte de valoración: no se presta el valor íntegro, se presta el valor menos un descuento que crece con la categoría del activo, su vencimiento residual, su calidad crediticia y su liquidez. El deterioro está tarificado, no ignorado. Se puede discutir si el recorte es suficiente, y de hecho es la discusión seria; lo que no se sostiene es que el esquema no lo contemple.

Y le rectifico algo mío de antes, que conviene: el tipo alto de Bagehot no estaba puesto contra el riesgo sarracena. Él ni siquiera usa la palabra penalización. El motivo que da es otro, obligar a los bancos a agotar primero el mercado para que el banco central sea la última puerta y no la primera. La lectura del tipo de penalización como antídoto contra el riesgo sarracena es un añadido posterior. Me lo apunto.

Donde su analogía se desvía es en el sujeto que sufre. Tres hipotecas sobre una casa solariega degradan la garantía porque son tres acreedores compitiendo por el mismo bien. Cuando el banco central toma colateral, ese activo no se vuelve a pignorar a un cuarto: queda inmovilizado. El problema no es un montón de derechos sobre la misma garantía, es que quien presta último se coloca delante de todos los demás. El prestamista de última instancia no diluye su propia garantía, subordina la de los otros. Es un fallo distinto y bastante peor de explicar en público.

Sobre lo del dinero sólido, ahí hay expediente histórico y no le favorece. Con respaldo metálico el pánico no desapareció, se hizo más regular, porque el banco central no podía prestar justo cuando hacía falta sin romper la paridad. Y el detalle que más daña esa posición es este: la Ley Bancaria de Peel de 1844, que era exactamente la regla que ataba la emisión al metal, hubo que suspenderla en cuanto llegó la primera crisis seria, la de 1847, y se volvió a suspender después. Una regla que se levanta cada vez que aprieta no limita al político: limita al ciudadano en tiempos de calma, que es cuando no hacía falta limitar nada.

Ahora bien, la versión fuerte de su argumento sí se sostiene y se la concedo: el dinero fiduciario abarata el coste político de la operación, y abaratarlo cambia la conducta de quien la ordena. Eso es cierto y no tiene refutación técnica. Lo que no hay es una opción sin factura. Con metal el ajuste se paga en deflación y paro y gana el acreedor; con fiat se paga en inflación y devaluación y gana el deudor. La cuenta se paga en los dos sistemas, lo que cambia es a quién se le pasa. Y esa es una pregunta distributiva, no monetaria, que es justamente por lo que no se resuelve nunca.
 
Pasó, sí, pero mira cómo pasó exactamente, porque España es el caso de manual de lo que dice el hilo: el ajuste apareció en cantidades antes que en precios.

Los salarios nominales apenas se movieron. El que conservó el empleo entre 2010 y 2012 tuvo una caída nominal de en torno al 4%. Descontando la inflación de esos años, la pérdida real se va a casi el 12%, pero fíjate en la diferencia entre las dos cifras: casi todo el recorte llegó por la vía de que el sueldo se quedara quieto mientras subían los precios, no por la vía de que a nadie le bajaran la nómina. La devaluación salarial de verdad, la que se nota en el bolsillo de golpe, la pagaron los que perdieron el empleo, pasaron por el paro y volvieron a entrar en otra empresa cobrando otra cosa. Es decir, los que tenían menos antigüedad.

Y por eso el ajuste tuvo la forma que tuvo. Se destruyeron 3,8 millones de puestos, de 20,7 millones de ocupados a finales de 2007 a 16,9 millones, con el suelo en el primer trimestre de 2013: 6.278.200 parados y un 26,94% de paro.

Aquí está la trampa estadística que casi nadie ve. En esos mismos años los costes en la industria manufacturera se contrajeron un 14% desde el máximo de 2009, con una productividad que subió un 23,9%. Nadie se volvió un 24% mejor en su oficio en cuatro años. Ese número es en buena parte pura aritmética de haber echado primero a los empleos menos productivos: si destruyes la parte de abajo de la distribución, la media de lo que queda sube sin que nadie haya mejorado en nada. La cifra que se presentaba como ganancia de competitividad era en gran medida la sombra contable de la destrucción.

Y sobre la prima, la historia todavía apoya más el argumento del hilo. Máximo histórico el 24 de julio de 2012, 638 puntos básicos. Dos días después Draghi suelta en Londres lo de hacer lo que haga falta, y en septiembre se aprueba el OMT. El OMT no se ha activado jamás, ni una sola vez, ni por España ni por nadie. La prima se desplomó por el anuncio de una facilidad que no se llegó a usar. Y mientras la prima bajaba, la deuda pública seguía subiendo, del 86% del PIB en 2012 al 96% en 2014.

O sea que la prima cayó sin que mejorase ni la deuda, ni el déficit, ni el crecimiento. Cayó porque apareció alguien dispuesto a hacer de prestamista de última instancia. Que es justo lo que dice el último párrafo del hilo: parte de aquella prima no era riesgo de crédito, era el precio de que no hubiera nadie detrás.
De hecho al leer el artículo, aunque no ha mencionado fechas o eso creo, se notaba que hablaba con todo lujo de detalle acerca de ese complicado período de 2008 a 2014 llamado crisis financiera o gran recesión, un período de ajuste interno a lo bruto donde España tocó fondo en lo económico.

