Txirimoio askatu! La llamada a la movilización que reabre el debate sobre ETA
¿Quién es Txirimoio y por qué su nombre se ha convertido en grito de guerra en las redes? La consigna "Txirimoio askatu!" (libertad para Txirimoio) ha irrumpido en la actualidad política vasca, vinculada a la denuncia de que este preso de ETA sería víctima de una "justicia franquista". La convocatoria, que pide salir a la calle, choca frontalmente con quienes consideran que los miembros de la banda terrorista, disuelta en 2018, no merecen ningún tipo de amnistía.
El caso de Txirimoio y la sombra de ETA
La figura de Txirimoio, de la que apenas trascienden datos concretos, se ha convertido en un símbolo para los sectores que consideran que la justicia española mantiene un sesgo político contra los presos de ETA. La referencia a la "justicia franquista" no es casual: busca equiparar el actual Estado de derecho con la dictadura. En el otro extremo, hay quien sostiene que estos presos no son víctimas sino culpables de delitos de sangre, y que su ideología sigue viva aunque la organización se haya disuelto formalmente el 3 de mayo de 2018.
La disolución de ETA, certificada hace ya ocho años, ha generado un vacío legal sobre la situación de sus antiguos militantes. Mientras unos sostienen que, al extinguirse la organización, sus miembros deberían quedar sin causa penal, otros recuerdan que los delitos individuales no prescriben y que muchos siguen cumpliendo condena. La polémica se aviva con las denuncias sobre supuestas "paguicas" o ayudas económicas que algunos de estos presos recibirían de administraciones públicas, un extremo que unos califican de privilegio y otros de bulo.
El coste de la fractura social
Más allá del caso concreto, la llamada "Txirimoio askatu" evidencia que la herida del terrorismo en el País Vasco sigue abierta. La movilización, que algunos han tildado de provocación, pone de manifiesto la existencia de dos relatos irreconciliables: el de quienes ven a los presos de ETA como presos políticos y el de quienes los consideran delincuentes comunes que deben cumplir íntegramente sus condenas. La ironía de que el debate se reduzca a veces a juegos de palabras sobre la diferencia entre "dentro" y "fuera" de la organización no oculta la gravedad del asunto.
Con la convocatoria de calle, el caso Txirimoio amenaza con convertirse en un nuevo foco de tensión en una sociedad vasca que, oficialmente, dejó atrás el terrorismo. Pero los eslóganes y los gritos de "askatu" demuestran que el silencio de las armas no siempre va acompañado del silencio del odio.