Trump apunta a un cuarto mandato y abre la veda autoritaria
La declaración llega con el cinismo de quien ya sabe que el sistema legal se lo permitirá: el expresidente estadounidense Donald Trump ha insinuado que se postulará para un cuarto mandato, argumentando que el sistema electoral está en "malas condiciones" y debe ser "reforzado". Una frase que, en cualquier democracia sana, sería una boutade. En la actual estadounidense, suena más a plan maestro.
No es un comentario aislado. Trump, que a sus 80 años ya roza el récord de longevidad política, lleva meses caldeando el tablero. En el hilo del debate se recuerda que ya coqueteó con el golpe de Estado enviando a una turba al Capitolio. Ahora, sin oposición real dentro del partido republicano y con un Partido Demócrata que algunos analistas consideran infiltrado y desorientado, la tentación de perpetuarse en el poder parece más cercana que nunca.
La edad, en lugar de ser un freno, se convierte en un argumento oscuro: si planea un cuarto mandato, ¿por qué no un quinto o un sens? La tradición de los dos mandatos, que ya rompió FDR hace décadas, podría volverse papel mojado. Y si la guerra civil que algunos pronostican —"trumpistas contra proge"— llegara a estallar, el saldo sería un Ejecutivo más reforzado y más dictatorial, según la lectura más pesimista.
¿Hasta dónde llegará la deriva autoritaria de Estados Unidos? La pregunta sobrevuela cualquier análisis. De momento, Trump ya ha dejado claro que las reglas las escribe él.