El Pionero
Alcalde y presidente de Fútbol Paco premium
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La Unión General de Trabajadores (UGT) ha decidido convertir la crisis de la vivienda en uno de sus principales caballos de batalla para intentar influir políticamente a favor de la izquierda ante las elecciones anticipadas del próximo 29 de noviembre. El sindicato que dirige Pepe Álvarez ha llamado a los trabajadores a secundar una huelga general el próximo 11 de noviembre para “reclamar salarios que permitan acceder a una vivienda digna”. Una reivindicación que, sin embargo, contrasta con el destino que ha elegido para uno de sus inmuebles más emblemáticos en Madrid: un hotel de lujo en pleno barrio de Chueca.
La izquierda a la izquierda del PSOE, como Más Madrid, lleva tiempo denunciando la gentrificación del centro de Madrid, destinando espacios y edificios que podrían destinarse a vivienda a un turismo de lujo que, aunque crece con fuerza en la capital, expulsa a los vecinos de sus barrios, según su propio juicio. Un pensamiento que choca con esta iniciativa de UGT, que ha puesto por delante el ‘bowling' de alquilar el edificio a una hotelera internacional que destinarlo a otros usos.
En concreto, la antigua sede del sindicato, situada en el número 88 de la calle Hortaleza , se encuentra actualmente en obras para transformarse en un establecimiento hotelero de alta gama, tal y como ha podido comprobar Vozpópuli ‘in situ’. El proyecto, impulsado por la cadena Pulitzer Hoteles, contempla 42 habitaciones y un precio medio que rondará los 600 euros por noche. Un alojamiento al alcance de pocos bolsillos en una ciudad donde el acceso a la vivienda se ha convertido, precisamente, en una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.
(imagen visible para usuarios registrados)El proyecto se encuentra en una fase incipiente | Vozpópuli
La historia del inmueble tiene cierta ‘guasa’, ya que en 2022, fue ocupado por tres organizaciones de ultraizquierda, entre las que se encontraba el Sindicato de Inquilinas, con las que ahora el sindicato pacta la fecha y las condiciones de la huelga general. Entonces, el asunto acabó en manos policiales: tras un día de ocupación del edificio, los agentes acabaron identificando a 25 personas, aunque ninguna de ellas fue detenida.
La cuestión es que la ‘okupación’ por parte del Sindicato de Inquilinas se produjo, precisamente, porque UGT quería convertirlo en un hotel de lujo. “Nos ponemos chulas contra la especulación”, decía la pancarta que colgó el organismo activista. Así intentaron paralizar el proyecto de conversión en hotel, lo que calificaron como un “bowling”, dado que el suelo tenía un fin social. Un plan que se reactivó finalmente en 2025, con el proyecto que ahora está en desarrollo.
La paradoja resulta especialmente llamativa en un momento en el que UGT reclama una movilización general para denunciar que la vivienda se ha convertido en un privilegio. El sindicato sostiene que los salarios deben permitir a los trabajadores cubrir sus necesidades básicas y exige a las administraciones y a las empresas que asuman su responsabilidad ante la escalada de precios. Sin embargo, su antigua sede tendrá un uso vinculado al turismo de lujo, en lugar de destinarse, por ejemplo, a ampliar la oferta de vivienda social en la capital.
El inmueble, un antiguo convento del siglo XVII conocido como el de las Recogidas de Santa María Magdalena, fue adquirido por UGT para instalar sus oficinas. Tras el cambio de sede a la actual, situada en Avenida de América, la organización optó por alquilarlo a una empresa que asumirá tanto la reforma como la explotación del futuro hotel. El contrato es de larga duración y permitirá al sindicato obtener un rendimiento económico de su patrimonio sin tener que asumir directamente el coste de las obras, presupuestadas en unos diez millones de euros.
El inmueble está protegido por su valor patrimonial y el proyecto hotelero debe respetar las condiciones establecidas para su conservación. Pero la elección del uso turístico frente a otras posibles fórmulas de aprovechamiento social abre un interrogante sobre la distancia entre el discurso del sindicato y la gestión de sus propios activos. La contradicción se produce, además, cuando UGT y CCOO han situado la vivienda en el centro de su estrategia de movilización. Ambos sindicatos han convocado una huelga general de 24 horas para el 11 de noviembre.
www.vozpopuli.com
La Unión General de Trabajadores (UGT) ha decidido convertir la crisis de la vivienda en uno de sus principales caballos de batalla para intentar influir políticamente a favor de la izquierda ante las elecciones anticipadas del próximo 29 de noviembre. El sindicato que dirige Pepe Álvarez ha llamado a los trabajadores a secundar una huelga general el próximo 11 de noviembre para “reclamar salarios que permitan acceder a una vivienda digna”. Una reivindicación que, sin embargo, contrasta con el destino que ha elegido para uno de sus inmuebles más emblemáticos en Madrid: un hotel de lujo en pleno barrio de Chueca.
