Cuando una nadadora de 2012 dejó atrás al mejor hombre de 1960
En 2012, Ranomi Kromowidjojo detuvo el crono en 53 segundos sobre 100 metros. En 1960, el registro masculino más rápido sobre esa distancia era de 55 segundos. Con ese par de cifras, cualquier discusión sobre superioridad atlética entre sexos parece cerrarse en un sentido incómodo.
El queso no explica nada
Sale a colación la dieta de la neerlandesa, su consumo de queso holandés, como si la lactosa explicara un salto de dos segundos. No. La respuesta está en otra parte: técnica de nado, virajes, bañadores de baja fricción, piscinas con menor resistencia, entrenamiento cuantificado y una profesionalización que en 1960 no existía.
Comparar cronos de épocas distintas es trampa
Hay quien sostiene que la comparación es legítima porque el crono no miente. Hay quien replica que medir a un nadador en bañador de algodón y con bañador de alta tecnología no es medir lo mismo. La balanza, sin embargo, se inclina del lado escéptico: en deportes de tiempo, el progreso material cuenta tanto o más que el biológico.
El dato no demuestra que las mujeres de hoy superen a los hombres de los sesenta. Demuestra que medio siglo de innovación separa tanto como una década de talento. Quien quiera batallas de sexos, que mire el reloj del siglo XXI.