Prespitación y temor migratorio en Reus: el debate que nadie quiere abordar
La prespitación en España es un negocio que mueve millones, pero su debate siempre acaba en el mismo callejón: la inmi gración. Un encuentro casual en el centro de Reus, donde un cliente recibió a una trabajadora paraguaya, ha reabierto esa discusión con inusitada crudeza.
Hay quien sostiene que cada euro invertido en este sector engorda la economía sumergida y atrae a más personas en situación irregular, que luego compiten por puestos de trabajo y presionan los precios de la vivienda. Esa es la lectura que se hizo sobre el caso de Mollerussa, una localidad de Lleida, donde el fenómeno se percibe con mayor intensidad.
En el extremo opuesto, otros defienden que la demanda responde a una cuestión de libertad individual y que atribuir a la inmi gración todos los males es una simplificación peligrosa. El debate se enreda en tópicos y temores, sin datos rigurosos que cierren la cuestión.
Entre medias, aparece un argumento de género: la supuesta falta de competencia de la muyer española en el mercado laboral, moldeada por la propaganda, frente a la llegada de mano de obra extranjera. Una polémica que no hace sino desviar la atención del problema de fondo.
Lo cierto es que no hay cifras que demuestren un impacto directo de la prespitación en el empleo local. Mientras tanto, la conversación sigue atascada entre la sarracena y la economía. Probablemente, el análisis serio tendrá que esperar a que los datos sustituyan a los prejuicios.