Un foro debate sobre la «destrucción moral» de España
Un país que, según un participante, lleva 45 años con el PSOE como religión oficial del Estado, que tiene los peores índices de nacimientos, donde la mitad odia su bandera y su himno, y donde la derecha solo ha ganado claramente dos veces en cuatro décadas. Es el retrato que se hace en un hilo de foro que arranca con una comparación incómoda: los suecos. La tesis de ese participante es que España no solo está peor que ellos, sino que es el ejemplo más claro de destrucción moral en Occidente.
El punto de partida es una pregunta que se plantea en el hilo: ¿por qué la izquierda gobierna tanto en España y tan poco en Francia o Alemania? La respuesta que da ese usuario es que Franco, con 40 años de control educativo y social, no creó patriotas, sino todo lo contrario:
rojos, independentistas y perroflautas. Un plan brillante, ironiza.
El cine franquista y el desprecio a lo rural
Una de las paradojas que se señalan es que un régimen supuestamente ultranacionalista no produjo, según ese participante, películas sobre las grandes gestas de la historia de España. Menciona que ni Hernán Cortés, ni Blas de Lezo, ni la Reconquista; y que la del Cid tuvo que venir de Hollywood, con Charlton Heston. En su lugar, dice, comedietas con Paco Martínez Soria y el abuelo paleto que llega a la ciudad y se maravilla con los bloques de inspiración soviética.
El cine franquista, se argumenta en el hilo, despreciaba lo rural, lo viejo, lo paleto. En cambio, se dice, el cine inglés ama la campiña y los pueblecitos.
Olé Paco, se lee. La conclusión de ese usuario es que Franco no era más que un tonto católico con las chorradas típicas del catolicismo hispano: el perdón, el amor, la otra mejilla. Y así estamos, llenos de serpientes incubadas en sus 40 años.
El PSOE como PRI mexicano
La crítica se extiende a la supuesta patrimonialización del Estado por parte del PSOE. Se cuenta el caso de un ingeniero que trabajó 40 años en Renfe: en 1982 el PSOE empezó a meter gente con carnet, inútiles que mandaban por encima de él. Cuando llegó el PP en el 96, los conservó a todos. Cuando volvió el PSOE en 2004, despidió a los pocos del PP y metió más de los suyos. Los rojos de 1982 se jubilaron en Renfe.
Toda una vida de tocarse los huevos con sueldazos públicos.
Se compara al PSOE con el PRI mexicano en su época de oro y con el peronismo argentino. Se dice que la política española se latinoamericaniza, que las CUP no llegarían al 0,01% en cualquier otro país de Europa, y que un charlatán como Pablo Iglesias no habría pasado de tener un grupito de seguidores en la universidad.
El callejero como termómetro político
Otro ejemplo que se pone es el callejero. Atocha Almudena Grandes, Bilbao Indalecio Prieto. En Madrid hay municipios como Parla, San Sebastián de los Reyes o Fuenlabrada cuyo callejero parece el de una ciudad de la Bulgaria socialista: Avenida Primero de Mayo, Calle Pablo Iglesias, Plaza de las Trece Rosas, Parque Largo Caballero, Paseo de los Trabajadores. La derecha ha gobernado esos municipios y las ha mantenido. Y que no se les ocurra ponerle una calle a Camilo José Cela o Vargas Llosa, que aunque sean Nobeles son fachas.
Se bromea con que la estación de León algún día se llame José Luis Rodríguez Zapatero, que a la de Valladolid le pongan Concha Velasco en agradecimiento por su campaña del IVA, y que el día que muera Almodóvar lo vamos a flipar. No se descarta que le quiten el nombre a Castilla-La Mancha.
El diagnóstico de fondo: desmoralización y libre albedrío
En el hilo se apunta a que la desmoralización es algo superior a la política. Se habla de que si estudias te acusan de titulitis, si no tienes estudios no pasas ningún filtro, si estás sobrecualificado es culpa tuya, no puedes arriesgarte a dejar el curro porque quizá no vuelvas a encontrar otro. Y se añade que hay que tener curro fijo para que te sableen con los alquileres.
Otra corriente sostiene que el problema no es Franco, sino algo mucho más profundo: la putrefacción de la nación española, que habría que remontar a los Austrias y al centralismo uniformador importado de Francia. Se discrepa en asociar los nacionalismos actuales con el carlismo, que era español hasta la médula.
También hay quien sostiene que desde la II Guerra Mundial las constituciones europeas son cartas a los Reyes Magos y que los partidos, incluidos los nuevos, solo son formas del propio Estado para recoger ovejas descarriadas.
La comparación internacional y el cierre
Se menciona que en Francia, según un usuario, por lo menos reaccionan; en Italia, tras años de basura sociata e imposiciones europeas, empiezan a hacer algo. Pero aquí ni hay reacción ni se la espera. Y se remata con los holandeses: un país ultra rico desde hace siglos, que vive de robar, que exporta leyenda negra y que ahora manda a todo su lumpen. España, subnormal como ella sola, se dejó más de la mitad de lo que sacaba de América en llevarles la civilización.
El cierre es una pregunta que sobrevuela todo el hilo: ¿cómo se deslía esto? La respuesta que se apunta es que solo queda VOX, y ni eso se tiene claro. Con estos mimbres, el cesto no puede ser más que el que es.