Los consejeros de Vox en Castilla y León se aferran al cargo tras la ruptura
La ruptura entre PP y Vox en cinco comunidades autónomas ha dejado al descubierto una realidad incómoda: varios consejeros de Vox en Castilla y León han decidido desobedecer a Santiago Abascal y no dimitir. El todavía consejero de Industria, Comercio y Empleo, Mariano Veganzones, ha comunicado a Vox su decisión de abandonar el partido un día después de que la formación liderada por Abascal anunciara la ruptura de los acuerdos de gobierno que mantenía en cinco comunidades. La noticia, conocida por ABC, no está vinculada a una posible continuidad en el cargo ya que, según ha podido saber este periódico, Veganzones no seguirá al frente del departamento que dirigía.
El caso de Veganzones: de azote de los sindicatos a tránsfuga
Veganzones, que era también presidente de la formación de Abascal en Valladolid, cuenta con una dilatada experiencia en la Junta de Castilla y León desde el año 2008, en la que ha ocupado diferentes puestos y funciones en las Consejerías de Educación y de Familia, así como en la Consejería de Empleo, siempre vinculado con el PP. También fue Secretario Técnico en el Servicio Público de Empleo de Castilla y León y Técnico Asesor del Delegado Territorial de Valladolid. Durante varios años ocupó el cargo de Secretario del Consejo Económico y Social de Castilla y León y también fue Coordinador de la Consejería de Empleo e Industria del 2019 al 2020.
Como consejero ha sido un auténtico azote de los sindicatos cumpliendo con los principios que mantiene su hasta ahora formación. Como quedó reflejado en el acuerdo de Gobierno de coalición, ha presumido de reducir sustancialmente las subvenciones tanto a UGT como a CCOO, con los que no ha dejado de mantener un brutal enfrentamiento en estos dos años.
El PP busca tránsfugas para mantener sus gobiernos
El Partido Popular no ha tardado en mover ficha. Según las informaciones publicadas, el PP ofrecerá seguir a cargos de Vox: «Muchos quieren quedarse». La estrategia popular pasa por retener a técnicos y dirigentes regionales del partido de Santiago Abascal que se oponen a la ruptura. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, comparecía a las 13:00 horas tras conocerse la ruptura.
La noticia relacionada apunta que García-Gallardo no aclara si los consejeros de Vox también dimitirán: «Es una decisión personal». El ya exvicepresidente de Castilla y León reconoce que el responsable de Cultura, Gonzalo Santonja, no le ha trasladado «una decisión clara» mientras que sí cree que los de Agricultura y Empleo renunciarán finalmente.
La reacción del foro: «La pela es la pela»
En el debate generado en torno a esta noticia, una de las corrientes más repetidas sostiene que el movimiento de los consejeros responde a un interés económico. «La pela es la pela», resume una de las intervenciones, que añade que «el principio de Vox era pasar de las autonomías pero díselo a quienes han pisado moqueta y se han cambiado del pisito al adosado y encargado el Tesla». Otra voz apunta que «las facturas no se pagan solas y sobre los principios estos se readaptan al bolsillo».
Hay quien va más allá y califica a los cargos que no dimiten de «chupópteros sistémicos como todo el arco político, no van a hacer nada que ponga en peligro sus mamandurrias públicas». La conclusión que extrae es que «la solución está fuera del sistema, nunca dentro de él».
«Cría cuervos y te sacarán los ojos»: el diagnóstico sobre Vox
Una parte del análisis apunta a un error de selección de candidatos. «Vox ha estado llenando sus listas con desechos peperos desde 2019. ¿Qué podía salir mal?», se pregunta un interviniente. Otro lo atribuye a la rapidez del crecimiento: «Crecieron muy rápido y no hubo tiempo para hacer una criba en condiciones, a todo el que llevaba una banderita de España le dejaron entrar. Y claro, en esas condiciones se te cuela la fauna más diversa, principalmente arribistas que quieren subirse a la ola buena».
La comparación con Podemos aparece en varios mensajes: «Con Podemos ocurrió algo parecido. Todavía recuerdo sus candidatos en las municipales de mi pueblo, hace años, una verdadera galería del terror». La conclusión que se repite es que «Vox y PP son disidencias controladas» y que «todos iguales. Se sentaron en el sillón en su taifa y comprobaron lo bien que se está y ahora toca levantarse, pues como que no».
El PP como agencia de colocación
La estrategia del PP de ofrecer continuidad a los cargos de Vox genera un consenso inesperado en el análisis: «Esto habla peor del PP que de VOX». La lectura más extendida es que «el PP es eso. Una agencia de colocación de vividores de la política». Otro mensaje apunta que «a todos estos díscolos se los terminará quitando de en medio PP para poner a los suyos. Y se quedarán sin trabajo y sin honor».
Sin embargo, no todos ven el vaso medio vacío para Vox. «Esto es lo mejor que puede pasar a VOX, todos estos partidos nuevos se llenan de oportunistas que quieren entrar en política para chupar del bote, pues a tomar por culo limpieza de gentuza aprovechada y que solo queden los patriotas». En la misma línea: «Parece que los que tienen principios se quedan en Vox, y los otros en el PP. Nada que no supiésemos».
La advertencia sobre el futuro electoral
El análisis más pesimista para la derecha apunta a que «la única forma que tienen de sobrevivir es ser un partido independiente de la derecha clásica. Ser un AFD. Si no, al final votan por el original. Esto se traduce en que las próximas generales vuelve a gobernar el PSOE». Otro mensaje sentencia que «acaban de renunciar al poder en cinco autonomías».
La conclusión que se extrae de la evolución del debate es que el episodio ha servido, como mínimo, para «descartar a los que estaban ahí por el dinero y no por las ideas». La predicción con reservas que deja el asunto es que el PP intentará retener a los técnicos y dirigentes regionales que se oponen a la ruptura, mientras Vox tratará de reconfigurarse como fuerza independiente. Si el cálculo les sale bien o mal, está por ver.