La izquierda a la izquierda del PSOE, como Más Madrid, lleva tiempo denunciando la gentrificación del centro de Madrid, destinando espacios y edificios que podrían destinarse a vivienda a un turismo de lujo que, aunque crece con fuerza en la capital, expulsa a los vecinos de sus barrios, según su propio juicio. Un pensamiento que choca con esta iniciativa de UGT, que ha puesto por delante el ‘bowling' de alquilar el edificio a una hotelera internacional que destinarlo a otros usos.
En concreto, la antigua sede del sindicato, situada en el número 88 de la calle Hortaleza , se encuentra actualmente en obras para transformarse en un establecimiento hotelero de alta gama, tal y como ha podido comprobar Vozpópuli ‘in situ’. El proyecto, impulsado por la cadena Pulitzer Hoteles, contempla 42 habitaciones y un precio medio que rondará los 600 euros por noche. Un alojamiento al alcance de pocos bolsillos en una ciudad donde el acceso a la vivienda se ha convertido, precisamente, en una de las principales preocupaciones de los ciudadanos.
(imagen visible para usuarios registrados)El proyecto se encuentra en una fase incipiente | Vozpópuli
La historia del inmueble tiene cierta ‘guasa’, ya que en 2022, fue ocupado por tres organizaciones de ultraizquierda, entre las que se encontraba el Sindicato de Inquilinas, con las que ahora el sindicato pacta la fecha y las condiciones de la huelga general. Entonces, el asunto acabó en manos policiales: tras un día de ocupación del edificio, los agentes acabaron identificando a 25 personas, aunque ninguna de ellas fue detenida.
La cuestión es que la ‘okupación’ por parte del Sindicato de Inquilinas se produjo, precisamente, porque UGT quería convertirlo en un hotel de lujo. “Nos ponemos chulas contra la especulación”, decía la pancarta que colgó el organismo activista. Así intentaron paralizar el proyecto de conversión en hotel, lo que calificaron como un “bowling”, dado que el suelo tenía un fin social. Un plan que se reactivó finalmente en 2025, con el proyecto que ahora está en desarrollo.
La paradoja resulta especialmente llamativa en un momento en el que UGT reclama una movilización general para denunciar que la vivienda se ha convertido en un privilegio. El sindicato sostiene que los salarios deben permitir a los trabajadores cubrir sus necesidades básicas y exige a las administraciones y a las empresas que asuman su responsabilidad ante la escalada de precios. Sin embargo, su antigua sede tendrá un uso vinculado al turismo de lujo, en lugar de destinarse, por ejemplo, a ampliar la oferta de vivienda social en la capital.
El inmueble, un antiguo convento del siglo XVII conocido como el de las Recogidas de Santa María Magdalena, fue adquirido por UGT para instalar sus oficinas. Tras el cambio de sede a la actual, situada en Avenida de América, la organización optó por alquilarlo a una empresa que asumirá tanto la reforma como la explotación del futuro hotel. El contrato es de larga duración y permitirá al sindicato obtener un rendimiento económico de su patrimonio sin tener que asumir directamente el coste de las obras, presupuestadas en unos diez millones de euros.
El inmueble está protegido por su valor patrimonial y el proyecto hotelero debe respetar las condiciones establecidas para su conservación. Pero la elección del uso turístico frente a otras posibles fórmulas de aprovechamiento social abre un interrogante sobre la distancia entre el discurso del sindicato y la gestión de sus propios activos. La contradicción se produce, además, cuando UGT y CCOO han situado la vivienda en el centro de su estrategia de movilización. Ambos sindicatos han convocado una huelga general de 24 horas para el 11 de noviembre.
UGT llama a la huelga general por la falta de vivienda mientras destina su antigua sede para hacer un hotel de lujo
El edificio fue okupado por el Sindicato de Inquilinas en 2022 para protestar contra la conversión del edificio en un hotel de lujo. Fueron desahuciadas en menos de 24 horas
