El debate: Ucrania no puede ganar y Europa lleva helada desde el invierno
«Ucrania no puede ganar la guerra» es una idea que se repite en el hilo. Un participante respondió que si Europa lleva todo un invierno helada por el corte del gas ruso, difícilmente un primer ministro húngaro puede congelarla más. Ese es el punto de partida de tres discusiones muy concretas: quién aguanta mejor el desgaste, qué papel real juega la OTAN y hasta dónde se puede tensar la cuerda nuclear.
Qué se dice de Orbán y de la dependencia energética
En el hilo se afirma que Orbán, al menos, hace explícito el desgaste y actúa con sentido común. Detrás hay un interés material: Hungría vive de los hidrocarburos rusos y Orbán tiene que coser con dos agujas para no enfadar del todo a nadie. Conviene recordarlo antes de tratarlo como un caso único en Europa.
Hay quien sostiene que Finlandia o Alemania son mucho más dependientes de Rusia que Hungría, de modo que el húngaro no sería el raro de la clase, sino el único que lo reconoce en público. También se menciona como contraste el caso de Sánchez y el gas argelino.
El desgaste: cuántas bajas aguanta cada bando
Un participante calcula que el ritmo es de unas 300 bajas diarias entre ambos bandos, con días en que pesan más unas que otras. A partir de ahí hace un ejercicio: suponiendo —y es mucho suponer— 500 bajas ucranianas al día, el total anual se iría a 180.000.
Según ese cálculo, reponer esas pérdidas exigiría reclutar a uno de cada cinco o seis varones en edad militar. Es decir, Ucrania puede perder la guerra, pero no por falta de gente. Y el mismo razonamiento se devuelve al otro lado: quien tiene mucha más población es Rusia, así que tampoco se quedará sin hombres.
Hay un tercer ingrediente que se repite. Antes de la guerra, Ucrania ya era el país más corrupto de Europa, y el argumento que se lanza es que ningún conflicto mejora ese tipo de cosas. Da igual cuánto dinero inyecte Occidente, sostiene esta línea, porque acabará en mordidas y trapicheos.
¿Sirve para algo comparar Ucrania con Vietnam?
Es el terreno donde la discusión se calienta de verdad. Una corriente insiste en que Vietnam y Afganistán contaban con selva y guerrilla, mientras Ucrania es llanura europea, tierra sin escondite para una guerra convencional y con una población que, a su juicio, no mostraría la capacidad de sacrificio de vietnamitas o afganos.
La réplica invierte el argumento: si no hay dónde esconderse, tampoco lo tienen los atacantes, y las fuerzas ucranianas han frenado el avance con medios convencionales. La capacidad de aguante, dicen, se mide por el hecho de que el país no se rindió el primer día. Y el detalle que se lanza contra el relato del sacrificio: si aquí se señala que la población ha huido hacia Europa, en la retaguardia rusa se mencionan colas para huir de Belgorod.
El límite nuclear: nadie gana a una potencia atómica
Aquí todos bajan la voz. Hay quien sostiene que nadie puede ganar a una potencia nuclear salvo otra, y Ucrania no lo es. Sobre la mesa se pone la magnitud: un ataque con una sola ojiva sobre Londres podría matar a tres millones de personas en segundos, y las bombas actuales multiplican por veinte la capacidad destructiva de Hiroshima y Nagasaki.
De ahí salen dos lecturas opuestas. Para unos, esa barrera hace impensable la escalada y, precisamente por eso, el arma nuclear no sirve para forzar una victoria rápida: lo que decidirá la guerra es el flujo de material y la implicación exterior. Para otros, la sola idea de que la OTAN entre de lleno es el escenario que nadie quiere, porque sería el último día de nuestras vidas en este mundo.
Cuándo se cansa la OTAN de mandar material
Una tesis recorre toda la conversación: la guerra no la decide el valor, sino el dinero en material militar. Y si eso es así, el conflicto dura hasta que la OTAN se canse de enviar equipo. El matiz que la propia línea de análisis añade es que lo entregado hasta ahora son, en buena parte, existencias antiguas de los almacenes; de ahí que muchos concluyan que todavía queda muchísimo margen para escalar el suministro.
La lectura inversa es igual de simple: cuanto más se implique Occidente, más improbable se vuelve una victoria rusa. Y un recordatorio sobre el terreno: Rusia controla buena parte del Donbás y Bajmut pasó a su terreno. Metro a metro, sí. Pero avanza.
En el hilo también se lanza una estimación más alta: hasta medio millón de muertos, un cuarto de ellos en Bajmut, según un participante. Y una predicción: según otro participante, Ucrania ya ha perdido y los tanques rusos podrían desfilar por Kiev en cosa de un año.