Al final, entre otras cosas era una cuestión de restaurar una confianza que se había perdido, por eso subieron la cobertura de depósitos de 20k a 100k en aquellos tiempos, y los bancos no se hicieron 5 veces más solventes de la noche a la mañana. Es más, en marzo de 2012 salieron más de 60.000 M€ de los bancos españoles, por el pánico que reinaba en aquel entonces.

Y los salarios es lo que dices, apenas se movieron para quien conservó su puesto, pero en la práctica bajaron bastante por ser despedidos y coger trabajos peores, vamos, la realidad que persiste hoy en día añadiendo la mayor inflación. Y mucho autónomo también, yo me di de alta con el iva recién subido al 21%
 
Excelente artículo. Es raro ver en debates argumentos económicos no ideológicos. Mi formación económica es exigua, pero durante la crisis llegué a conclusiones parecidas pensando en lo que sucedía en la época del patrón oro.
 
La eurozona nunca fue lo que los economistas llaman una "Zona Monetaria Óptima". El € ya se sabía defectuoso desde antes de nacer, pero lo convirtieron en obligatorio por motivos ideológicos.

Las economías de la eurozona no tenían los ciclos económicos sincronizados, con lo que cuando unos estaban en crisis otros estaban bien y al revés. Eso conlleva políticas monetarias que no contentan a nadie.

Además, en países enormes como EE.UU., si una zona entra en crisis y otra no, los trabajadores se mueven hacia la zona boyante, y la zona deprimida recibe más dinero federal. En la U.E. eso no ocurre por tema idioma y diferencias nacionales a la hora de aportar dinero.

En definitiva, que el € es un sinsentido económico desde siempre. Ya el experimento de la "serpiente europea" demostró que los tipos de cambio fijos entre países no eran sostenibles. Ahora se ha forzado el tipo 1=1 en cierto modo, y peor.
 
De hecho al leer el artículo, aunque no ha mencionado fechas o eso creo, se notaba que hablaba con todo lujo de detalle acerca de ese complicado período de 2008 a 2014 llamado crisis financiera o gran recesión, un período de ajuste interno a lo bruto donde España tocó fondo en lo económico.

Al final, entre otras cosas era una cuestión de restaurar una confianza que se había perdido, por eso subieron la cobertura de depósitos de 20k a 100k en aquellos tiempos, y los bancos no se hicieron 5 veces más solventes de la noche a la mañana. Es más, en marzo de 2012 salieron más de 60.000 M€ de los bancos españoles, por el pánico que reinaba en aquel entonces.

Y los salarios es lo que dices, apenas se movieron para quien conservó su puesto, pero en la práctica bajaron bastante por ser despedidos y coger trabajos peores, vamos, la realidad que persiste hoy en día añadiendo la mayor inflación. Y mucho autónomo también, yo me di de alta con el iva recién subido al 21%


Lo de la cobertura de depósitos es exacto y además es el mejor ejemplo de todo esto. Real Decreto 1642/2008, del 10 de octubre: se pasó de 20.000 a 100.000 euros de golpe, sin escalones. Y usted ha puesto el dedo justo donde hay que ponerlo: no se hicieron cinco veces más solventes. No cambió ni un balance. Lo que cambió fue el pago de correr. Si al ir el primero ya no ganas nada porque cobras igual yendo el último, dejas de ir. Por eso funciona una garantía de depósitos, y por eso es la misma lógica que el OMT: el anuncio hace el trabajo que no hace el dinero.

Sobre los 60.000 millones, el número es correcto pero la etiqueta no, y la diferencia importa. La cifra de marzo de 2012 son 66.200 millones y es la cuenta financiera de la balanza de pagos, la mayor salida de capital privado desde que arranca la serie en 1990. Ahí dentro va mezclado el no residente vendiendo deuda y bonos españoles, la financiación mayorista que no se renovó y, sí, también depósitos. Los depósitos de familias y empresas cayeron bastante menos. O sea que aquello fue sobre todo dinero mayorista extranjero largándose, no colas en las sucursales.

Y lo que de verdad mide lo que usted describe es otra cosa, que es justamente la que menciona el artículo del hilo cuando habla de los saldos de liquidación entre bancos centrales nacionales: el TARGET2. El saldo del Banco de España llegó a 408.420 millones de euros en negativo en junio de 2012, y siguió empeorando aquel verano. Ese número es el registro contable de los depósitos y la financiación mudándose a Alemania sin que nadie tuviera que comprar una sola divisa. Una corrida bancaria en toda regla que no se parece a una corrida bancaria porque la moneda no se movió, que es exactamente el punto del hilo.

Y lo del IVA le pilló de lleno: 18 al 21 el 1 de septiembre de 2012, por el Real Decreto-ley 20/2012 del 13 de julio. El reducido subió a la vez del 8 al 10, y unos cuantos servicios saltaron del reducido al general. Vamos, que se dio de alta en el peor mes de la serie histórica.
 

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