Jason Arday renuncia en Cambridge tras destaparse cien pasajes copiados en su tesis
El escándalo académico tiene una base numérica difícil de rebatir: más de un centenar de pasajes idénticos o casi idénticos entre una tesis doctoral defendida en 2015 y otra leída en 2009. El protagonista, Jason Arday, había sido desde 2023 el catedrático negro más joven de la Universidad de Cambridge, con apenas 37 años. Poco después de hacerse públicas las acusaciones, presentó su dimisión. La posterior noticia de su fallecimiento, según informaron medios como El Correo, ha cerrado de manera abrupta un expediente que las instituciones implicadas nunca explicaron del todo.
El caso no solo trata de malas praxis en la citación. La tesis original es de Paula Zwozdiak-Myers, leída en la Universidad de Brunel, y aparece citada diecisiete veces en el trabajo de Arday. Aun así, las coincidencias van mucho más allá: la comparación contabilizó más de cien fragmentos prácticamente calcados. Arday, especializado en neurodiversidad y raza en contextos educativos, siempre negó el fraude. Esa negativa choca con la contundencia de la evidencia textual.
Las reacciones han mezclado el sarcasmo con la incomodidad. No han faltado comparaciones con Milli Vanilli, el dúo que devolvió su Grammy por no cantar en sus propios discos: una biografía meteórica desmoronada por una falsedad de base. Tampoco ha faltado quien aprovechó el caso para cuestionar la validez de los estudios de diversidad como disciplina académica. Y, de fondo, las acusaciones cruzadas de racismo han enturbiado lo que debería ser una discusión estrictamente textual.
La cifra de cien pasajes es demoledora, pero lo que sigue sin respuesta es el silencio de las universidades, que solo reaccionaron cuando el escándalo era público. Con el fallecimiento del profesor, el debate queda cerrado en los tribunales de la opinión, que ya han dictado sentencia sin necesidad de juicio.