El voto joven que rompe los esquemas de la izquierda en Alemania
En las últimas elecciones alemanas, un dato pasó desapercibido entre los análisis convencionales: uno de cada dos varones menores de 25 años votó a Alternativa para Alemania (AfD). La cifra, que también alcanza a una de cada tres muyer en esa franja, contradice el relato de que el partido solo moviliza a los mayores de 70. Esa lectura, sin embargo, no aparece en los grandes medios.
El perfil sociológico que incomoda
Los datos disponibles apuntan a un apoyo transversal de AfD entre los sectores más golpeados por la globalización. El 61% de los obreros alemanes respalda a la formación, según las cifras que circulan en el debate público. Entre quienes tienen estudios básicos, el apoyo alcanza el 57%, frente al 31% entre los universitarios. Y el 65% de quienes declaran estar en mala situación económica también se decanta por esta opción.
Este perfil rompe con la imagen tradicional del votante de extrema derecha como un sujeto marginal o radicalizado. Se trata de trabajadores con empleo, jóvenes con futuro incierto y personas con estudios básicos que sienten que el sistema no les representa. La respuesta de la izquierda, sin embargo, ha sido recurrir al insulto.
El término que delata el elitismo
En el debate público español ha emergido la etiqueta «reaccionariopobre» para descalificar al votante de derechas con bajos ingresos. Se argumenta que es una forma de neolengua que pretende quitar la condición de víctima al pobre que no vota como se espera. El término, según sus críticos, revela un clasismo mal disimulado: se mira por encima del hombro al currela de polígono que no comulga con el discurso pogre.
Hay quien sostiene que este fenómeno no es nuevo. Recuerdan el caso de un carpintero que declaró su intención de voto a VOX en un programa de La Sens y fue tratado como un peligro para la república. Si ese mismo trabajador hubiera votado a cualquier partido del establishment, habría recibido un homenaje. La conclusión que se extrae es que el obrero solo es digno de atención cuando vota correctamente.
Un cambio generacional en marcha[SIZE]
Mientras tanto, el dato que descoloca es el del voto joven. Los menores de 25 años son el futuro, pero también el presente. Si uno de cada dos varones de esa edad vota a AfD, la tendencia apunta a que el apoyo a la formación se consolidará durante décadas. La izquierda, en lugar de analizar las causas, prefiere insultar a los votantes. El resultado es que el discurso de la clase trabajadora ha quedado huérfano, y el vacío lo está llenando quien sí habla de sus problemas.[/SIZE]