Por qué la absoluta del PP en Galicia pende de un escaño
¿Se le escapa a Feijóo la mayoría absoluta en su propia tierra? A once días del 18-F, una encuesta dejaba al PP gallego por debajo del listón que necesita para gobernar en solitario y todas las miradas giraban hacia un puñado de votos que no se traducen en escaños. La pregunta que se hace el electorado no es tanto quién gana como cuánto margen pierde. Y ahí los números se vuelven incómodos.
¿Qué dicen las encuestas sobre la mayoría absoluta del PP en Galicia?
El sondeo que encendió las alarmas —atribuido al CIS— chocaba con el resto de estudios, que seguían dando mayoría al PP. Con
42-44% del voto, la mayoría absoluta queda, según los cálculos que se manejan, en el aire: el sistema electoral reparte por provincias y una parte del voto se queda sin escaño. Hay quien advierte de que se puede sacar absoluta con el 43% y perderla con más. La foto fija, además, cambiaba según el momento del escrutinio: un avance con el 14% de los votos escrutados no anticipaba nada de lo que vendría.
El voto emigrante y el escaño que lo decide todo
La clave, sostienen los análisis más detallados, está en el voto de la emigración. Al eliminarse el voto rogado, vuelve a pesar un censo que arrastra —se dice— a personas que ya no están vivas y a votantes que llevan años sin ejercer. Ese bloque, junto a un único diputado, puede decidir una mayoría. Por eso, al comparar con el reparto de los comicios anteriores, con
42 escaños para el PP, 19 para el BNG y 14 para el PSOE, más de un pronóstico quedaba retratado. Una encuesta previa llegaba a dar 18 escaños a los socialistas.
BNG: el voto joven que crece y después migra
Según un participante, el BNG capta sobre todo voto joven, que con los años deriva hacia el PSOE y, ya en la jubilación, hacia el PP. No es un electorado fiel, es un escalón. Eso explicaría tanto los buenos datos actuales como lo frágil de su techo. La duda es si esa curva sigue intacta o si algo la ha roto.
Vox, Democracia Ourensana y el mapa provincial
Ni un solo escaño para Vox en
Galicia, según se sostiene en el debate. La sorpresa no es que no crezca, sino que una formación con representación en casi todo el Estado se quede a cero en la comunidad. En el reparto provincial aparece además Democracia Ourensana, un partido de Orense al que se apunta como posible escaño bisagra y sobre el que se mencionan diligencias abiertas por la Fiscalía, sin condena alguna. Un solo diputado puede sostener o tumbar un gobierno.
Derrumbe o simple desgaste: la pelea por el relato
Los resultados admiten varias lecturas y ninguna es inocente. El PP revalidó, pero perdió fuelle respecto a sus mejores tiempos. Y hay quien sostiene que el PSOE se dejó por el camino un 25% de sus votos. No faltan quienes, en plena resaca, relatan trasvases personales, como el de un votante del PP que dice pasarse al BNG, como síntoma de que el suelo de los dos grandes se mueve.
«Owned» fue la réplica de un forero cuando la noche electoral desmintió a los más lanzados.
Lo llamativo es que buena parte del electorado admite votar pensando en el día después, no en la papeleta. Con esa lógica, la contabilidad de escaños pesa más que cualquier programa. Y así llevamos décadas.