La NASA recibe una señal láser desde 351 millones de kilómetros
La NASA ha completado con éxito la 65.ª y última prueba de su experimento de Comunicaciones Ópticas del Espacio Profundo (DSOC, por sus siglas en inglés), logrando intercambiar señales láser entre la Tierra y la sonda Psyche a una distancia de 351 millones de kilómetros. El administrador interino de la agencia espacial, Sean Duffy, ha declarado que con el desarrollo de tecnologías de comunicación láser la agencia impulsa el camino de Estados Unidos hacia Marte y acerca la posibilidad de transmitir vídeo en alta definición y enviar datos valiosos desde la superficie marciana a una velocidad sin precedentes.
La noticia, sin embargo, ha derivado en un cálculo que cualquiera puede hacer en casa: si la luz viaja a 300.000 kilómetros por segundo, un haz que recorre 350 millones de kilómetros tarda en llegar a la Tierra 1.167 segundos, es decir,
19 minutos y 25 segundos. El dato, lejos de tranquilizar, ha servido para alimentar todo tipo de teorías sobre quién o qué está al otro lado del emisor.
¿Qué es el experimento DSOC y qué ha logrado la NASA?
El experimento DSOC no es una señal alienígena ni un mensaje cifrado de una civilización lejana. Es un sistema de comunicaciones ópticas que la NASA ha estado probando con la sonda Psyche, una nave que la agencia espacial lanzó para estudiar un asteroide metálico. El objetivo es sustituir las tradicionales ondas de radio por haces de luz láser, capaces de transportar mucha más información en menos tiempo.
La prueba número 65 ha sido la última de esta fase y ha servido para demostrar que el sistema funciona a distancias interplanetarias. La NASA ha destacado que esta tecnología permitirá enviar vídeo en alta definición desde Marte y recibir datos de la superficie marciana a una velocidad sin precedentes. El administrador interino, Sean Duffy, ha enmarcado el logro en la carrera por llevar humanos al planeta rojo.
El cálculo que desmonta el titular: 19 minutos y 25 segundos
La distancia entre la sonda Psyche y la Tierra en el momento de la prueba era de 351 millones de kilómetros. La velocidad de la luz en el vacío es de 299.792.458 metros por segundo, o aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo. Dividiendo distancia entre velocidad, el haz tarda 1.167 segundos en llegar, esto es, 19 minutos y 25 segundos.
Ese cálculo, que cualquiera puede replicar, ha servido para que muchos se pregunten qué pasaría si en lugar de una sonda fuera una nave con inquilinos. Si tuvieran tecnología para igualar la velocidad de la luz, el margen de reacción sería de menos de veinte minutos. La conclusión más repetida es que estaríamos vendidos, aunque otros recuerdan que la velocidad de la luz es un límite físico, no una autopista disponible.
De la sonda Psyche a los extraterrestres: así ha derivado la conversación
La noticia ha servido para que muchos hayan sacado a relucir sus teorías favoritas. Hay quien ha recordado que en las películas los extraterrestres siempre llegan a Estados Unidos y abducen a personas de alto coeficiente intelectual, mientras que otros han bromeado con que si vienen a trabajar y a integrarse, bienvenidos sean. No han faltado los que han propuesto derribar la nave por el futuro de la humanidad, ni los que han señalado que el contenido del titular es lo de menos: lo importante es el clickbait.
En medio del ruido, algunos han aprovechado para recordar que la sonda es de la NASA y que el experimento es un intercambio de señales con una nave propia. La conclusión más repetida entre los que han leído la letra pequeña es que no hay extraterrestres en el meollo, solo un avance tecnológico que acerca la posibilidad de comunicarnos con Marte.
¿Qué implica para el futuro de las comunicaciones espaciales?
El éxito de la prueba 65 del DSOC abre la puerta a un sistema de comunicaciones mucho más rápido y capaz que el actual. La NASA sostiene que esta tecnología permitirá transmitir vídeo en alta definición desde Marte y recibir datos de la superficie marciana a una velocidad sin precedentes. El administrador interino, Sean Duffy, ha vinculado el desarrollo al camino de Estados Unidos hacia Marte.
El debate, sin embargo, ha derivado hacia otros derroteros. Hay quien ha recordado que la velocidad de la luz es de 300.000 kilómetros por segundo, no millones, y quien ha señalado que el experimento usaba energía renovable o fósil. Entre medias, algunos han aprovechado para preguntar qué fue de los proyectos para colonizar Marte con gente normal, funcionarios y camareros incluidos, que se apuntaban a pruebas básicas sin posibilidad de volver.
La NASA ha completado la última prueba de un experimento que acerca la posibilidad de transmitir vídeo desde Marte. El resto es ruido. ¿O no?